…nunca es para siempre – Capítulo 4

Fanfic: …nunca es para siempre


¿Mi hija? ¿Chichi y yo habíamos tenido una hija? Eso quería decir que… hace seis años… «¿CÓMO? ¿Por qué nadie me lo había dicho antes?» balbuceé yo, todavía aturdido con la noticia. ¡Una hija!

«¿Cómo te lo íbamos a decir, si te perdimos la pista desde que te marchaste?», me reclamó Goten. «Anda, ¡vete otros diez años! ¡A ver si cuando regreses, todavía encuentras a un Son por aquí!»

«Basta», lo amonestó su hermano, con firmeza. «Ambos prometimos no alterarnos cuando llegara este momento, ¿neh?»

«¡Pero es que no es justo, Gohan! ¡La criará un rato y luego se irá a entrenar con el primer monstruo reencarnado que halle, siempre lo mismo! ¡Chiku no merece eso!», siseó él, lanzando una dura mirada en mi dirección. Yo bajé la mía, tratando de evadir sus ojos como dagas. «Hijo, yo…»

«¡Calla! Ella no merece eso…» repitió quedamente él, con lágrimas en los ojos. «¡No se lo deseo a nadie…!» Y dejó escapar su ki, disponiéndose a partir. «Adiós. Lamento haber venido… no tengo nada que hacer en Paozu Yama»

«¡Goten…!» exclamé, sin poder detenerlo. Lo vi desaparecer por el cielo hasta que se convirtió en un punto distante… Tan distante como nosotros, después de diez largos años. La historia se repetía ante mis ojos incrédulos, en un impasible déjavú. Gohan posó una mano sobre mi hombro, pero no hice intento alguno por voltear. En mi interior se empezaba a formar un terrible vacío… y no quería, no me atrevía a preguntar porqué…

«Papá… ¿podemos hablar ahora?»

Contuve el aliento. «Dónde… ¿dónde está Chichi?»

Silencio. Después: «Entremos a la casa, por favor…»

«Gohan.» Finalmente volteé a encararlo; el sol del mediodía se reflejaba en sus gafas metálicas. Algo que había heredado de su abuelo materno. «Dime.»

Él bajó la vista. «Poco… poco después de que te fuiste… hace seis años… –recalcó, refiriéndose a mi única visita en todo este tiempo– ella dejó de mencionarte. Nos sorprendimos, porque siempre hablaba de lo mucho que te extrañaba… y luego empezó a sentirse mal. Goten y yo temimos lo peor, pero tras un chequeo descubrimos… bueno, tú ya sabes…»

Yo asentí, con un nudo en la garganta. ¿Por qué tenía que hablar de ella en tiempo pasado…?

«Mamá… sólo nos dijo que habías venido unas semanas atrás, cuando todos andábamos festejando el cumpleaños de Bra-chan en West Capital. Ella no asistió, alegando como siempre que detestaba ir sola… y que tal vez, tú podrías volver y no encontrarías a nadie en casa. Nosotros mejor ni le insistimos, ya ves…», rió suavemente él, con ojos tristes. «Pero cuánta razón tenía…»

Y todo siguió igual. Nosotros quisimos ir a avisarte, pero ella se negó. Dijo que tú volverías cuando así lo consideraras necesario, que no eras un niño pequeño al que tuviéramos que andar aporreando…» Yo bajé por enésima vez la mirada, y él prosiguió. «Respetamos su silencio durante esos nueve meses, hasta la llegada de Chiku…»

Un par de lágrimas surcaron su varonil rostro, pero su voz no se quebró. «Pero entonces… Hubo complicaciones en el parto… Y-yo hice todo lo que pude por ellas… pero no fue suficiente. Sólo sobrevivió nuestra hermana.»

Yo abrí los ojos de par en par, sintiendo mi corazón hundirse hasta los pies. «¿Qué…? ¿¡Pero por qué no me lo–?!»

Por primera vez en su vida él me calló, alzando imperceptiblemente su tono de voz. «Lo intentamos, ¿sabes? Muchas veces. Pero tú y Uub parecían haberse esfumado de la Tierra. Fuimos hasta con Dende, y él nos dijo que te lo habías llevado a entrenar al espacio exterior. Y de ahí, quién sabe a dónde más…»

«Así que decidimos cumplir el último favor que nos pidió mamá. Hasta el día de hoy

Con un suspiro, mi primogénito fijó sus ojos, esos ojos de azabache tan idénticos a los de Chichi, en los míos. «No te molestes con Goten… ni conmigo. Estos años no han sido nada fáciles para nosotros… pero al fin has regresado.» Yo sacudí la cabeza, tratando de coordinar mis sentidos… y fallando miserablemente. Todo ese autocontrol del que secretamente siempre me había enorgullecido, me había abandonado. «N-no… no puede ser… Chichi…»

«Papá…» Musitó Gohan, seguro reviviendo la amarga experiencia con su madre tras la batalla vs Cell, conmigo… A diferencia de que él jamás me ha visto –ni me verá– llorar. Dudaba en ofrecerme un abrazo, pude leerlo en su expresión. Pero acabé con su indecisión, apartándome de él con una sonrisa temblorosa. «T-tú no lo entiendes, hijo… ¡YO debo hablar con ELLA!»

Él parpadeó. «Pero papá… sabes bien que no podemos usar las dragonballs. Mamá murió de forma natural…»

«¡¿NATURAL?! ¡Me importa un CARAJO, GOHAN!», grité, desgarrando mi garganta. «¡Y la veré, aunque tenga que ir al OTRO MUNDO!»

Y sin decir más, despegué el vuelo, dejando a mi hijo atónito en casa. O lo que hasta hacía unos minutos todavía consideraba mi casa


La oscuridad lentamente nos abandonó, al igual que el calor de nuestros cuerpos, todavía entrelazados. Hacía tanto tiempo que no sentía esa calma, esa paz tras la tormenta que siempre me inunda cuando estoy con Chichi… Y por su dulce expresión al dormir, deduje que ella también…

Todavía somnoliento, retiré su cabello enmarañado de mi cara. Y no porque me estorbara, al contrario; siempre me ha entretenido ordenar cada hebra en su lugar… Es tan suave… No como el mío, que da la eterna impresión de haber recibido unos cuantos electroshocks. Pero si a ella no le disgusta… qué le vamos a hacer.

Y me dispuse a cumplir mi labor, mientras mi mirada se recreaba en el contorno de sus finos hombros, su blanca espalda… Lo cual hacía difícil contener los deseos de alborotar su melena una y mil veces más… Sacudiendo de mi mente tales ‘locuras’ matutinas, me levanté a regañadientes de la cama a tomar una rápida ducha fría, pensando en que ella seguiría profundamente dormida, dada su condición…

Cuán equivocado estaba…

Al salir del baño, ví mi gi –antes tirado en el suelo–, perfectamente doblado sobre la cama ya tendida. Mi mujer estaba peinándose, sobre la sillita del tocador. Al verme por el espejo, sonrió. «Vaya. Primera vez que te levantas antes que yo, Goku-sa…»

«Hai…» reí, contemplándola totalmente extasiado. Oh, no… quizás tendría que ducharme de nuevo… pensé paranoicamente, riendo una vez más. Algo en ella la hacía lucir diferente, especial esa mañana… qué iba yo a saber. Mujeres…

Para no hacerles largo el cuento, me vestí y le pregunté qué íbamos a desayunar. Ella guardó el cepillo en su respectivo cajón, y se sentó vacilante a un lado de nuestra kingsize, indicándome que hiciera lo mismo. «Antes… quisiera que habláramos…»

Yo obedecí como el niño bueno al que ella siempre está acostumbrada a mandar y sonreí, preguntándole qué ocurría. Chichi tomó una de mis manos entre las suyas. «Goku-sa… ¿me amas?»

«¡Claro!» respondí prontamente, alzando una ceja. «¿Por qué lo preguntas?»

«Porque necesito saberlo… porque necesito que me lo digas muchas veces, a toda hora… no cada decenio.» Su voz tembló, pero su mirada se fijó valientemente en la mía. «Porque te necesito aquí, conmigo.»

«Estoy contigo, ahora…» murmuré, acariciando su mejilla con la otra mano. «¿Qué más quieres?»

«Mejor pregúntame qué no quiero. No quiero angustiarme más, preguntándole a Kamisama si estarás bien, si tienes dónde refugiarte, qué comer… No quiero que me miren compasivamente cuando me preguntan si soy viuda o divorciada, y explicarle a todo el mundo que mi marido… anda entrenando por ahí, sin que me lo crean. No quiero ser yo la que tenga que contar tus aventuras a nuestros nietos, tú podrías hacerlo mejor. No quiero sentirme sola sin necesidad de estarlo. No quiero… esperarte una noche más junto a esa ventana.», señaló, apretando mi mano como para no dejarme ir. Cosa que yo no tenía intención de hacer… al menos por unos días…

«Pero Chichi… mujer… yo debo seguir entrenando a Uub…se lo he prometido…»

«Entonces… ¿te importa más ese chiquillo que yo? ¿Que tu propia familia?»

Yo fruncí el ceño, ofendido. «¡Por supuesto que no, Chichi! ¿Por quién me tomas? ¡Sabes que siempre estaré apoyándolos, que siempre pienso en ustedes, que vendré a visitarlos cuando pueda!», exclamé, imprimiendo toda la sinceridad del mundo en mis palabras. Porque así era. Pero ella meneó la cabeza, sin aceptarlo. «Primero fue lo de tu hermano… luego lo de ese monstruo genético… ahora él, ¿y después quién, Goku? ¡Ya estoy cansada de guardarte luto en vida! ¡HARTA, ME OYES!»

«Chichi…» Instintivamente la rodeé con mis brazos, para confortarla de su incipiente llanto. Pero ella me detuvo a empujones, soltando mi mano. «¡No me toques! Si tanto quieres estar lejos de mí, ¡VETE!» gritó, sin importarle si me dejaba sordo esta vez. «¡ANDA! ¡Cúmplele tu promesa, al fin y al cabo la nuestra te importa un CARAJO!»

«Mujer…» balbuceé yo, buscando sus manos. «No digas eso, yo te a–»

«No me digas ‘te amo’ cuando no lo sientes, Son Goku.», siseó ella, fulminante. «Ni siquiera lo intentes. Ya muchas veces me has convencido con el clásico ‘Te amo, querida, volveré pronto’… ¡Maldición!» Resopló, reprimiendo un sollozo. «Me lo has dicho tantas veces que ya perdió su entonación… ¿adónde fue a parar todo lo que dijiste? ¿Adónde?»

«A ningún lado.», le aseguré, colocando su mano sobre mi pecho, junto al corazón. «Sigue aquí, donde siempre.»

En sus ojos ví brillar momentáneamente la esperanza. «Entonces… ¿te quedarás con nosotros, en Paozu Yama?». Al verme bajar la cabeza, ella comprendió. «Siempre lo mismo, Goku. Quisiera poder amarrarte a mi lado, pero sé lo mucho que valoras tus retos…» Me dedicó una dulce sonrisa entre su rostro surcado de lágrimas, y murmuró en voz baja las palabras más difíciles que pronunciara jamás. «En fin. Ya no quiero que sólo seas un retrato para tu familia, una visita ocasional en nuestra casa. Ya no más. Por favor, no me ilusiones… no vuelvas si no es para quedarte.»

Mi cuerpo se tensó inmediatamente. «Me… ¿me estás pidiendo el divorcio?»

«N-no… nunca, no si tú no lo quieres…», respondió ella, agitando vigorosamente la cabeza. «Sólo te pido… que te tomes todo tu tiempo, que entrenes a cuanta gente se te antoje y cuando ya no puedas lanzar un solo kamehameha más, cuando te hartes de pelear y quieras envejecer a mi lado… regreses. Para siempre.» Suspiró ella, mirándome expectante en busca de una respuesta. Yo tragué saliva… ¡Me estaba dejando ir, sin más ni más! Y pensar que era yo el que siempre tomaba la iniciativa…

«Está bien, Chichi. Volveré… y me quedaré contigo.»


…nunca es para siempre – Capítulo 3

Fanfic: …nunca es para siempre


«¿Papá? ¿Papá, me oyes?»

«¿Uh? ¿Decías?», respondí yo, algo apenado por perderme nuevamente en mis recuerdos. Gohan meneó la cabeza en señal de desaprobación, sin percatarse de que es un gesto típico de su madre. «Estábamos hablando de Goten, ¿recuerdas? No terminó la carrera so pretexto de que no necesitaba el título para conseguirse trabajo y ahora se la pasa haraganeando en casa de los Briefs. Yo ya lo he reprendido, pero la verdad no me hace mucho caso… se parece mucho a ti, sin ofender.»

«Yumf… nof hfay prfobflemfa», le aseguré mientras terminaba mi almuerzo que, a pesar de no tener comparación con la comida de mi mujer, engullí sin chistar. Nunca he sido demasiado quisquilloso con la comida… «Oye Gohan, ¿dónde está tu m–»

¡DIIN-G D-OONG! El timbre sonó repentinamente, sin dejarme terminar mi pregunta. Mi hijo se excusó, levantándose de la mesa en dirección a la puerta. Escuché varias voces que no logré reconocer de inmediato, pero… entonces vi a un muchacho alto, con un rostro idéntico al mío, saludando efusivamente a Gohan. «¡Ossu, hermanote!»

«Hablando del rey de Roma… ¿Goten, de nuevo te estás dejando crecer el cabello?»

«Sí. Mi ex solía decir que parezco gallo copetón con este corte y…», rió él. «Bueno, ¿estás ocupado?»

«No, yo sólo almorzaba… ¿por qué?»

«Porque Pan dijo que necesitarías mi ayuda con no-sé-qué asunto, y bien, aquí estoy…», concluyó el chico, quitándose las botas y poniéndose un par de frescas sandalias. Gohan se subió las gafas, nervioso. «¿Pan te dijo eso?»

«Ajá. Por cierto, ella está afuera jugando con–»

«¡HOLA, HIJO!», exclamé yo, feliz de ver al benjamín de la familia… Claro que una década no había pasado en vano, ahora era todo un hombre… Goten se quedó de una pieza en su lugar. «¿Papá…?»

«¡Qué grande te has puesto!», sonreí yo, dándole un abrazo que hubiera dejado a cualquier otro sin aire. «¡Tu mamá estará muy orgullosa de ti!»

«Estee… sí», balbuceó él, mirándome incrédulamente. ¿Tanta sería su impresión al verme? No sé, pero volteó a ver a Gohan con cara de circunstancia, y murmuró entre dientes: «Ya entiendo a qué ‘asunto’ se refería mi sobrinita…»

Yo los miré a ambos, totalmente desconcertado. ¿De qué asunto hablaban? ¿Por qué tanto misterio? Y sobretodo, ¿dónde estaba Chichi? ¿Por qué nadie parecía dispuesto a hablarme de ella?

Como si acabara de leer mi mente, Gohan aclaró su garganta, señalando la modesta sala del recibidor. «Papá, ¿quieres sentarte? Goten y yo tenemos algo importante qué decirte…»

Obedecí, aunque la verdad no me hubiera importado permanecer de pie. Gohan se quitó las gafas, y empezó a limpiarlas con la manga de su camisa. Parecía un doctor a punto de dar un terrible diagnóstico o que sé yo… esto me empezaba a dar mala espina. ¡Y Goten! Cada vez que volteaba a verlo, evitaba mi mirada, como si estuviera ¿resentido? conmigo… No otra vez, rogué para mis adentros… y yo que pensaba haber superado ya el complejo de «extraño en mi propia casa«…

*¡CRAA~SH!* Apenas iba Gohan a hablar, cuando oímos un gran estruendo afuera, como si se estuviera librando una batalla… ¿En nuestro propio patio?

Olvidándonos de toda ceremonia, los tres salimos por la ventana, a ver de qué se trataba. Primero encontramos a Pan, respirando agitadamente, con su lacio cabello todo alborotado y en posición de defensa. Quienquiera que fuera su contrincante, debía ser muy fuerte para darle tan buena pelea; según me había contado Chichi, mi nieta había sido la ganadora del último budokai al que asistí, derrotando incluso a Goten. Claro que no iba a comentar el tema ahora, prefería que él mismo lo hiciera, si es que quería…

Mas recordar viejas derrotas era lo último que pasaba por la mente de mi hijo menor. Alarmado, lo ví registrar de pies a cabeza todo el lugar. «¡Joder, Pan! ¡Les dije que se pusieran a jugar, no a ENTRENAR! ¿Dónde–?»

«Jiji… ¡Aquí estoooy!»

Todos volteamos hacia el techo, desde donde había provenido una risita infantil. Como los rayos de sol me deslumbraran, no pude ver bien a la criatura, pero sí sentí la velocidad con que se acercó flotando a Goten. ¿Cuánto tiempo había estado arriba sin que percibiéramos su ki…?

Él la recibió calmadamente en brazos, con actitud paternal. «¿Y bien? ¿Cuál es su excusa ahora, señorita?»

«Jo, es que aquí uno se aburre mucho…», explicó ella, mientras jugueteaba con uno de los mechones que caían a los lados de su rostro. Era una morenita preciosa, más o menos de la misma estatura que Pan cuando niña, con el típico cabello rebelde de nuestra familia atrapado en una coleta y grandes ojos negros… «¡Goten!», exclamé yo, sorprendido. «¿No me digas que es tuya…?»

Él sacudió violentamente la cabeza, ofendido. «¡Por favor! ¡Soy muy joven todavía!»

«Entonces eso quiere decir… ¡Qué tú y Videl tuvieron otra hija! ¡Vaya sorpresa! ¿Por qué no me lo habías contado antes, Gohan…?»

«………» Sacudiéndose el polvo de sus ropas, Pan se acercó a nosotros, seguramente percibiendo la misma tensión en el ambiente que yo. «¿Qué, todavía no se lo dicen?»

«Ya lo habríamos hecho, de no haber interrumpido ustedes…» gruñó Goten, con un tono que me recordó inmediatamente a Vegeta. Vaya que debía pasar mucho tiempo con su familia en Capsule Corp…

«Vale, vale, ya capté el mensaje, tío… vámonos, Ku-chan.»

«¿Uh? ¿Pero por qué…?»

«¡V-á-m-o-n-o-s! ¿Qué parte de eso no entendiste, boba?»

«Hala, mejor obedece, ya ves cómo es de corajuda… Al rato las alcanzo, ¿neh?», murmuró Goten, con una media sonrisa. La chiquilla asintió y saltó de sus brazos para seguir a Pan, quien ya había partido sin despedirse siquiera. Yo las seguí con la mirada, todavía sorprendido por dicha aparición. «¿Se llama ‘Ku‘?»

«No, así le decimos de cariño. Su nombre es Chiku. Son Chiku.», pausó Gohan, escogiendo cuidadosamente sus palabras. «Y… tampoco es mi hija, papá. Es… tuya


«Yo también te he extrañado… Chichi…»

Nuevas lágrimas corrieron por sus mejillas… «¿Ah, sí? Entonces, ¿por qué no supimos nada de ti en todo este tiempo? ¡Si no fuera porque Gohan y Goten pueden sentir tu ki, yo hubiera jurado que estabas muerto…!», sollozó, amenazando con volver a llorar como antes. Yo sonreí, secando con mis labios su rostro, que para mí seguía siendo el más perfecto que jamás había visto, a pesar de los años que se empezaban a notar en sus finas líneas de expresión. «¿Y ahora… te parezco muerto?»

Sin contestarme, ella me abrazó con fuerza, como si temiera que de un momento a otro me fuera a desaparecer. Yo no me opuse, tan embelesado como estaba aspirando el delicado aroma de sus cabellos recién lavados; no sé si se deba a que mi olfato es muy sensible, pero su esencia está impregnada indeleblemente en mi ser. Igual que el sabor de sus labios… y el de su piel. Chichi tenía razón; había dejado pasar mucho tiempo…

Nuestras bocas se encontraron, sin tener nada más que decirse. De todas maneras, nunca he sido demasiado bueno con las palabras… y menos con ella. Desde que recuerdo, siempre he ganado cada batalla, cada argumento, hasta discutiendo con Vegeta… Pero en este universo sólo existe una persona capaz de derrotarme… Era increíble pensar que se trataba de la débil y pequeña mujer que ahora se refugiaba en mis brazos…

Poco a poco deslicé mis manos por su delicada silueta, tomando posesión de su cintura. Sin pensarlo siquiera, desanudé su bata, la cual resbaló libremente hasta el suelo, sin más obstáculos que mis propios brazos. Ella frunció el ceño, mirándome fijamente en busca de una explicación… y me dió una sonora cachetada. Sobando mi mejilla, le sonreí clamando inocencia. «Eh… ¿oops?»

«No…», murmuró ella, cruzando sus brazos frente a su pecho. «¿Crees que puedes volver como si nada y hacer lo que se te antoje, Son Goku? Sólo te acuerdas de mi existencia cuando estás herido, tienes hambre, o…»

«¿…tienes frío?», la interrumpí. Chichi me miró con esos hermosos ojos negros, sin atinar a contestarme. Después de todo, lo que yo había dicho no era una pregunta, sino una confirmación de sus palabras. «Porque yo sí».

Ella se ruborizó, pero no me quitó la vista de encima; tan orgullosa como siempre. Al darle la razón, la había dejado sin argumentos… mas luego respondió, con una sonrisa casi imperceptible: «Sí, tengo frío. ¿Y qué vas a hacer al respecto?»

«Esto…», contesté yo, alzándola en brazos y dirigiéndome a nuestra cama. Sobra decir que no volvimos a discutir…

 

Al menos por el resto de esa noche.


…nunca es para siempre – Capítulo 2

Fanfic: …nunca es para siempre


Sonreí, sacudiendo de mi cabeza dicho recuerdo. No se puede volar bien estando distraído… además, ya veía cada vez más cerca mi hogar. Antes de que Uub también volviera con su familia, me advirtió que tuviera cuidado con los ¿husos? horarios o qué sé yo… El caso –según lo que entendí de su explicación– es que mientras de un lado del planeta sea de día, del otro es de noche… qué cosa más rara, ¿neh? Por eso, ahora tomé mis precauciones y ¡jaja, héme ahí! ¡Apenas estaba amaneciendo en Paozu Yama! ¿Ya estaría listo el desayuno…?

De un brinco aterricé frente a mi casa, y me extrañó no ver ropa tendida en el balcón. Quizás Chichi estuviese en la cocina… Sin poder esperar más, toqué a la puerta, anticipando su recibimiento. Pero nadie me abrió, y ya estaba yo planeando entrar por alguna ventana, cuando oí una voz a escasos metros de mí.

«El tío Goten no está… ¿quién es usted?»

Volteé, encontrándome con una jovencita no muy alta, de cabellos negros y ojos azules como los de mi nuera Videl… pero su mirada tan parecida a la de Gohan… «¡HEEY! Tú eres… ¿¡PAN?!»

«Sí, ¿pero cómo…?» , balbuceó ella, abriendo inusitadamente sus ojos después. «¡No puede ser! ¡¿ABUELITO GOKU!?»

«¡Hola!», exclamé yo, corriendo a abrazarla. Ella me devolvió el abrazo un poco insegura, pero no me importó. Había crecido tanto en estos diez años… Cuando me fui, era sólo una niña, y ahora… «Eres toda una señorita, Pan. Me has dejado sorprendido, te pareces mucho a tu madre…»

Ella me sonrió, vacilante. «Y… ¿qué haces aquí? ¿No estabas entrenando con ese chico extraño del budokai?»

«Ah, Uub… sí, pero ya terminamos. Ahora vengo a quedarme con ustedes… ¿Dónde dices que está Goten?»

«Mi tío está viviendo en West Capital, con Trunks. De vez en cuando vienen a quedarse aquí; dicen que el campo les relaja.»

«Oh. ¿Y tus papás?»

«Bueno, Mamá fue a Satan City, por la campaña de reelección del abuelo y… Papá está trabajando en la computadora. Siempre está ahí», terminó la chica, con un puchero que aniñaba sus rasgos. «Y ya se me hizo tarde para llegar a la escuela, así que ya me voy… ¡Adiós!»

«¿Uh? Vale, nos vemos lue–» alcancé a decir, mientras la vi remontar el vuelo hacia la ciudad. Sinceramente, ésa no era la bienvenida que esperaba, y mucho menos de mi nieta. Parecía algo incómoda, como si me ocultara algo… ¡Cht! ¡Olvidé preguntarle por Chichi! Bueno, pero todavía queda Gohan…

Mis pasos me llevaron a su casa, que la verdad, no está tan lejos… Sin dar más rodeos, me acerqué a la ventana, desde donde efectivamente lo hallé absorto frente al ordenador, tal como su hija había dicho. Por un momento creí ver a mi Gohan de 4 años estudiando en su cuarto… «¡Oyyo! ¡Buenos días, hijo!»

Él parpadeó, casi derramando su café en el teclado. No sé si le haría falta salir y asolearse un poco, pero lo noté un poco más pálido de lo normal, como si hubiera visto un fantasma. «¿P-papá?»

«¡Hola!», sonreí yo, casi frotando el cristal con mi nariz. «¿No vas a saludarme?»

«Eh…s-sí, voy…», balbuceó él, saliendo de su estupor y abriéndome la ventana. Yo entré de un salto, y ambos nos miramos de arriba a abajo, antes de abrazarnos. «Papá… no has cambiado nada…»

«Y tú te ves muy bien de traje, aunque… ¿no resulta algo incómodo en el campo, hijo?»

«Bueno, es que hoy estoy esperando una conferencia vía internet, y debo estar presentable…»

«Aha…», contesté yo, sin entender del todo. «Por cierto, hace un rato vi a Pan, iba camino a la escuela…»

Gohan frunció el ceño, extrañado. «¿Pan? Pero si ella está de vacaciones, yo acabo de enviarla a Capsule Corp…»

Yo me encogí de hombros, confundido. ¿Por qué me habría mentido? De pequeña, me tenía más confianza a mí que a sus propios padres… hasta Chichi me bromeaba diciendo que parecía más mi hija que mi nieta… «Bueno, quizás oí mal…»

«Discúlpala, se ha vuelto algo esquiva desde que cumplió los 13 años. Adolescentes…», explicó él, con aire de saberlo todo. Yo qué le podía decir, si apenas los conocí a él y Goten a esa edad… y no tuve hijas. Mi silencio fue interrumpido por mi estómago, el cual gruñó en señal de protesta. «Ups… jeje, es que no he comido desde ayer…»

Mi hijo suspiró, y en un discreto movimiento apagó su computador. «Yo tampoco he almorzado. Desde que Videl se involucró en la política, no le queda mucho tiempo libre…»

«Hum… ¿y por qué no desayunas con tu madre? Ella estaría encanta–»

«Papá, acompáñame a la cocina, ¿quieres? Prometo que te pondré al tanto de todo lo que ha ocurrido en estos seis años…», me interrumpió, con un tono que me sorprendió por su seriedad. Parecía tener algo muy importante que decirme y no sabía cómo hacerlo, así que decidí esperar. De todas formas, no tenía prisa… aunque ya era extraño no sentir el ki de mi mujer por ningún lado… Quizás habría ido a visitar a Gyumaoh, pensé yo.

Y mientras veía a Gohan sacar unas cápsulas con comida deshidratada de la alacena y colocarlas en el microondas, súbitamente me asaltó una duda: ¿Cómo supo él que vine hace 6 años, si no me ha visto desde hace 10? ¿Acaso le habría contado su madre de mi última visita…?


Chichi miraba fijamente a través del cristal, aunque no podía verse gran cosa afuera, con excepción de las estrellas. Pero ella seguía contemplando impacientemente el firmamento, como si esperara algo… ¿pero qué? ¿A nuestros hijos, quizás? Eso explicaría su ausencia… mas ellos ya son mayores, no debería preocuparse tanto, pensé, sonriendo para mis adentros. Mi mujer nunca cambiaría.

Pero pronto me di cuenta que no era a ellos a quienes esperaba… sino a mí.

«Goku… hoy tampoco has venido…»

Deslizando sus dedos sobre el frío cristal, ella cerró sus ojos, y dejó escapar un suspiro que me hizo estremecer. Sus mejillas se surcaron de lágrimas, mientras sollozaba en silencio… Tragué saliva, tratando de eliminar un incómodo nudo en mi garganta, de palabras que querían ser pronunciadas. Jamás la había visto así, llorando cada vez con más intensidad, sus manos apretadas en puños temblorosos contra la ventana. Se veía tan… sola…

Y sin poder soportarlo más, hice lo que me pareció más natural en el mundo: aparté de mí la cortina, di un paso adelante y la tomé en mis brazos, tratando de consolarla.

«Yos´h, Chichi…», murmuré, dándole un beso en la frente. «Ya no llores, aquí estoy…»

Con los ojos irritados por el llanto, ella dió un respingo, mirándome cual conejo asustado. «¿Go…go-goku-sa?»

«Hai. He vuelto, ¿no te da gusto? Perdona mi tardanza, pero es que–»

«¡GOKU-SAA!», gritó ella, con un volumen al que ya me había desacostumbrado, y me dió un manotazo, totalmente alterada. «¡BAKA! ¡Qué hacías escondido ahí, me asustaste! ¡Tonto, tonto, TONTO!»

«Oyy, Chichi, me vas a dejar sordo…»

«¡Y de qué te quejas, tú… tú… TÚ! ¡¿Por qué no habías venido antes?! ¡Odioso, como pudiste…!»

Y siguió llorando –y golpeándome con sus pequeños puños–, recriminándome por haberme ido a entrenar sin su permiso, por perderme de la entrada de nuestra nieta al kindergarden, del primer best-seller de nuestro hijo mayor, de las primeras cuatro o seis novias de nuestro hijo menor, de tantos eventos que por lo regular suelen suceder cuando no estoy en casa, y que termina relatándome ella diciendo lo mucho que le hubiera gustado tenerme a su lado… Yo sonreí resignadamente, dejando que se desahogara contra mi pecho. «Gomen nasai, Chichi… en serio lo lamento. Pero estoy aquí, ¿no?»

«S-sí…» Dijo entrecortadamente ella, mientras se calmaba momentáneamente entre mis brazos. «Y t-te extrañé tanto…», suspiró, hundiendo su rostro en mi ya empapado gi. Yo alcé su cara, tomándola de la barbilla. Se veía tan hermosa, a la luz de la luna… en ese instante me invadió toda la nostalgia que mi instinto de peleador ha aprendido a reprimir cada vez que ando lejos de ella… y me sentí culpable por haberla espiado junto a la ventana. De haberla saludado antes, hubiera evitado su llanto…


Pero ahora estábamos juntos… y solos. ¿Por qué no…?


…nunca es para siempre – Capítulo 1

Fanfic: …nunca es para siempre

…Dame una risa como la de ayer
Cuando los momentos eran siempre diferentes.
Abre tus ojos y me encontrarás
Con la misma entrega, con la misma voluntad…

¿Saben? Hace mucho tiempo que no pasaba por mi casa… hasta el día de hoy.

Sí, ya sé lo que han de estar pensando, que nomás vuelvo por un rato, que será cuestión de meses antes de que me vaya y… Vale, admito que esta vez me excedí un poco… ¡Diez años de entrenamiento con Uub se me fueron volando! Pero eso no quiere decir que me haya olvidado de mi familia…

Mientras sobrevolaba las praderas de Paozu Yama esta mañana, comprobé con alegría que nada ha cambiado… el cielo sigue tan azul y limpio como siempre, el río todavía corre con el mismo murmullo que recuerdo desde niño… Si no fuera por un par de casas que se ven a la distancia, juraría que es el mismo valle donde un buen día conocí a Bulma. O mejor dicho, donde ella me encontró. Me pregunto si yo seguiría aislado ahí de no haberla acompañado en busca de las dragonballs

Posiblemente no; quizás hubiera salido a recorrer el mundo por mi cuenta algún día de ésos. Pero entonces no habría entrenado con Kamesennin, ni hubiera conocido a mis amigos, ni a…

Chichi. De sólo pensar en ella, una sonrisa cruzó instantáneamente mi rostro, dándome ganas de teletransportarme a su lado y sorprenderla con mi llegada. Pero contuve mis impulsos, recordando el susto que le había pegado la última vez que nos vimos…

Y mientras las memorias desfilaban por mi mente, ni por un momento sospeché que las sorpresas de este día estaban reservadas para mí…


Era ya de noche… ¿o madrugada?, cuando divisé a lo lejos las montañas que rodean nuestra casa. Como vivimos en un lugar tan retirado, no tenemos postes de iluminación ni cosas así. Mejor, pensé yo; no me gustaría que esto se convirtiera en una ciudad. Así que me guié por la tenue luz de la luna llena –que ahora sí puedo ver directamente– y mi vista de saiyajin…

Cuando al fin aterricé frente al patio que divide nuestro hogar del de mi hijo mayor, me sorprendió ver las luces apagadas en ambos lugares. Entonces intenté localizar sus ki, tomando en cuenta que podrían estar dormidos… Bueno, la verdad sigo sin entender porqué está todo oscuro aquí, pensé yo, si sólo ha pasado una media hora desde que me despedí de Uub y vine volando hasta acá… Quizás debí haber usado el Shunkan Idou…

Unos segundos después, descubrí que no había nadie, sólo una bien conocida presencia en uno de los cuartos superiores de mi casa. La más débil de toda mi familia, pero sin duda la que más poder tiene sobre mí. Sonriendo traviesamente, me abstuve de tocar a la puerta, y llevé dos dedos a mi frente, siguiendo la señal tan especial de su ki.

Y reaparecí dentro de nuestra recámara, pero para mi gran desconcierto, ella no estaba ahí. Observé atentamente a mi alrededor, sin hacer ruido, y escuché agua corriendo en la ducha… ah. Podría entrar, pensé, pero seguro gritaría y me sacaría a jabonazos de ahí… así que mejor decidí esperarla, oculto tras una de las grandes cortinas que ella hizo poco antes de que yo me marchara con mi alumno del budokai, hace unos… ¿3 ó 4 años? No estoy seguro, el tiempo se me escapa cuando entreno. Pero había prometido venir a visitarlos, y ahí estaba. ¡Ya quería ver la cara que pondría ella…!

El ruido de la regadera cesó finalmente, y Chichi salió a pasos lentos entre la penumbra, enfundada en una bata y secándose con la toalla el lacio manto de cabello negro que escurría sobre sus hombros. La escena me resultó tan familiar, que casi podía predecir todo lo que haría en su acostumbrado ritual nocturno. O al menos eso creía yo.

Porque poco después de haber terminado de secarse, no tomó el cepillo del tocador como yo suponía, sino que se acercó a la ventana, lo cual me hizo contener la respiración. No quería sorprenderla todavía… aunque era difícil, con los deseos que tenía de salir de mi escondite y abrazarla. Pero mi curiosidad por ver lo que hacía cuando yo no estaba fue más fuerte…


Temporada de Sailors – Escena VI

Escena VI – Tomorrow Never Comes

Fanfic: Temporada de Sailors


Tras encargarse de darle santa sepultura al cadáver de Sailor Venus (¡la tiraron en un basurero!), Usagi y sus amigos se han reunido en casa de Ami Mizuno para deliberar sobre los últimos acontecimientos y buscarle una explicación a esta dantesca confabulación…

Usagi (jugando Nintendo): ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ya sólo me falta un nivel para terminar este juego!

Los demás: ()

Makoto: ¡Suelta ese aparato, Usagi! ¡Debemos encontrarle una salida a este problema! Si no, ¡todos seremos asesinados como Minako!

Usagi: ¡Sí, sí! ¡Ya voy, ya voy!

Rei: ¿Y bien? ¿Qué vamos a hacer para evitar que nos sigan asesinando?

Mamoru: Pues no lo sé… Hay algo muy extraño en todo este asunto. La primera persona que nos atacó tenía una especie de carnet o licencia para liquidarnos…

Usagi: Oye, Ami, ¿por qué no usas tu nueva computadora para localizar al enemigo, eh?

Ami: ¿Huh? Pues no lo había pensado… Déjame intentar.

Ami enciende la computadora.

Usagi: A propósito, ¿de qué marca es esa nueva computadora?

Ami: Es una NAVI. Me la compró mi papá hace un par de días.

Nota de MAHH: Uh, oh…

Mamoru: Y dinos, Ami, ¿qué clase de datos necesitas para ubicar a nuestro enemigo?

Ami no responde. Sólo observa el monitor de la NAVI con la mirada perdida.

Mamoru: ¿Ami?

Ami: Debo liberarme de este cuerpo inútil…

Los demás: ¿Nani?

Fran Fine: ¿Alguien me llamó?

Nota de MAHH: Una vez más, NO pienso dar explicaciones.

Ami: No debo permanecer más tiempo así. Debo ser una con la Wired cuanto antes.

Usagi: ¿Qué… qué te sucede, Ami? ¿Por qué estás hablando de esa forma?

Ami: No hay marcha atrás… Adiós.

Ami se pone de pie y acude al baño.

Rei: Oigan, ¿no creen que Ami se comporta de una forma muy extraña ultimamente? A lo mejor ese nuevo aparato le ha freído el cerebro.

Makoto: ¡Ahhh! ¿Qué es eso?

Los demás: ¿Qué cosa?

Makoto: ¡Miren, un rostro apareció en la pantalla de esa cosa!

Rostro en la NAVI: Buenos días. Mi nombre es Lain Iwakura. En estos momentos su amiga Ami se está quitando la vida y yo cobraré una opima recompensa por ello. Observen esto:

Los demás: ¿QUÉEEEEE?

Lain: No deben preocuparse por ella. Solamente «abandonará su cuerpo», y gracias a ello me facilitará en gran medida la cacería de ustedes, Sailor Scouts restantes.

¡CRASH! Un sonido de vidrios quebrándose se oye desde el baño.

Los demás: ¡¡¡AMI!!!

Lain: No pueden escapar al poder de la Wired. NAVI: ¡Shut down!

La NAVI se apaga sola. Todos corren al baño para ver qué sucedió.

Rei: ¡No! ¡Esto no puede estar ocurriendo! ¡Ami se ha arrojado por la ventana!

Usagi: ¡AMI! ¿POR QUÉ LO HICISTE?

Mamoru: ¡Esperen, aún debe permanecer con vida! ¡La caída no fue de tan alto!

Todos bajan las escaleras y salen de la casa para socorrer a Ami.

Makoto: Le… le falta la cabeza…

Mamoru: ¡Es inconcebible! ¡Nos están cazando como conejos!

Usagi: Ejem…

Mamoru (): Sin alusiones personales, claro.

Usagi: ¡Buaaa, y ahora qué vamos a hacer sin Ami! ¡Ella era la cerebro del grupo!

Nota de MAHH: LOL 🙂 Oops… Olvidé que esto no es ICQ, pero la situación estaba tan dramática que quería imprimirle algo de humor al asunto. Sorry.

Rei: ¡Debemos tomar la ofensiva y buscar el escondite de nuestro enemigo principal! Ustedes saben, lo de costumbre, cuando después de mil y un episodios la cosa se pone tan rutinaria que hasta nuestros dibujantes se aburren.

Makoto: ¡Ah, sí! ¡Y entonces le cambian la letra al nombre de la serie para guardar las apariencias, pero en el fondo es el mismo argumento reciclado!

Nota de Naoko Takeuchi: ¡Basta, basta! ¡Ya sé que no tengo talento! ¿Pero acaso merezco que mis propios personajes me critiquen?

Usagi: ¿Y bien? ¿Cómo haremos para encontrar al enemigo esta vez sin la ayuda de Ami?

Voz a espaldas de Usagi: De eso ya nos encargamos nosotras.

Usagi: ¡Pero si es la familia gay!

¡Así es! Se trata de Michiru Kaiou, Haruka Tenouh y Setsuna Meiou; un feliz concubinato gay acompañado de su orgullosamente gay hija adoptiva: Hotaru Tomoe.

Haruka: Hola, cabeza de bombón. ¿Cómo has estado?

Usagi: Pues no muy bien últimamente. Me rompí una uña y mi mamá me dejó sin postre por sacar malas calificaciones.

Michiru: Mmm… ¿Acaso no has olvidado algo?

Usagi: Déjame ver, déjame ver… ¡Ah, sí, Minako y Ami están muertas! ¡Qué cosas! ¿No?

Cuarteto gay: ()

Nota de MAHH: ¡No! ¡No es Homer Simpson, es Usagi Tsukino!

Mamoru: ¿Es verdad? ¿Pudieron encontrar el escondite del enemigo? ¿Pero cómo?

Setsuna: ¡Bah! No hicieron falta las estratagemas de Sailor Mercury para lograrlo. Simplemente seguimos al samurai pelirrojo que huyó con la cabeza de Sailor Venus.

Nota de la Real Academia Española: Estratagema: Engaño hecho con astucia y destreza. Lo que el autor del fanfic intenta expresar a través de esta palabra es que, en vista de la evidente escasez creativa omnipresente a lo largo y ancho de Bishoujo Senshi Sailormoon, dicha serie se vale de argumentos inverosímiles para justificar la batalla final entre el enemigo de turno y las Sailor Scouts, ya que con la ayuda de Ami Mizuno y una calculadora de bolsillo, siempre dan con el paradero del villano en cuestión.

Nota de Naoko Takeuchi: OK, es obvio que no tengo talento. ¿Pero es necesario que hasta la Real Academia Española me lo reproche?

Nota de MAHH: ¡Rayos, no puedo ir al baño porque ya me empiezan a sabotear el fanfic! ¡Shoo! ¡Shoo! ¡Búsquense una vida!

Haruka: Debemos partir de inmediato, o corremos el riesgo de que más de nosotras sean ultimadas. ¿Están dispuestos a seguirnos?

Mamoru, Rei y Makoto: ¡Por supuesto!

Usagi: Bueno yo…

Mamoru: ¡¡¡USAGI!!!

Usagi: Sí, ya, por supuesto.

Una Sailor Scout más ha sucumbido a favor de la Cacería de Sailors: Ami Mizuno. Sin embargo, las Sailor Scouts restantes (y el pegoste de Mamoru) se han encaminado ya a Ciudad Satan, lugar donde se encuentra el patrocinante de esta atroz carnicería. Sin lugar a dudas una cruenta batalla está por ocurrir…


Temporada de Sailors – Escena V

Escena V – For Your Leisure Only

Fanfic: Temporada de Sailors


Bueno, éste es el típico episodio donde indagamos un poco en la identidad del responsable de todo este jaleo. Como ya sabemos, Himura Kenshin ha emigrado con la cabeza de Sailor Venus a un lugar desconocido, que resultó ser una ostentosa mansión con todo y su limousina.

Kenshin (frente a la mansión): ¡Ese mugroso! ¿Por qué me habrá llamado ‘anticuado’? Veamos, ¿cómo le hago para que me abran? ¡Ya sé! ¡Señales de humo!

La puerta de la mansión se abre.

Kenshin: ¡Ahh, un espíritu!

Mayordomo (): Pase adelante, maestro Himura. El señor está esperando por usted.

Kenshin: ¿Oro?

Dentro de la mansión…

Kenshin: ¿A dónde se habrá metido todo el mundo? Me dijeron que esperara aquí sentado, pero nadie viene. ¡Más le vale a ese sujeto que me pague lo que acordamos o si no…!

Personaje enigmático: ¿O si no qué, mi estimado sicario?

Kenshin: ¡Se-señor Satan!

Mr.Satan: ¡Así es! ¡Ése es mi nombre y no quiero que me lo gastes, niño samurai!

¿Oro? Quiero decir, ¿eh? ¿Será Mr.Satan, Campeón Mundial de las Artes Marciales, el autor intelectual de esta nefasta conspiración?

Mr.Satan: ¡Ja-ja-ja! ¿Y a quién esperaban, a Lex Luthor? Mmm… La verdad es que fue muy buena idea organizar aquella conferencia…

¡Así es! Llegó la hora de un flashback. Mister Satan ha invitado a su mansión a un generoso grupo de personajes del anime, con el propósito de dar un importante anuncio…

Lina Inverse: ¡Dame ese maldito pollo, saiyajin estúpido!

Son Goku: ¡De ninguna manera! ¡Tengo mucha hambre y no pienso convidarle a nadie!

Rally Vincent: ¡Rayos, no sé para qué vine a perder mi tiempo en esta fiesta tan sobria! ¡Vámonos, Minnie!

Minnie May Hopkins: Pero yo me quiero quedar… ¡Ahí hay un tipo con una espada de luz muy atractivo!

Gourry Gabriev: ¡Maldito mosquito! ¡Luz! ¡Luz! ¿Ay, por qué no te mueres?

Rally y Minnie: ()

Lunch: Bueno, ¿y tú qué haces?

Ranma Saotome: Pues… Cuando toco agua fría me convierto en mujer, y al secarme vuelvo a la normalidad.

Tsukutsun Kun: ¡Bah, eso no es nada! Cuando una mujer me toca me transformo en tigre, y cuando un hombre lo hace regreso a mi estado original.

Otoko Ohkami: Pues a mí me sucede todo lo contrario. Normalmente soy un lobo, pero al ver la luna llena me convierto en hombre.

Freezer: ¡Ay, yo no sé! Pero nada más de verlos a ustedes tres me provoca transformarme… ¡Yuu-juu!

Ranma, Tsukutsun y Otoko: ¡NOOOOOO! ¡Vade retro!

Mr.Satan: ¡Silencio! ¡Silencio! Tengo una importante noticia para todos ustedes, así que escúchenme con mucha atención.

Everybody: (…)

Mr.Satan: Así está mejor. Los he citado aquí con el propósito de practicar el deporte que está de moda en estos últimos tiempos: Sailor Hunting o Cacería de Sailors.

Nota de MAHH: Originalidad ante todo, sí señor.

Ash: Creí que el deporte de moda era atrapar a los Pokémon…

Everybody: ¡CIERRA LA BOCA!

Ash: (…)

Mr.Satan: Como organizador oficial de este evento, los invito personalmente a que se infiltren en el mundo de Sailormoon y me traigan sus trofeos: ¡las cabezas de las Sailor Scouts!

Everybody: (…)

Mr.Satan: Obtendrán una cuantiosa suma de dinero por cada cabeza, y además ganarán un bonus si liquidan a cualquiera de los amigos de las Sailors. ¿Verdad que soy generoso?

Everybody: ¡SÍIIIII! ¡QUE VIVA MR.SATAN!

Mr.Satan: ¡Excelente! Los interesados en participar recibirán una licencia oficial certificada en la entrada, que deberán enseñar después para reclamar su recompensa. La temporada de Sailors se inicia dentro de dos semanas, así que vayan preparándose para la cacería, ¿de acuerdo?

Everybody: ¡DE ACUERDO! ¡SATAN! ¡SATAN! ¡SATAN!

Mr.Satan (para sus adentros): Sí, pero lo que ellos no saben es que yo también participaré en la cacería… ¡Ja-ja, así no tendré que pagarle recompensas a nadie y la gloria será toda mía! ¡Por fin el mundo quedará libre de Sailormoon! ¡Fwa-ha-ha-ha, no puedo esperar a la temporada de Utena!

De vuelta a la actualidad…

Kenshin: ¡Señor Satan! ¡Oiga! ¡Señor Satan! ¿Qué le ocurre?

Mr.Satan: ¿Ah? ¿Eh?

Kenshin: ¡Mire, aquí le traje la cabeza de una de las Sailors! Ahora usted debe cumplir y pagarme lo que convenimos.

Mr.Satan: ¡Ah, pero por supuesto que te pagaré! Claro, después que me hayas traído las cabezas de TODAS las Sailor Scouts.

Kenshin: ¿Oro? ¡Hey, no recuerdo que ése haya sido el trato!

Mr.Satan: Hmmm… Estás pidiendo demasiado para lo poco que ofreces, mi pequeño samurai. Yo como que mejor me busco otro sicario que sea menos pretencioso, digamos… ¿Taopaipai?

Kenshin: (…)

Mr.Satan: Buen chico.

¡Vaya, así que ése era el trasfondo de toda esta trifulca! Las Sailor Scouts están siendo objeto de un siniestro deporte, en el cual sus cabezas tienen un alto puntaje. ¿Podrán las Sailor Scouts escapar de tan terrible predicamento?

Nota de MAHH: Espero que no… ¡Mua-ha-ha-ha! ¡Cof! ¡Cof!


Temporada de Sailors – Escena IV

Escena IV – The Man With The Golden Sword

Fanfic: Temporada de Sailors


Tokio, 9:45 am. Sailor Venus yace inerte en la azotea de un edificio. ¡Y su cabeza también, sólo que a unos tres metros de ella, ja-ja-ja! Ejem…

Sailor Moon: Mi… Minako…

Figura misteriosa (envainando el Sakabatou): Una menos…

Sailor Moon: ¡Canalla! ¿Cómo te atreviste a hacer algo tan horrible? ¡Te odio, te odio!

Sailor Moon recoge la cabeza de Sailor Venus.

Sailor Moon: ¡Toma esto, asesino!

Figura misteriosa: ¿Oro?

¡SPLAK! Sailor Moon avienta la cabeza de Venus hacia el destajador anónimo y se la pega por toda la cara.

Figura misteriosa: Oooroooooo…

Allen: ¿Cómo le hiciste para saber en dónde nos encontrábamos, Shinta? ¡Rayos, si no fuera por tu estúpida intromisión hubiera sido yo quien cortara esa cabeza!

Figura misteriosa: ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? ¡Mi nombre es Kenshin, Himura Kenshin! ¡Mejor conocido como Hitokiri Battousai!

Allen: Eso es lo de menos. ¡Ahora, entrégame esa cabeza por las buenas o probarás la ira de mi espada!

Kenshin: Relájate, Schezar. No importa cuál de los dos se lleve la cabeza, el resultado siempre será el mismo. ¿Por qué no miras hacia arriba? Todo lo que hacemos está siendo monitoreado por aquel robot espía.

Un cuervo da vueltas en círculo por encima del edificio.

Allen: ¡Eres un maldito! ¡Con que así fue como supiste en dónde estábamos! ¿No es cierto?

Kenshin: Es una verdadera lástima que no hayas podido lograrlo, pero fue tu culpa por haberte dilatado tanto. Deberías aprender más sobre la tecnología digital de la Luna Azul.

Allen: ¿Tecnología? ¡Wow, qué extraña suena esa palabra en boca de un jubilado samurai de la era Meiji! ¿Por qué no te vas a inventar la rueda, descubrir el fuego o algo por el estilo, eh?

Kenshin: ¡Demonios, ya estás comenzando a despertar el Battousai que hay en mí!

Nota de MAHH: Cualquier parecido con el comercial de cierto cereal azucarado es pura coincidencia.

Allen: ¡Vamos, Shinta, enséñame el poder de tu Sakabatou! ¡Quiero demostrarte lo inútil que puede resultar una espada sin filo frente a un arma real como ésta!

Kenshin: ¡Con gusto te haré tragar cada una de tus insolentes palabras, rubia oxigenada!

Mientras tanto, en algún recóndito paraje de la Tierra, un enigmático personaje observa con impaciencia todo lo que acontece (además del lector, claro está) por medio del robot espía.

Personaje enigmático: ¿Qué estás haciendo, Himura? ¡Tráeme de inmediato esa cabeza! ¡No pierdas más el tiempo con ese jovencito impertinente!

Allen: ¡PREPÁRATE A MORIR!

Kenshin: ¡HITEN MITSURUGI RYUU!

¡FLASH! ¡SWISH! ¡CHINK! ¡Recórcholis, no pude ver nada! Todo transcurrió tan rápido que… ¿huh?

Allen: Mi… mi espada… ¡Tú, pequeño samurai de peluche! ¡Has partido por la mitad mi flamante espada!

Kenshin (enfundando): Tú te lo buscaste. Decidí voltear el filo por esta vez para darte una lección de buenos modales. Ahora me retiro. ¡Sayonara!

Allen: ¡Espera!

Hitokiri Battousai desaparece velozmente por la puerta de la azotea, llevándose consigo la cabeza de Sailor Venus. Allen Schezar intenta perseguirlo, pero…

Las Sailors que quedan: ¿A dónde crees que vas? ¡Alguien tendrá que pagar por la muerte de Minako!

Allen: Gulp… ¡Taiyouken!

Nota de MAHH: No pienso dar explicaciones. Admito que se me acabaron las ideas y punto.

Sailor Mars: ¡AAARG, MIS OJOS!

Sailor Jupiter: ¡No… no puedo ver nada!

Tuxedo: ¡Ese miserable utilizó una técnica especial para escapar!

Sailor Mercury: Estoy en el cieeelo… ¡Todo se ha vuelto blaaaaaanco!

Sailor Moon: ¡Buaaa, me duelen mis ojitooos!

No cabe duda, hay un complot fantástico para eliminar a las Sailor Scouts. ¿Quién estará detrás de toda esta conspiración? ¿Cuál será el destino de las Sailor Scouts restantes? ¿Qué sucederá con la cabeza de Sailor Venus? ¿Dónde estará el cerebro de Sailor Mercury? ¿Por qué Tuxedo Kamen se vestirá tan hortera? ¿Alguien tiene una aspirina…?


Temporada de Sailors – Escena III

Escena III – You Only Live Sometimes

Fanfic: Temporada de Sailors


¿En qué quedamos…? ¡Ah, sí! Allen Schezar ha recibido una concusión de parte de Sailor Jupiter, y el pobre se encuentra herido en su amor propio…

Allen: Ma-maldición… ¡Atacar por la espalda no es de hombres!

Sailor Jupiter: ¡Ja! ¿Y acaso es de hombres atacar a una pareja indefensa en un robot gigante?

Allen: ¡Machorra! ¡Eso es algo que no te incumbe! ¡Además, ustedes cuatro también están en mi lista de víctimas!

Sailor Jupiter (le tiembla una ceja): ¿Di…dijiste ‘machorra’?

Allen: ¡Sí, eso fue lo que dije! ¡Machona, marimacha y carishina! ¿En cuántas lenguas quieres que te lo diga para que tu pequeño cerebro lo asimile? ¡Demonios, y a este armatoste que no le da la gana de moverse!

Nota de MAHH: El último comentario fue con un propósito didáctico, para que el lector sepa cómo debe de insultar a la amiga de su predilección sin que ésta se dé cuenta.

Sailor Venus: ¡Ja-ja-ja-ja-ja! ¡Veo con tristeza que no estás en una buena posición, amigo! ¡Pero como nosotras somos amantes del amor, la justicia y los objetos brillantes, te perdonaremos la vida siempre y cuando nos digas quién te envió!

Allen: ¡Nunca, prefiero la muerte! ¡Además, Allen Schezar de Asturia no obedece órdenes de nadie! ¡Vine aquí por iniciativa propia para hacerme con sus vidas! ¿Entendieron?

Sailor Venus: Pues ni modo… Oye, Sailor Jupiter, ¿haces los honores? Porque a mí me da grima la sangre…

Allen: ¡EEK!

Sailor Jupiter: ¡Ay, no! Mejor que lo haga Sailor Mars, después de todo, ella es la sádica del grupo.

Usagi: ¡Sí, quémalo hasta los huesos! ¡Que lamente haberse metido con nosotras!

Sailor Mars: Pues… no estoy de acuerdo. Ultimamente no he pagado el gas y… bueno. ¿Por qué no lo haces tú, Sailor Mercury?

Sailor Mercury: ¿QUÉEE? ¡Ay, chicas, ustedes saben que odio la violencia!

Allen: ¡Phew!

Sailor Mercury: ¡Pero podría hacer una excepción, hacerle mis burbujas de mercurio dentro de su estúpido robot y que estalle en mil pedazos, ja-ja-ja!

Allen: ()

Usagi: ¡Vaaaya! ¿Y ahora qué te dieron de fumar en el Politécnico Nerd?

Sailor Mercury: ¿Por qué lo dice, señor Humpty Dumpty?

Nota de MAHH: Éste es el momento para hacer un alto en la lectura, ir a tomar un vaso de agua y de regreso ver si este fanfic ha tenido alguna mejoría.

Tuxedo: Lo mataría yo mismo, pero es que debo afilar más rosas… Recuerden que ya usé la de hoy.

Usagi: ¡Qué remedio! ¡Hagamos el ataque No-Recuerdo-El-Nombre de las Sailors y se acabó! ¡POR EL PODER DEL FETICHE LUNAR DE TURNO…!

Nota de MAHH: Toma un cronómetro, tararea la melodía de transformación de Sailor Moon y al cabo de media hora probablemente Usagi estará lista para entrar en acción.

Sailor Moon: ¡Cha-ca-cha-chán! ¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y porque me obligan!

Allen: Z-Z-Z-Z-Z…

Sailor Moon: ¡Soy Sailor Moon! ¡Y te castigaré en el nombre de la Luna!

Allen: ¿En el nombre de quién?

Sailor Moon: ¡Calla! ¡Pagarás por habernos hecho pasar un mal rato! ¡Hagámoslo ahora, chicas!

Todas las Sailors: ¡¡¡SÍ!!!

¡Oh, desdichado Allen Schezar de Asturia! ¡Vaya forma de morir, ajusticiado por las Sailor Scouts! ¿Habrá alguna esperanza de salvación para tan noble caballero?

Todas las Sailors: ¡Viveza, viveza, trabajo y empresa! ¡La llama ya crece, ya cruje la presa!

Allen: ¡Ahora o nunca!

¡Hoño! Allen Schezar ha saltado fuera de Scherazade… ¡y ahora desenvaina una enorme espada!

Todas las Sailors: ¿QUÉ COSA?

¡Esperen, aún hay más!

Todas las Sailors: ¿EN SERIO?

¡Así es! Una figura misteriosa irrumpe por la puerta de la azotea y… ¡decapita a Sailor Venus con un Sakabatou!

Allen: ¡CON UN DEMONIO! ¡YA ME LA GANARON!

¡Es terrible! ¡Una de las Sailors ya ha sido ultimada! ¿Qué irá a suceder ahora? ¡Son quince escenas y apenas vamos por la tres! En fin…


Temporada de Sailors – Escena II

Escena II – From Gaea With Love

Fanfic: Temporada de Sailors


Usagi y Tuxedo Kamen han aterrizado en la azotea de un edificio. Desconcertados aún por el ataque recientemente experimentado, ambos intentan explicarse de dónde provino el pequeño sicario y cómo obtuvo una licencia para ultimar Sailors y afines…

Usagi: ¡Ay, Tuxedo Kamen! ¡Qué guapo te ves hoy! ¿Llevaste tu traje a la tintorería?

Tuxedo: ¡Así es! ¿Verdad que se me ve fantástico? ¡No cabe duda de que soy todo un galán! ¡Le pulí los botones yo solito!

Usagi: ¡Wow, es impresionante!

Nota de MAHH: ()

Usagi: ¡Oh, no, ya se me hizo tarde! ¡La señorita Mónica me castigará de nuevo!

Nota de MAHH: Me sé algunos nombres en japonés, pero no hago milagros. La profesora de Usagi se quedará como Mónica, así que joróbense.

Tuxedo: No te preocupes, te llevaré volando y en un santiamén estarás allí. Por cierto, ¿que no era de día?

¡Es verdad! Desde hace unos instantes la ciudad ha comenzado a oscurecerse. Además, una especie de vórtice está apareciendo entre las nubes. ¿Qué podrá ser?

Usagi: Sí, ¿qué podrá ser?

Nota de MAHH: ¡Oye, los personajes no pueden hablar con el narrador! ¡Cierra la boca o te mato yo mismo!

Usagi: (…)

De pronto, una columna de luz se precipita sobre la azotea donde se encuentran Tuxedo Kamen y Usagi, y un artefacto humanoide gigantesco emerge del vórtice y cae justo frente a ellos.

Usagi y Tuxedo: ¡Doble EEK!

Voz dentro del artefacto: Mi nombre es Allen Schezar y éste es Scherazade, mi Guymelef. He venido con el único propósito de acabar con las vidas de ustedes dos.

Scherazade ostenta en su pecho la licencia para ultimar Sailors y afines.

Tuxedo: Gu-gu-gu-gu…

Nota de MAHH: En este caso, es conveniente imaginar el canto gregoriano que repite la palabra Escaflowne una y otra vez.

Usagi: ¿Qué… qué haremos ahora, Tuxedo?

Tuxedo: Uno, dos, vamos a morir…

Usagi: ¡TUXEDO!

Tuxedo: Ah, eh… ¡Es cierto, debemos luchar!

Tuxedo Kamen enseña su arsenal en la parte posterior de su capa.

Usagi (): Creo que las rosas no nos servirán esta vez…

Tuxedo: ¿Ah sí? ¡Pues no veo que tú hagas algo por ayudar!

Usagi: ¿Yo? Es decir, ¿quieres que una señorita indefensa como yo pelee?

Tuxedo: ¡Vaya, parece que entendiste la indirecta!

Allen: ()

Usagi: ¡Pues ni modo! ¡POR EL PODER DEL…

Allen: ¡NO TE DEJARÉ HACERLO!

¡KA-TA-PLOOM! Allen entierra la espada de Scherazade entre Usagi y Tuxedo.

Usagi: EL CO…

Allen: Escúchenme bien. No vine aquí para jugar, ni mucho menos para presenciar sus riñas de enamorados. ¡Lo único que quiero es acabar rápidamente con sus vidas para poderme llevar sus cabezas!

Usagi y Tuxedo: ¡Buaaa, estamos perdidos!

???: ¡Trueno de Júpiter, resuena!

Allen: ¡¡¡GWAAAAAA!!!

¡Una descarga desconocida ha herido seriamente a Allen! ¿Quién podrá seeer…?

Usagi: ¡Chicas, por fin aparecieron!

Sailor Jupiter: ¡Mi planeta guardián es Júpiter, no sé por qué, pero da igual! ¡Soy Sailor Júpiter y entraré en acción!

Sailor Mercury: ¡Me gusta leer y coleccionar estampillas, si veo una película porno me arrancaré los ojos! ¡Soy Freddy Mercury… que digo, Sailor Mercury y entraré en acción!

Sailor Mars: ¡Trabajo en McDonald’s friendo papas, también cuido niños y puedo tocarme la nariz con la lengua! ¡Soy Sailor Mars y entraré en acción!

Sailor Venus: ¡Tenía una máscara pero se la comió el gato! Soy Sailor Venus y… ¿a que no adivinan? ¡También entraré en acción!

¡Ahora sí que se ha puesto peluda la cosa! Llegaron los refuerzos a socorrer a Usagi y Tuxedo Kamen, y Allen Schezar se encuentra severamente lastimado. ¿Qué pasará después…?

Nota de MAHH: ¡Cállate, que hasta yo estoy intrigado!


Temporada de Sailors – Escena I

Escena I – License to Kill Sailors

Fanfic: Temporada de Sailors


Una mañana como muchas, Usagi Tsukino sale corriendo de su casa rumbo al colegio. Como de costumbre se le ha hecho tarde, y para llegar a tiempo decide tomar un atajo atravesando el parque principal de la ciudad. Así, y de una forma tan trivial como la mayoría de las cosas que suelen suceder en Bishoujo Senshi Sailormoon, Usagi se extravía en un tenebroso bosque donde TODO puede suceder.

Desde uno de los árboles, un robot espía vigila cada movimiento de la chica perdida, y envía toda la información a un sujeto cuya identidad aún desconocemos. Justo en ese momento, una voz se oye a espaldas de Usagi…

???: Kaaameee…

Usagi: ¡EEK!

???: …haaameee…

Usagi: ¿Qui…quién eres tú?

???: …HAAA!!!

Un poderoso rayo de energía es desplegado por nuestro anónimo personaje, pero Usagi, con un ágil (por no decir desgarbado) movimiento, se salva milagrosamente de la mortal descarga.

Usagi: ¡Phew, eso estuvo cerca!

???: ¡Miserable, pero la suerte no te durará mucho!

Usagi: ¡Oye, no puedes andar por ahí lánzandole energía a la gente! ¡Así nunca conseguirás novia!

???: ¡Calla! ¡No vine aquí para oir tus estupideces! ¿Me entiendes? ¡Son comentarios como ése los que han acortado tu existencia hasta hoy!

Usagi: Gulp…

???: ¡Kienzan!

El enemigo prepara una sierra energética, pero justo antes de arrojarla, otro personaje hace su triunfal aparición, luego de lanzar una rosa a la mano del verdugo.

Usagi: ¡Tuxedo Kamen!

Nota de MAHH: En vista de las infinitas limitantes que acarrea redactar un fanfic, te pido que por favor imagines el tango barato o lo que sea que suene tras la aparición de este personaje.

Tuxedo: ¡Así es! ¿Cómo te atreves a atacar de esa manera a una inocente jovencita? Yo, Tuxedo Kamen, amante de la justicia y los objetos suaves y acariciables, te castigaré…

???: ¡Nooo, ya no puedo soportarlo más! ¿Por qué no pueden dejar de decir tantas ridiculeces? ¡Me ponen la carne de gallina!

Usagi y Tuxedo: ()

???: ¿Que no vieron ese letrero?


«Usagi no Kisetsu»
(temporada de conejos)

Tuxedo: Eh… Creo que tenemos un ligero malentendido semántico aquí. El hecho de que estemos en temporada de conejos no quiere decir que puedas cazar a Usagi.

???: ¿Ah, no? ¡Entonces observa esto!

Krilin: ¡Ja-ja-ja! ¡Eso quiere decir que también te puedo matar a ti!

Tuxedo: ¡¡¡LA P… QUE LO PARIÓ!!!

Usagi: ¡Mamoru, haz algo! ¡No te quedes ahí paradote!

Tuxedo: Es verdad… ¡¡¡HUYAMOS CUANTO ANTES!!!

Usagi: ()

Krilin: ¡Esperen! ¡Kakusan Kikoha!

Tuxedo Kamen toma a Usagi y se esfuma en medio de la densa bruma del siniestro bosque.

Krilin (sacando un walkie-takie): ¡Maldición, hubiera eliminado a los dos y me habría sacado un bonus! Aquí Calvo-Pero-Sabroso: Principito, Principito, ¿me escuchas? ¡Cambio!

Voz en el walkie-takie: ¡Ay, ya te dije que no me dijeras así, insecto! ¿Pudiste ultimarla? ¡Cambio!

Krilin: Negativo el procedimiento, huyó con uno de los bonus. ¡Cambio!

Voz en el walkie-takie: ¿QUÉ? ¡Eres un Bueno-Para-Nada! ¡Cambio!

Krilin: Negativo, soy Calvo-Pero-Sabroso. Infórmale a Come-Come que los ubique con el Shunkanidou. ¡Cambio!

Voz en el walkie-takie: ¿Estás loco? ¡Jamás me rebajaría a pedirle algo a esa sabandija! ¡Cambio!

Krilin: ¿Entonces cómo pretendes localizarlos? ¡Cambio!

Voz en el walkie-takie: Ya me las arreglaré; después de todo, soy Principito… que digo, Príncipe. ¡Cambio y fuera!

Krilin: ¡Phew! En fin… Ahora debo volver al Centro de Operaciones.

Nota de MAHH: Intuyo que ya has descubierto las identidades de Come-Come y Príncipe. Si no, ¡pues qué Bueno-Para-Nada eres! 😛