Papá por Siempre – Capítulo 2

Capítulo 2: «Una agitada mañana»

Fanfic: Papá por Siempre


Vegeta se niega totalmente a hacerse cargo de Trunks, pero a pesar de todo, Bulma decide dejarle al bebé e irse a su viaje de negocios…

Ya eran más o menos las 9 y media de la mañana, y Vegeta todavía se encontraba durmiendo… raro en él, porque generalmente se levantaba muy temprano para ponerse a entrenar, pero al parecer, el entrenamiento anterior lo había dejado muy exhausto. De pronto, un fuerte llanto proveniente del cuarto de su hijo lo hizo despertarse sobresaltado. Miró a ambos lados de la habitación, y como el llanto lo estaba irritando se puso a gritar:

  • VG : ¡¡¡MUJER!!! –gritó molesto– ¡¡CALLA A ESE NIÑO, QUE ME VAN A REVENTAR LOS OÍDOS!! –esperó unos segundos, pero al no escuchar nada, volvió a gritar– ¡¡MUJER!! ¡¡¿EN DÓNDE ESTÁS?!!

No oyó ninguna contestación, porque generalmente Bulma le gritaba de regreso cuando la llamaba así. Miró el espacio vacío en la cama al lado suyo, lo tocó y notó que estaba frío… eso indicaba que su esposa ya se había levantado desde hacía mucho rato. En ese momento recordó la discusión que tuvieron la noche anterior y murmuró: «No creo que lo haya hecho… ¡¡NO ES CAPAZ DE HABERLO HECHO!!» dijo nervioso, y rápidamente se levantó y se calzó sus botas. No tuvo la necesidad de vestirse, porque había dormido con la misma ropa del día anterior. Generalmente tenía esa costumbre, a pesar de que Bulma le decía lo contrario.

Salió de su habitación y comenzó a llamar a su esposa a todo pulmón:

  • VG : ¡¡¡BULMA!!! ¡¡¡SAL DE DONDE ESTÉS!!! ¡¡¡SI LO QUE QUIERES ES JUGARME UNA DE TUS BROMAS, NO ME ESTÁ HACIENDO NINGUNA GRACIA!!! ¡¡VAMOS, VEN AQUÍ!!

Vegeta ya estaba bastante nervioso e irritado al darse cuenta que no había nadie en la casa, porque no pudo sentir por ninguna parte la presencia de Bulma. Además, sus gritos sólo hicieron que el llanto de Trunks se volviera más fuerte. Vegeta sentía que su cabeza iba a estallar, y como un energúmeno fue al cuarto de su hijo. Al entrar en la habitación, la vio totalmente decorada con muñecos, cosas de colores, sonajas, adornos que colgaban del techo… no es que nunca hubiera entrado al cuarto del niño, sólo que casi nunca lo hacía, y como había pasado un buen tiempo desde que entró por última vez, la decoración había cambiado. Esto no le agradaba en lo absoluto, porque de niño él nunca tuvo nada de estas cosas… su única decoración eran tubos que colgaban de un lado a otro, cables de energía, máquinas de monitoreo… así era la sala de incubadoras en Vejitasei por lo poco que recordaba y trataban a los recién nacidos como experimentos antes de seleccionar a los más fuertes que se convertirían en futuros guerreros.

De nuevo el llanto de su hijo lo sacó de sus pensamientos, y molesto se acercó a la cuna. Trunks lloraba desconsoladamente, su carita estaba muy roja y sus ojos humedecidos. Vegeta, sin preocuparse de eso, le dijo con voz potente:

  • VG : ¡¡¿¿QUÉ DIABLOS TE PASA, MOCOSO??!! ¡¡YA DEJA DE LLORAR!!

Trunks detuvo su llanto y miró a quien le había gritado. Lo miró con una mezcla de asustado y curioso unos instantes, pero al momento cerró los ojos y reanudó su llanto aún más fuerte. Vegeta no pudo hacer otra cosa que cubrirse sus oídos… esto era demasiado para él. Entonces, vacilando un poco, Vegeta lo levantó sosteniéndolo debajo de las axilas con ambas manos, lo colocó a la altura de sus ojos y volvió a gritarle:

  • VG : ¡¡¿¿ACASO NO ENTENDISTE LOS QUE TE DIJE, NIÑO??!! ¡¡CÁLLATE!! –al parecer, Vegeta no sabía nada de psicología infantil, porque de esa manera lo único que lograba era asustar más al pequeño.

De pronto, Vegeta escuchó un sonido peculiar… parecido a un caño de agua goteando. Sintió un pequeño escalofrío recorrerle su espalda, y al ocurrírsele mirar con el rabillo del ojo, descubrió que el «goteo» provenía del pañal de Trunks. Vegeta ensanchó sus ojos poniéndose pálido y, para mayor susto suyo, Trunks reanudó su llanto. Vegeta retrocedió unos pasos sin soltar a Trunks, que comenzó a mojar el piso al gotear su pañal, mientras murmuraba:

  • VG : Ay, no… ¡¡Ay, no!!… ¡¡Maldición!! ¡¡¿Ahora qué hago?!! –dijo nervioso– Vamos, Vegeta, cálmate… no pierdas el control… –se dijo a sí mismo– ¡¡BULMA!! ¡¡TE JURO QUE ME LAS VAS A PAGAR POR ESTO!!

Sin soltar a Trunks, que seguía llorando, Vegeta bajó hacia la planta baja con rumbo a la cocina, y lo dejó sobre la mesa boca arriba, mientras Trunks seguía llorando a causa de la humedad que lo estaba molestando. Vegeta se paseaba de un lado a otro sin saber qué hacer.

  • VG : ¡¡Rayos!!… ¡¡¿Qué voy a hacer?!!… No… a mí no me puede estar pasando esto… yo no puedo hacerlo… ¡¡Soy el príncipe de los guerreros y no puedo rebajarme a cambiarle los pañales a un mocoso!! –pensaba nervioso– Pero si no lo hago… este enano no va a dejar de llorar, y me va a volver loco con sus gritos… demonios…

Trunks lloraba agitándose sobre la mesa, bastante irritado y molesto. Vegeta paró de dar vueltas y se colocó delante de su hijo con los brazos cruzados. Sabía que esto iba a ser la prueba más difícil que iba a tener que enfrentar, y se decía a sí mismo:

  • VG : «Esto no debe de ser tan difícil… Bulma lo hace todo el tiempo… –se decía, tratando de darse ánimos– Ahora entiendo por qué los saiyajins preferían que las máquinas cuidaran a los recién nacidos… esto va a ser extremadamente desagradable… Grrrr… Realmente preferiría enfrentarme de nuevo a Cell en su forma perfecta que hacer esto…»

Luego de unos minutos de pensar, bajo la presión del llanto de su hijo, finalmente se decidió a hacerlo y, descruzando sus brazos, los acercó lentamente hacia Trunks. Sentía que el sudor corría por su frente y las manos le temblaban un poco. Tragó saliva mientras pensaba en dónde guardaría su esposa los pañales del niño. Trunks, sin dejar de llorar, comenzó a agitarse y Vegeta le dijo, tratando de contener la calma, «¡¡Quédate quieto, mocoso!!… ¡¡Pon de tu parte si no quieres que me enfade de verdad!!» Ya estaba a unos pocos centímetros de su objetivo, cuando…

«¡¡¡¡YUUUJUUUU!!!! ¡¡¡BUUULMAAAA!!!» –se escuchó una voz desde fuera de la casa. Vegeta se sobresaltó de golpe, mientras colocaba la cara entre sus manos y murmuraba «Maldición… yo conozco esa voz…»

Luego de unos momentos, escuchó la puerta de entrada abrirse para dar paso a una mujer de cabellos rubios y ondulados, de contextura delgada y sonriente expresión. Vegeta había identificado que esa voz era de la Sra. Briefs, la madre de Bulma. Él sentía que la tierra se le abría bajo los pies…

  • VG : «Sigh… lo único que me faltaba… mi suegra… ¿ahora qué más puede pasarme?» dijo el saiyajin, abatido. A él le molestaba esa mujer, pero sabía que lo le serviría de nada ocultarse para no tener que verla. Resignado, salió a su encuentro y cuando la Sra. Briefs lo vio, saludó alegremente:
  • SRA. BF : ¡¡Pero miren a quién tenemos aquí!! ¡¡Vegeta, qué milagro el verte!! ¡¡¿Qué dice mi yerno favorito?!! –dijo en una voz aguda, insoportable para Vegeta.
  • VG : E…eeh… ho…hola… Sra. Briefs… –dijo algo nervioso.
  • SRA. BF : Ay… no seas tan formal, Vegeta… –dijo acercándose y pellizcando la mejilla del saiya– Sólo dime «mamá».
  • VG : …eee…aaa… –dijo con una mezcla de avergonzado e irritado. Seguidamente, la madre de Bulma volvió a preguntar…
  • SRA. BF : ¿Y dónde está Bulma? –preguntó en el mismo tono de voz– Me extraña que no haya salido a recibirme…
  • VG : Aah… ella salió de viaje… negocios, creo… –respondió desviando la mirada hacia otro lado.

El llanto de Trunks que se reanudó desde la cocina captó la atención de la Sra. Briefs, que dijo alegremente:

  • SRA. BF : Ajá… yo conozco esa vocecita… –dijo pasando a un lado de Vegeta con dirección a la cocina. Éste se la quedó mirando con mala cara mientras veía que su suegra se acercaba al bebé y le hacía arrumacos– ¿Qué dice mi nieto querido, eh?… Lindo, precioso, ¡¡la abuela te ha extrañado mucho!! –Trunks no dejaba de llorar ni cuando ella lo cargó y le decía– «¿Qué pasa, corazón?… ¿por qué lloras?… Oh-oh… creo que estamos un poco húmedos por aquí, ¿no?» –dijo sonriendo al tocarle el pañal– «Me parece que necesitamos un cambio de pañal… oh, cielos… hace tanto tiempo que no cambio uno y me invade la nostalgia…» –luego miró a Vegeta– «¿Me permites hacerlo, joven Vegeta?»

Vegeta la miró sorprendido y sólo pudo balbucear una respuesta:

  • VG : Cla…claro… adelante… nn…no hay problema.
  • SRA. BF : ¿Y dónde están los pañales? –pero antes de que Vegeta pudiera decir algo, le cortó– ¡Oh!… ¡no me digas nada!… ahora que recuerdo, Bulma me dijo donde estaban… –y dirigiéndose a uno de los muebles, sacó una bolsa grande de pañales descartables y se dirigió al pequeño Trunks– Ahora, jovencito, vamos a hacer que te sientas mejor…
  • VG : «Jamás me hubiera imaginado que guardaba los pañales del niño allí… bueno, eso ya no importa ahora –pensaba para sí mismo mientras levantaba una ceja– Ahora que lo veo… no creo que sea tan malo que mi suegra haya venido… ella podría quedarse con el mocoso y yo podría irme…»

Con esta idea el, saiya ya se disponía a marcharse cuando la mamá de Bulma lo llamó:

  • SRA. BF : ¡¡Espera!! ¡Vegeta, muchacho!… ¿A dónde vas? –dijo mirándolo sonriente– Me imagino que tú nunca has cambiado un pañal a un bebé en tu vida, ¿no es verdad?
  • VG : «Oh-oh… esto me da mala espina» –pensó tragando saliva y contestó– No… ¿por qué?
  • SRA. BF : Pues entonces sería bueno que vinieras conmigo para que aprendas cómo se hace… porque tal parece que hace un rato ibas a hacerlo tú y tengo la impresión de que no lo ibas a hacer nada bien –dijo acercándose al niño– Yo no me voy a quedar aquí todo el día, ¿sabes?
  • VG : ¿¿Co…cómo?? –dijo sorprendido– ¿¿No va a quedarse??
  • SRA. BF : Oh, no. Si pudiera, me encantaría, pero resulta que saldré con mi esposo dentro de un rato a celebrar un almuerzo de científicos, y justamente venía para invitar a Bulma… Por supuesto, si querías, tú también estabas invitado… pero como no está, tendremos que irnos solos.
  • VG : Pero… ¿no podrían llevarse al moc… digo… al niño con ustedes? Porque la verdad que tengo cosas que hacer… –dijo tratando de salirse del problema.
  • SRA. BF : Ay, muchacho… qué ingenuo eres… Nos sería muy difícil hacerlo. Además, mi nieto terminaría aburriéndose y sacando de quicio a todos si llorara. Además, si tuvieras algo muy urgente que hacer, Bulma no te tendría la total confianza como para dejar a Trunks a tu cuidado… Bueno… ahora, volviendo al tema de los pañales, vamos a cambiarlo, y presta atención en lo que hago…

Seguidamente, la Sra. Brief procedió a cambiarle el pañal a Trunks. Claro que Vegeta miraba hacia otra dirección, volteando ocasionalmente, pero inmediatamente fruncía el ceño y, sonrojándose, miraba hacia otro lado. Finalmente, la Sra. Briefs alzó a un sonriente Trunks, que ya había dejado de llorar, y dijo:

  • SRA. BF : ¡¡Listo!! ¡¡Como nuevo!!… ¡¡No sabes cómo extrañaba esto!! Bulma, cuando era pequeña, pasaba mojando los pañales todo el día, casi parecía una manguera abierta. Fue fácil, ¿no lo crees, muchacho? –dijo dirigiéndose a Vegeta.
  • VG : Sí… claro… –dijo sarcástico apoyado en un mueble cercano y mirando a otro sitio.
  • SRA. BF : ¡¡Ya lo tengo!!… te facilitaré un poco las cosas antes de irme. También le daré de comer, ¿qué dices?
  • VG : Umph… como quiera… –dijo sin ánimos.

A su respuesta, la mamá de Bulma preparó un biberón de leche bien lleno y comenzó a jugar delante de Trunks…

  • SRA. BF : ¿Quién tiene hambre, eh?… ¿A ver? –dijo mostrándole el biberón. Trunks agitó sus manitos hacia su comida y comenzó a balbucear…
  • TR : aaaa…mmm…maa…maa…mamá… –dijo entrecortado.
  • SRA. BF : Oh, ¡qué dulce!… pero yo no soy mamá… soy abuela… A ver, di «abuela».
  • TR : mmm…mamá… –volvió a repetir más fuerte que la vez anterior.
  • VG : ¿¿Qué?? –dijo Vegeta, sorprendido– ¿Ya habla?
  • SRA. BF : Oh, sí… desde hace como una semana… ¿no lo sabías? –preguntó extrañada.
  • VG : No… Bulma no me dijo nada… o tal vez sí lo hizo, pero no la escuché… –esto último se lo dijo a sí mismo en voz baja.
  • SRA. BF : Te aseguro que, cuando por primera vez tu hijo te dice «papá» o «mamá», lo que uno siente es una emoción muy fuerte que te recorre todo el cuerpo –dijo emocionada– Con decirte que mi esposo se desmayó la primera vez que mi niña le dijo papá.

Trunks aún seguía sobre la mesa y, al ver que no le prestaban atención, se incorporó despacio, sosteniéndose en sus pequeñas piernas y trató de andar… pero sólo lo pudo hacer dos pasos antes de quedar sentado, pero sin llorar para nada. Vegeta volvió a añadir:

  • VG : ¿También… camina? –dijo nuevamente sorprendido.
  • SRA. BF : Ay, Vegeta… pareciera como si no conocieras a tu hijo, caramba… también lo hace desde hace unos días, pero únicamente podía ponerse de pie. Es la primera vez que lo veo tratar de andar, pero aún es muy pequeño –dijo cargándolo y dándole el biberón, que comenzó a devorar con gran apetito, como un auténtico saiyajin.

Vegeta pensaba en todas estas pequeñas cosas que había visto hacer a Trunks… tal vez… Bulma y su madre tenían razón al decir que no conocía a su hijo. Nuevamente la madre de Bulma lo sacó de sus pensamientos…

  • SRA. BF : Bueno, joven Vegeta… Ya es hora de que me vaya, porque mi esposo debe estar volviéndose histérico de tanto esperarme, y con lo puntual que es cuando vamos a sus reuniones… –dijo dejando al bebé en brazos de su padre, para sorpresa de éste– Que pases un buen día y cuida bien a mi nieto… ¿de acuerdo?
  • VG : Pe…pe… esto… yo… –trató de decir algo, pero de nuevo su suegra lo cortó, y cómo detestaba cuando lo hacía…
  • SRA. BF : Vegeta… muchacho… ya no te preocupes tanto –dijo desde la puerta de salida– Cuidar a un bebé no es tan difícil como piensas. Mira… te daré una pista… si en caso llorara puede ser porque: está solo y quiere compañía; tal vez está mojado y quiere un cambio de pañal; o simplemente tiene hambre y quiere comer. ¿Te das cuenta? Es muy simple. Bueno, ahora sí debo irme… ¡Adiós, querido yerno, y que tengas suerte! –dijo con un tono musical en su voz que Vegeta aborrecía, y se fue cerrando la puerta.

Vegeta se quedó mirando hacia la puerta con Trunks en brazos, que había reanudado su comida, y pensaba no muy convencido:

  • VG : Ella lo dice así porque es mujer… ¡¡diablos!!… Éste realmente va a ser un largo día… –pensaba resignado, y de pronto sintió salpicaduras de leche en su cara, y al mirar abajo vio que Trunks le sonreía divertido mientras le apuntaba con su biberón. Frunció el ceño y dijo en voz alta– Sí… lo vuelvo a repetir… va a ser un LAAARGO DÍA.

¿Cómo pasará Vegeta el resto del día? ¿Podrá lidiar con el pequeño Trunks?…


Papá por Siempre – Capítulo 1

Capítulo 1: «Nuevas responsabilidades»

Fanfic: Papá por Siempre


Ya han pasado más o menos seis meses desde que Cell fuera destruido, y ahora la Tierra vive en paz. Todos nuestros amigos regresaron a sus vidas normales a disfrutar de este nuevo período y la mayoría no tiene problemas en adaptarse. Bueno… quizás no todos opinen lo mismo, como por ejemplo Vegeta, que al estar acostumbrado a pelear continuamente, y por su difícil carácter, esta situación le resultaba casi insoportable, y ahora más luego de la muerte de Goku durante la pelea con Cell. Ahora ya no podrá desquitarse con su eterno enemigo y lo peor de todo era que Kakarotto era el único rival respetable que tenía en el mundo. Luego de esto, la lucha dejó de tener interés para él, porque ya no existe nadie con quien pueda enfrentarse. Bulma quería aprovechar este tiempo de paz para que Vegeta recuperase el tiempo perdido con su hijo. Ahora, el pequeño Trunks tenía un año de edad, pero aún faltaría mucho tiempo para que se pareciera su contraparte, Mirai Trunks, que ahora estaba en el futuro.

Por esta intención de Bulma, la Capsule Corp. se había convertido en un verdadero ring de pelea, en donde se escuchaban tremendos gritos por la discusión que se había generado. Tal pareciera que a Vegeta no le cuadraba para nada esa idea…

  • VG : ¡¡¡NO, NO Y DEFINITIVAMENTE NO!!! –gritó totalmente exasperado.
  • BL : ¡¡¡POR FAVOR, VEGETA!!! –dijo en el mismo tono– ¡¡¡TE ESTÁS COMPORTANDO COMO UN VERDADERO IRRACIONAL!!!
  • VG : ¡¡NO ME VENGAS CON ÉSAS, MUJER!! ¡¡¡TÚ FUISTE LA QUE EMPEZÓ TODO ESTO SABIENDO PERFECTAMENTE QUE NO VOY A ACEPTAR Y TÚ… CLAAAROOO… TERCAMENTE SIGUES INSISTIENDO Y YA VES LAS CONSECUENCIAS!!!
  • BL : ¡¡¡LO ÚNICO QUE TE ESTOY PIDIENDO ES QUE PASES UN POCO DE TU TIEMPO CON TU HIJO!!! ¡¿ACASO ESO ES MUCHO PEDIR?!
  • VG : ¡¡SÍ!! ¡¡Y NO TENGO POR QUÉ HACERLO!! ¡¡NO ES MI OBLIGACIÓN!! ¡¡¿¿ACASO NO TIENE SUFICIENTE CONTIGO??!!
  • BL : ¡¡NO!!… ¡¡CLARO QUE NO!! ¡¡EL NIÑO NECESITA TENER UN PADRE A SU LADO, Y…!! –bajó el tono de voz– De seguro que Mirai Trunks hubiera dado todo por eso…
  • VG : ¡Bah! –dijo también bajando la voz– Ese muchacho nunca tuvo nada de esto y… ¡¡míralo!! Creció fuerte y es un poderoso guerrero.
  • BL : Por eso mismo quiero que a mi Trunks no le pase lo mismo. A veces pienso que Mirai sufrió mucho al haberle hecho falta su padre, y tampoco quiero que a mi hijo el falte el suyo…
  • VG : Ésas son puras tonterías. Cuando yo era niño, mi padre no pasaba ni dos minutos conmigo y nunca llegué a necesitar de ese bastardo… Así eran las reglas en Vejitasei.
  • BL : ¡Tú lo has dicho! «En Vejitasei»… pues bien… ¡¡ESTO NO ES Vejitasei, es LA TIERRA y debes de cambiar esas ideas tan bárbaras!!
  • VG : ¡¡NO VOY A CAMBIAR MI MANERA DE PENSAR Y ES LA ÚLTIMA VEZ QUE LO VUELVO A REPETIR!!
  • BL : ¡¡A veces pienso que me casé con un cerdo insensible, un cabeza dura, un… –Bulma siguió hablando ante Vegeta, que no se inmutaba por sus comentarios y, sin prestarle atención, se dirigió a la cocina. Bulma, al ver esto, se enfureció y le gritó –¡¡¿¿A DÓNDE DIABLOS CREES QUE VAS??!!
  • VG : A comer algo –dijo tranquilamente– tanta discusión me ha abierto el apetito.
  • BL : ¡¡¡VEGETA!!! ¡¡¡ERES UN…!!! –de pronto, la probable sarta de insultos que Bulma le iba a soltar, fue interrumpida por el timbre del teléfono– ¡¡ESTO YA ES LO ULTIMO QUE TE…!! –volvió a detenerse por el teléfono. Vegeta volteó a verla y le dijo:
  • VG : ¿Acaso no vas a contestar?… porque así no te voy a entender nunca y detesto descifrar mensajes por partes… –dijo burlonamente ante la irritada expresión de Bulma, que si hubiera tenido cuchillos en sus manos, ya se los hubiera lanzado todos. Volvió a timbrar el telefono y Vegeta volvió a añadir– ¿Y bien?

Parecía que a Bulma le iba a salir fuego de la cabeza, pero respiró profundamente y fue a contestar el odioso aparato. Vegeta sonrió a su victoria y ya se disponía a irse cuando Bulma se volteó y le gritó con voz de sargento:

  • BL : ¡¡¡NI SE TE OCURRA IRTE, PORQUE ESTO AÚN NO HA TERMINADO!!! ¡¡Y SI LO HACES, NUNCA MÁS VOLVERÁS A ESCUCHAR DE LA PALABRA COMIDA EN ESTA CASA!!

Vegeta soltó un imperceptible «glup» y rabiando se sentó en una silla, mientras Bulma contestaba el teléfono…

  • BL : ¡¡BUENO!! –gritó al levantar el auricular– ¡¡SÍ!!… ¡¡QUIÉN HABLA!!… ¡Ah!… eres tú, Yumi… Sí… disculpa el tono de voz… sí, dime… –luego de una pausa, una sonrisa iluminó la cara de Bulma– ¿¿EN SERIO?? ¿¿ACEPTARON??… ¡¡ESO ES FABULOSO!!

Al otro lado de la línea, Yumi Kobayashi, una de las socias de Bulma en la Capsule Corp., le estaba dando las buenas nuevas en la empresa…

  • YU : Aunque no lo creas, aceptaron –dijo alegremente–. Tienes que darme las gracias, porque se ve que tengo cierto poder al plantear mis ofertas, ¿no lo crees?
  • BL : ¡¡O sea que ya tenemos prácticamente el contrato en la bolsa!!
  • YU : Bueno… por así decirlo, casi. Esos tipos quieren que el presidente de la empresa, me refiero a ti, vaya personalmente a la firma del contrato y eso tendría que ser mañana.
  • BL: ¡¡Perfecto!!… ¿Dónde y a qué hora? –dijo sacando su agenda de la gaveta.
  • YU : En la capital del Norte, a medio día.
  • BL : Bien… capital del… ¿¿NORTE?? –dijo, dejando caer su lápiz.
  • YU : Sí. Allí está su sede principal. ¿Por qué? ¿Tienes algún impedimento? –dijo la mujer de negocios.
  • BL : No… claro que no… bueno… a decir verdad… sí –dijo pausando–. Tú sabes que tengo un bebé y el problema es que no tengo con quién dejarlo.
  • YU : Ése sí que es un problema. Ni pensar en llevarlo contigo, porque de seguro que a esos tipos no les gustan los niños. Bulma, no sé cómo, pero tienes que ir como sea. Si no, perderemos esta oportunidad, y con lo que nos costó conseguirlo… ¿No puedes conseguir una niñera o alguien que se quede con él?
  • BL : Es que justo en estos días la niñera ha pedido vacaciones y la cosa es que… –mientras hablaba volteó y la imagen de Vegeta en la silla apareció en su campo visual. Una pícara sonrisa apareció en el rostro de Bulma y, sin quitarle la vista a Vegeta, siguió hablando– No te preocupes, Yumi… creo que YA SÉ QUIÉN va a cuidar a mi bebé… sí… claro… reserva lugares en el vuelo de mañana… muy bien… hasta pronto…

Bulma colgó el teléfono y, sin quitar la sonrisa de su rostro, miró a Vegeta, que ya estaba preparado para seguir con la discusión anterior.

  • VG : Muy bien, mujer. –dijo mirándola de frente con su típica expresión– Ya que has terminado de parlotear con tus amistades, continúa con tu discurso –dijo cruzando sus brazos. Bulma no le dijo nada, sólo que no dejaba de sonreír para confusión de Vegeta y, sin mediar palabra, se dio media vuelta con rumbo al segundo piso.

Vegeta ensanchó sus ojos sorprendido y pensó para sí «mmmh… me parece muy sospechosa esta repentina actitud suya. Estoy seguro que esta mujer algo se trae entre manos… será mejor que me cerciore…». Vegeta subió las escaleras siguiendo los pasos de su mujer y la encontró en la recámara con un pequeño bolso en donde estaba guardando algunas cosas, y también había sacado su elegante traje de ejecutiva. Estaba sentada en la cama revisando unos papeles y seguía sonriendo a pesar de que se había percatado de la presencia de Vegeta, que ya estaba harto del misterio que se traía entre manos su esposa…

  • VG : ¡¿Por qué te vas así de repente como si yo fuera cualquier cosa y sin decirme nada, mujer?! –dijo molesto– ¡¿Qué rayos estás haciendo?!
  • BL : Primero que nada, háblame bonito… –dijo sin mirarlo– Tengo que hacer un viaje de negocios, ¿feliz?
  • VG : Ah… bueno… suena bien. Al menos, por un tiempo podré descansar de ti y del crío… –dijo disponiéndose a marcharse.
  • BL : Espera un momento, «querido» –dijo Bulma poniéndose de pie– ¿Y quién te dice que voy a llevar a Trunks? Él se queda… y ¡TÚ con ÉL!
  • VG : ¿¿¿¿QUÉEEEE???? ¡¡¡AH, NO, BULMA!!! ¡¡¡¡NI SIQUIERA LO PIENSES!!!! ¡¡A MÍ NO ME VAS A ENCHUFAR A ESE MOCOSO CUANDO TE DÉ LA GANA!!
  • BL : Pues siempre hay una primera vez, ¿no? –dijo frunciendo el ceño– Además, ya va siendo hora de que tengas nuevas responsabilidades, y Trunks va a ser una de ellas.
  • VG : ¡¡No puedo perder mi valioso tiempo, que puedo usar para entrenar, con ese niño!! –dijo molesto.
  • BL : ¿¿Entrenar?? y… ¿para qué, eh?… ¡¡La tierra ahora vive en paz y no creo que por dejar de entrenar un día vayas a perder tu estado físico!! Mira, Vegeta, yo me he hecho cargo de Trunks todo este tiempo, pero tú también tienes la obligación de pasar tiempo con él… ¡¡YA ES TIEMPO DE QUE APRENDAS A SER UN PADRE PARA TU HIJO!!
  • VG : No, mujer, ¡¡NO!! –dijo con una mezcla de exasperado y nervioso– ¡¡NO LO VOY A HACER Y ESTA ES LA ÚLTIMA VEZ QUE LO REPETIRÉ!! ¡¡YA VERÁS CÓMO TE LAS ARREGLAS, PERO A MÍ NO ME METAS!! –dijo marchándose de la recámara con rumbo a la planta baja.

Bulma se le quedó mirando unos instantes después que hubiera salido, y nuevamente sonrió mientras murmuraba «Eso es lo que tú crees…», y siguió arreglando sus cosas.


A las 4:45 am del día siguiente

Bulma no se había percatado a qué hora regresó Vegeta, sólo que parecía que había estado entrenando gran parte de la noche y de la madrugada, porque estaba profundamente dormido, seguramente por el cansancio. Ella ya se había levantado, se encontraba vestida y lista para salir de viaje. El taxi pasaría a recogerla en unos minutos, pero pensó esperarlo fuera para que no despertara a Vegeta con el ruido, aunque estaba tan dormido que ni siquiera se daría cuenta. Lo miró un rato, dudando sobre si lo podría hacer, pero sacudiendo la cabeza se corrigió «También es su deber, es su hijo y como tal debe quererlo». Pensó en darle un beso, pero por temor a despertarlo no lo hizo y salió de la habitación con rumbo a la de su bebé.

Trunks se encontraba plácidamente dormido, pero se despertó al sentir primero pasos y después la mano tibia de su mamá que lo hizo ponerse boca arriba para verla. Bulma lo cargó, y mientras lo tenía entre brazos susurró suavemente…

  • BL : Mami va a irse de paseo todo el día, pero regresará en la noche… no te preocupes, que papi va a quedarse contigo… ¿ya, mi cielo? Pórtate bien y no hagas rabiar a papá. –dijo mirando a los ojos azules de su bebé, adornados con su pequeño ceño fruncido, viva imagen de su padre.

Luego de unos momentos, Bulma le dio un beso y nuevamente lo acostó en su cuna. Trunks estiró sus pequeñas manitos hacia su mamá, que le hacía adiós desde la puerta. Luego escuchó el ruido de un vehículo, y después de rato volvió a dormirse.
¿Qué creen que hará Vegeta en cuanto se entere?… sólo esperen y verán…


Cuando el alma sufre – Capítulo 5

Capítulo 5: «Habla el corazón»

Fanfic: Cuando el alma sufre



El tiempo transcurría rápidamente. Para el matrimonio de Trunks faltaba poco menos de un mes y los preparativos continuaban. La actividad diaria de encargar las flores, preparar la ceremonia, la decoración, etc., habían mantenido bastante ocupada a Bulma, que estaba siendo ayudada por Yamcha en todo, pese a los alegatos de Trunks y Bra, que todavía no estaban muy convencidos de que Yamcha sólo quisiera estar con su madre para ayudarla.

Por su parte, Vegeta y Meredith cada día se llevaban mejor. Ella había encontrado en él alguien con quien conversar y pasar el tiempo en forma agradable, claro que esa supuesta amistad estaba convirtiéndose en algo más profundo.

Vegeta había notado que ella lo trataba de forma muy cariñosa, pero no le molestaba en lo más mínimo. Incluso estaba pensando que ella significaba mucho para él. Le había tomado mucho cariño y, seriamente analizándolo un día, llegó a la conclusión de que se estaba enamorando de ella.

Nunca creyó que volvería a sentir eso por nadie más que por Bulma, pero los hechos estaban a la vista y no podía huir de ellos.

Trataba de sacarse esas ideas de la cabeza. Venía saliendo de una ruptura que no le había gustado nada y ahora estaba sintiéndose atraído por otra mujer. ¡No! Ya había tenido suficiente y no quería que la historia se repitiera. Con ese pensamiento, volvía la calma dentro de su mente, aunque no duraba mucho.

Durante las mañanas, cuando Meredith no estaba, Vegeta aprovechaba para salir a entrenar. Le pareció extraño que en toda la semana llegara más tarde de lo habitual, pero era comprensible porque ella tenía novio y debían verse. Se sentía extrañamente molesto por esa situación, pero nunca se lo dijo.

Una noche, Vegeta salió del baño luego de haberse dado una ducha. Había aprovechado que Meredith no estuvo en toda la tarde para entrenar un poco en las afueras de la ciudad y despejarse. Iba caminando por el pasillo, cuando de pronto sintió gritos provenientes de la habitación de Meredith, como si ella estuviera discutiendo muy fuertemente con alguien. Apuró el paso y se detuvo frente a la puerta. Los gritos habían cesado.

VG: Meredith, ¿puedo pasar? –preguntó Vegeta desde fuera.

Al no encontrar respuesta, el príncipe saiyajin se decidió a entrar.

Ella estaba arrodillada en el suelo, con ambas manos cubriendo su rostro y con el teléfono inalámbrico a un lado de su cuerpo. Vegeta se acercó lentamente, y luego se arrodilló a su lado.

VG: Meredith…

MD: Estoy bien –asintió mirando hacia la ventana, en dirección opuesta a donde se encontraba el saiyajin.

VG: Pues no lo parece.

Luego de un largo rato en silencio, Meredith lo miró, y éste se dio cuenta que su anfitriona había estado llorando.

MD: Discutí con mi novio y… cortamos la relación… Eso es todo.

VG: Piensa que quizás es una tontería que tiene arreglo –la tranquilizó Vegeta en un tono que ni él mismo creyó tener.

MD: Lo dudo mucho.

VG: Pero… ¿por qué fue?

MD: Dijo que no me amaba… luego de diez años de noviazgo… dijo que no me amaba.

La mente de Vegeta quedó en blanco por unos momentos. Las mismas palabras que él le había dicho a Bulma, estaban haciendo sufrir a la mujer que estaba junto a él.

MD: ¿Cómo se puede dejar de amar a alguien así como así? –dijo levantándose del piso y sentándose al borde de la cama.

VG: Pues… simplemente… pasa –dijo basándose en su propio caso.

MD: ¡Esto no es justo! Tanto tiempo para terminar en nada –decía sin que dejaran de correr lágrimas por su rostro. Vegeta se sentó en la cama junto a ella y la abrazó lentamente. Era lo único que podía hacer para consolarla.

Cuando estuvo más tranquila, le dio un suave beso en la frente y al salir de la habitación le dijo:

VG: Mañana será otro día.

MD: Gracias, Vegeta.

Se dirigió a la sala y se acostó en el sofá en que dormía. El tiempo que estuvo herido ocupó la cama de Meredith, pero ahora que ya estaba bien ocupaba ese sillón que era bastante cómodo. Estuvo pensando durante mucho rato en las cosas que no quería pensar. Por más que lo intentaba, la imagen de Bulma no desaparecía de su mente.

Cerca de la medianoche logró conciliar el sueño.

Meredith se levantó en la madrugada al baño y al pasar por la sala encontró a Vegeta durmiendo en el sofá, pero la manta que lo cubría estaba en el suelo, al igual que la almohada y su camiseta. Se acercó lentamente y se quedó observándolo. Al principio dudó un poco, pero se agachó junto a él y después de cubrirlo con la manta, con mucho cuidado acercó su rostro al de él. Cuando estaba a pocos centímetros de sus labios, Vegeta abrió los ojos y se dio cuenta de lo que estaba a punto de pasar. Automáticamente se incorporó y quedó sentado en el sofá muy confundido y sin saber qué hacer.

Meredith estaba más roja que un tomate, pero afortunadamente estaba lo suficientemente oscuro como para que no se notara.

Se miraron durante unos momentos y luego Meredith se fue a su habitación.

Ninguno de los dos pudo dormir más esa noche.


Cuando el alma sufre – Capítulo 4

Capítulo 4: «Adaptación»

Fanfic: Cuando el alma sufre


Bulma despertó sobresaltada. Miró a su lado en la cama y comprobó nuevamente que no había sido un sueño. Vegeta no estaba.

La noche anterior había salido con Yamcha como en los viejos tiempos y, al regresar tarde, inconscientemente esperaba que «él» estuviera allí, que todo se hubiera solucionado. Que nada de lo que había pasado fuera verdad. Pero lamentablemente no fue así.

En cierto modo, Yamcha tenía razón. Debía seguir adelante como siempre lo había hecho. Hablar con él le había ayudado mucho. Se sentía mejor, aunque seguía extrañando a Vegeta. Le había llevado años construir ese amor y estaba segura que no se lo iba a sacar de encima en unos días o semanas. Tal vez nunca dejaría de amarlo.

Se vistió rápidamente y bajó a la cocina. Allí estaban Trunks y Bra tomando su desayuno.

BL: Buenos días, muchachos.

BR: Hola.

TR: Buenos días.

BL: Disculpen por no haberles preparado el desayuno hoy. Me quedé dormida.

TR: ¿Estuviste ocupada anoche?

BL: La verdad…

BR: No, Trunks, la pregunta adecuada es: ¿lo pasaste bien con Yamcha anoche?

TR: Bra… –le susurró dándole una leve patada por debajo de la mesa.

BL: Bra, Yamcha es mi amigo y nada más.

BR: ¿Amigo con derechos?

BL: ¡Ya basta! –dijo sin siquiera levantar la voz, pero se veía molesta.

Bra se levantó de la mesa, tomó su mochila y salió dando un portazo.

BL: Creo que en cierto modo tu padre sigue con nosotros.

TR: Entiendo como se siente Bra –dijo dándole un sorbo a su café.

BL: ¿Tu también crees que hay algo más que amistad entre Yamcha y yo?

TR: No, mamá. No creo eso y Bra tampoco. Lo que nos molesta es que él está aprovechando la situación para estar contigo –dijo tranquilamente.

BL: Escúchame bien, Trunks: lo que hubo entre Yamcha y yo se acabó hace muchos años porque me enamoré de tu padre. Es cierto, él ya no está aquí, pero yo no he dejado de amarlo… como él a mí –lo último lo dijo bajando la voz.

TR: Lo siento, mamá, no quise…

BL: No te preocupes, hijo. Estoy bien –dijo sentándose frente a él con un vaso de jugo.

TR: ¿Ya no tomas café en la mañana?

BL: No, Trunks. Desde hace unos días empecé a detestar el café –ambos permanecieron en silencio unos momentos–. ¿Sabes? Una vez tu padre me dijo que si seguía consumiendo tanta cafeína iba a envejecer más rápido y me iba a poner más fea –sonrió con nostalgia.

TR: ¿Él te dijo eso? –Bulma asintió con la cabeza.

BL: Creo que tenía razón…

TR: No digas eso –su ceño se contrajo en molestia–. Voy a hablar con él –dijo levantándose decididamente.

BL: ¿Qué?

TR: No puede irse así como así.

BL: No, Trunks –se puso en su camino.

TR: Pero mamá…

BL: ¡Te dije que no! Prométeme que no le dirás nada –lo sujetó de un brazo–. ¡¡Prométemelo!!

TR: De acuerdo… –dijo mirando el piso después de dudar unos momentos.

BL: ¡Ah! Ahora que me acuerdo, ya mandé que hicieran las invitaciones para tu boda –buscó unos momentos dentro de su bolso–. Mira, ésta es la muestra. Es la que habíamos acordado, ¿verdad?

TR: Sí, ésta es –dijo viendo una de las invitaciones.

BL: «Parece mentira que mi pequeñito se vaya a casar dentro de un par de meses» –pensó viendo a Trunks guardar la invitación de muestra dentro del sobre.

TR: ¿Pasa algo, mamá? –preguntó al notar que Bulma lo miraba con mucha atención.

BL: No, nada. Mejor vámonos al trabajo. Tengo muchos asuntos que atender y ya estamos atrasados.

TR: Sí, vamos.


Los días pasaron rápidamente y Vegeta ya se había recuperado casi por completo de la herida de su pierna, que era la más grave que tenía.

El tiempo que había estado viviendo en el departamento de Meredith lo había ayudado a superar en parte la situación. Ya se sentía mejor de ánimo, e incluso había llegado a conversar durante horas con ella. Había aprendido a conocerla y era una mujer encantadora, dulce, agradable, sincera y de una sensibilidad increíble. En ocasiones, por no medir sus palabras, la había hecho sentir mal. Él nunca había tenido ese problema antes. Decía lo que sentía y le daba igual lo demás. Ni siquiera con Bulma medía sus palabras. Sabía que ella era una mujer de carácter fuerte y que no dudaría en decir lo que pensaba al igual que él. Por eso no se preocupaba, pero con Meredith era diferente. Le había tomado cariño y lo que menos quería era lastimarla. No sabía por qué, pero al menos se lo debía por lo bien que se había portado con él siendo un perfecto desconocido.

La noche en que se acabó de romper la agresividad innata de Vegeta hacia ella, fue con una fuerte reacción por parte de él.

Había tratado de mantener su silencio, pero ella insistía en preguntarle cosas. Vegeta detestaba los interrogatorios y se lo hizo saber a su manera.

VG: ¡¡¿¿Quieres dejarme en paz??!! ¡¡¡Maldita sea!!! –gritó arrojando al otro lado de la habitación un vaso de agua–. El que esté en tu casa no significa que tenga que contarte toda mi vida. Tú me trajiste aquí por iniciativa propia, nunca te lo pedí. ¿Crees que me interesa todo lo que me has contado sobre ti? Pues no. Eres una mujer estúpida y desagradable. Y si no me he largado de aquí es porque no puedo, no porque quiera quedarme.

Meredith quedó congelada desde el momento que empezó a gritarle. Temblaba de pies a cabeza. Quería salir de esa habitación, peor aún, quería que se la tragara la tierra, pero no podía moverse. Había tratado de ser lo más agradable posible para que se sintiera bien, pero a él le daba igual, y aparte de eso le decía esas cosas tan horribles. Las lágrimas escaparon de sus ojos y no paraban de caer por sus mejillas.

Retrocedió lentamente hasta la puerta y después de salir se encerró en el baño.

Vegeta todavía estaba molesto con ella, pero después de tranquilizarse se puso a pensar en lo que había pasado, y se dio cuenta que se había comportado como un idiota. Ella se había portado muy bien con él y así le devolvía el favor. Insultándola e hiriendo sus sentimientos.

VG: «Esto no está bien» –pensó–. «No debí… ¡Rayos!»

Al día siguiente, Meredith entró a la habitación de Vegeta con el desayuno y lo encontró despierto. Al principio tuvo la duda de si entrar o no, pero al final se acercó a la cama y dejó sobre la mesita de noche el desayuno. Se disponía a marcharse cuando escuchó:

VG: ¡Espera! –Meredith no volteó a verlo. Sólo se quedó estática dándole la espalda–. Discúlpame por lo que dije ayer. No debí… –no terminó.

Después de unos momentos, ella se dio vuelta y lo observó con tristeza.

MD: Olvídalo –se disponía a marcharse cuando Vegeta volvió a hablarle.

VG: Si no has desayunado… podrías acompañarme.

MD: Creí que querías estar solo.

VG: …ya no.

Desayunaron juntos y empezaron de nuevo, como si fuera la primera vez que se veían, y en cierto modo lo era.

VG: ¿Cómo me encontraste?

MD: Bueno, venía de la Ciudad del Oeste, y para cortar camino siempre cruzo ese desierto. De pura casualidad te vi ahí, desmayado entre las rocas, y decidí traerte. No podía dejarte ahí solo y en esas condiciones. Pero ahora tendrás que explicarme tú cómo fuiste a terminar así.

El príncipe saiyajin quedó pasmado al escuchar eso. Si le decía la verdadera razón, tal vez la chica no le creería y lo tomaría por loco. O si le creyera, lo echaría. A él no le debería importar lo que la desconocida pensara, pero algo más fuerte le indicó que debía quedarse un poco más.

VG: Bueno, yo…

MD: ¿Acaso eres uno de esos escaladores que siempre vienen a acampar? –interrumpió.

VG: (¡Genial! La excusa perfecta) Eh, s-sí, sí, soy escalador. Lo que pasa es que estaba en la cima de la montaña y…

MD: Bueno, no necesitas contarme toda la historia. A mí me gustan otro tipo de deportes, no me gusta poner en peligro mi vida –rió.

La conversación siguió un buen rato, pero Vegeta trataba de mantener en privado ciertas cosas. No es que no se las quisiera contar, sólo era que no estaba preparado para hablar de «eso» todavía.

Después de ese día, ambos empezaron a llevarse mejor. Vegeta se mostraba más abierto en las conversaciones y no le desagradaba pasar tardes completas con ella, ya que Meredith trabajaba por las mañanas. Vegeta se había recuperado por completo y decidió que ya era tiempo de partir. No tenía idea de a dónde, pero debía irse.

Ya era de noche. Meredith estaba en la terraza de su departamento. Se encontraba sentada en el barandal, mirando las estrellas. De pronto, sintió que unos pasos se acercaban a ella. Percatándose de quién se trataba, dijo:

MD: Linda noche, ¿no?

VG: Sí… –contestó el príncipe saiyajin, apoyándose en el barandal– hay un clima muy agradable…

MD: Pero supongo que no estás aquí para hablarme del clima, ¿verdad?

VG: Tienes razón, vine a despedirme y a agradecerte lo que hiciste por mí.

MD: ¿Despedirte? ¿Te vas tan pronto? No estoy muy segura de que te hayas recuperado por completo…

VG: No te preocupes, estaré bien. Estoy acostumbrado a recibir esa clase de golpes.

MD: Como quieras, pero… ¿tienes dónde quedarte? –Al escuchar eso, Vegeta miró a Meredith y luego al piso, pero no articuló palabra alguna–. Lo sabía, no tienes dónde pasar la noche. Puedes quedarte el tiempo que quieras.

Vegeta estaba sorprendido. Al parecer ella quería que se quedara, a pesar de que prácticamente era un completo extraño. Habían conversado un poco, pero no sabía nada de él. Pero aparte de eso, lo que más le causaba sorpresa era que en realidad él no quería irse, al menos por ahora…

VG: Bueno, pensándolo bien, creo que aceptaré tu oferta.

Meredith sonrió. Hacía mucho tiempo que no tenía visitas en su departamento, sobre todo desde que las cosas comenzaron a deteriorarse entre ella y su novio. Eso la tenía muy mal, pero por alguna extraña razón, sintió que en Vegeta podía encontrar alguien para aliviar su dolor.


Cuando el alma sufre – Capítulo 3

Capítulo 3: «Nuevas parejas»

Fanfic: Cuando el alma sufre


Vegeta sacó del refrigerador una fuente con cerezas y empezó a jugar. Las arrojaba al aire y las atrapaba con la boca.

Bulma trató de concentrarse en la receta que leía, pero Vegeta la distraía, así que se dedicó a observarlo. No fallaba en atrapar ninguna cereza. No se resistió más y le dijo sonriendo irónicamente:

BL: ¿Sabes, Vegeta? Si pusieras una pelota en tu nariz, podrías trabajar de foca en un circo.

VG: Sólo si tuviera tus bigotes –contestó sin dejar de jugar.

BL: Tus padres no te enseñaron buenos modales, ¿verdad?

VG: No pasé mucho tiempo con ellos. Creo que nunca estuvieron conformes conmigo –dijo tirando a la basura las semillas de las cerezas que se había comido y dejando para lavar la fuente.

BL: ¿Ellos querían un hombrecito? –Vegeta miró a Bulma y su respuesta no tardó.

VG: ¿Sabes? Me da lástima tu sostén. Debe estar aburrido de llevar una vida tan vacía.

BL: Por lo menos yo las he visto –sonrió.

VG: Fin de la conversación –dijo mirándola fijamente y luego salió de la cocina.


Comenzó a abrir los ojos lentamente. La habitación estaba iluminada por la luz del atardecer que entraba por el gran ventanal. La suave brisa de primavera lo despertó por completo. No sabía cómo había llegado allí, sólo recordaba lo acontecido en el desierto, y luego todo se obscureció. Quiso levantarse, pero el fuerte dolor que sentía lo obligó a recostarse nuevamente. Luego giró la cabeza hacia su izquierda y la vio.

Parecía un ángel. Ojos verdes color manzana muy brillantes, pelo castaño un poco ondulado hasta los hombros, un corto vestido blanco que dejaba apreciar su hermosa silueta. Y su sonrisa…

???: Fue una larga siesta.

Vegeta sólo se quedó allí, mirándola. Trataba de poner en orden sus pensamientos. El dolor era intenso, pero más fuerte era un dolor que tenía en el pecho y que le hacía difícil respirar.

???: Me llamo Meredith, ¿y tú?

VG: …

MD: No hablas mucho, ¿verdad? Creo que debes querer descansar. Si necesitas cualquier cosa, me avisas –dijo sonriendo mientras salía de la habitación.

Lo que menos quería Vegeta en ese momento era entablar conversación con alguien. Se sentía pésimo, no sólo físicamente. Se sentía muy cansado como para darse cuenta de donde estaba. No pasó mucho tiempo antes de que volviera a conciliar el sueño, pero no durmió mucho, ya que el dolor de sus heridas lo despertó.

Le dolía todo el cuerpo en general, pero su pierna derecha le dolía como si se la estuvieran arrancando. Trató de moverla, pero sólo se intensificó el dolor. En eso estaba cuando Meredith entró a la habitación con una bandeja con comida.

MD: ¡Vaya! Veo que ya despertaste. Aquí te traje comida y algo para el dolor. No es nada grave lo que tienes, pero debes descansar –dijo colocando la bandeja sobre la mesita de noche.

Vegeta recordaba esas palabras y lo que menos quería era recordar.

MD: ¿Quieres ver algo de televisión? –dijo encendiéndola con el control remoto–. ¿Qué canal quieres ver?

VG: Me da igual… –respondió al fin, aunque por inercia y tratando de incorporarse en la cama.

MD: A ver, deja que te ayude –lo sujetó de un brazo y colocó unas almohadas bajo su espalda para que quedara semisentado–. ¿Estás cómodo? –Vegeta asintió–. Déjame revisar el vendaje de tu pierna –dijo echando hacia atrás las cobijas de la cama.

Vegeta notó que sólo estaba cubierto por su ropa interior, pero pronto sus pensamientos fueron ocupados por los recuerdos. No era la primera vez que pasaba por una situación así.

Meredith comenzó a deshacer cuidadosamente el vendaje y a medida que quitaba las vendas, éstas aparecían empapadas de sangre.

MD: No es muy grande la herida, pero no deja de sangrar –dijo colocando sobre ella gasas y algodones, ejerciendo ligera presión para estancar la sangre–. Creo que esto va a dolerte un poco, pero es necesario.

Tomó el desinfectante y empapó unas gasas en él. Luego las colocó sobre la herida haciendo que todo el cuerpo de Vegeta se tensara.

VG: ¡Ah! –emitió un quejido que no pudo reprimir y apretó los dientes.

MD: Lo siento –dijo quitando la gasa y comenzó a limpiar los bordes de la herida.

Cuando terminó, le hizo un nuevo vendaje y volvió a cubrirlo con las mantas de la cama.

VG: Gracias… –murmuró.

MD: No es nada –dijo dulcemente–. Sólo recupérate pronto y no muevas mucho la pierna para que deje de sangrar, porque si no, va a parecer el cuento de nunca acabar –sonrió.

Vegeta no pudo evitar sonreír levemente. La observó unos momentos. Tenía unos hermosos ojos, pero una profunda tristeza se percibía en su mirada.

MD: Bueno, ahora me voy. Necesito darme un baño y descansar ahora que ya estás mejor. Si necesitas algo, sólo me avisas. Y no olvides cenar –dijo cerrando la puerta al salir.

Vegeta alcanzó la bandeja que había traído Meredith y se tomó el remedio para el dolor. Luego probó un poco de la comida. Sabía bien, pero le faltaba ese no se qué que le daba «ella» a todo.

VG: ¡Rayos! Se supone que no debo pensar en ella –pensó mientras se comía sin muchas ganas lo que contenía el plato. Luego se quedó viendo un poco de televisión, hasta que de pronto–. ¡Pero qué estoy haciendo! ¿Yo, viendo televisión? –se regañó a sí mismo en un arranque de compostura.

Alcanzó el control remoto y apagó el televisor. Se acomodó en la cama y se quedó ahí, mirando la pared, sin querer pensar en nada. De pronto su vista se fijó en unas fotografías enmarcadas que habían en la pared. No sabía mucho de fotos, pero le parecieron agradables. Eran paisajes de diversos tipos, pero en todos destacaba la presencia de agua, ya sea mares, ríos, lagos, cascadas e incluso lluvia. Uno de esos paisajes llamó su atención. Le recordó aquel día…

VG: …Yo te amo –sonó su propia voz en su mente.

Cerró los ojos y suspiró. El dolor comenzaba a aplacarse, pero esa presión en su pecho parecía no tener fin.

VG: Bulma… –susurró justo antes de dormirse.


Cuando el alma sufre – Capítulo 2

Capítulo 2: «Antiguas parejas»

Fanfic: Cuando el alma sufre


En la sala principal de C.C., Trunks, su novia Jenny, Bra, y Goten estaban conversando, pero era evidente que los hijos de Bulma y Vegeta no se encontraban en las mejores condiciones por lo acontecido. Los visitantes se percataron de ello, y decidieron preguntarles a ambos lo ocurrido. Trunks y Bra accedieron y les contaron con detalles lo que había pasado:

BR: Y así fue… mis padres se separaron…

GT: Aún no puedo entenderlo. A pesar de que peleaban bastante, nunca pensé que tu mamá sería capaz de echar al tío Vegeta de tu casa.

TR: Pues si te parece increíble a ti, imagínate cómo podemos estar nosotros.

JN: No te preocupes, cariño –dijo Jenny, abrazando a su novio–. Todo va a salir bien.

TR: Ojalá sea cierto –musitó, correspondiendo al abrazo de su prometida.

En ese momento, el timbre de la casa sonó. Goten se levantó hacia la puerta y la abrió. Cual fue su sorpresa y la de todos presentes al ver que el nuevo visitante era nada más y nada menos que Yamcha.

GT: Ho-hola, Yamcha… ¡Tanto tiempo! Qué raro que hayas pasado por aquí justo hoy –dijo Goten, con el tono más irónico que pudo usar.

YM: Mmmm… creo que más raro es que estés aquí, ¿no te parece? –respondió casi con el mismo tono.

GT: Prácticamente vivo aquí desde que nací… «idiota» –pensó– Pero… ¿qué te trajo a la corporación… y con una caja de chocolates en la mano?

YM: ¿Esto? –dijo Yamcha, sacando una enorme caja en forma de corazón de atrás de su espalda–. La traje para Bulma, ella me invitó a venir. ¿Puedo pasar?

Goten no emitió palabra alguna y se apartó del medio de la puerta. Cuando Yamcha entró, no pudo evitar sentirse intimidado por dos miradas, que lo miraban con la misma frialdad que Vegeta lo hacía hace más de 20 años atrás, cada vez que él pasaba por esa puerta.

YM: Hola, muchachos. ¿Se encuentra Bulma?

Estos no respondieron. Siguieron mirándolo de la misma manera, hasta que una conocida voz, bajando de las escaleras, interrumpió el momento.

BL: ¡Yamcha! –lo saludó alegremente mientras se acercaba a él.

YM: Hola, Bulma –dijo abrazándola, acción que no fue del agrado de Trunks y Bra.

TR: Muchachos, vamos al jardín. Aquí el ambiente se puso demasiado espeso –dijo tomando a Jenny de la mano y saliendo de la sala, seguido por Goten y Bra.

BL: Disculpa el mal momento, Yamcha.

YM: No te preocupes. ¡Ah! Esto es para ti –dijo entregándole la caja de chocolates.

BL: ¡Gracias! Ven, subamos a mi habitación.

TR: No puedo creer que se atreva a venir –dijo sentándose muy molesto en una de las sillas del jardín.

JN: Bueno, él y tu mamá son amigos. A lo mejor quiere ayudar a solucionar el problema.

BR: Sí, cómo no. Ese Yamcha sólo está aprovechando la situación. Estoy segura que quiere que mi mamá vuelva con él ahora que mi papá se fue.

GT: No creo que eso pase. Sus papás llevan mucho tiempo juntos. De seguro que tu papá vuelve cuando tenga hambre –dijo llevándose la mano derecha detrás de la cabeza.

TR: Él no es como tú, Goten –dijo con una gran gota de sudor en la cabeza.


Cuando entraron a la habitación, Yamcha se sorprendió.

YM: ¡Vaya! Sí que ha cambiado tu habitación.

BL: ¿Lo crees? –preguntó dejando la caja de chocolates sobre el tocador–. Debe ser porque ya no es sólo «mi» habitación.

YM: Hacía mucho tiempo que no estaba aquí –dijo observando todo a su alrededor.

BL: Bastante… –susurró con los ojos llenos de lágrimas–. Yamcha notó el cambio en su voz y se volteó a verla.

YM: Esta vez… ¿la pelea fue en serio? –Bulma asintió con la cabeza. Yamcha se limitó a abrazarla. Ella no lloró, sólo intentó tranquilizarse–. Cuéntame lo que pasó –le dijo acariciando su rostro.

Luego de que ella le contara todo, Yamcha la tomó de la mano.

YM: ¡¡Y después de herir tus sentimientos, el miserable se largó!!

BL: No puedo creer que esto haya terminado así –dijo pasando una mano por su rostro.

YM: ¿Y qué piensas hacer?

BL: No lo sé, Yamcha. Yo…

YM: Escúchame, Bulma. Eres una mujer maravillosa. Si él no te supo valorar, que se vaya al diablo, pero tú debes continuar tu vida, con o sin él.

BL: Yamcha… tenemos una familia.

YM: Pues a él no le importó. De todos modos, quien se largó fue él. Tú no has hecho nada malo, así que no te sientas culpable. ¿Qué te parece si salimos a dar una vuelta? Te hará bien.

BL: De acuerdo –dijo sonriendo tristemente después de dudar un poco.


Cuando el alma sufre – Capítulo 1

Capítulo 1: «Se nos muere el amor»

Fanfic: Cuando el alma sufre


«Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío.
Se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío.Y está enfermo de muerte el mismo que era tan fuerte…»

El sonido del despertador le arrebató la semitranquilidad del sueño. Instintivamente llevó su mano a él y lo apagó. Nuevamente vuelve el silencio que tanto le agrada.

El calor de la cama lo invita a quedarse. Una cama desecha no sólo por la noche, sino por los juegos realizados en ella. Abre sus ojos lentamente y comprueba que el techo de la habitación está cada vez más cerca de él. Le cuesta respirar. Otro día más que vivir es un fastidio.

Bajo las sábanas que lo cubren escucha un quejido y siente sus brazos alrededor de su pecho. Sabe perfectamente que ella no quiere levantarse aún.

Observa su rostro que está muy cerca del suyo. Hermoso. Con unos cuantos cambios desde el día que la conoció. No quiere recordar todo eso, ni tampoco todos los años que llevan juntos, así que se levanta lenta y pesadamente de la cama, «la cama de ambos», que en el último tiempo se ha convertido en su único punto de encuentro. Ella rápidamente reemplaza su presencia abrazándose a una almohada.

Se viste sin ningún ánimo y sale de la habitación.

Una vez fuera de ella, respira profundamente tratando de encontrarle una respuesta a eso que siente. Pensó que se le pasaría, pero no fue así.

«…tiene anemia de besos, tiene cáncer de olvido
y por si fuera poco, tiene ganas de morir»

Al pasar por la habitación de su hijo, escucha una melodía. La misma melodía que se repite todas las mañanas desde hace unos cuantos días. De nuevo sigue la música pronunciando las palabras. Eso a lo que le llaman «cantar».

De un momento a otro la música termina y sale de su habitación acomodándose el cabello y la corbata. Cuando se encuentra con él, dice sonriendo:

TR: ¡Hola, papá!

VG: Hola.

TR: ¿Vas a entrenar?

VG: Como todos los días.

TR: Creo que deberías dejar un poco eso, ahora que…

Como impulsado por un resorte se voltea hacia él. Imagina la continuación de su frase y se enfurece.

VG: ¿Ahora que qué? –pregunta mirándolo fulminantemente.

TR: Calma, no te enojes. Sólo creo que como no hay peligros, puedes dejar de entrenar tanto –explica tratando de tranquilizarlo.

VG: No digas tonterías –termina de decir mientras ambos entran en la cocina.

Vegeta sacó del refrigerador todo lo que le apetecía desayunar y lo dejó sobre la mesa. Trunks, por su parte, sólo se sirvió una taza de café.

Lo primero que Vegeta tomó fue un vaso de jugo de naranja, una de las cosas que más le agradaba de este planeta.

VG: ¿A qué hora vuelves hoy?

TR: Creo que tarde. ¿Por qué?

VG: Para que entrenes un poco conmigo. Estás perdiendo condición.

TR: No creo que pueda, papá. Tengo una cita con Jenny y… bueno, cuando uno está con la persona a quien ama, el tiempo se le pasa volando, ¿verdad? –le dijo con un extraño brillo en sus ojos, que una vez más le recordaron los de Bulma.

VG: «Sus ojos. ¡Cuánto se parecen a los de ella!»–. Mmm… –fue su única respuesta–- ¿Cómo van las cosas con ella?

TR: Bien. Hemos estado conversando y… decidimos casarnos –Vegeta abrió sus ojos, sorprendido por la noticia.

VG: ¿Casarse?

TR: Sí –dice sonriendo y dándole un sorbo a su café. Muchos pensamientos pasaron por la mente de Vegeta.

VG: ¿Es por eso que cantabas esa extraña canción?

TR: ¿Eh? Bueno, je je, esa canción significa mucho para nosotros. Es como si con ella expresara todo mi amor por Jenny –dice sonrojándose–. ¿Nunca te ha pasado que escuchas una canción y ella simboliza todo lo que sientes por mamá? –Vegeta no encontró respuesta alguna para su pregunta.

VG: Ya es tarde, vete a trabajar.

TR: Sí, adiós papá.

VG: Mmm…

«Se nos muere el amor, se nos mueren las ganas.

Las vemos agonizar, convulsionando entre las sábanas»

Ha pasado un rato desde que Trunks se fue y sus palabras todavía le dan vueltas en la cabeza. Una canción que simbolice lo que siente por ella. ¿Y qué siente por ella? Creyó saberlo, pero de un tiempo a esta parte las cosas han cambiado mucho. Quizás en lo que le dijo Trunks está la respuesta a la pregunta que se ha estado haciendo, aún inconscientemente.

Encendió la radio de la cocina y una música infernal a la que llaman Techno casi lo deja sordo. Bajó un poco el volumen y empezó a recorrer las emisoras hasta que encontró una música agradable.

Justo en el instante en que empezó a escuchar la letra, Bulma entró en la cocina y sus miradas se cruzaron. Ella le sonrió, pero Vegeta permaneció igual de serio. Sólo la observó centímetro a centímetro buscando ese algo que lo perturbaba.

Frente a él encontró a una hermosa mujer. «Su» mujer. ¿Qué es lo que había cambiado en ella? ¿O sería él?

La canción siguió sonando en la radio mientras escuchaba sus palabras apenas perceptibles.

VG: «Tal vez… sí siento lo mismo» –pensó.

Se acercó a ella hasta que sus cuerpos se rozaron. Con uno de sus brazos rodeó su cintura y con su otra mano la sujetó suavemente del cuello, atrayéndola hacia él. Cerró sus ojos y buscó en la calidez de sus labios lo que hace tantos años sintió la primera vez que la besó.

Ella correspondió a su beso, pero aunque Vegeta no quería aceptarlo… ya no era lo mismo.

VG: «Se desvaneció esa sensación de paz, de ansiar protegerla, de desear su cuerpo, de saber que… la amo. ¿La amo?».

Dejó de besarla y buscó en sus ojos una última esperanza. Hermosos ojos azules, con la profundidad del mar y la paz del cielo.

Ella una vez más le sonrió y pronunció las palabras que más lo han perturbado en toda la vida:

BL: Te amo.

Vegeta acarició su rostro y luego salió de la cocina, dejándola allí.

«Y no existe un vino tinto que nos reviva el instinto.
Se nos muere la magia, la pasión, la locura»

 

No pudo decirle todo lo que siente. No pudo decirle que su vida se cae a pedazos. Sólo puede mirarla a los ojos e internamente pedirle, suplicarle que lo ayude. La necesita más que nunca, pero parece que ella no lo nota.

VG: «Ayúdame, Bulma. Me estoy muriendo» –grita silenciosamente dentro de su cabeza, mientras al salir de la casa vuelve a sentir esa pesadez que lo ha acompañado los últimos meses.

Cuando está a punto de entrar a la cámara de gravedad para empezar su entrenamiento, que se ha convertido en su único refugio, la vio salir de la casa.

Un aerocoche muy lujoso la esperaba. Saludó sonriendo al chofer y subió. La vio ordenar unos cuantos papeles hasta que el aerocoche desapareció.

Vegeta tragó saliva con mucha dificultad mientras acumuló toda la rabia que sentía por dentro y la descargó contra la cámara de gravedad. Esta vez ella la hizo más resistente y no la destruyó.

Finalmente se sentó en el suelo y unas cuantas gotas cayeron sobre sus pantalones. Comprobó su origen al sentir algo cálido corriendo por sus mejillas.

Levantó su vista al cielo, que se parecía tanto a sus ojos.

VG: «Ella ya no me necesita y yo… ya no la amo».

¡Ay! Amor traicionero. Viniste pa’ jorobarnos.
Yo sobrevivía sin ella y ella era feliz sin mí»

 

La conclusión le resultaba extrañamente dolorosa. Pensaba que tal vez el amor era así. Tal vez no era necesario amar para siempre como la primera vez.

Las horas pasaron rápido y, pese a que ya era tarde, no tenía hambre. Subió a su habitación y se sentó al borde de la cama. No supo cuánto tiempo pasó, pero de pronto sintió sus pasos en la escalera. Necesitaba hablar. Necesitaba hablar con ella.

Bulma entró en la habitación y lo quedó mirando. O por lo menos eso creyó él, porque al siguiente segundo de decirle «Hola», empezó a vaciar su guardarropas.

VG: Bulma… –le dijo levantándose de la cama y caminando hacia ella–… debo hablar contigo.

BL: Ahora no puedo, Vegeta, tengo prisa.

VG: ¿A dónde tienes que ir?

BL: Al viaje de negocios que te conté esta mañana –le respondió totalmente sorprendida–. Has estado muy distraído los últimos días.

VG: ¿Vas muy lejos?

BL: No mucho. Es en el distrito 387. Queremos implementar casas más modernas.

VG: ¿Cuándo vuelves? –preguntó sin querer conocer la respuesta.

BL: En dos semanas.

VG: ¡¡Dos semanas!!

BL: Tenemos que medir el terreno y ver el problema de la electricidad y… –le empezó a dar toda una cátedra de construcción de casas y nuevas cápsulas. Eso lo hizo sonreír. Algo no había cambiado.

VG: Necesito hablar contigo.

BL: ¿Puede ser cuando vuelva?

VG: Ahora.

BL: Ya te dije que no puedo.

VG: Pues me vas a escuchar –dijo empezando a molestarse. Ya se le hacía lo suficientemente difícil decirle lo que tenía que decir, como para que más encima ella estuviera nuevamente colocando obstáculos.

BL: Adiós, Vegeta.

VG: Adiós nada. Aquí te quedas –dijo sujetándola de uno de sus brazos con un poco más de fuerza de la habitual. Bulma volteó hacia él asustada.

BL: ¡¿Qué rayos te pasa?! –le preguntó mientras forcejeaba con él intentando zafarse–. ¡Me estás lastimando!

VG: Sólo quiero hablar contigo. Y no creo que tenga que pedirle una cita a tu secretaria para que me apunte en tu estúpida agenda para poder hacerlo.

BL: Tiempo para hablar conmigo tienes. Estoy contigo todas las noches.

VG: Sí, ya noté eso. ¡Desde hace un tiempo lo único que tú y yo tenemos en común es esa maldita cama y lo que hacemos en ella!

BL: Pues si estás tan a disgusto, ¿por qué no te vas?

VG: No me des ideas –dijo soltándola bruscamente.

BL: Vete al infierno –le dijo mientras salía de la habitación.

VG: Ya estoy en él –se dijo a sí mismo.

«¡Ay! amor con el tiempo te nos has oxidado.
¡Ay! amor susceptible, ¡Ay! amor delicado.¡Ay! amor no te mueras o muérete de un trancazo,que no hay peor agonía que la que es de paso en paso»

La casa quedó en un silencio absoluto. Trunks le había dicho que volvería tarde y Bra todavía estaba de paseo con unas amigas.

Su única oportunidad de compañía era la televisión o la radio.

VG: «Tal vez no debí prestarle atención al comentario de Trunks y esto no habría pasado. Quizás pensar que no la amo fue muy apresurado. ¡No! Esto se viene arrastrando hace meses. Lo de la canción fue una tontería que desencadenó lo de ahora. Ya no la amo, al menos no como antes».

Ahora la encontraba tan fría. Sólo la sentía con él cuando hacían el amor. Imaginaba que eso también estaba apuntado en su agenda y lo tomaba como un asunto más que atender.

VG: «¡Su diario!» –pensó.

Solía leerlo para entender lo que sentía, y sin pensarlo dos veces, se dirigió al cajón donde lo guardaba.

Buscó la última fecha escrita, que era dos días atrás. Leyó atentamente, pero no encontró nada que le indicara sus pensamientos con respecto a él. Sólo hablaba del gerente de no sé qué empresa, de su secretaria y de los zapatos que se había comprado. ¡¡Basura!!

Empezó a buscar hojas atrás, pero tampoco encontró lo que buscaba. La última vez que escribió su nombre fue cinco meses atrás, para el cumpleaños de Trunks.

«Hoy Vegeta se largó de la casa muy temprano, como cada vez que celebramos el cumpleaños de alguien»

VG: Lo último que escribe sobre mí, y más encima escribe algo desagradable –pensó.

Buscó en los días que siguieron, pero no encontró más su nombre. «Creo que ese día me sacó de su vida… para siempre».

Se nos muere el amor, se le acabó la ternura.
Ya la libertad la convertimos en dictadura…»

 


Es extraño. Tenía tantas ganas de llorar. Hacía tiempo que no lo hacía. En realidad no había tenido tiempo. Las cosas habían sucedido tan rápido.

BL: «Si tan sólo a él le importara» –pensó.

Se obligaba a sacarlo de su mente, pero no podía. A veces creía odiarlo, pero al minuto después, comprobaba que cada día lo amaba más.

Al parecer ya no era feliz con ella. Desde unos meses todo empezó a cambiar. No sabía cuando, pero tenía miedo. No quería perderlo. Lo amaba demasiado y eso también era lo que la impulsaba a dejarlo ir.

Ya no era el mismo. Parecía que no quería estar a su lado. Tenía razón, lo único que compartían era la cama, pero… no quería acercarse a él. No quería darle la oportunidad de decirle que se iba… para siempre.

Es verdad que lo había echado de la casa varias veces, pero él sabía que era sólo por la rabia del momento.

Esa noche había escapado. Vio algo extraño en sus ojos esa mañana. Cuando le dijo que lo amaba, después de tanto tiempo, no le respondió palabra alguna. ¡Cuánto valor había necesitado para pronunciar esas palabras que a él le resbalaron como lluvia en un cristal!

«Se contagió de costumbre.
Le faltó fuego a la lumbre…»

No sabía qué es lo que había hecho que había acabado con todo. Tal vez no pasó el tiempo necesario con él, pero el trabajo era su única distracción. Necesitaba mantenerse activa. Sentir el estrés y la adrenalina. Quizás no debió dejarlo solo tanto tiempo. Pero es cierto que estaba todas las noches con él. Nunca le dijo nada y le daba gracias a Dios por eso. No creía haber podido soportar su despedida… y no creía estar preparada aún.

BL: «No debí portarme tan grosera esta tarde» –pensó tomando su teléfono portátil y marcó el número de su casa. Nadie contestó. ¿Se habrá ido? ¿Estará allí y no quiso contestar?

Cómo le hubiera gustado rebobinar la cinta y encontrarse en el día que todo cambió. Así podría torcerle la mano al destino y cambiar esa situación que la tenía destrozada.

Lo amaba tanto y no podía confesarle el miedo que la invadía cada vez que la miraba. Quería saber qué pensaba y así poder saber si luchar por él o resignarse a haberlo perdido. Nada había cambiado dentro de ella, sólo que lo amaba cada día más.

Antes podía ver a través de sus hermosos ojos negros. Veía su alma, lo que sentía, lo que le gustaba y lo que no. Pero ahora sentía que esa enorme muralla de acero, que tanto le costó atravesar, nuevamente se interponía entre ellos.

«Se nos mueren los sueños,
los versos, los besos…»

Aún recordaba ese día. El día más doloroso de su vida.

Cuánto le había dolido escuchar esas palabras salir de su boca y sentir su mirada fría sobre ella.

Vegeta salía de la casa, pero no volando. Caminó para cruzar la calle. Llovía como nunca, pero no le importó.

Bulma corrió tras él para disculparse por lo que le había dicho. No le resultaba fácil disculparse. Tenía un carácter fuerte y un orgullo tan grande como el de él.

VG: No me interesa tu disculpa. Guárdatela –le dijo sin detenerse y sin voltear a verla. Bulma intentó sujetar su mano, pero él la empujó–. ¡¡No me toques, Bulma!! –rugió convirtiéndose en súper saiyajin.

BL: Vegeta… –susurró con lágrimas en sus ojos.

VG: No quiero verte, ni escucharte, ni nada que tenga que ver contigo. Sólo desaparécete.

Luego de eso se elevó en el cielo y ella lo perdió de vista.

Estuvo un buen rato bajo la lluvia, totalmente petrificada por sus palabras y su mirada. Si sus ojos negros eran fríos, sus ojos verdes lo eran aún más.

BL: «Sólo te había pedido que fueras un poco más ordenado, y al parecer por eso… te perdí».

Las dos semanas habían pasado. Bulma había vuelto de su viaje, al igual que Bra. Trunks había empezado con los preparativos de su boda, en lo que Bulma le estaba ayudando. Sin embargo, toda esta aparente tranquilidad era interrumpida por las numerosas peleas que Vegeta y Bulma tenían a diario. Cualquier inocente conversación era motivo de discusión y pelea. Antes por lo menos uno de los dos cedía y la pelea se acababa, pero ahora ninguno de los dos se guardaba nada y lanzaban al aire insultos y palabras hirientes, haciendo que lo que quedaba de su relación se desgastara cada vez más.

Trunks y Bra también lo habían notado. Estaban acostumbrados a escucharlos discutir, pero la cosa había pasado a castaño oscuro. Prácticamente no había tregua. Diariamente eran testigos silenciosos de los insultos y gritos de sus padres.

Un día por la mañana, cuando ambos hermanos se preparaban para tomar su desayuno y partir a sus actividades diarias, empezó una más de las discusiones.

TR: Aquí vamos de nuevo –dijo frente a un espejo, arreglando su corbata.

BR: Primer round –dijo cepillando su cabello.

Mientras, en la cocina…

VG: No me gusta el café tan dulce. ¡Te lo he dicho cientos de veces!

BL: Sírvete otro y problema arreglado.

VG: La próxima vez no te equivoques.

BL: La próxima vez nada. No soy tu sirvienta. Tienes dos manos que puedes usar.

VG: ¿Dónde está el café? –dijo buscando en unos estantes.

BL: Llevas años viviendo en esta casa ¿y todavía no sabes dónde están las cosas?

VG: Cállate y dime dónde está.

BL: Búscalo.

VG: ¡¡Ya basta!!

BL: ¡¡No me grites!!

VG: ¿Quién empezó?

BL: Por favor cállate.

VG: Dime dónde está.

BL: Toma –dijo Bulma extendiéndole el envase de café luego de haberlo sacado de uno de los estantes.

Vegeta lo tomó de mala manera, volvió a la mesa y se sirvió de nuevo. Casi nunca tomaba café, no le gustaba. Pero esa mañana lo necesitaba. No había podido dormir bien la noche anterior y debía despertar.

«Ay, amor implacable, yo ya no sé qué prefiero.
Que me odie de corazón o que me ame sin amor»

Ring!

Bulma se dirigió al teléfono de la cocina y contestó.

BL: ¿Hola? ¡Yamcha! –la mirada de Vegeta se posó sobre ella en un instante.

La observó atentamente hablar en un tono muy dulce con él. No podía creer que con ese insecto fuera tan cariñosa y a él lo tratara como si fuera la peor calamidad que le hubiera pasado.

No soportó más y se levantó de la silla. Caminó hacia ella y le quitó el auricular para después colgar.

BL: ¿Qué estás haciendo? –dijo enfadada.

VG: ¿Qué hay entre tú y ese gusano? –preguntó muy molesto.

Obviamente Bulma y Yamcha sólo eran amigos, pero ella quería herir a Vegeta y contestó:

BL: Nada que te importe.

VG: ¿Que me importe? Tú a mí no me importas, pero tampoco voy a permitir que te burles de mí.

BL: A estas alturas cualquiera se burla de ti –dijo empujándolo y pasando por su lado.

VG: Tú no.

BL: ¡Ja!

¡¡CRASH!!

Bulma dio un salto y se volteó. Vegeta había arrojado al otro lado de la cocina la taza de café. En ese momento la miraba fríamente. Ella no le tenía miedo. Hace años había superado esa etapa. Nunca la había golpeado y estaba segura de que nunca lo haría.

VG: No te vas a burlar de mí, Bulma. Antes te mueres.

BL: Pues ya no me morí. –dijo en un tono bastante irónico.

¡CRASH!, ¡CRASH!, ¡CRASH!

En unos cuantos momentos, lo que fueron los estantes estaba regado por el piso, al igual que el refrigerador. Había restos de todo tirado por la cocina.

BL: ¡¿Te volviste loco?!

VG: ¡¡Tú eres la culpable!! ¡¡Ya me tienes harto!!

BL: Y tú a mí. Lárgate. No sirves para nada. No hay un lugar para ti aquí.

VG: Esto nunca debió empezar. ¡¡¡Cómo es posible que me encuentre en esta situación!!! ¿Qué fue lo que hiciste para que esto pasara? ¡¡Yo sólo vivía aquí y ahora tengo dos hijos contigo!!

BL: Yo sólo cometí un error… creer que te amaba.

Vegeta miró a Bulma que se cubría la cara con una mano y permanecía apoyada en el mesón de la cocina. Después de unos momentos, se decidió a hablar.

VG: Acabemos con esto ahora, antes que sea tarde.

BL: Estoy de acuerdo.

Se miraron un momento. Bulma, al no poder resistir más la situación, salió de la cocina encontrándose con Trunks y Bra, que habían presenciado todo.

«Si todo era tan bello, dime amor qué nos pasa.
Hoy ya no somos ni amigos, no cabemos en casa…»

 

Esa noche, Vegeta entró a la habitación de ambos. Bulma leía una revista recostada en la cama.

VG: Quiero hablar contigo.

BL: Yo no.

VG: Por favor.

BL: No hay nada de qué hablar.

VG: Quiero solucionar esto. –Como Bulma permaneció en silencio, continuó–: Yo creo que… ya no te amo. Necesitaba decírtelo. Las cosas han cambiado mucho y yo ya no siento por ti lo mismo que antes –le costó una enormidad decir esas palabras.

BL: Eso me dolió –susurró.

VG: Nunca quise causarte dolor y lo sabes. Pero esta situación ya no da para más. Ya no sé si te quise, si tú me quisiste, si esto está bien o no. Y francamente no me siento capaz ni tengo ganas de buscar respuestas. Ya estoy demasiado cansado de todo. Sólo quiero olvidar, así que… me iré.

La mirada de Bulma se posó sobre Vegeta, que le daba la espalda. Ella no quería que se fuera, lo amaba. Pero si él quería tirar por la borda una familia, años de vida compartida y todo lo que eso acarreaba, tampoco le iba a rogar que se quedara.

Cerró la revista que leía y la dejó encima de la cama junto a ella.

Quería golpearlo por causarle ese dolor. Por tomar a la ligera una decisión que afectaba a ambos. Quería gritarle en su cara todo lo que se merecía, pero no pudo. Por primera vez en su vida junto a él, se tragó sus palabras. A pesar de lo que le dolía el corazón, se guardó sus sentimientos y lo dejó ir.

Se levantó de la cama y se dirigió al tocador. Buscó en uno de sus joyeros aquella medalla en forma de medio corazón que tanto significaba para ambos, o al menos en ese momento, para ella. La apretó fuertemente en su mano, como queriendo obtener valor.

BL: Vegeta… esta vez… no te esperaré…

VG: No te preocupes… no creo que vuelva.

A Bulma, madurar la respuesta que acababa de obtener le costó unos momentos que se le hicieron eternos. Cuando se sintió capaz, miró su reflejo en el espejo del tocador.

Allí estaba Vegeta. Mirándola, y comenzó a acercarse a ella lentamente.

BL: No lo hagas más difícil. Sólo… vete –dijo bajando la cabeza y cerrando los ojos.

Quería como nunca sentirse protegida entre sus brazos, pero no se mostraría débil frente a alguien que ya no sentía nada por ella.

Segundos después sintió abrirse el ventanal. Cuando levantó la vista… él ya no estaba.

«¡Ay! Amor tan ingrato. Quítame sólo una duda:
Si eres tú el que te mueres o soy yo el que te mato»

 

Voló a toda velocidad sin mirar atrás. El dolor que sentía era enorme. Nunca se imaginó que dejar atrás a esa hermosa mujer le causara ese enorme vacío. No quería hacerlo, pero era necesario. Ya no tenía caso continuar con algo que se deshacía como hielo en una taza de té.

No sabía lo que le pasaba. Quería controlarse, pero no podía y no sabía si quería. Necesitaba echar fuera de sí todo. Por un momento hacer lo que sentía sin importarle nada más.

Llegó a un lugar desierto. Ese lugar donde había estado entrenando luego de haber sido derrotado por nº18. En ese entonces luchaba por ser el mejor. Pero ahora el dolor y la tristeza habían ganado la batalla. Él no quería dejarse ganar, pero las lágrimas eran más fuertes. Expulsó su poder con un inmenso grito de angustia, y luego de haberse convertido en SSJ, rompió en llanto. Sin medir sus fuerzas, el príncipe saiyajin dio un fuerte puñetazo al piso, sin darse cuenta que se encontraba sobre una alta roca. Evidentemente, la montaña se quebró, dejándolo caer…


Cuando el alma sufre – Prólogo

Prologo

Fanfic: Cuando el alma sufre


Han pasado unos cuantos meses desde la partida de Gokú.

Aparentemente, la paz reinaba en todas partes. La tranquilidad de las ciudades sólo se veía interrumpida esporádicamente por unos cuantos asaltos y una que otra riña callejera.

Pero pese a que todo parecía en orden, en la Corporación Cápsula el ambiente se sentía tenso. Trunks tenía una relación estable con una antigua amiga y Bra continuaba con sus estudios.

Aparentemente todo estaba bien, pero el problema eran Bulma y Vegeta, que cada día se distanciaban más. Desde hacía unos meses, discutían con más frecuencia de la habitual y no estaban pasando mucho tiempo juntos. Durante el día casi no se veían, sólo se encontraban en las noches que ninguno tenía nada que hacer. Vegeta, ocupado con su arduo entrenamiento y Bulma, con su trabajo en la compañía. No necesitaba trabajar, pero le gustaba hacerlo para distraerse.

Pese a esto, ambos sabían que eso no era lo que los estaba separando. Nunca coincidían en las cosas que querían hacer. Siempre uno tomaba las decisiones del otro, asumiendo muchas cosas y suponiendo otro tanto. Ahí surgían los problemas.

A Vegeta, las cosas que antes dejaba pasar, ahora le parecían más grandes e importantes. No se tomaba la molestia de decirle a Bulma lo que le molestaba, simplemente se callaba y se lo guardaba todo.

Bulma, por su parte, creía que Vegeta ya no la quería. Los pequeños detalles se habían vuelto inmensos. Todo lo que Vegeta «no hacía» le había empezado a molestar cada vez más.

A todo esto se sumaba una rutina que los tenía aburridos a ambos. Todos los días era exactamente lo mismo. Levantarse en la mañana, desayunar, cada uno a lo suyo, la cena, la cama.

No tenían temas de qué conversar y por lo mismo no se dirigían la palabra.

Vegeta había empezado a cuestionarse todo lo que había sido su vida los últimos años. A veces desaparecía días completos de la Corporación, pero no para entrenar, sino para pensar.

Analizó muchas veces qué es lo que había cambiado en su relación con Bulma. No sabía por qué ya no tenía ganas de estar con ella. Antes era por el entrenamiento y aún así se hacía el tiempo para estar a su lado. Sentía una sensación muy especial cuando estaban juntos, pero ahora incluso había llegado a suplicar mentalmente que el tiempo pasara lo más rápido posible para poder escapar.

Bulma, para no pensar ni asumir que su vida se estaba autodestruyendo, se concentró en su trabajo. Volcaba toda su preocupación en eso y le restó importancia a su relación con Vegeta.

Sabía lo que estaba pasando y no le gustaba. Cada vez que estaba sola con él, escapaba para no darle la oportunidad de que le dijera nada. Había pasado por eso hacía muchos años con Yamcha y si en ese entonces le dolió terminar con él, ahora no estaba segura de poder reponerse de un rompimiento con Vegeta.

Vegeta ya estaba sumamente cansado de esa situación. Siempre había sido un hombre libre. Al único que tuvo que rendirle cuentas fue a Freezer y nunca había estado muy conforme que digamos con eso. No es que Bulma lo presionara ni nada por el estilo, pero así se sentía.

Ya no experimentaba esa ansiedad de besarla, de tocarla. Deseaba silenciosamente que todo volviera a ser como antes, pero nada de lo que intentaba funcionaba. Eso lo enfurecía. Cuando trataba de hablar con Bulma, ella siempre encontraba algún pretexto y se acababa la conversación. Cómo odiaba cuando hacía eso. Necesitaba hablar con ella y ella no se lo permitía.

Muchos pensamientos se le venían a la mente, y no eran buenos. Todo lo malo que le estaba pasando lo proyectaba hacia los demás. Ya no confiaba en su mujer. Las cosas habían cambiado demasiado.

No aguantaba más. Necesitaba desahogarse y terminar con esa situación de una vez por todas. No le gustaba para nada tener que estar esperando que un día todo se rompiera o que se compusiera. Había que acabar con eso de una vez, antes que ambos salieran más heridos.


El amor de mi vida – Capítulo 5

Capítulo 5: «Primeras dificultades»

Fanfic: El amor de mi vida


GH: Ya llegué –dijo mientras cerraba la puerta de su casa y buscaba a alguien. De repente, su madre se asomó de la cocina y él caminó hacia ella.

MK: Qué bueno, hijo. Y dime, ¿cómo está Bulma?

GH: Bien. Todos están de maravilla. ¿Y mi papá no ha regresado?

MK: No, cariño, ya lo conoces. Cuando va a entrenar, se lleva las horas y como se llevó a Goten y están con Vegeta, seguro que tardarán más.

GH: Sí, tienes razón. Bueno, voy a tomar una siesta. Mientras está la cena, ¿le puedes decir a papá que me hable cuando llegue?

MK: Como quieras, hijo. Ve y descansa.

Se arrojó a la cama y comenzó a meditar en todo lo que había pasado ese día. Era increíble pensar en ello, ahí, en donde justamente un día antes se debatía en qué iba a hacer.

GH: No lo puedo creer, lo logré, ella me aceptó. Es fabuloso, tan sólo han pasado unas horas y no puedo dejar de extrañarla. –Con estas palabras, sus ojos poco a poco se fueron cerrando hasta quedarse profundamente dormido.

Goku acaba de regresar a su casa en compañía de su pequeño hijo y, como Gohan se lo pidió, Milk le dijo a su esposo que fuera a despertar a su hijo mayor.

GK: Gohan, Gohan, levántate. Despierta, hijo, ya que es hora de cenar.

GH: ¿Eh? Ah, sí, papá. Gracias.

GK: De nada, hijo. Anda, vamos a cenar, que me estoy muriendo de hambre, jajaja.

GH: Papá, espera. ¿Sabes?, tengo que decirte algo.

GK: ¿Qué pasa?

GH: Pues quisiera darte una sorpresa.

GK: ¿Ah, sí? ¿Y cuál es?

GH: Bueno, tengo que decirte que Videl y yo ya somos novios.

GK: ¿De veras?, ¡qué bien! No sabes cómo me alegra saber eso, pero cuéntame, ¿cómo se lo dijiste? –Después que Gohan le contó detalle a detalle todo lo que había pasado–. Pues no me resta otra cosa más que felicitarte y pedirte que la traigas a cenar con nosotros.

GH: Creo que eso va a tener que ser después del Sábado, porque ese día tenemos que ir nosotros a su casa, ya que es su cumpleaños y también me pidió que le dijera a todos los demás. ¿Podrías hacerlo por mí?

GK: Por supuesto, hijo. Mañana mismo lo haré. ¡¡¡Ahora vamos a cenar!!!

 

MK: ¿¿¿¿¿Gokú????? ¿¿Dónde estás??

GK: Aquí. Ya estoy listo, amor.

MK: Ya es tardísimo y todavía no puedo arreglarme. La ropa de Goten está todavía sin planchar, ¡¡¡me voy a volver loca!!!

Minutos más tarde…

GT: ¿Y va a ser en su casa?

GH: Sí, y al parecer va a estar toda su familia presente.

GT: Ah, ¿y cuántos años cumple?

GH: 18.

GT: Está bien para ti, porque tienen casi la misma edad.

GH: Ay, Goten, qué cosas dices…

MK: ¿Ya están listos, chicos?

GH: Sí, mamá.

GT: ¿Ya llegaron mis tíos, mamá? –En eso se oye el timbre de la casa.

MK: Creo que ya.

 

Mientras tanto, en la casa de Videl…

IR: ¡¡Estás hermosa, toda una mujer!!

VD: Gracias, me halagas, jajaja.

IR: Es la verdad. Por cierto, aún no puedo creer que tú y Gohan sean novios. Ayer, cuando me lo dijiste por teléfono, casi me caigo de la silla de la impresión. Debes estar feliz.

VD: Contentísima, amiga. Es un sueño hecho realidad, el mejor.

IR: Oye, ¿y cómo lo tomó tu papá?

VD: No, él no sabe nada aún.

IR: ¿Y entonces qué vas a hacer en la fiesta? Ni modo que se escondan detrás de la cortina.

VD: No, claro que no. Tengo planeado decírselo ahora, antes que Gohan llegue y, para serte sincera, no sé cómo vaya a reaccionar.

IR: Pero si después del torneo se comenzaron a llevar muy bien, ¿cuál es el problema?

VD: Mi papá es muy celoso y aún está renuente a que yo tenga novio, sea quien sea.

IR: Pues qué señor tan anticuado –Videl le lanza una almohada.

VD: Oye… –y las dos comenzaron a reír–. Voy a hablar con mi papá.

IR: Suerte.

El salón de fiestas de la casa Satán estaba casi lleno. Gohan, su familia y amigos acababan de llegar…

Krilin (KL): Oye, Gohan, no veo a tu novia por ningún lado.

BL: Debe estar todavía arreglándose. Es obvio, en estas ocasiones, nosotras las chicas nos tenemos que poner muy hermosas.

GH: Todavía no baja. Las personas que están aquí al lado dicen que lo hará dentro de unos minutos.

MK: Que casa tan hermosa, no cabe duda que esa niña es muy rica.

BL: Sí, hay muchas personalidades aquí.

GH: Su madre ocupó un cargo muy importante en el gobierno y los negocios. Fue muy querida, se parecía mucho a Videl físicamente.

Yamcha (YH): Oigan, chicos, ¿ya vieron quién está aquí?

GK: Pero si es…

GH: El señor Piccoro.

GK: Hola, Piccoro. Qué gusto que hayas venido.

Piccoro (PC): Sólo vine un momento. Después de todo, esa niña me cae bien y más cuando sé que a Gohan lo hace muy feliz.

GH: Gracias, señor Piccoro.

En eso, se oye una voz…

VOZ: Damas y Caballeros, su atención por favor. La Señorita Videl, nuestra festejada, bajará dentro de unos momentos. Mientras tanto, los deleitaremos con una melodía muy romántica para que bailen con su pareja… –y comenzaron a tocar esa canción tan linda que se titula «Cuando un hombre ama a una mujer» (¿la han escuchado cuando la interpreta Michael Bolton? es hermosa, la verdad).

BL: Esa canción es lindísima, me recuerda cuando era joven… –dijo mientras suspiraba al recordarse con unos años de menos.

YH: Era nuestra canción, ¿lo recuerdas?

BL: Claro que lo recuerdo. –Mientras, a una persona que estaba a lado de Bulma no le gustó en nada el comentario que le hizo Yamcha a su esposa, y antes que continuara, él tomó la iniciativa.

YH: Quieres…

VG: Bulma, ¿quieres bailar? –interrumpió jalándola ligeramente del brazo.

BL: Claro, amor –Vegeta la tomó de la cintura y se dirigieron al centro del salón donde se encontraba la pista del baile ante la atenta mirada de todos sus amigos, que no lo podían creer.

YH: «Maldición»… –pensaba.

PC: Es increíble que Vegeta siga poniéndose celoso por Yamcha, después que tiene un hijo con ella.

KL: Tienes razón, pero lo más increíble es que la haya sacado a bailar en frente de todos, aunque lo haya hecho sólo para hacer enojar a Yamcha. Antes ni siquiera por eso lo habría hecho, ¿no creen?

GK: Sí, tienes razón, Krilin. Esto demuestra que la quiere y que ya no le importa demostrarlo.

Mientras, arriba, en la habitación de Mr. Satán…

MS: …ponte esta pulsera de tu madre y listo… Te ves preciosa, pequeña.

VD: Gracias, papá… –«espero que todo salga bien»–. Oye, quisiera hablar contigo.

MS: Dime lo que quieras…

VD: Bueno, resulta que… Gohan y yo estuvimos platicando y…y… él me pidió que fuera… su novia y….

MS: ¿¿QUÉEEEEE?? –exclamó furioso y sorprendido–. ¿Y qué le dijiste? –preguntó, temiendo su respuesta.

VD: Que.. pues… acepté –respondió muy nerviosa.

MS: ¿¿POR QUÉEE??

VD: Vamos, papá, yo lo quiero y el a mí, además ¿no querías que mi novio fuera muy fuerte, inclusive más fuerte que tú?

MS: Sí, recuerdo que yo dije eso, pero él, él…él es un saiyajin… un extraterrestre… un…

VD: Ay, no exageres, por favor. Él es mitad saiya por su papá y mitad humano por parte de su mamá.

MS: Lo que sea, no me importa, nunca lo voy a aceptar y déjame advertirte algo, Videl: si los veo juntos, si lo veo besándote, abrazándote o cualquier cosa que represente un noviazgo, lo corro de la fiesta, ¿entendiste? –y la sujeta de los brazos fuertemente.

VD: Suéltame, no me interesa lo que digas. Él y yo estaremos juntos ahora y siempre.

MS: Nunca, ¿lo oyes? Nunca. Prefiero que seas novia de ese debilucho de Sven que de Gohan –y la soltó bruscamente. Videl comenzó a derramar lágrimas.

VD: No puedo creer que me hagas esto, yo lo quiero y no me vas a separar de él, ni tú, ni Sven, ni nadie –y salió dando un portazo y corriendo por el pasillo hasta que se topó con el coordinador de la fiesta.

Coordinador: Señorita, los invitados ya están esperándolos a usted y a su padre.

VD: Sí, ya vamos –y siguió corriendo a su habitación donde estaba su amiga Iresa y entró llorando a su habitación.

IR: ¿Qué pasó? ¿Por qué estás así?

VD: Mi papá me prohibió… ser novia de Goh-Gohan –dijo entre sollozos.

IR: Pero, ¿por qué?

VD: Dijo que prefiere que sea novia de Sven que de Gohan…

IR: No lo puedo creer… No te des por vencida, amiga. Lucha y defiende tu amor. Anda, sécate esas lágrimas. Acabo de echarle un vistazo a la recepción y Gohan ya llegó. Está guapísimo, así que date una «manita de gato» (o sea que se arregle) y bajemos, sí?

VD: Sí, no quiero perderlo, Iresa –dijo sin dejar de llorar.

IR: Lo sé, amiga, lo sé. Uy, yo no lo voy a permitir, ya lo verás.

Momentos más tarde…

Voz: «Damas y caballeros, recibamos con un aplauso a nuestra festejada… –Y todos los presentes ovacionaron la llegada de Videl y su padre mientras ellos bajaban por las escaleras, (hasta ahora no les he dicho cómo iba vestida Videl. Bueno, ella portaba un hermoso vestido negro entallado hasta un poco más debajo de las caderas y largo hasta los tobillos con una abertura hasta donde el vestido dejaba de ser entallado, tacones altos y no muy maquillada para que pudiera resaltar sus bellos ojos. ¿Sexy, no creen?)

KL: Wow, sí que tienes una novia muy bella, Gohan.

YH: Tienes razón, Krilin, es hermosa. Lástima que sea mucho menor que yo, con todo respeto, Gohan –Gohan no pudo ni articular una sola palabra. «No sabía que fuera tan linda, se ve tan, tan….», no podía encontrar palabras adecuadas para describirla (Gohan llevaba puesto un traje azul marino con corbata, la verdad la verdad, MUY guapo, jeje,)

Ella bajaba mientras miraba a todos con una pequeña sonrisa. Gohan notó algo que se le hizo muy raro.

GH: Algo pasó.

GK: ¿A qué te refieres, hijo?

GH: La noto muy triste –dijo sumamente preocupado.

GK: Pues, que yo sepa, cuando una persona está triste, no sonríe –comentó inocentemente. Ya saben, muy a su estilo.

GH: Sí, pero no es su misma sonrisa de siempre; y su mirada, sus ojos están muy tristes. –Videl comenzó a buscar a Gohan. Poco después, su mirada se topó con la de él y le dijo a Iresa, quien se encontraba ya a su lado:

VD: Oye, allí está Gohan. Ve y dile que necesitamos hablar, ¿sí? –Y su amiga asintió con la cabeza y fue a su encuentro.

???: ¡¡¡Hola, Videl, felicidades!!!

VD: ¡¡Sven!! Gracias por venir.

SV: Estás muy bella, ¿sabías?

VD: Sí, lo sé, jajaja.

SV: Toma, tu regalo.

VD: No te hubieras molestado. –Le da una caja, la cual contenía una pulsera delgada y con muchos brillantitos–. Es hermosa, Sven. Muchas gracias.

SV: Es menos de lo que te mereces. Por cierto, quisiera hablar contigo. –En ese momento, Videl ve a Iresa con Gohan que se alejaban de la recepción, hacia el jardín.

VD: Sí, pero dame unos 15 minutos, necesito arreglar un asunto. Te veo en el jardín.

SV: Sí, ahí te espero. –Videl se aleja y va hacia donde se encontraban Gohan e Iresa.

GH: ¿Qué tiene Videl, Iresa? La noté muy mal.

IR: Tuvo una discusión con su papá. Fue a decirle que ustedes son novios y ya te imaginarás lo demás.

GH: Pero, ¿por qué lo hizo? Le dije que yo sería quien hablaría con él primero, que los dos lo haríamos juntos.

IR: Ay, amigo, ella pensó que sería mejor así; que, tal vez, lo aceptaría.

GH: ¿Y qué le dijo Mr. Satán a todo esto?

IR: Que no lo iba a permitir, pero Videl no se va a dar por vencida, eso te lo puedo asegurar.

GH: Lo sé porque yo tampoco, mucho menos ahora que la tengo junto a mí.

VD: ¡¡¡Gohan!!!

GH: Hola, cielo. –Videl se echó a los brazos de Gohan y él la apretó contra su pecho para sentirla más cerca de él.

IR: Bueno, yo me voy. No me gusta ser mal tercio. –Se va.

GH: Felicidades… ¿Cómo estas? –le da un pequeño beso.

VD: Mal. ¿Ya sabes lo que pasó?

GH: Iresa me lo contó. ¿No quedamos en que le diríamos los dos?

VD: Sí, pero yo… pensé… –y comenzó a llorar.

GH: No, Videl, no llores, por favor. Odio verte así y lo sabes. –Con su mano le limpió las lágrimas de sus mejillas y le dio un beso en ellas–. Además, no quiero que se arruine tu belleza. Me dejaste impresionado, eh, no sabía que tuvieras tanta hermosura escondida… –ella sólo se sonrojó y rió.

VD: Te amo y no quiero que nos separen. Yo pensé que mi papá lo aceptaría –dijo entre sollozos.

GH: Es porque soy saiyajin, ¿verdad?

VD: Sí, pero a mí eso no me importa. Yo te quiero por quien eres, no por lo que puedas hacer o de dónde seas –y se aferró más a los brazos de su novio.

GH: Yo también te quiero y no voy a permitir que nos separen, te lo juro. –Puso su mano en la barbilla de ella para que lo viera a los ojos y le sonrió–. Te amo, Videl.

VD: Y yo a ti, Gohan. –Y poco a poco se fueron acercando hasta darse un hermoso beso.

SV: ¡¡¡¡Maldito, suéltala!!!! –y jala a Gohan hacia atrás para separarlo de Videl y le da un golpe en la cara, que hace a Gohan caer y comenzó a salir un hilito muy pequeño de sangre de su boca. Estaba distraído, no pudo defenderse, pero las cosas ya no iban a ser iguales, porque a Gohan no lo puede vencer alguien tan débil como Sven. Están todos de acuerdo conmigo, ¿no?

VD: ¡Gohan! –gritó mientras se acercaba a Gohan y lo ayudaba a levantarse.

GH: ¿Qué te pasa, Sven?

SV: ¿Que qué me pasa? Me pasa que eres un traidor…
¿Qué pasará ahora? Sven está muy enojado con Gohan, pero, ¿y Gohan? ¿Qué hará para aclarar las cosas con él? ¿Qué le dirá a Videl sobre porqué Sven piensa que es un traidor? ¿Aceptará Mr. Satán la relación de Videl y Gohan? No se pierdan el siguiente capítulo…


El amor de mi vida – Capítulo 4

Capítulo 4: «Lazos que unen nuestra alma»

Fanfic: El amor de mi vida


Después de volar unos minutos y recorrer hermosos paisajes que pasaban debajo de él, llegó al lugar indicado, aterrizando a la orilla del lago y volteó para todos lados para comprobar si ya había llegado Videl, pero no vio a nadie.

GH: No ha llegado… Bueno, aún faltan cinco minutos. La esperaré sentado en esta roca.

Poco después su mirada se perdió en el agua del lago, que era tan transparente como su propio corazón, y recordando a la vez aquella ocasión en que él la llevó para enseñarle a volar, aquel día en que supo que no la olvidaría tan fácilmente…

VD: Espero no haberte hecho esperar mucho tiempo. –Él volteó y la vio en todo su esplendor con su clásico pantalón negro, su blusa rosa y larga playera blanca. Sonrió.

GH: No, acabo de llegar –se levantó respirando hondo y al mismo tiempo implorando tranquilidad a Kamisama– «Por favor, Kamisama, dame fuerzas. Dende, dame el valor que necesito» –y totalmente decidido, la besó en la mejilla–. ¿Cómo estás?

VD: Bien. Gracias por venir –Ambos se sentaron en el pasto.

GH: Toma tu transformador. Ya está arreglado.

VD: Gracias. ¿Cómo está Bulma?

GH: Bien. Te mandó saludos. Y… ¿qué querías decirme?

VD: ¿Te acuerdas que te dije que Sven se comportaba muy raro?

GH: «Oh, no, no quiero que me diga que lo prefiere a él, no por favor» — Sí, lo recuerdo. ¿Te hizo algo?

VD: No. Al contrario, me hace sentir muy bien. Es sólo que nunca pensé que le interesara tanto mi vida. A veces siento que estoy a lado de alguien que me quiere mucho, y no precisamente como amiga.

GH: «No puedo creer lo que estoy escuchando. Al parecer, las sospechas de Iresa son ciertas«.

VD: ¿Te pasa algo, Gohan?

GH: No, nada. Sólo pensaba en lo que decías.

VD: Mira, te cité aquí por tres cosas: la primera ya te la dije, era para decirte lo de Sven; la segunda es para darte esto. –Sacó un pequeño estuche y se lo entregó–. Espero que te agrade. –Él lo abrió un poco indeciso y vio dentro del estuche un dije que simulaba ser la mitad de un corazón quebrado en el cual al frente tenía grabado el nombre de Videl y atrás su nombre. El chico lo vio perplejo, no sabía lo que esto significaba.

GH: Gracias… Videl. Es muy bello… pero.. ¿a qué se debe esto?

VD: Es una manera de agradecerte el que estés siempre a mi lado y para que siempre me recuerdes.

GH: «Por eso no te preocupes. No me hacía falta esto para pensar en ti. Siempre lo hago» –se decía mientras la miraba con una bella sonrisa.

VD: Y también quería recordarte que te espero en mi fiesta este Sábado. Eso también incluye a Bulma, al Sr. Vegeta, Trunks, Goten, Krilin, No. 18, al Sr. Piccoro, a tus padres, y a todos los demás. Sería un honor tenerlos a todos ahí. ¿Me harías el favor de invitarlos por mí?

GH: Claro que sí, no te preocupes — «Es ahora o nunca. Tengo que hacerlo a como dé lugar» — Ejem, Videl… entre nosotros no hay secretos, ¿verdad?

VD: Por supuesto que no. ¿Por qué Me extraña que lo digas…

GH: ¿Puedo preguntarte algo?

VD: Sí, lo que quieras.

GH: ¿Hay algún hombre que te interese?

VD: Mmm, no sé porqué lo preguntas, pero… Está bien, no te voy a mentir. Sí, sí hay alguien que me interesa, pero no estoy segura que él piense lo mismo de yo.

GH: ¿Lo conozco?

VD: Eh, sí, mejor que nadie… Es muy simpático, me conoce muy bien y por lo visto cada vez nos conocemos más, porque le ha entrado mucha curiosidad por cosas que no me esperaba que fuera él el que me lo preguntara.

GH: «Lo sabía. Es Sven. Por sus palabras, no puede tratarse de otra persona, pero de todas maneras, no puedo echarme para atrás ahora, aunque me arrepienta por el resto de mi vida» — Yo… –¿cómo empiezo?–… este… Quería decirte algo… Vi-Videl.

VD: Sí. ¿Qué pasa?

GH: Pues… –»cielos, ¿cómo le digo?«–. No sé cómo empezar. Es un poco difícil para mí…

VD: ¿Por qué no empiezas por el principio? (¿obvio, no?)

GH:Sí, verdad, jajajajaja, por el… principio, esteee… –»¡ya!, ya basta de tantos rodeos. Que sea lo que Dende quiera, que espero que sea bueno«–. Bueno, lo que pasa es que te quería decir que desde que te vi por primera vez, te conviertes en alguien muy importante para mí y de un tiempo para acá… me di cuenta que… –»No puedo vivir sin ti«, pensaba mientras se sonrojaba– Te… qui…quiero mucho.

VD: Yo también te quiero a ti, eres un gran amigo.

GH: Pe-pero yo… no te quiero solo como… amigo. Rayos, es difícil, ¿sabes?… Yo… estoy e… estoy enamorado de ti…

VD: Ahhh –murmuró ahogadamente mientras su cara se iluminaba del color más rojo que cualquiera haya podido ver en su vida. Y después de tranquilizar su corazón, que latía como un tambor en carnaval, decidió enfrentar la situación–. Gohan, ¿en verdad? ¿De verdad me quieres?

GH: Con toda mi alma. –Y bajó su cabeza al no poder seguir viendo sus hermosos ojos, esos ojos que iluminaban su vida–. Yo sólo quería que lo supieras, aunque elijas a Sven…

VD: ¿A Sven?… Jajaja… ¿Cómo crees?, jajaja… ¿Pensaste que era Sven del que te estaba hablando?

GH: Sí… ¿acaso no era él? –dijo totalmente sorprendido y apenado.

VD: Claro que no, «tontito». No estaba hablando de él.

GH: Disculpa, es que como dijiste que últimamente sentía mucha curiosidad por ti, pensé que podría ser Sven.

VD: No, no era Sven del que estaba hablando… Yo me refería a… a ti.

GH: ¿¿¿¿Cómo???? –dijo asombrado y con un sentimiento de felicidad mezclado con una infinidad de cosas que sentía en su corazón.

VD: Así es. Hablaba de ti porque tú también me importas. Desde que te conocí, te has vuelto muy importante en mi vida, porque no sólo te convertiste en la persona que mejor me conoce, si no que también te convertiste en mi mejor amigo y el hombre que más me ha importado en la vida, pero tenía miedo que tú no te fijaras en mí, nunca me atreví a confesarlo, ni siquiera se lo dije a Iresa.

GH: Yo también tenía miedo en decírtelo y que me rechazaras.

VD: Nunca lo hubiera hecho, porque yo también te quiero con todo mi corazón.

GH: Entonces, eh… este… ¿quisieras ser mi novia?

VD: Claro que quiero, es lo que desde hace mucho tiempo esperaba que me pidieras. –Él se acercó lentamente a ella con la intención de besarla, pero se detuvo quedando a unos cuantos centímetros de su rostro, y observó a Videl, que le estaba esperando con sus ojos cerrados, pasó sus labios ligeramente por los de ella y la oyó decir: «Gohan… mi cielo», la abrazó y la recostó en el césped y se dejó hundir en los labios de su novia–. «Mi novia… al fin».

Después del prolongado beso, algo llamó la atención de Videl, una caja que estaba sobre la roca donde encontró a Gohan sentado.

VD: ¿Qué es eso? –Él volteó y se levantó, ayudándola también a sentarse de nuevo.

GH: Es una pequeña sorpresa. Toma, es para ti. –Ella la tomó y la abrió muy rápidamente y encontró una linda muñeca que, en cuanto la vio, recordó lo que Gohan había recordado también su cabello largo.

VD: Gohan, es preciosa. Me recuerda a mí cuando…

GH: ¿Tenías tu cabello largo y hice que te cortaras?

VD: ¿Tú también lo recordaste?

GH: Sí. Todavía me siento un poco culpable.

VD: No, no es tu culpa. Es hermosa, nunca había tenido una, jamás me llamaron la atención. Siempre me la pasaba entrenando y no me preocupé por las muñecas. Además, no me gustaban, pero ésta es hermosa, y sobre todo porque me la diste tú. Gracias. –Lo abrazó y lo besó nuevamente.

GH: Te amo, cielo.

VD: Y yo a ti, amor. –En ese momento, Videl vio la hora y recordó la advertencia de su padre: «Tienes una hora solamente. Te quiero de regreso temprano, tienes que ayudarme con el nuevo entrenamiento»–. No puede ser… Se me hizo tarde. Mi papá me va a matar –dijo levantándose–. Me tengo que ir.

GH: ¿Quieres que te acompañe? –dijo mientras él se paraba también.

VD: No, no te molestes. Yo me voy sola. Además, ya tengo bastante con llegar tarde. Si te ve llegar conmigo, no la cuento, porque le dije que iba con Iresa y mira dónde estoy.

GH: Está bien, pero vete con cuidado, ¿sí? No quiero que te pase nada –la abrazó y la besó muy tiernamente.

VD: No te angusties, me iré con cuidado. ¿Me llamas en la noche?

GH: Si tú quieres, lo haré.

VD: Sí, sí quiero. Adiós. Te quiero –y se elevó en el aire.

GH: Yo también. Adiós. –Estaba fascinado con lo que hizo–. «Por fin, uff. Bueno, será mejor que me vaya a casa. Necesito descansar un rato«, y se elevó también. A lo lejos alcanzó a ver a alguien que al parecer tenía problemas con su aerocoche y su vista pudo identificar que era Sven–. «Me parece que debo hablar con él respecto a Videl, aunque no me imagino cómo lo va a tomar» –Descendió en un lugar no muy cerca de Sven y caminó hacia él.

GH: Hola, Sven. ¿Puedo ayudarte? –El otro joven, que tenía su cabeza metida en el motor de su nave, se asomó por un lado al oír que le llamaban.

SV: Ah, hola, Gohan. ¿Qué andas haciendo por aquí?

GH: Vengo de ver a Videl en las montañas. ¿Quieres que te ayude?

SV: No, gracias. Acabo de terminar –le respondió mientras cerraba la tapa de su motor–. Así que vienes de ver a Videl. ¿Y cómo está?

GH: Bien. Por cierto, tengo que decirte algo.

SV: Después, amigo. Tengo que llevar estas cosas a la tienda de mi hermano. Es un pedido urgente y ya estoy retrasado. Mañana me cuentas, o mejor me dices en la fiesta de Videl el sábado, porque mañana voy a salir de campamento con mi familia. –Y en el acto se subió a su vehículo y cerró la puerta–. Lo siento. Hasta entonces.

GH: No hay problema. «Eso espero» –balbuceó–. Adiós. –Y Sven se fue rápidamente– «Tengo que decírselo antes que sea demasiado tarde«…
¡¡¡¡Síii!!!! Al fin, después de tanto pensarle, lo logró. Pero, ¿y Sven? ¿Qué pasará cuando él se entere? ¿Y cuando Videl se entere de los sentimientos de Sven? ¿Qué pasará en la familia Son cuando sepan que tienen un nuevo miembro? Esto y muchas cosas más sabremos en el siguiente capítulo, titulado: «Primeras dificultades«.


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