Jaki – Capítulo 2

Fanfic: Jaki


Trunks: Así que éste es el nuevo gimnasio de Mr. Satan.

Jaki: Sí. ¿No es bonito? Es mucho más grande que el anterior. Como cada día vienen más estudiantes a entrenar, tuvieron que construir uno con mayor infraestructura.

Trunks: Bueno, yo ya me tengo que ir, o llegaré tarde a clases.

Jaki: Qué pena que también tengas clases los sábados, te veo mucho menos.

Trunks: No te quejes, que tú te pasas todo el día entrenando.

Jaki: Podrías entrenar conmigo.

Trunks: No, gracias. Ya hemos hablado de esto, Jaki, y sabes que mi mamá no quiere porque me quita tiempo para estudiar.

Jaki: No es justo, me dejas sola.

Jaki se amurra y Trunks la abraza y le da un apasionado beso en los labios.

Trunks: ¿Eso sirve de consuelo?

Jaki: Sí, algo.

Trunks: Ya, me tengo que ir. Quedé de juntarme con Goten antes de ir a clases para buscarle un regalo a Marron.

Jaki: ¿Un regalo?

Trunks: Sí, está de cumpleaños la próxima semana y hará una fiesta.

Jaki: ¿Y por qué no me has invitado a ir contigo?

Trunks: Pues… supuse que no te interesaría; apenas conoces a Marron.

Jaki: Bueno, eso es cierto, sólo cruzamos un par de palabras el día que nos conocimos. ¿Quién va a estar ahí?

Trunks: Goten, y también su novia.

Jaki: ¿Saira? ¿Con la cual cenamos una vez?

Trunks: La misma, y también va a estar Videl, y mi mamá.

Jaki: Entonces lo pensaré.

Trunks: ¿Pensarás en que?

Jaki: En acompañarte, tonto.

Trunks: Er… bien, adiós.

Jaki se despide de Trunks con un beso y entra al gimnasio.

Videl: Por lo visto ustedes dos se llevan muy bien.

Jaki: ¡Videl! ¿Qué haces aquí?

Videl: Estoy en mi día libre.

Jaki: Que es una vez al año.

Videl: No es para tanto. Y bien, ¿qué hay entre tú y Trunks?

Jaki: ¿No es lindo? Llevamos saliendo juntos dos meses ya.

Videl: Qué bien, Trunks es un buen chico.

Jaki: Sí, lo es. Videl, ya que estás en tu día libre, ¿por qué no luchamos un poco?

Videl: Er… pues… no creo…

Jaki: Vamos, inauguremos este lugar.

La chica arrastra a la hija de Mr. Satan hasta el campo de entrenamiento. Aún no llegaba nadie más.

Videl: «¿Y ahora qué?» ¡Ah! Jaki, lo siento, quedé de salir con Gohan dentro de un rato. Me tengo que ir, adiós.

Jaki: Espera… mierda, se me escapó de nuevo.

En efecto, en un abrir y cerrar de ojos, Videl ya no estaba allí.

El resto del día pasó con tranquilidad en el nuevo gimnasio Satan.

Satan: Jaki, no dejes inconscientes a tus compañeras, sólo es una practica.

Jaki: Lo siento, lo siento.

Y así, más tarde…

Jaki: ¿Alguien sabe dónde está el baño?

???: Está al lado de la oficina de Mr. Satan.

Jaki: Gracias.

La chica se dirige hacia el baño cuando se encuentra con una chica que parecía perdida. Esa chica era ni más ni menos que #18.

Jaki: ¿Se te ofrece algo?

#18: ¿Dónde está Satan?

Jakeline frunció el ceño. Esa chica le daba mala espina.

Jaki: Por aquí.

La muchacha le indica la oficina a la androide y abre la puerta.

Jaki: ¿Mr. Satan?

Satan: Dime.

Jaki: Aquí lo buscan.

La androide entra a la habitación y Jaki logra captar la cara de terror del héroe del mundo al ver a la chica rubia. Ésta sólo sonríe.

Satan: ¡¡#18!!

#18: ¿Qué tal, Satan? Tiempo sin vernos.

Jaki: «Esta chica es demasiado imprudente. Su tono irónico me molesta»

Satan: ¿Qué-qué-qué haces aquí? Se supone que tenías que ir a mi casa dentro de dos semanas.

#18: Este lugar está mucho más cerca. Y se nota que gastaste mucho dinero en construirlo.

Satan: No tanto…

El héroe del mundo se percata de que Jaki aún está ahí.

Satan: Eh, Jaki, esto es un asunto privado, puedes retirarte.

Jaki: Ya…

La chica sale algo extrañada de la oficina y se dirige al baño. Pero mientras hacía sus necesidades escucha ruidos de objetos romperse al lado y se apura en terminar para ir a averiguar. Cuando estaba a punto de entrar a la oficina, escucha hablar a Mr. Satan.

Satan: Lo siento, pero no tengo el dinero.

Jaki se sorprende al escuchar eso y decide no intervenir y quedarse a oír el resto de la conversación tras la puerta.

Satan: Con la construcción de este gimnasio se me acabó todo el dinero.

#18: O sea que gastaste MI dinero en este gimnasio.

Se escucha otro objeto romperse.

Satan: No, no, lo que pasa es que pensaba recuperar el dinero entre las próximas dos semanas, pero te adelantaste.

#18: Y te preguntarás porqué, ¿no? Verás, la próxima semana está de cumpleaños Marron, el número 15, y quiero hacerle un bonito regalo, más caro que lo de costumbre.

Jaki: «¿Será la misma Marron que mencionó Trunks?»

Satan: Claro, la pequeña Marron, ¿cómo está ella?

#18: ¿Y a ti qué te importa?

Satan: Bu…bueno, mi hija está casada con Gohan, que es hermano de Goten, que es muy amigo de Marron… somos todos una familia.

#18: Claro, especialmente porque sabes que cualquiera de nosotros puede delatarte. Es una suerte que Videl haya visto la realidad.

Jaki: «¿Qué realidad?»

#18: ¡Deja de dar tantas vueltas y dame mi dinero! Alégrate que no te haya cobrado los 200 millones de zenies de una sola vez hace once años.

Jaki: «¡200 millones!»

Satan: Lo sé, fuiste muy generosa al cobrarme sólo un poco cada año. Hey, un momento, ¿desde cuando se sumaron 100 millones más?

#18: 20 millones por dejarte ganar el Tenkaichi Budokai, 80 millones por salvarte el pellejo aquella vez contra Broli, y 100 millones más para pagar mi silencio.

Satan: ¿Tu silencio?

#18: Claro, ¿o quieres que todo el mundo se entere que no fuiste tú el que venció a Cell?

Jaki: ¡¡¡¿QUÉ?!!!

Jaki se tapa la boca y se esconde en el baño rápidamente, justo antes que Satan abra la puerta para ver quién gritó. Al ver que no hay nadie, vuelve a cerrarla, y Jaki sale y se vuelve a apoyar en la puerta para escuchar.

Satan: Baja la voz, alguien pudo haber oído.

#18: ¿Y tú crees que me importa? Fue torpeza tuya hacerte pasar por el héroe del mundo.

Satan: Era la situación del momento, el mundo necesitaba un héroe.

#18: Bastaba con decir que no alcanzaste a pelear de nuevo porque los otros guerreros vencieron antes a Cell; hubieses dicho la verdad y no estarías en esta situación ahora.

Satan: Eso hubiese estado bien, lástima que no se me ocurrió en ese momento…

#18: Ya gasté mucho tiempo aquí, ¡quiero mi dinero! ¿O quieres que destroce este lugar? Más que más, fue hecho con MI dinero.

Satan: No, por favor, sólo espera un poco.

El asustado luchador ocupa el teléfono.

Satan: Aló, ¿con el Banco Satan? Ja, ja, soy yo, el gran Mr. Satan, quisiera pedir un préstamo de 10 millones de zenies y que me los traigan al nuevo gimnasio inmediatamente.

Cuelga.

Satan: Listo, el dinero viene enseguida.

Se produce un pequeño silencio, que luego se vuelve más largo e incluso insoportable, pero Satan lo rompe.

Satan: Y… ¿qué cuentas?

#18: ¿Qué cuento de qué?

Satan: No sé… ¿Qué ha sido de Goku últimamente?

#18: Entrenando en el templo de Kamisama. ¿Desde cuándo tanto interés por Goku?

Satan: Bueno, es de la familia.

#18: Me alegra no ser parte de la tuya.

Otro silencio. #18 se aburre y rompe una ventana.

#18: Deberías poner aire acondicionado.

Satan: Claro, claro «¿por qué se demorarán tanto con el dinero?»

Silencio de nuevo.

Satan: Y… ¿cómo va el entrenamiento de Pan?

#18: Bien. Sacó la fuerza y las ganas de su abuelo.

Satan: Vaya, me halagas.

#18: No tú, idiota, me refiero a Goku, ¿o crees que con una fuerza tan mediocre como la tuya tendrías una nieta así?

Satan: Pues, yo tuve una hija muy fuerte.

#18: Cierto. Incluso era más fuerte que tú antes de conocernos y ponerse a entrenar en serio.

Satan: ¿Ah, sí?

#18: ¿Ni siquiera de eso te diste cuenta?

Satan: En realidad, nunca miré mucho sus peleas cuando era pequeña…

#18: Pues ponte orgulloso, ya que junto con Krilin es la humana más fuerte del mundo.

Satan: Pensé que Goku era él más fuerte, y Gohan, y Vegeta, y tú…

#18: ¿Y qué te hace pensar que somos completamente humanos?

Satan: Ah, cierto, Videl me contó de eso una vez.

Jaki: «¿Contar qué? Diablos, ¿de qué hablan? Ese nombre… Goku…, así que él es el otro abuelo de Pan, el que mencionó Trunks una vez. ¿Qué relación tiene Trunks en todo esto?, ¿Será cierto lo que dijo esa chica? ¿Satan no fue quien venció a Cell? ¿Y quien fue entonces? ¿Los guerreros dorados?»

Jaki sigue haciéndose preguntas hasta que escucha pasos acercándose, y va a esconderse al baño. Era un tipo con corbata, con una maleta bastante grande. El desconocido golpea la puerta de la oficina y luego entra. Al rato sale, sin la maleta, y se va. Jaki se vuelve a instalar para escuchar.

#18: Bien, está todo, me voy.

Satan: Menos mal.

#18: ¿Qué dijiste?

Satan: Nada, nada, saludos a Krilin y a Marron.

#18: Nos veremos dentro de un año, si es que no necesito dinero antes. Ah, por cierto, durante todo este tiempo ha habido alguien tras la puerta; lo escuchó todo.

Satan: ¡¿Qué?!

Sin dudarlo, Satan sale corriendo y abre la puerta, pero no hay nadie allí.

Satan: «Qué alivio, 18 sólo me quería asustar»

#18: Es rápida.

Cierto: apenas sintió que Satan se acercaba, Jaki corrió lejos.

Jaki: ¿Qué fue todo eso que escuché? ¿Será cierto? ¿Cómo hago para averiguarlo?

 

En la Corporación Cápsula…

Jaki: Hola. ¿Está Trunks?

Bulma: Ah, pero si eres tú, Jaki. Pasa. Mamá, avísale a Trunks que su novia esta aquí. Y bien, ¿cómo se ha portado Trunks contigo? ¿Te ha causado algún problema? Es inexperto en materia amorosa, y es normal que cometa errores, pero si hace algo indebido me dices y yo…

Trunks: ¡Mamá! ¿Qué estás diciendo?

Bulma: Nada. Los dejo solos.

Trunks: Hola, guapa.

El sayajin la besa en los labios, pero ésta no le responde.

Trunks: ¿Pasa algo?

Jaki: Tenemos que hablar.

Ambos se instalan debajo de un enorme árbol en un rincón del jardín de la Corporación.

Trunks: ¿No ibas a salir con unas amigas?

Jaki: Cancelé. Trunks, dime algo: me amas, ¿no?

Trunks: Claro que sí.

Jaki: Y me dirías hasta el más mínimo detalle sobre ti si te lo pidiera, ¿no es así?

Trunks: Bueno… mi vida es muy aburrida, no creo que te interese.

Jaki: No me escondes nada, ¿verdad?

Trunks: ¿Qué te podría esconder?

El pobre chico estaba claramente nervioso. No sabía hasta dónde podría llegar la conversación.

Jaki: ¿Cómo llegaste a ser amigo de Goten y Marron?

Trunks: Los conozco desde muy pequeño; siempre han estado conmigo.

Jaki: ¿Por qué?

Trunks: ¿Cómo por qué? Fue así, simplemente.

Jaki: Y ellos son tus mejores amigos, ¿cierto? Y te lo cuentan todo, ¿no?

Trunks: Sí. ¿Por qué me preguntas eso, Jaki?

Jaki: Curiosidad. ¿Quién es Goku?

Trunks: El papá de Goten, ¿cómo sabes de él?

Jaki: Tu madre lo menciona a veces. Cuéntame de él.

Trunks: Pues, es muy amigo de mis padres, a pesar de que mi papá no le demuestra mucho cariño. Una gran persona, aunque como jefe de familia deja mucho que desear.

Jaki: Es un luchador, ¿cierto?

Trunks: Sí, es un luchador. En estos momentos esta entrenando a un niño en… las montañas.

Jaki: Aja, pero, ¿es fuerte?

Trunks: Pues… sí.

Jaki: ¿Más fuerte que Mr. Satan?

Trunks: ¿Pero qué pregunta es ésa? ¿Acaso hay alguien más fuerte que el gran Mr. Satan?

Jaki: Eso te estoy preguntando.

Trunks: ¿Por qué habría de saber yo eso?

Jaki: Nunca está de más preguntar.

Trunks: Tú… ¿sabes algo?

Jaki: ¿Saber algo de qué?

Trunks: Nada, es sólo que suenas como si me insinuaras algo.

Jaki: Ideas tuyas.

Trunks: Ya…

De pronto, Trunks siente un ki familiar. Goten iba volando hacia allí. Trunks actúa y besa a Jaki para que no lo vea llegar. Luego de que Goten aterriza, la suelta.

Trunks: Te amo. Ah, hola, Goten. ¿Qué haces aquí?

Goten: ¿Cómo que «qué hago aquí»? Quedamos de salir hoy; Marron está por llegar.

Trunks: Ah, cierto… pues…

Jaki: Hola, Goten.

Goten: Ah, hola, Jakeline. Trunks, ¿cancelas de nuevo?

Trunks: Verás…

Jaki: Si es por mí, no se preocupen. Yo ya me voy.

Trunks: Puedes venir con nosotros.

Jaki: No, gracias, me tengo que ir. Ah, ¿recuerdas lo de la fiesta de la que me hablaste esta mañana? Voy a ir contigo. Adiós, amor.

Trunks: Adiós.

Jaki le da un pequeño beso a Trunks y se aleja, pero no se va de la casa, sino que se esconde dentro de ella, y mira discretamente al par de sayajins por la ventana.

Jaki: «Me molesta esto de escuchar a escondidas, pero no hay otra manera»

Trunks: ¿Cómo se te ocurre llegar de esa manera? ¿Acaso no sentiste que Jaki estaba conmigo?

Goten: Discúlpame, Trunks, pero no conozco lo suficiente a Jakeline como para reconocerle el ki.

Trunks: Sabes que si sientes cualquier ki extraño debes entrar por la puerta.

Goten: Bueno, sería muy gracioso verle la cara si me viera llegar volando.

Trunks: Sí, claro, muy gracioso.

Goten: Oh, Trunks, no te enojes. Se nota que te gusta mucho.

Trunks: Pues… sí.

Goten: Entonces dile la verdad.

Trunks: Claro, seguro que después de que le diga que la persona que ella idolatra es, en realidad, un estafador, y que ha vivido toda su vida bajo una mentira, y que todo lo que piensa la gente del gran Mr. Satan son tonterías, me creerá y seguirá saliendo conmigo.

Goten: No te pongas tan dramático, y no exageres, que no es para tanto. Toma el ejemplo de Esmeralda.

Trunks: ¿Quién?

Goten: La esposa de Yamcha.

Trunks: Ah, pues no sé cómo le habrá hecho Yamcha, pero yo no me voy a arriesgar a perder a Jaki.

Goten: ¿Y cuando le dirás la verdad? ¿Cuándo lleven un año de casados o cuando sus hijos se transformen en super sayajins?

Trunks: ¡Nadie ha hablado de casarse!

Goten: Ya, ya, no te enojes.

Trunks: Cambiemos de tema… ¿Cómo está Saira?

Goten: Pues, terminamos.

Trunks: ¿Te dejó por otro?

Goten: No, no es eso. Yo la dejé, y no quiero hablar de eso.

Trunks: Pero…

Marron: Hola, ya llegué.

La androide aterriza cerca de los sayajins, dejando asombrada a Jaki.

Goten: ¿Cómo está la cumpleañera más guapa de esta región?

Marron: Muy bien. ¿Desde cuándo tan halagador, Goten?

Goten: Siempre lo he sido.

Trunks: ¿Cómo estás, pequeña?

Marron: ¿Qué? ¿Te conozco? Ah, sí, creo que te conozco, tú eres aquel chico que le besa los pies a la mejor alumna de Mr. Satan.

Trunks: ¿Todavía estás enojada por eso?

Marron: ¿Cómo por eso? En estos dos meses ya nos has cancelado doce veces. ¡Doce veces! ¿Sabes lo que eso? Y no fue precisamente para estudiar. Es un milagro de Dende que hoy no hayas cancelado.

Goten: Casi lo hace.

Marron: Acéptalo, hombre, estás esclavizado, te tiene en la palma de su mano.

Trunks: ¡No es así!

Goten: Ya, no se peleen. Trunks, ¿tienes los radares?

Trunks: Sí.

Goten: Entonces vamos, así reuniremos las esferas del dragón en una sola noche. Pero antes, una pregunta, amigo, ¿cómo pensabas hacer participar a Jakeline en esto?

Marron: ¿Pensabas hacerla participar?

Trunks: Bueno, si le decía que era una búsqueda de tesoros, entendería.

Goten: Especialmente al verte volar.

Trunks: No nos iríamos volando.

Marron: Y te volverías más lento.

Goten: Menos mal que no quiso venir. Ya vámonos.

Y los tres chicos emprenden vuelo y se pierden en la distancia. Jaki se asoma sorprendida.

Jaki: Eso último no me lo esperaba. Mi novio, literalmente, está en las nubes.


Jaki – Capítulo 1

Fanfic: Jaki


En la Mansión Satan…

Satan: Bien, bien, sigan así.

???: ¡Auch! Con calma, Jaki, es sólo entrenamiento, no pegues tan duro.

Jaki: Lo siento, lo siento.

Han pasado ya casi once años desde aquel enfrentamiento contra Buu y la destrucción y reconstrucción de la Tierra. Los Guerreros Z han vivido un largo período de paz. Hace cinco meses fue el torneo número 28 de artes marciales, donde Goku se encontró con un pequeño llamado Uub, y se lo llevó a entrenar al templo sagrado de Kamisama; no se ha sabido mucho de ellos desde entonces. Gohan ahora tiene 28 años y trabaja en la Corporación Cápsula junto con Videl; la pequeña Pan ya tiene 5 años, mientras que Goten tiene 18, Trunks 19, Bra 4 años y Marron 14.

Satan sigue siendo el héroe y campeón del mundo y entrena a un grupo de estudiantes en su casa todas las tardes, entre ellos: Jaki.

Satan: ¿Qué pasa, Jaki?

Jaki: Mis oponentes son muy débiles, quiero pelear con usted.

Satan: Pero si eso quieres todos los días. ¿Por qué sigues asistiendo a mis clases si ya sabes todo lo que tienes que saber?

Jaki: Porque quiero ser más fuerte. No me iré de aquí hasta que sea tan fuerte como usted, y la única forma de lograrlo es practicando y peleando con usted.

Satan: Está bien, pero pelearemos luego.

En eso llega Videl.

Videl: Hola, papá.

Satan: Hola, cariño. ¿Qué te trae por aquí?

Videl: Vine a buscar una ropa que dejé acá la última vez.

Jaki: Hola, Videl. ¿Peleas conmigo?

Videl: Em… no, gracias, creo que me tengo que ir.

Jaki: Por favor, Videl. Ya ni recuerdo la última vez que luché contigo. Ni siquiera sé si ya te igualé o no en fuerza y agilidad.

Videl: No lo creo, aún no me has igualado, aunque te has vuelto muy fuerte, Jaki.

Jaki: ¿Cómo sabes que no te he igualado? Yo he entrenado y tú no. Perfectamente puedo haberte alcanzado.

Videl: Bueno, bueno, lo que digas.

Jaki: Encuentro una tontería que dejaras de entrenar con tu padre.

Videl: Oye, no me critiques.

Jaki: Pero es cierto. Primero, dejaste de entrenar con ganas; luego, empezaste a faltar a las prácticas; y ahora apenas vienes de visita. Debes haberte puesto muy débil.

Videl: No es cierto. Me voy.

Videl sale de la mansión con Jaki siguiendo sus pasos.

Jaki: Me dejaste hablando sola. ¿Por qué dejaste de entrenar artes marciales?

Videl: Hemos hablado de esto ya muchas veces, Jaki.

Jaki: Y nunca me has dado una respuesta convincente. Me das lástima, Videl.

Videl: ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

Jaki: Sé que era pequeña en ese entonces, pero los estudiantes más viejos me contaron que fue desde que empezaste a salir con Gohan que dejaste de entrenar. Pensé que tú eras una mujer independiente de los hombres.

Videl: Gohan no tiene nada que ver con esto… Bueno, sí, pero no fue él la razón, o sí… eso no te importa, Jakeline.

Jaki: Cuando era pequeña siempre peleabas conmigo; ya ha pasado mucho tiempo…

Videl: No ruegues, que no me convencerás de pelear contigo.

Jaki: ¿Acaso tienes miedo?

Videl: ¡Claro que no!

Jaki: Entonces, por lo menos explícame tus razones, así no te molestare más.

Videl: Es sólo que ahora me ocupo de otras cosas, mi trabajo en la Corporación Cápsula me quita todo mi tiempo y mis tiempos libres los ocupo para mi familia, y… y…

Jaki: …y no se te ocurre nada más.

Videl: Cierto, y no necesito decir más tampoco.

Jaki: Pero…

Marron: Hola, Videl.

Jaki estaba tan concentrada en la conversación que no se dio cuenta de lo alejadas que estaban de la mansión Satan. Ahora estaban en un pequeño parque verdoso.

Videl: ¿Qué haces aquí, Marron? Deberías estar entrenando junto con Pan y Bra.

Marron: Recuerda que hoy es lunes, mi mamá no nos entrena los lunes porque se va de compras.

Videl: Oh, por Dende, se me olvidó, y yo le dije a Pan que fuera a Kame House hoy en la mañana.

Marron: no te preocupes, tanto ella como Bra están acá en el parque jugando. Mi papá tuvo que hacer de niñera la mayor parte del día y ahora te llevaba a la niña a tu casa cuando quisieron ponerse a jugar.

Videl: Lo siento mucho.

Marron: No hay problem…

Jaki: ¡Ejem! Videl, estaba hablando contigo.

Videl: Oh, perdón. Jaki, ella es Marron.

Marron: Hola. Videl, ¿te llevas tú a Pan, o quieres que me la lleve yo?

Videl: No, yo me la llevo, voy a buscarla.

Jaki: ¡Videl!

Videl: Sólo espera un poco.

La hija de Satan se aleja en busca de Pan. Jaki queda sola con Marron.

Marron: Entrenas artes marciales, ¿no?

Jaki: Sí, ¿cómo supiste?

Jaki se mira a sí misma para ver qué la delataba.

NOTA: Hasta ahora se me había olvidado decir cómo es físicamente Jaki. Bueno, es una chica normal de estatura mediana, con el pelo castaño oscuro, largo hasta la cintura, tomado en una trenza, pero con varios cabellos sueltos que continuamente se saca de la cara, y unos ojos grandes color verde claro. Ah, y tiene casi 18 años.

Jaki: No traigo un uniforme ni nada.

Marron: Er… intuición femenina.

Jaki: Entonces también sabrás que yo soy una de las mejores, casi tan fuerte como el gran Mr. Satan.

Marron: Ah, sí.

Jaki: No pareces muy interesada.

Marron: No lo estoy.

Jaki: Qué chica tan rara… Hey, ¿quiénes son esos chicos guapos que acaban de llegar y están con Videl? El de cabello morado es realmente lindo.

Marron: Hola, chicos.

La hija de Krilin saluda a los recién llegados y camina hacia ellos. Jaki la sigue.

Marron: ¿Cómo te fue en tu primer día, Trunks?

Trunks: Bastante bien. Al principio estaba un poco nervioso, pero se me pasó luego.

Videl: Lo importante es que te hayas sentido cómodo. Más que más, eres el segundo sayajin que llega a la universidad.

Marron: Ya sabes, Goten: eres el siguiente.

Goten: Ya sé, no me lo recuerdes.

Jaki: ¡Ejem!

Videl: Oh, Jaki, aún estás aquí, perdón, no me había dado cuenta. Chicos, ella es Jakeline.

Trunks: Mucho gusto, Jakeline. Yo soy Trunks, y él es mi gran amigo Goten.

Jaki: Hola, pueden llamarme Jaki.

Goten: Bien, Jaki, ¿de qué conoces a Videl?

Jaki: Entreno artes marciales con su padre, ya saben, el gran Mr. Satan, ¿y ustedes?

Videl: Goten es el hermano menor de Gohan.

Jaki: Ajá, entonces ustedes deben saber el porqué Videl dejó de practicar artes marciales.

Marron: ¿Dejaste de entrenar, Videl? ¿Desde cuándo?

Jaki: Pensé que sabrían, desde hace nueve o diez años.

Goten: No es cierto, ¿de dónde sacaste eso?

Jaki: ¿Entonces has seguido entrenando, Videl? ¿Por qué no me lo dijiste?

Videl: Pues… tú nunca hubieses entendido, todavía eres una cría. Como soy una adulta, tengo un trabajo y una familia que atender, y me guardo sólo mi tiempo libre para entrenar. Si te lo hubiese contado, seguro insistirías para que dejara mi trabajo y volviera a dedicarme del todo a las artes marciales, pero yo estoy feliz así, ya me basta con que insistas todo el tiempo para que pelee contigo.

Jaki: Ah…

Videl: Ay, ya se me fue la hora, me tengo que ir.

Jaki: Pero me debes un combate.

Videl: En otra ocasión, Jaki. Despídete, Pan.

Pan: Chao, nos vemos mañana.

Bra: Claro, chao.

Pan y Videl se alejan caminando rápidamente, dejando a Jaki sola con Trunks, Goten, Marron, y Bra.

Goten: ¿Otra vez mandaron a las niñas a Kame house el día equivocado?

Marron: Sí, pero una entiende… Tanto Bulma como Videl son mujeres ocupadas, y bastante distraídas; es mejor que mi papá vigile a las pequeñas, y que mi mamá las entrene, ella no tiene problema con eso.

Trunks: Especialmente porque le pagan por hacerlo.

Marron: ¿Preferirías que tu hermana entrenara con tu padre?

Trunks: Todo menos eso, si yo salía mal de las practicas con él, sería un infierno para Bra.

Jaki: ¿De qué tipo de entrenamiento hablan?

Marron: ¿Que no es obvio? De artes marciales.

Jaki: ¡Ésas dos niñas entrenan desde tan pequeñas! Sabía que Pan era la excepción, pero pensé que era porque es la nieta de Mr. Satan. ¿Qué edad tiene ella?

Trunks: Bra tiene 4 años.

Jaki: Y yo que creía haber empezado joven…

Trunks: ¿A qué edad empezaste tú?

Jaki: A los 6 años. Desde ya hace 12 años que practico con Mr. Satan.

Goten: ¿Por qué encuentras eso tan extraño eso? Todas las personas que conozco empezaron a entrenar como a esa edad, incluyéndome, y a estos dos también.

Trunks: Cambiemos de tema. ¿Qué harás para tu cumpleaños, Marron?

Marron: Falta mucho para eso, aún no lo sé…

Jaki: ¿Por qué cambiaron el tema? Era más interesante lo que hablaban antes. Por alguna razón ustedes me son cara conocida… ¿Sus padres son conocidos artistas marciales? ¿Son buenos?

Trunks: Sí, son buenos, y no, por suerte, no son conocidos. Por lo menos no ahora.

Jaki: ¿Cómo no ahora? ¿Antes lo eran?

Goten: En sus momentos.

Jaki: Ya… pues, ustedes dos se ven muy fuertes, aunque tú no pareciese que supieras ni un poco del tema. ¿Practicas sólo por hobbie?

Marron: Me ofendes, claro que no.

Goten: Marron es tan fuerte como nosotros.

Marron: Corrección, soy más fuerte que ustedes.

Nota: ¿Que Marron es más fuerte que dos sayajins que llegan al primer nivel? Pues sí, es posible. Todo empezó cuando el Dr. Guero transformó en androides a #17 y #18. A éstos les instaló muchos circuitos y micromáquinas, pero eran muy susceptibles a que se estropearan, en especial en los combates. Para que eso no ocurriera, también les instaló un aparato para que tales circuitos se regeneraran continuamente, sólo como precaución. Pero ese aparato no estaba preparado para reaccionar frente a un embarazo, y terminó generando micromáquinas en el cuerpo del bebé que se estaba formando, Marron, por lo que ella también se convirtió en androide. Sólo con una diferencia: Marron puede envejecer, pero sólo hasta los 18 años, edad en que su madre se transformó en androide. Fuera de eso, tiene energía ilimitada, no se le puede sentir el ki, y cualquier otro detalle que haga particulares a los androides. Y cuando Marron tenga hijos, también serán androides, aunque Bulma está trabajando en la forma de arreglar la situación. Otra cosa: esta Marron tiene nariz y los ojos azules, que la hacen más parecida a su madre.

Jaki: Oh, es una lástima.

Marron: Qué creída.

Jaki: No lo soy, es sólo que realmente esperaba que fueran más fuertes, claro que dudo que lleguen a mi nivel, ya que soy casi tan buena como Mr. Satan.

Goten: Ahí está Trunks, es lo más cercano a fuerte que vas a encontrar.

Jaki: ¿Huh?

Marron: ¿De qué hablas?

Goten: Ah, ¿que no te conté, Marron? Bulma le dijo a Trunks que no le permitiría tener citas con cualquier chica: tiene que ser una científica o una buena luchadora.

Marron: ¿Y por qué? No sabía que Bulma tuviese esas mañas.

Goten: Pues dijo que…

Trunks: Mejor cállate, Goten.

Goten: Vamos, es gracioso. Bulma piensa que si alguien se va casar con un sayajin, tiene que saber soportar nuestros «problemas» y ayudar en cuanto pueda.

Trunks: Dijo que no quería una inútil en la familia.

Marron: Totalmente comprensible.

Trunks: ¿La apoyas?

Marron: Absolutamente.

Trunks: Entonces no me queda otra que casarme contigo.

Marron: No, olvídalo, tanto tu mamá como la de Goten siempre se quejan de sus maridos y ellos no hacen más que destrozar la casa y comer, no quiero terminar así.

Trunks: Por favor, Marron, eres mi única opción.

Marron: Ya dije que no.

Trunks: Está bien, me resigno, y pensándolo bien, cocinas muy mal.

Jaki: Además, harían una pareja horrible.

Goten: Ja, ja, no lo puedo creer, está celosa. Otra más para el club de admiradoras de Trunks.

Trunks: Ya déjala, Goten, no la molestes.

Goten: Y tu estás flechado, te gusta.

Trunks se sonroja.

Marron: no sabía que tuvieras tan mal gusto, Trunks… ¡Ay!, se me pasó la hora, me deben estar esperando en casa. Vamos, Bra.

Trunks: Déjala, yo me la llevo después.

Marron: Lo que digas.

Goten: Nos vemos después, yo también me tengo que ir, además, aquí estoy de más, adiós.

La androide y el hijo de Goku se alejan caminando riéndose a costa de la pareja. En el lugar se forma un pequeño silencio, hasta que Bra interrumpe.

Bra: Me quiero ir a casa.

Trunks: Ah, cierto. Bueno, nos veremos en otra ocasión, Jaki.

Jaki: Sí, claro, eh… disculpa, ¿dónde vives?

Trunks: En la capital del Oeste, ¿por qué la pregunta?

Jaki: No, por nada.

Trunks (en tono de broma): ¿Acaso me piensas ir a visitar?

Jakeline se sonroja.

Jaki: No, no es eso, es sólo que pensé que tal vez me podrías ir a dejar. Había quedado de irme con unas amigas, pero a esta hora de seguro que ya se fueron. Pero mi casa está muy lejos de la tuya.

Trunks: ¿Y dónde vives?

Jaki: En la capital de Norte.

Trunks: Guau, eso es bastante lejos, pero no te preocupes, soy un caballero y te llevaré hasta allá, pero tendrás que acompañarme primero a dejar a mi hermana a casa, que si no aparecemos por allá dentro de unas horas, empezará una búsqueda intensiva de nosotros, ¿aceptas?

Jaki: Encantada.

Trunks: Bien.

Después de rebuscar un rato entre su ropa, Trunks encuentra la cápsula que buscaba y la abre. De ella aparece un avión de cuatro plazas.

Jaki: Guau, un jet turbo 9.9, salió a la venta la semana pasada, pensé que yo era la única en tener este jet por lo caro que es. ¿Eres de una familia adinerada?

Trunks: Se podría decir. Tú también lo eres, ¿no?

Jaki: Sí, si no, no podría pagar la cuota que pide Mr. Satan para que me entrene. Seguro que tener a tu padre para que te entrene es mucho más fácil.

Trunks: Yo no diría lo mismo.

Los tres se suben al avión y éste despega rápidamente.

Jaki: Es bastante rápido.

Trunks: ¿No que tú tenías uno de éstos?

Jaki: Je, je, no lo he ocupado, es que no sé manejar.

Trunks: ¿Y para que te lo compraste?

Jaki: Fue un regalo de mi madre, es algo exótica con sus regalos.

Trunks: Ah.

Ambos se quedan un rato en silencio. Luego…

Trunks: ¿Por qué practicas artes marciales?

Jaki: ¿Qué?

Trunks: ¿Que por qué practicas artes marciales? Debes tener algún motivo o algo.

Jaki: En realidad no me lo había planteado. Creo que es para demostrarles a mis hermanos que siempre se puede ser más fuerte. Verás, cuando mis hermanos eran adolescentes, practicaban artes marciales, pero luego de su primera derrota, lo dejaron.

Trunks: ¿Y no buscas la paz en el mundo o algo así?

Jaki: No, porque eso es imposible de lograr. Desde el principio de los tiempos existe la gente corrupta, y va aumentando cada año. Lo que es posible es evitar que siga creciendo, pero no habría un balance en el universo si no existiera la maldad. Si así fuera, no podríamos definir lo que es bueno. Para hacer más corto mi discurso, sin maldad tampoco existe bondad. Claro que si volviera a aparecer un malvado como Cell, o como ese Picoro Dai Maku del que cuentan, yo estaría dispuesta a arriesgar mi vida para salvar al mundo como lo hizo Mr. Satan, o como ese chico desconocido que acabó con Picoro.

Trunks: ¿Crees en esa leyenda?

Jaki: Es cierta, yo misma lo confirmé cuando hable con el rey.

Trunks: Conoces al rey…

Jaki: Trabaja con mi padre. Él me contó que llegó a conocer a aquel chico que acabó con Picoro, pero que luego desapareció misteriosamente y nunca más se supo de él. Creo que me gustaría ser como ese chico, un héroe desconocido… no sé cómo Mr. Satan acepta que la prensa esté metida en su vida todo el tiempo.

Trunks: O sea que te gusta el estilo del Gran sayaman.

Jaki: Tal vez, pero no con esos ridículos trajes.

Trunks: Je, je, claro.

Jaki: ¿Y tú? ¿Por qué practicas artes marciales?

Trunks: ¿Yo? Mmm… lo llevo en la sangre. Mi padre y todos mis antepasados fueron luchadores, es algo que no puedo evitar, y también lo hago, eh… haría para salvar el mundo si tuviera la oportunidad.

Jaki: ¿Cómo es que no te he visto en ningún torneo?

Trunks: Porque no he participado en casi ningún torneo.

Nota: Jaki no pudo participar ni ver el Tenkaichi Budokai 28 porque el día del torneo tuvo que acompañar a su padre a una comida de negocios. Y luego, cuando vio los periódicos y las noticias de cómo había sido el torneo, estos sólo mencionaban al «gran» Mr. Satan y su victoria, olvidando al resto de los participantes.

Jaki: ¿Por qué no?

Trunks: Ya perdió gracia para mis amigos y yo desde que Mr. Satan participa.

Jaki: Ah, te refieres a que no hay posibilidades de ganar.

Trunks: Sí, eso… mira, ya llegamos.

Jaki: ¡¿Vives en la Corporación Cápsula?!

Trunks: Ajá.

Jaki: Entonces eres el nieto del Dr. Briefs.

Trunks: Ajá.

Jaki: Con razón tienes este jet turbo, fue construido por tu madre.

Trunks: ¿Me esperas aquí o entras?

Jaki: Entro.

Trunks, con Bra en los brazos, y Jaki, entran a la gran casa.

Trunks: Ya llegue.

Bulma: Muy gracioso.

Trunks: Je, hola mamá.

Bulma: Muy gracioso, tu primer día en la universidad y no vienes a contarle de inmediato a tu madre cómo te fue, sin contar con el desastre que dejaste esta mañana cuando entraste al laboratorio.

Trunks: Perdón, mamá. Por cierto, volviste a enviar a Bra a Kame House el día erróneo. La traje yo de regreso.

Bulma: No cambies el tema. ¿No me presentas a la joven que te acompaña?

Trunks: Ah, sí. Mamá, ella es Jakeline, una amiga de Videl.

Jaki: Encantada.

Bulma: Hum, Trunks, ¿qué fue lo que te dije sobre que salieras con una chica?

Trunks: ¡No estoy saliendo con ella! Además, ella practica artes marciales con Satan.

Bulma: ¿Satan? Bah, eso no sirve, tú lo sabes.

Jaki: ¿Huh?

Trunks: Mamá, es imposible encontrar chicas más fuertes.

Bulma: Seguirás buscando. No quiero una nuera inútil.

Trunks: Pero mamá, tener la fuerza de Mr. Satan es aceptable, es cosa que yo la entrene y… ¿por qué estoy teniendo esta conversación contigo? Me voy, regreso luego, tengo que ir a dejar a Jakeline a su casa.

Bulma: Espera un momento, Trunks Briefs Vegeta. Tenemos que hablar sobre el desastre de esta mañana. Discúlpanos un momento, Jakeline.

Trunks: Pero…

Bulma arrastra a su hijo hasta la siguiente habitación, dejando a Jaki sola.

Jaki: Qué señora más extraña.

Jakeline recorre la sala, esperando. Se dirige hasta un estante donde encuentra un objeto que llama su atención: una especie de reloj. Lo toma y presiona el único botón que posee, en la parte superior, y en la pantalla aparecen siete luces brillantes indicando siete puntos en el mapa.

Jaki: Qué raro.

Deja el reloj en su lugar y sigue esperando, pero ahora centra su atención en un recorte de diario que estaba enmarcado. Ella lo lee:

 


«EL GRAN TORNEO DE ARTES MARCIALES VUELVE A SORPRENDERNOS»

El Tenkaichi Budokai número 23 se celebró con todo su esplendor, llegando incluso a ser destruida la plataforma.

A pesar de tener menos participantes que el torneo anterior, lograron demostrar su mejor calidad; fue maravilloso. Las eliminatorias se realizaron de forma rápida, demostrando las habilidades de los mejores, los que pasaron a la segunda ronda…


 

Jaki fue interrumpida por los gritos de Bulma.

Bulma: Eres igual que tu padre, ¿cómo eres tan irresponsable?

Trunks: Ya dije lo siento mamá.

Bulma: Eso no me sirve, ahora tendré que hacer todo de nuevo. Deberías ya tener claro que no debes meterte con mis inventos, los destrozaste.

Trunks: Perdón, yo no quería. Apenas los toqué, eran muy delicados.

Bulma: Claro, no tenía por qué hacerlos a prueba de sayajins.

Trunks: Vuelvo a decir lo siento, no volveré a acercarme a nada que se parezca a un refrigerador, ni a una cámara, ni a una batidora tampoco, ¿contenta?

Bulma: Sí, está bien, pasa por esta vez. Tu abuela ya debe haber servido la comida, vamos a cenar.

Trunks: Pero tengo que llevar a Jaki a su casa.

Bulma: Ella se queda a cenar también. No la dejarás con hambre, ¿o sí? No sería caballeroso.

Trunks: Er… está bien.

Y así, madre e hijo salen de la habitación e invitan a Jaki a cenar. Ya en la mesa:

Sra. Briefs: Ya serviré la comida, Bulma querida. ¿Podrías avisarle al guapo Vegeta para que venga?

Bulma: Ni que me hiciera caso… Trunks, anda tú.

Trunks: Bien.

Dr. Briefs: ¿Y quién es esta linda chica?

Bulma: Una amiga de Trunks. Y dime, ¿qué te parece mi hijo?

Jaki: Es… muy amable.

Bulma: Sí, pero, ¿te gusta?

Jaki: ¿Pero qué dice? Si nos acabamos de conocer esta tarde.

Trunks: ¿Qué le estás diciendo, mamá?

Bulma: Nada, nada. ¿Y tu padre?

Trunks: Ya viene.

Justo después que Trunks entrara en el comedor, Vegeta aparece, no dice nada, se sienta y empieza a comer. Trunks y Bra hacen lo mismo y lo devoran todo. Jaki mira asombrada la manera de comer de los sayajins.

Jaki: ¿No… no es peligroso que coman así?

Bulma: No te preocupes, están acostumbrados. Oye, Trunks, ¿alguien ha sabido algo de Goku? ¿Aún esta en el templo sagrado?

Trunks: No se sabe mucho de él. Según Gohan me dijo, Goku pidió estrictamente no ser interrumpido, ya que quiere entrenar a ese chico tranquilamente.

Vegeta pone cara de disgusto, pero no dice nada.

Bulma: Pobre Milk, la comprendo. Teniendo este tipo de hombres en la casa, una entiende.

Vegeta: ¿A qué te refieres con eso, mujer?

Bulma: Me refiero a que eres un irresponsable, ya sería hora que empezaras a buscar empleo.

Vegeta: Ni que importara. Dinero no te hace falta, ¿no?

Bulma: No, pero que estés todo el día destruyendo la casa no me agrada nada.

Trunks: Em, mamá, hay visitas, ¿recuerdas?

Bulma: Ya, lo siento. ¿Cómo es que te llamas?

Jaki: Jakeline. Jakeline Bancraf.

Bulma: ¿Bancraf? ¿Tienes alguna relación con los duques Bancraf?

Jaki: Sí, son mis padres.

Bulma: Guau, entonces eres un muy rica, tanto como nosotros.

Jaki: Pues, sí…

Bulma: ¡Ah!, ahora que me acuerdo, tengo dos buenas noticias: hoy me llamó Yamcha.

Vegeta: ¿Y eso es bueno?

Bulma: Sí, sí es bueno. No sabíamos de él desde hace mucho, y resulta que ya está amarrado.

Vegeta: ¿Huh?

Trunks: ¿Amarrado?

Bulma: Casado, Yamcha se casó, por eso no sabíamos nada de él, no quería que nadie se enterara. Incluso ya tiene un niño, llamado Ryuu.

Trunks: Vaya, nunca me imaginé a Yamcha casado. ¿Y por qué te llamó?

Bulma: Su esposa lo obligó; se llama Esmeralda. Resulta que Yamcha habla mucho de mí y quiere conocerme. Nos veremos mañana, parece una buena chica.

Trunks: Ah, ¿y cuál es la otra noticia?

Bulma: Que Yamcha no es el único que se casó. Cuando hablé con él, me contó que Tenshinhan y Lanch ya llevan 16 años casados.

Trunks: ¿Tenshinhan y Lanch? ¿Los amigos tuyos que nunca conocí? ¿El hombre con un tercer ojo y la chica que cambia de personalidad al estornudar?

Bulma: Los mismos. Están viviendo en las montañas del Este junto con Chaoz y sus dos niños, por suerte ninguno con el problema de su madre. No se comunicaron con nosotros porque no lo encontraron necesario; sólo Yamcha y Chaoz sabían.

Sra. Briefs: Todos se casan últimamente, y ahora el pequeño Trunks trae pareja.

Trunks y Jaki se ponen rojos.

Trunks: No, abuela, no es lo que piensas…

Bulma: Oh, vamos, no se sonrojen, es de lo más normal. Jakeline, déjame decirte que eres la primera.

Jaki: ¿La primera qué?

Bulma: La primera novia que Trunks trae a la casa.

Trunks: ¡Mamá!

Bulma: Ya, ya, no los molestaré más.

Trunks: No me arriesgaré. ¿Terminaste de comer, Jaki?

Jaki: ¿Ah?, sí.

Trunks: Entonces nos vamos.

Jaki: Está bien. Fue un gusto conocerlos, adiós.

Bulma: Adiós.

Trunks y Jaki salen de la casa y se suben al jet turbo sin decir nada, parten y siguen callados. Al rato, el silencio se rompe.

Trunks: Perdón por lo de hace un rato, mi madre es muy imprudente a veces.

Jaki: No te preocupes, no hay problema.

Otro largo silencio. Éste se mantuvo por todo el resto del viaje, hasta que llegaron a la capital del Norte.

Trunks: ¿Es por aquí?

Jaki: ¿Eh? Sí, aquí dobla a la derecha. Sí, para, aquí es.

Trunks aterriza y él y Jaki bajan del avión.

Trunks: Te dejaré hasta la puerta.

Jaki: No es necesario.

Trunks: Claro que sí.

Ambos caminan hasta la puerta y allí Jaki revisa sus bolsillos.

Jaki: Qué tonta, se me olvidaron las llaves.

Decide tocar el timbre y un hombre moreno de alrededor de 30 años abrió.

Jaki: Hola, Ikose.

Ikose: ¿Quién es ése?

Jaki: Ah, él es Trunks. Trunks, él es mi hermano Ikose.

Trunks: Hola.

Ikose: Yo te conozco, pero no recuerdo de dónde.

Trunks: ¿Huh?.

Ikose: ¡Idasa, ven aquí!

Aparece otro hombre de la misma edad que Ikose, pero rubio.

Idasa: ¿Qué quieres?

Ikose: ¿Reconoces la cara de este chico? A mí me resulta terriblemente familiar.

Idasa mira a Trunks con terror.

Idasa: No…no puede ser. Claro que lo reconozco, ¿qué hace él aquí?

Jaki: ¿Lo conoces?

Idasa: Nunca olvidaré su cara, ¡es aquel niño que casi me mata en el Tenkaichi Budokai de hace once años!, ¡¡¡AAAH!!!

Idasa sale corriendo como alma que lleva el diablo, muy rápido y muy asustado, y su hermano Ikose lo siguió de cerca.

Jaki: Por eso me parecías familiar, tú y tu amigo fueron los que vencieron a mis hermanos en el torneo infantil hace once años, ¿no?

Trunks: Ah, sí, se me había olvidado.

Jaki: Hicieron un gran espectáculo esa vez, según a mí me dijeron. Lamentablemente, yo no pude ver la final porque con mi familia nos retiramos apenas mi madre despertó del golpe que le dio una señora que estaba cerca de nosotras.

Trunks: Ah, je, je «la del golpe ése fue Milk»

Se produjo un pequeño silencio.

Trunks: Bien, me voy, es bastante tarde.

Jaki: Sí, creo que sí.

Trunks: Fue un gusto conocerte.

Jaki: Igualmente.

Trunks camina hacia la nave, pero a medio camino se gira.

Trunks: Er…, estaba pensando que…, tal vez podríamos salir a ver una película o algo así un día de éstos, ¿te parece?

Jaki: Claro, cuando quieras.

Trunks: Bien, nos veremos pronto entonces, adiós.

Jaki: Adiós.

Jakeline entra a la casa, se apoya en la puerta y luego suspira.

Afuera, Trunks guarda el jet, se va volando, y suspira.


Una Luz en la Oscuridad

por Alondra

El perder temporalmente un sentido dará una lección muy importante sobre la vida a una persona muy especial…


Ya han pasado más o menos cinco años desde la derrota de Cell y la Tierra vive en paz, una paz… largamente esperada para muchos de los habitantes, que luego de los horrores vividos por culpa del monstruo, les era bien merecida. Todos nuestros amigos, y no me refiero a otros que a los Z Senshi… vivían sus vidas normalmente, aunque algo opacadas por la ausencia de Goku, un amigo al cual todos querían y que rehusó regresar a la vida por voluntad propia, ya que así la vida en la Tierra sería más tranquila, ya que él mismo dijo en una ocasión que su sola presencia era la causa de todos los problemas…
Capsule Corp. — Laboratorio de máquinas.

Bulma se encontraba arreglando un nuevo prototipo de un piloto automático, que supuestamente funcionaba sólo con la ayuda de la voz, y al parecer tenía algunos problemas…

  • BL : Rayos… –dijo mientras apretaba unas piezas con una llave–. ¡¿Por qué se ha vuelto tan complicado el arreglar este tipo de máquinas?!… es terriblemente exasperante y lo peor de todo es que no tengo a nadie que me ayude… Si tan sólo Vegeta… ¡Ah! ¡¡pero qué estoy diciendo!!… Ese saiyajin es incapaz de hacer otra cosa aparte de entrenar, luchar y comer… Si tan sólo usara parte de su energía en algo productivo… –murmuró molesta mientras secaba las gotas de sudor que caían por su frente con un pañuelo que luego procedió a guardar en su overol azul de trabajo…

De pronto Bulma sintió pasos en los salones contiguos, acompañados de unas risas que se acercaban rápidamente. Sonriendo, ya se imaginaba quién podría ser…

  • ??? : ¡¡MAMÁ!! –se oyó una voz fresca e infantil–. ¡¡YA LLEGUÉ!!… ¡¡MAMÁ!!
  • BL : ¡¡Ah, hola cariño!! –contestó Bulma mientras reanudaba su trabajo en su invento.

Era Trunks, quien ahora tenía 6 años. Regresaba luego de una larga mañana en la escuela y por su semblante se le notaba muy contento.

  • TR : ¡Hola!… ¿Qué haces, mamá? –preguntó mientras se asomaba a su lado mirando con curiosidad lo que hacía su mamá–. ¿Es un nuevo invento?… Anda, dime…
  • BL : Es un nuevo prototipo de piloto automático, cielo… Y estoy muy ocupada en él en este momento… ay… –dijo mientras apretaba una tuerca–. Pero si tienes hambre, hay comida en la nevera lista para calentar… Adelántate si quieres… yo iré en un rato…
  • TR : Uh… ¿No quieres que te ayude?… Se ve divertido… –dijo sonriendo.
  • BL : Esto no es un juego, Trunks… Mamá está haciendo algo importante y no quiero pensar en lo que podría pasar si metieras tus manitas aquí… Pero cuando seas un poco más grandecito te prometo que te enseñaré a construir tus propias máquinas…
  • TR : Está bien… –dijo un poco desilucionado, pero al instante cambió su expresión–. ¿Y mi papá?… ¿Dónde está?… Quiero mostrarle lo que nos enseñaron hoy en la escuela…
  • BL : Ya sabes en dónde está… En la cámara de gravedad, entrenando como de costumbre… ¿En qué otro sitio de la casa piensas que podría estar? –dijo dedicándole una mirada a su hijo.
  • TR : ¡Genial!… ¡Iré a buscarlo!… ¡¡Estoy seguro que le encantará esto!! –dijo disponiéndose a irse.
  • BL : Ya que vas por allí, le dices a papá que comeremos en unos minutos, ¿sí? –dijo mientras se limpiaba la grasa de sus manos con una franela.

Trunks ya estaba a punto de irse, cuando de la nada una enorme explosión sacudió el laboratorio y, con él, toda la Capsule Corp. Bulma se cubrió como pudo debajo una mesa y Trunks tuvo que maniobrar para que no le cayeran encima el resto de los objetos del taller, y afortunadamente también pudo eludir la caída de un motor que a causa de la explosión se había despendido de las cadenas que lo sostenían del techo. Cuando todo dejó de temblar, Bulma abrió los ojos y llamó desesperadamente a Trunks…

  • BL : ¡¡TRUNKS!! –gritó saliendo de debajo de la mesa–. ¡¿DÓNDE ESTÁS?!… ¡¡¡RESPÓNDEME!!!
  • TR : Aquí estoy, mamá… –dijo mientras corría hacia ella, que lo abrazó efusivamente– Ya, mamá… estoy bien… deja de ahorcarme, ¡mamá! –terminó de decir con voz ahogada.
  • BL : ¡¡Gracias al cielo que no te pasó nada!!… –Luego miró hacia donde estaba el prototipo en el que estaba trabajando y que estaba hecho añicos–. Aunque no puedo decir lo mismo de mi invento… Oh, bueno, eso no importa ahora… Esa explosión fue muy fuerte… pero, ¿de dónde vino?
  • TR : Creo que fue del ala oeste de la casa… Oye, mamá… ¿no es allí donde se encuentra la cámara de gravedad de mi papá? –preguntó algo asustado.
  • BL : ¡¡POR DIOS!! ¡¡ES CIERTO!! –dijo mientras salía corriendo con rumbo al ala oeste de la casa.

Ambos fueron corriendo a toda velocidad hacia la cámara de gravedad y, cuando estaban cerca, una densa nube de humo y polvo les impidió el paso, pero eso no les importó y se abrieron camino entre la humadera mientras ésta se iba disipando. Bulma se percató que la puerta que cerraba la cámara de gravedad estaba rota y, al entrar en la sala, vieron que la máquina de gravedad estaba totalmente destruida y pedazos de paredes y techo de la sala estaban regados por todas partes; toda la sala estaba inundada de escombros. Bulma se puso pálida al no ver señales de su esposo…

  • BL : ¡¡OH, NO!! ¡¡VEGETA!! –gritó mientras buscaba desesperadamente algún rastro de su esposo y dijo a su hijo bastante alterada–. ¡¡Vamos, Trunks, no te quedes allí y ayúdame a buscar a tu padre!!
  • TR : ¡¡PAPÁ!! ¡¡RESPONDE!! –llamó Trunks mientras se paseaba entre los escombros tratando de sentir el ki de su papá.
  • BL : ¡¡VEGETA!! –llamó nuevamente y pensó mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas–. «Por favor, Kamisama… Que todavía se encuentre con vida…» –suplicó.

Como si sus ruegos hubieran sido escuchados, unos escombros comenzaron a removerse muy cerca de donde se encontraba ella, asústandola en el proceso. Al cabo de unos instantes, con mucha dificultad, el príncipe de los saiyas emergió totalmente lastimado y derramando abundante sangre de sus muy numerosas heridas… pero estaba ileso… aparentemente. Trunks, al sentir el débil ki de su padre, corrió hacia donde se encontraba él y se detuvo junto a su mamá. Bulma no sabía qué hacer, si llorar de alegría por encontrarlo con vida… o darle un buen golpe por la estupidez que acababa de cometer. Bulma frunció el ceño y, disimulando sus lágrimas, le gritó a su esposo…

  • BL : Qué bonito… muy bonito… –dijo en tono sarcástico–. Supongo que te parecerá excelente romper la máquina de gravedad cada vez que te dé la gana, ¿no?… Oh, pero si nadie puede reclamarte nada… «poderoso y omnipotente príncipe saiyajin»… ¡¡¡VEGETA, ERES UN IDIOTA!!!… ¡¡¿¿ACASO TUVISTE SIQUIERA LA REMOTA IDEA DE QUE PUDISTE HABERTE MATADO EN ESA EXPLOSIÓN, EH??!!… PERO NOOO… ¡¡CLARO QUE NO!!… ¡¡TÚ NUNCA PIENSAS EN NADA, MÁS QUE EN TI MISMO!!… Y LOS DEMÁS AL DIABLO, ¡¡¿¿NO??!!… ¡¡¡¡IMBÉCIL!!!! –gritó con todas sus fuerzas, echando toda la angustia y preocupación que tenía amontonada en esos momentos.

Vegeta la miró levantando un ojo, aunque con dificultad porque la sangre le estorbaba la mirada… Una mirada que comenzaba a nublarse poco a poco de sus ojos. Apretando los dientes por el dolor, dijo…

  • VG : Por lo que más quieras… cállate, mujer… –dijo sin gritar–. La cabeza está que me estalla y… ¡¡¡¡ARGGGG!!!! –gritó tomando su cabeza con ambas manos y en un instante se desplomó inconsciente sobre los escombros.
  • BL : ¡¡VEGETA!!… –gritó corriendo hacia él–. Dios mío… parece que esta vez ha sido la peor de todas… Está muy mal… ¡¡TRUNKS!!… ¡¡¡CORRE A LLAMAR AL MÉDICO, YA SABES A QUIÉN ME REFIERO!!!… ¡¡DEPRISA!!

El niño, entre asustado y confundido, asintió y fue a toda prisa a llamar por teléfono al médico de la familia. Luego de esto regresó hacia donde se encontraba su mamá y la ayudó a llevar a su padre con mucho cuidado hacia su habitación. Una vez allí, Bulma limpió lo mejor que pudo las heridas de Vegeta y aguardaron hasta que llegara el médico.

Al cabo de un rato, el médico llegó y prontamente cauterizó, curó y vendó las heridas del saiya. Bulma y Trunks lo observaban atentamente y, una vez que terminó, el médico se dirigió hacia ellos y dijo…

  • DC : La verdad que este hombre me sorprende cada día más… No sé realmente cómo puede aguantar estar siempre así. Parece como si le fascinara lastimarse a cada rato… y esta vez las heridas han sido mucho más graves que otras veces…
  • BL : Se lo agradezco de todo corazón, doctor… y sobre todo por la paciencia suya de curar a mi esposo cada vez que se le ocurre intentar matarse… –terminó de decir en son de broma y luego dijo un poco preocupada–. Mi esposo se va a reponer, ¿cierto?
  • DC : Su estado de salud y condición física son inmejorables… y ésa es la principal razón por la que puede soportar este ritmo de vida suyo. El señor Vegeta está bien… no se preocupe, señora… aunque…
  • BL : ¡Qué!… ¿Acaso ocurre algo malo? –dijo extrañada.
  • DC : No… no se preocupe… Es sólo una suposición mía… nada importante… –y mientras decía esto pensaba para sus adentros–. «Ese golpe en su nuca que observé… no me ha gustado nada… espero que no sea lo que creo…»

A todo esto que ocurría en la habitación, Vegeta comenzó a reaccionar, siento detectado por Trunks…

  • TR : ¡¡Oigan!!… ¡Mi papá está despertando!… ¡¡Miren!! –dijo apuntando hacia su padre.
  • BL : ¿¿En serio??… –Bulma corrió hacia la cama–. ¡Vegeta!… ¿puedes oírme?… Responde, por favor…

El saiya lentamente comenzó a recobrar la conciencia y, al sentir la presencia de su esposa e hijo, dijo entrecortado…

  • VG : Ay… ¿Pero qué diablos pasó?… La cabeza… me está estallando –dijo tocándose la frente.
  • TR : Te desmayaste luego de la explosión en la sala de gravedad y te trajimos aquí… ¿Te sientes bien? –dijo Trunks sonriendo.
  • BL : Y el doctor tuvo que venir a curarte como siempre… luego de las acostumbradas estupideces que haces… sólo para causar problemas… La verdad ya no sé qué hacer contigo, Vegeta…
  • VG : ¿Quieres dejar de decirme eso?… –dijo molestándose–. ¡¡Te estás poniendo sumamente irritante y no estoy de humor para escucharte!!
  • BL : ¿¿Que no quieres escucharme, dices??… Prepárate, que esto es sólo el comienzo… –dijo igual de molesta.
  • VG : ¡¿Ya basta, quieres?! –dijo entreabriendo los ojos y al cabo de unos instantes dijo– ¿Qué?… ¿Por qué todo está a oscuras?… ¿Acaso ya es de noche?

Bulma y su hijo se miraron confundidos, ya que apenas eras las dos de la tarde y hacía un día soleado a plena luz…

  • BL : ¿Q…qué?… ¿qué fue lo que dijiste? –dijo Bulma nerviosamente.
  • VG : Que si ya anocheció… Todo está muy oscuro… Trunks, ¿estás por allí? ¡Enciende la luz! –dijo en su tono de voz normal.
  • DC : «Oh, no…» –pensó el médico–. «Era lo que me temía…»
  • TR : Pa…papá… estamos en pleno día… todo está iluminado… –dijo extrañado.
  • VG : ¡¿QUÉ?! –gritó sentándose en la cama–. ¡¡NO JUEGUES CONMIGO, NIÑO!!… ¡¿EN DÓNDE ESTÁS?! –gritó moviendo su cabeza a todos lados.
  • TR : Papá… Estoy parado enfrente tuyo…
  • BL : Ve…Vegeta… ¿qué te sucede?… ¿puedes verme? –preguntó Bulma titubeando.
  • VG : Qué mierda… –dijo restregándose los ojos y al abrirlos completamente… su visión era nula… No podía ver nada, a excepción de un profundo y oscuro fondo negro. Alterándose, gritó–. PERO… ¡¡¿¿QUÉ DIABLOS ME HA PASADO??!!… ¡¡¡NO PUEDO VER!!!… ¡¡¡ESTOY CIEGO!!!
  • BL : Vegeta… por favor… ¡cálmate! –dijo Bulma aferrándose al brazo de su esposo.
  • TR : ¡¡PAPÁ!! –gritó Trunks sujetándolo del otro brazo.
  • VG : ¡¡¡MALDITA SEA!!!… ¡¡¡DÉJENME!!! –gritó histérico y, desembarazándose del agarro de su esposa e hijo–. ¡¡¿¿QUÉ LE HA PASADO A MIS OJOS??!!… ¡¡¡AAAAHHHHH!!!

Con un potente grito, Vegeta se transformó en super saiyajin y totalmente fuera de control se incorporó de la cama y trató de andar, pero el intenso dolor que sentía no se lo permitía. Al mismo tiempo, se habían generado unas intensas corrientes de aire en la habitación, provocadas por Vegeta al transformarse en SSJ, que hacían girar todos los objetos alrededor (algo parecido a «Poltergeist»). Bulma y Trunks se aferraron al marco de la puerta, mientras el doctor se sujetaba de un armario para no salir despedido por las potentes corrientes de aire…

  • BL : ¡¡¡VEGETA!!!… ¡¡¡YA BASTA!!! –gritó Bulma sin soltarse de la puerta–. ¡¡VAS A DESTRUIR TODA LA CAPSULE CORP., DETÉNTE!!
  • TR : Es inútil, mamá… –dijo Trunks, cubriéndose–. Papá está fuera de control y si sigue así con esa energía… ¡corre el riesgo de convertirnos en polvo!
  • DC : ¡¡TRUNKS!!… Ése es tu nombre, ¿no? –dijo el médico al niño mientras sacaba unas cosas de su maletín– ¡¡Escúchame con atención!!… Me imagino que eres igual de fuerte como tu padre… ¡así que quiero que vayas donde él y lo sujetes con toda tu fuerza!… ¡yo me ocuparé de lo demás!
  • TR : ¿¿QUÉ??… glup… –tragó saliva–. ¿¿Quiere que lo sujete??… pero, ¿no ve como está?… ¡¡no voy a poder!! –dijo Trunks, mirándolo nervioso.
  • DC : ¡¡Claro que sí!!… En ese estado frenético en el que se encuentra tu padre, no se dará cuenta… –dijo mientras preparaba una jeringa–. Lo único que tienes que hacer es tumbarlo contra el suelo y detenerlo el mayor tiempo que puedas… ¡¡VAMOS!!… ¡¡QUE NO HAY MUCHO TIEMPO!!
  • TR : Bueno, a ver si puedo… –dijo algo inseguro.

Trunks calculó la distancia, y de un salto corrió hacia donde se encontraba su padre, golpeándolo de lleno en la espalda y tirándolo al suelo (recordemos que en esa época Trunks todavía no podía convertirse en SSJ, pero eso no significaba que no fuera fuerte). Una vez en el suelo, el niño le aplicó una llave a su padre, doblándole el brazo por la espalda, pero sentía que no iba poder soportar mucho tiempo así con su padre gritando y revolviéndose debajo suyo…

  • TR : ¡¡YA ESTÁ!! –gritó con todas sus fuerzas–. ¡¡RÁPIDO!!… ¡¡QUE SE SOLTARÁ DE UN MOMENTO A OTRO!!
  • DC : Muy bien… ¡¡SUJÉTALO BIEN, TRUNKS!! –Luego de decirlo, el médico corrió hacia donde se encontraba inmovilizado el saiya y con un movimiento le enterró la jeringa que había preparado instantes antes en el brazo inmovilizado y apretó el émbolo, introduciendo el contenido…
  • VG : ¡¡¡¡AAAAHHHHH!!!! –gritó Vegeta al sentir el pinchazo y, aplicando toda su fuerza, se incorporó haciendo explotar su ki, lanzando a Trunks contra la pared y al médico contra una mesa, que se rompió al recibir el impacto.

Bulma miró con ojos aterrados lo que había pasado, pero para alivio suyo parecía que tanto el médico como su hijo no habían sufrido daños. Luego desvió su vista hacia Vegeta, que de pronto comenzó a tambalearse y, dejando el estado de SSJ, se desplomó perdiendo el conocimiento.

  • BL : ¡¡VEGETA!! –gritó corriendo hacia su esposo, que se había quedado totalmente inmóvil–. Dios mío, ¿qué fue lo que te pasó? –dijo tomando la cabeza del saiya entre sus manos.
  • DC : No se preocupe, señora Bulma– dijo el doctor mientras se acercaba, con la ropa algo rota, pero al parecer a él no le había pasado nada–. Su esposo dormirá por unas horas… Si no lo sedaba, este acontecimiento hubiera dado paso a peores consecuencias…
  • BL : Dígame, doctor… ¿qué le ocurrió a mi esposo?… –dijo la mujer mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
  • DC : Aún no estoy seguro, pero necesito hacerle algunas pruebas y tomarle placas… No quisiera darle un diagnóstico si no estoy en lo correcto… Iré a llamar a la ambulancia para trasladarlo al hospital… y por favor, evite en lo posible moverlo hasta que regrese.
  • BL : Está bien… como usted diga, doctor… –luego miró a su hijo–. Trunks, muéstrale al doctor dónde está el teléfono…
  • TR : Eh, sí, claro… Allí sobre esa mesa –luego miró al doctor y preguntó–. ¡Oiga!… ¿puedo hacerle una pregunta?
  • DC : Dime, pequeño… –dijo mientras marcaba los números.
  • TR : ¿Por qué no se sorprendió cuando mi papá se convirtió en super saiyajin? –preguntó frunciendo el ceño.
  • DC : Mi estimado Trunks, conozco a tu familia desde antes que tú nacieras y la verdad… después de tanto tiempo de conocerlos y tratarlos… ya nada que provenga de ustedes me sorprende… Estoy preparado para cualquier cosa –respondió sonriendo.
  • TR : Ah, bueno… ¡Oiga!… tengo otra pregunta… ¿Qué fue lo que le puso a mi papá para que se quedara dormido tan rápido?… Porque nunca había visto que lo tumbaran así de fácil sin pelear siquiera…
  • DC : Sólo fue un sedante… pero lo tenía por pura casualidad, ya que no acostumbro a usar de ese tipo… Era para un colega que trabaja en otro sitio… ¿Bueno?… Sí, soy yo… los necesito lo más rápido que puedan… –terminó de decir mientras hablaba por teléfono.
  • TR : ¿Y de qué tipo era? –preguntó curioso.
  • DC : Es uno que usan para tranquilizar a las fieras del zoológico… –respondió tranquilamente y siguió hablando por teléfono…

Trunks puso una cara que parecía un poema de expresiones, mientras Bulma hacía lo posible por mantener la calma… «Mejor no le digo nada porque si no…» pensaba molesta por el comentario anterior…
Horas más tarde…

Bulma se encontraba en la sala de espera de uno de los pasillos del hospital mientras Trunks estaba muy entretenido observando a los pececitos de un enorme acuario. De pronto, se escuchó la voz de una enfermera…

  • EF : ¿Señora Bulma?… ya puede pasar… el doctor la espera… –dijo en tono amable.
  • BL : Sí, muchas gracias… hijo, volveré en un minuto… no te muevas de aquí… –dijo levantándose y caminó hacia el consultorio del doctor.
  • TR : Bien… –dijo sin despegar su vista del acuario.

El doctor se encontraba revisando con aire preocupado unas placas que estaban en una pantalla iluminada. Al escuchar la puerta abrirse, dijo…

  • DC : Tome asiento, señora… y perdone las molestias por haberle hecho esperar –volteó mirándola de frente.
  • BL : No se preocupe por eso… Dígame, ¿qué tiene mi esposo?… Estoy muy preocupada…
  • DC : Bueno… –respiró profundamente–. Trataré de explicárselo de la manera más sencilla posible… –y diciéndolo le mostró la placa iluminada y empezó–. Mire, le hicimos unas pruebas a su esposo y como podrá ver en esta placa… tomamos una imagen de la cabeza del señor Vegeta… Verá… en el cerebro hay muchas zonas, como la zona temporal, parietal, occipital…
  • BL : Doctor… –interrumpió–. Perdone, pero no soy experta en anatomía… Así que por favor le pediría que fuera al grano…
  • DC : De acuerdo… Mire atentamente en esta zona de la nuca, en la base del cuello… Justo en este sector del cerebro se encuentra el sentido de la vista, más conocido como el área visual, que recibe las señales del nervio óptico procedente de los ojos… Al parecer, su esposo recibió un impacto muy fuerte en esta zona, la cual se dañó y por consiguiente afectó su vista…
  • BL : ¡¡Oh, no!! –dijo cubriéndose la boca con las manos–. Lo que intenta decirme es que él ha quedado… Vegeta está… –las palabras no conseguían salir de su garganta.
  • DC : Espere, espere… No adelante conclusiones, señora… No se preocupe… su esposo está bien, aunque lo que sí es cierto es que no podrá ver por un tiempo…
  • BL : Explíquese… –dijo recobrando la calma.
  • DC : Yo tampoco lo entiendo… ya que al haber recibido un golpe así en esta zona, de haber sido cualquier persona, hubiese quedado ciego… Pero bueno… jeje… estamos hablando de su esposo… y eso ya es una excepción a la regla… Es verdad que la zona visual del cerebro fue dañada, pero sólo lo fue en parte… eso quiere decir que su esposo podrá recuperar la vista, pero para eso necesita tiempo, paciencia y mucho descanso para que el tejido pueda reconstruirse sin problemas…
  • BL : Descanso… Eso suena difícil para alguien como mi esposo…
  • DC : Precisamente por eso le estoy comunicando y advirtiendo desde ahora para que sepa cómo actuar con el señor Vegeta… Sé que tiene un carácter especial y se nota que es una persona irritable… así que le pido que tenga mucho tacto con él… si es que quiere mejorar sin problemas…
  • BL : Sí, comprendo perfectamente, doctor… Y muchas gracias, no sabe todo el peso que me ha quitado de encima… Y, ¿cuando le dará de alta a mi esposo?
  • DC : Oh, puede llevárselo a casa hoy mismo si lo desea… Pero recuerde, el señor Vegeta necesita mucho descanso y nada de ejercicios bruscos… hágaselo saber y… ¡ah!, tráigalo la semana que viene para examinarlo –dijo sonriendo.

Al cabo de unas horas, Vegeta se encontraba descansando aún bajo los efectos del sedante en su habitación, mientras Trunks lo observaba en silencio desde la puerta…

  • TR : «Caray… qué mala suerte tiene mi papá… venirle a pasar esto justo ahora… y yo que quería enseñarle lo que aprendí en la escuela… Espero que se recupere pronto…»

Mientras pensaba, el príncipe de los saiyas comenzó a reaccionar al pasar poco a poco los efectos del sedante. Trunks, al darse cuenta de esto, corrió a llamar a su madre, que se encontraba haciendo la cena. Al cabo de unos minutos, Bulma llegó y, colocándose a su lado en la cama, tomó su mano y lo llamó suavemente…

  • BL : Vegeta… ¿puedes oírme?… Soy yo… Bulma –dijo susurrando.
  • VG : Aahh…aaa… que… ¿qué pasó?… Siento como si hubiera dormido toda una semana… ¿Bulma?
  • BL : Sí, aquí estoy… a tu lado… –respondió sonriendo. Al parecer, Vegeta estaba tranquilo.
  • VG : Ay… mi cabeza… Tuve una maldita pesadilla… Soñé que de pronto me había quedado ciego y… –calló al tocar sus vendas y sobre todo las que cubrían sus ojos, dijo–. ¿Qué?… ¿por qué estoy todo vendado?… –mientras lo decía comenzó a quitarse los vendajes…
  • BL : «Oh, cielos…» –pensó y luego dijo tratando de mantener la calma–. Vegeta… tuviste un accidente al explotar la cámara de gravedad y… ¡¡NO!!… ¡¡espera!!, ¡¡no te quites las vendas!!… ¡¡Vegeta!!
  • VG : Tengo que saber si lo que pasó fue un sueño o no… –y cuando terminó de sacarse las vendas, restregó sus ojos y los abrió… y su expresión se tornó de espanto al comprobar la horrible verdad… estaba ciego. Apretó los dientes de furia, pero Bulma tomó la palabra antes que él…
  • BL : Vegeta… ¡¡Por favor, en este momento te vas a calmar y me vas a escuchar!! –dijo con voz autoritaria–. A causa del accidente, sufriste un gran golpe en la cabeza, justo en la parte del cerebro donde se encuentra tu capacidad de ver, y por ahora has perdido la vista temporalmente… pero no te preocupes, ya que como te dije antes, es sólo temporal… El doctor dijo que tu vista regresará en un tiempo, pero necesitas descanso… y mucho reposo…
  • VG : ¿Cuánto tiempo? –dijo tratando de conservar la calma y mirando al vacío.
  • BL : No sabría decirte… el médico no me especificó…
  • VG : ¡¡Llámalo!!… ¡¡Que venga aquí de inmediato y me regrese la vista si no quiere que en este momento destruya su mugroso hospital!! –gritó exasperado.
  • BL : ¡¿Te vas a calmar, sí o no?!… –respondió igual de molesta–. ¡¡El doctor hizo todo lo que pudo y eso que has tenido suerte porque pudiste haberte quedado ciego para siempre!!… Ahora tu recuperación sólo depende de ti… ¡¡Si no cometieras tantas burradas en la cámara de gravedad, esto no estaría pasando y tú no estarías en esta situación!!
  • VG : ¡¡Y a mí eso me da igual!!… ¡¡Lo único que quiero es volver a ver y si no traes a ese matasanos en este instante te juro que yo…!! –dijo alterado, pero Bulma lo cortó…
  • BL : ¡¿Acaso quieres que te tenga sedado para siempre como hace un rato?! –dijo tratando de recobrar la compostura–. ¿No?… Entonces, ¡¡trata de calmarte de una buena vez!!
  • VG : Grrrr… ¡eh!… ¡¡un momento, se me ocurre algo!!… –llamó a su esposa–. Mujer, comunícate con alguno de los amigos de Kakarotto y diles que vayan por semillas del ermitaño a la torre de ese gato como-se-llame… ¡¡Si como una de esas, estoy seguro que me recuperaré de inmediato!!
  • BL : Vegeta… –suspiró–. Siento decirte que eso también se me había ocurrido a mí, pero justo acababa de recordar que no hace mucho me encontré a Krilin, y me comentó que también había ido a buscar semillas con el duende Karin, pero lamentablemente no iba a tener más sino hasta dentro de tres meses… Lo siento…
  • VG : Maldición… Entonces… ¡las esferas del dragón!!… ¡Sí!… Si reúnen las esferas y piden el deseo, entonces…
  • BL : Vegeta… ¿acaso no lo recuerdas?… Hace unos meses las esferas fueron usadas y recuerda que debe pasar exactamente un año para poder volver a usarlas… ¡Por favor, no compliques más las cosas!

Hubo un largo silencio entre ambos. Vegeta estaba cabisbajo y Bulma no sabía qué decir. Finalmente, dijo con voz calmada…

  • BL : Vegeta… trata de entender… No te cuesta nada tener unos días de reposo… Tu vista regresará con el tiempo… Lo único que tienes que hacer es descansar y tener paciencia… Recuerda que no estás solo…
  • VG : Mujer… déjame solo… ¿quieres? –dijo con su tono de voz normal volteando la cabeza hacia la dirección donde no la escuchaba.
  • BL : Uh… bueno… como quieras… –y mientras salía dijo–. Ya sabes, cualquier cosa que necesites… me avisas…

Al no oír contestación del saiya, Bulma salió de la habitación.
Días después…

Bulma se encontraba haciendo el almuerzo, cuando escuchó la puerta de entrada abrirse, señal inequívoca de que Trunks regresaba de la escuela. El niño la saludó efusivamente y de frente subió corriendo las escaleras. Al cabo de un rato, mientras colocaba la mesa, Bulma escuchó bajar a su hijo que, sin voltear a verla, se sentó en la mesa con una expresión triste en sus ojos. Bulma dejó lo que estaba haciendo y tocando su alborotada y morada cabellera dijo…

  • BL : ¿Qué pasa, cielo?… –preguntó suavemente–. Hace unos momentos se te notaba muy contento, pero ahora se te ve muy triste… ¿Por qué, uhm?
  • TR : No es nada, mamá… es sólo que… Bueno, quería que papá escuchara la canción que me enseñaron a tocar con mi armónica en la escuela… y me dijo que me fuera… Dijo que no tenía tiempo para tonterías… snif… –terminó de decir tristemente.
  • BL : «Ayayay… Vegeta, ¿por qué?» –pensó y, al rato, cuando Trunks estaba a la mitad de la comida, dijo–. Trunks, voy a llevarle la comida a tu padre… Cuando termines recoges tus platos, ¿de acuerdo?

El niño asintió sin dejar de comer, mientras Bulma subía llevándole la comida a su esposo. Pensaba preocupada en lo que había pasado… al parecer a Vegeta le había afectado mucho el perder la vista, pero eso no era justificación para tratar mal a su hijo. Esta vez hablaría con él muy seriamente, pasara lo que pasara. Al llegar a la habitación, cambió su expresión y dijo con voz alegre…

  • BL : Hola, Vegeta… Aquí te he traído la comida y me imagino que debes estar hambriento, ¿no?… No pude traer tu ración acostumbrada porque no hubiera podido cargarla toda de golpe… ¡jaja!… Parece mentira lo mucho que comen ustedes los saiyajin…
  • VG : ……… (silencio)
  • BL : ¿Cómo es posible que estés con las cortinas cerradas en un día tan lindo? –y diciéndolo las abrió, al igual que las ventanas–. Vegeta, el día está precioso con un sol brillante y tibio… ¿Qué dices si después que termines de comer, salimos al jardín?… El aire fresco te hará mucho bien…
  • VG : Bulma… –dijo finalmente–. Hazme el favor de irte y dejarme solo… por favor…
  • BL : Vegeta… ¡¡YA ESTOY HARTA!!.. ¡¡¿¿LO OYES??!!… ¡¡HARTA!!… –gritó cambiando su expresión alegre de antes por una de furia–. ¡¡VENGO VINIENDO A VERTE Y DURANTE LOS ÚLTIMOS CINCO DÍAS HE RECIBIDO LA MISMA RESPUESTA DE TU PARTE!!… ¡¡ESTOY CANSADA DE VERTE EN ESE ESTADO DE ÁNIMO!!… ¡¡HAS ESTADO ENCERRADO EN LA HABITACIÓN SIN SALIR PARA NADA, HUNDIÉNDOTE EN TI MISMO!!… ¡¡¿¿ACASO CREES QUE CON ESA ACTITUD VAS A RECOBRAR MÁS RÁPIDO LA VISTA??!!… ¡¡¿¿ESPERANDO UN MILAGRO??!!… ¡¡LA VERDAD QUE NO PUEDO CREER QUE TE DES POR VENCIDO TAN FÁCILMENTE POR CULPA DE UN ACCIDENTE QUE TÚ SABES NO ES IRREPARABLE!!… ¡¡TÚ SABES PERFECTAMENTE QUE TU VISTA REGRESARÁ PRONTO, OTRA COSA ES QUE NO LO QUIERAS ACEPTAR Y LO QUE MÁS ME DISGUSTA ES QUE NOS ARRASTRES A TRUNKS Y A MÍ EN TU DEPRESIÓN!!… MALDITA SEA, ¡¡¿¿DÓNDE ESTÁ TU CARACTER, EH??!!… ¡¡¿¿ESE CARÁCTER ÚNICO E IMBATIBLE DEL QUE ME ENAMORÉ Y HASTA AHORA LO ESTOY??!!… ¡¡¿¿TU GRAN FUERZA DE VOLUNTAD Y ESPÍRITU INDOBLEGABLE??!!… ¡¡¡TE ESTÁS RINDIENDO ANTES DE EMPEZAR A PELEAR Y ESTA ACTITUD NO ES PROPIA DE TI!!! –paró para tomar aire y tratar de calmarse. Y luego de esto, dijo–. ¿Sabes qué?… lo que ahora siento por ti no es rabia… sino lástima… me das lástima, tú, Vegeta, príncipe de los saiyas… No eres quien yo pensaba… Cómo siento en el fondo de mi corazón el haberme equivocado… –y sintiendo que la voz se le quebraba, salió de la habitación.

Vegeta se quedó solo en medio de su habitación… sentado en su cama, con la vista fija. Las palabras de su esposa aún resonaban en su cabeza y de pronto… su cerebro comenzó a trabajar y musitó…

  • VG : Lástima… ¿¿LÁSTIMA??… –dijo con voz fuerte– ¡¡YO NO DOY LÁSTIMA A NADIE!!… ¡¡SOY EL PODEROSO VEGETA!!… ¡¡EL PRÍNCIPE DE LOS SAIYAS!!… –y apretando los puños, continuó–. ¡¡MALDITA MUJER!!… ¡¡TE JURO QUE TE VOY A HACER TRAGAR TUS PALABRAS EN ESTE MOMENTO!!

Luego de decirlo se incorporó y, tanteando el aire, trató de llegar al armario con la intención de sacar su ropa habitual y vestirse. Como casi toda su ropa era igual, eso no presentó problema. Luego, avanzó con rumbo al corredor, apoyándose en las paredes y agitando sus manos enfrente de él para evitar tropezar con algún objeto. Vegeta estaba acostumbrado a sentir el ki de las personas, aunque no pudiera ver, y podía guiarse de sus movimientos para sentirlos, pero otra cosa era avanzar a ciegas, en medio de muchos objetos inertes que no tenían ki, y eso era una gran incomodidad para él. Mientras avanzaba ya había chocado con un marco de puerta, además de una lámpara que estaba como adorno de pared, y eso lo había irritado bastante…

  • VG : Mierda… me estoy golpeando con todo… –dijo mientras avanzaba por el corredor– Maldigo el día en que me pasó esto… Me siento como un inútil… no… ¡¡NO!!… ¡¡ESA MUJER NO SE VA A BURLAR DE MÍ, LE DEMOSTRARÉ QUE…!! ¡¡¡AHHHH!!!

Sin darse cuenta, Vegeta tropezó contra una pequeña mesita de adorno, golpeándose la pierna y, al tratar de detener su caída, el saiya se sujetó de una saliente, que no era sino un mueble que estaba adornado con un jarrón, que terminó hecho añicos al caer contra el suelo. Vegeta trató de levantarse como pudo y terminó apoyado con las manos y rodillas en el suelo. Esto era demasiaso para él… se sentía miserable… inútil… incapaz de hacer algo por su propia cuenta.

  • VG : kkk… ¡¿por qué?!… –dijo al borde de la desesperación–. No es justo… ¿por qué tuvo que pasarme esto a mí?… No creo merecerlo… no creo… –Vegeta se sentía la criatura más miserable de todas y apretaba los dientes para contener su furia, cuando de pronto sintió unas suaves y cálidas manos en sus hombros y una voz que dijo…
  • BL : No estás solo… –dijo Bulma suavemente–. Yo estoy contigo…

Vegeta sentía que ya no podía más. La rabia y frustración lo estaban carcomiendo por dentro. Apretó los puños y, de pronto, se escuchó el sonido de un goteo… eran lágrimas… de sus ojos brotaban gruesas lágrimas… por todo el tiempo que había tenido que soportar en ese estado. Toda su desesperación y amargura brotaban en forma de lágrimas… Un saiya jamás debe llorar, pero Vegeta ya no estaba en su planeta y era la única manera de desahogarse… aunque le pesara por dentro. Vegeta trataba de contener el llanto con grandes esfuerzos y respiraba agitadamente… Bulma se percató de esto y, rodeándolo con sus brazos, susurró…

  • BL : Echa fuera de ti todo eso que te molesta… –dijo también llorando–. Ya no te contengas más, y no tengas vergüenza de hacerlo, porque aunque seas un saiya, no eres de piedra… Tranquilo, todo va a salir bien…

Luego de escuchar estas palabras, Vegeta dejó salir un sonido profundo de su garganta, algo parecido a un llanto, como un gruñido… y dejó que las lágrimas siguieran corriendo por sus mejillas… libremente…
Días después…

Bulma se frotaba las manos nerviosamente, mientras el médico examinaba los ojos de Vegeta con una linterna especial, como la que usan los médicos. El saiya se encontraba sentado mirando al vacío, como se había acostumbrado a hacer en los últimos días. Finalmente, el doctor dijo…

  • DC : Muy bien… creo que por hoy hemos terminado, señor Vegeta… La recuperación de su vista al parecer está evolucionando muy bien…
  • BL : Doctor, ¿cuánto tiempo más faltará para que mi esposo recupere la vista completamente?… Porque usted nos dijo que sería en un tiempo.
  • DC : Pues sí… Exactamente… Necesita más tiempo para recuperarse, y por consiguiente debe reposar…
  • VG : ¿Y cuánto tiempo exactamente, eh? –intervino Vegeta, que hasta el momento no había dicho ni una sola palabra–. ¡¡Quiero saberlo!!
  • DC : Pues… no sabría decirle…
  • VG : ¡¿Cómo que no lo sabe??!! –gritó estirando su mano hacia donde sentía su presencia y, sujetándolo del cuello de su camisa–. ¡¿Qué clase de médico es… si no sabe dar sus propios diagnósticos?!… ¡¡Más le vale que me lo diga si no quiere que…!!
  • BL : ¡¡Vegeta, ya basta!!… ¡¡Suéltalo de inmediato!! –ordenó Bulma.
  • VG : Jum… está bien… –dijo soltándolo–. No vale la pena que me ensucie las manos con este insecto…
  • BL : Perdone por este incidente, doctor… pero la verdad es que justifico a mi esposo por lo que hizo… Lo único que hemos hecho hasta ahora es esperar, y mi esposo no ha notado ninguna mejoría en su visión… ¡Le pediría por favor que fuera más claro en su diagnóstico!! –dijo Bulma cruzándose de brazos.
  • DC : Ejem… bueno, está bien… Si me permite el señor Vegeta… quisiera hacerle una prueba más…
  • VG :¿Y cuántas más van a ser?… ¡¡Le advierto que no soy su conejillo de indias!!… ¡¡Métaselo en la cabeza!!
  • BL : Vegeta… ¿ya?… ¿terminaste?… –dijo un poco molesta–. Y por favor, trata de cooperar por esta única vez… Recuerda que es por tu bien…
  • VG : «sigh»… en fin… pero sólo por esta vez… Dígame lo que tengo que hacer, doctor… –contestó frunciendo el ceño con aire de fastidio.
  • DC : Venga por este lado de la habitación y párese justo en este lado…
  • VG : Imbécil… ¿acaso no se da cuenta que no puedo ver?… ¡Auch! –paró de hablar al sentir el codazo que le propinó Bulma.
  • BL : No te preocupes, «querido»… yo te llevaré… y si se te ocurre repetir una escenita como esta, me enfadaré de verdad… –le dijo esto último al oído.
  • VG : Doctores… mujeres… –suspiró resignado, mientras dejaba que su esposa lo condujera dócilmente hacia el lugar que le indicaba el doctor.
  • DC : Muy bien… Ahora mire hacia el frente y le pasaré un flash de luz… –dijo mientras le alumbraba los ojos–. ¿Ve algo?
  • VG : ¡¡Cuántas veces tengo que decirle que…!! –y calló al sentir las uñas de su esposa clavándose en su brazo y, bajando el todo de voz, dijo–. No… no puedo ver nada.
  • BL : Buen chico… –susurró Bulma a su oído, cosa que contestó el saiya con un gruñido de fastidio.
  • DC : Está bien… ahora preste mucha atención… voy a pasar frente a sus ojos un flash de luz azul… Si en ese momento logra vez cualquier resplandor azul, aunque sea un pequeño tintineo… me avisa de inmediato, ¿de acuerdo?… Bien… ¡ahora!
  • VG : Como esto sea una pérdida de tiempo… ¡¡le juro que me las pagará!! –dijo el saiya, ignorando las advertencias de Bulma.

De nuevo un flash de luz, pero esta vez azul, pasó por sus ojos y Vegeta se mantuvo inmutable, hasta que de pronto dio un titubeo y dijo…

  • VG : V…vi… vi un destello azul… pude verlo… pero fue muy fugaz… –dijo parpadeando.
  • DC : ¡Ah, perfecto!… Eso quiere decir que ya falta muy poco tiempo para que recupere la visión… Me da mucho gusto… –dijo sonriendo.
  • BL : Doctor… explíqueme qué quiso decir con eso… ¿Qué fue esa luz?
  • DC : Bueno, verá… La retina es muy sensible a cierta longitud de onda que provoca ciertas reacciones en el nervio óptico y por consiguiente…
  • VG : ¡¡Oiga, idiota!! –interrumpió Vegeta irritándose–. Yo no he venido aquí para recibir clases de anatomía o de fisiología… y no me importa… ¡¡así que dígalo de manera directa y rápida!!
  • BL : ¡¡Vegeta!! –recriminó Bulma.
  • DC : Creo que esto ya se está volviendo monótono… En fin… al percibir sus ojos ese destello, da a indicar que el tejido está casi reconstruido y recuperando sus antiguas funciones… Hablando con optimismo, yo diría que le faltaría algo de una a dos semanas para que recupere la vista… Y si todo evoluciona bien, quizás menos tiempo…
  • BL : ¡¡Oh, eso es una noticia expléndida!! –dijo Bulma alegrándose y luego miró a su esposo– ¿Oíste eso Vegeta?… ¿No te da gusto?… ¡¡Muy pronto podrás volver a ver!!
  • VG : Bueno… no creo que quieras verme saltar en un pie con esta noticia, ¿no?… –luego habló al médico–. Está bien… espero que sea como dice doctor… Le daré dos semanas… y si en ese tiempo no he recuperado la vista… mejor váyase preparando… porque si no le juro que… ¡¡MMMHHH!! –calló cuando sintió una mano tapándole la boca.
  • BL : Eso es todo lo que queríamos saber, doctor… –dijo Bulma con una sonrisa forzada y arrastrando a su esposo hacia la puerta–. Usted no se imagina la felicidad que le hace a mi esposo enterarse de esto… jeje… Ahora, si nos disculpa, nos retiramos… Lo veremos la próxima semana, ¡adiós! –terminó de decir casi a la salida del consultorio y se retiró lo más rápido que pudo, conciente que un saiya enfurecido iba a ser muy difícil de controlar. El doctor se les quedó mirando con una cara de extrañado y finalmente dijo:
  • DC : En todos mis años ejerciendo, he conocido a mucha gente extraña… Uff… pero este par se llevan los laureles de honor…

Luego de ese incidente, encontramos a Bulma manejando su air-car de regreso a su casa con un enfadado Vegeta en el asiento de al lado. Hubo un silencio muy largo entre ambos, hasta que el príncipe de los saiyas se decidió a tomar la palabra…

  • VG : Grrrr… ¡Esto es una estupidez!… ¡Qué manera de perder el tiempo: trasladarme de un lugar a otro en esta lata!… ¡definitivamente prefiero volar! –gruñó.
  • BL : Bueno, si lo deseas… Allí está la puerta… Ábrela, sal de la nave, suspéndete en el aire… y me gustaría saber con cuántos vehículos o edificios te estrellarás en todo el camino a casa… Eso será muy divertido… –dijo en tono sarcástico.
  • VG : ¡Gracias!… ¡Muchas gracias!… ¡¡No sabes como me encanta oír que mi mujer se burle de mí!! –dijo en el mismo tono.
  • BL : ¡¡Pues tú tuviste la culpa, Vegeta!!… En vez de estar quejándote de todo y echándole la culpa a los demás… deberías pensar en tu recuperación… Ya sabes lo que dijo el médico, en un máximo de dos semanas podrías recuperar la vista… Así que para asegurar ese pronóstico debes cuidarte… Por favor, trata de tener un poco de conciencia esta vez… y trata de cooperar aunque sea un poco… –dijo tocándolo suavemente en el brazo.

Vegeta no dijo nada hasta que aterrizaron y, cuando el motor del aparato se detuvo, suspiró y poniendo su mano en la de su esposa, contestó:

  • VG : Está bien… trataré de hacer lo que dices… lo prometo… –sonrió levemente.
  • BL : ¡Oh, no sabes lo feliz que me haces!… ¡¡Eres un amor!! –dijo abrazándolo efusivamente.
  • VG : ¡¡Ya, mujer, basta!!.. ¡¡No seas tan melosa que me molesta!!… ¡Y no creas que porque estoy ciego te puedes tomar esas libertades conmigo! –dijo avergonzado.
  • BL : Mira cómo eres, Vegeta… pero en fin… estés como estés… nunca cambiarás… Vamos, te ayudaré a salir de la nave…
  • VG : ¡Ni se te ocurra, mujer!… ¡¡No soy ningún inútil para que me estén llevando de la mano como un bebé!!… ¡¡Yo puedo solo!! –y terminando de decirlo salió de la nave con bastante precaución de no chocarse contra el aparato, no por cuidarse, sino porque quería demostrarle a su esposa que podía valerse muy bien por sí mismo. Afortunadamente lo logró hacer sin problemas y Bulma, al verlo, dijo:
  • BL : Se ve que no tienes problemas con eso… eso me da gusto… –dijo sonriendo.
  • VG : Por supuesto… ¿qué esperabas? –dijo sin mucha emoción.
  • BL : Bueno… ah, te daré algo para ayudarte a desplazarte sin problemas, pero no lo tomes a mal… ni te ofendas, por favor…

Vegeta escuchó el ruido de la explosión de una cápsula y trató de imaginarse lo que era. Pronto sintió un objeto alargado entre sus manos y lo tanteó. Luego escuchó la voz de su esposa…

  • BL : Es un bastón… te ayudará a encontrar tu camino sin contratiempos…
  • VG : ¿¿Un bastón??… ¿¿Estás loca??… ¡¿Acaso crees que soy un anciano para usarlo?!… ¡¡Ni lo pienses!! –dijo mientras arrojaba el objeto a un lado.
  • BL : Escucha… –suspiró–. Sé que es difícil para ti… Yo también me sentiría mal si estuviera en una situación parecida… pero el usar un bastón te evitará chocarte con los objetos y tener cuidado al caminar… Si no, ¡imagínate!… ¡todos los objetos de la casa acabarían destruidos!
  • VG : No necesito de esas estupideces, puedo ir a cualquier lado sin problemas… ¡así que no me insistas! –dijo molesto. Bulma, sin ánimo de discutir, respondió…
  • BL : Como quieras… Bueno, la puerta de la casa está a unos diez metros de donde estás, yendo de frente… Sólo ten cuid…
  • VG : ¡Ya te dije que no necesito de tu ayuda, mujer! –dijo mientras empezaba a caminar–. Yo puedo so… ¡¡ahhhhh!!

Sin darse cuenta, Vegeta había tropezado con una pequeña piedra y calló de bruces al suelo. Rabiando, se levantó y sin darle tiempo a su esposa de decirle algo, gritó…

  • VG : Hazme el favor de guardarte tus comentarios… ¡¡y dame ese odioso objeto!! –dijo con furia, refiriéndose al bastón.
  • BL : Bueno, no te enojes… y la próxima vez piensa bien antes de actuar… –dijo mientras caminaba a su lado–. Vegeta… también quería pedirte algo…
  • VG : ¿Qué cosa? –dijo sin perder su concentración en su ruta.
  • BL : Que seas un poco más amable con Trunks… El niño ha estado muy preocupado por ti y está al pendiente de lo que te pase… Por favor… no lo ignores…
  • VG : Veremos… –dijo secamente.

Al entrar a la casa, Trunks se encontraba sentado en un sillón practicando con su armónica, y al sentir la presencia de sus padres se alegró y corrió hacia ellos…

  • TR : ¡Hola!, ¿cómo les fue?… –preguntó impaciente–. ¿Cuándo podrás ver de nuevo, papá?
  • BL : Espera, Trunks… no atosigues a tu padre… Primero déjalo que se siente… Vegeta, seguro que no tendras algún probl…
  • VG : ¡¡Con un demonio, mujer!!… ¡¡Ya deja de preguntarme siempre lo mismo!!… –gritó enfurecido–. ¡¡Por última vez te repito que no soy ningún anciano y ya no me molestes!! –dijo mientras tanteaba con el bastón el suelo, buscando el sillón.

Trunks se le quedó mirando confundido y Bulma, suspirando, fue hacia la cocina a preparar la cena. Luego de unos momentos, el niño decidió acercarse a su padre y preguntó…

  • TR : Papá… ¿te… estee… gustaría escuchar la canción que me enseñaron en la escuela?… Digo… no hay problema… si no quieres… me iré… –dijo un poco nervioso. El saiya se mantuvo en silencio un largo rato, pensando en las palabras que le había dicho su esposa hacía un rato. Resopló y dijo…
  • VG : Siempre y cuando no sean como los gritos de tu madre… –dijo en tono burlón, cosa que el pequeño interpretó como un sí.

Trunks puso el instrumento en sus labios y una melodía comenzó a salir conforme soplaba por los diferentes agujeros de la armónica. Era una canción dulce… y Vegeta no tenía idea que su hijo supiera tocar así. Tal vez era cierto que lo había ignorado… pero ahora tenía otras cosas más importantes en qué pensar… como en su vista… lo que dijo el doctor… pero, por ahora, haría una excepción…

Cuando Trunks terminó de tocar, miró a su padre impaciente como esperando su aprobación. Vegeta, luego de un rato, se levantó y caminó hacia donde estaba su hijo. El niño no sabía qué le diría su papá y tenía miedo que le recriminara o que le dijera que era una tontería, como siempre le decía.

  • VG : Esa música es… –cortó lo que iba a decir y añadió–. No está mal, enano… Ahora no pierdas más el tiempo y ve a hacer tus cosas… –dijo en tono serio y se marchó.

Trunks lo observó alejarse y pensó en sus palabras… ¿le habría gustado?… Conociendo su manera de ser, eso no lo sabía, lo que sí le daba gusto era que su padre no lo había despreciado ni ignorado… y sonrió muy contento.

Conforme avanzaban los días, Vegeta pasaba la mayor parte del tiempo caminando por toda la Capsule Corp. tratando de memorizar los pasillos y rutas, al igual que los objetos que podrían causarle problemas. Ya que no podía entrenar, era lo único que podía hacer… practicar con el bastón. Era una situación muy humillante para él… tener que depender de un objeto alargado para su desplazamiento… Lo único bueno era que ninguno de sus conocidos sabía por lo que estaba pasando… ¡no!… ¡jamás!… que alguno de los amigos de Kakarotto lo supiera ya sería lo último y lo destruiría por completo, así que en este asunto la discreción era lo primordial.

Un día, muy temprano por la mañana, Vegeta se levantó muy sigilosamente, se puso su ropa de entrenamiento y salió al corredor, teniendo mucho cuidado de no chocar con ningún objeto para no hacer ruido. Mientras caminaba sujeto al barandal del corredor, murmuraba:

  • VG : ¡¡Ya estoy cansado!!… Ya no soporto estar sin hacer nada en este lugar, necesito entrenar aunque sea un poco, si no mi cuerpo perderá toda su fuerza… No creo que Bulma se dé cuenta… ¡bah! pero por qué me preocupo de la opinión de una mujer… ¡Lo haré y punto!… –Luego dijo–. Demonios… hasta que llegue hasta la escalera perderé mucho tiempo y quiero empezar lo antes posible… Veamos, debo estar más o menos a la mitad del corredor, eso quiere decir que de aquí a abajo son aproximadamente 6 metros… –luego sonrió–. Muy bien…

Sin previo aviso y con un movimiento, Vegeta saltó la baranda y ágilmente aterrizó en el piso de la planta baja, sin siquiera usar sus poderes de levitación y sin hacer gran ruido. Cambiando su expresión, dijo…

  • VG : No estuvo mal… pero mis reflejos no están nada bien… Cómo se nota que necesito entrenamiento…

Terminando de decirlo, caminó hacia la cámara de gravedad, y no tuvo necesidad de usar el bastón, ya que tantas veces había pasado por allí que ya se conocía el camino de memoria.
Rato después…

Vegeta había empezado su entrenamiento en la cámara de gravedad que había consistido casi íntegramente en ejercicios de calentamiento, ejecutados sin gravedad al principio para comprobar la resistencia de su cuerpo. Hasta ahora, no se le habían presentado problemas ni molestias, cosa que le agradó bastante; así podría entrenar sin dificultades. Una vez que terminó con su serie de lagartijas, dijo:

  • VG : Ah, ah… –musitó algo cansado–. Cómo se nota que mi cuerpo se había desacostumbrado al ejercicio fuerte… Pero eso cambiará a partir de ahora, bien… creo que empezaré aumentando la gravedad a 100g y luego seguiré a 200g…

Tanteando el aire, caminó hacia donde se suponía que estaba la máquina de gravedad, que al parecer su esposa ya había reparado. Alcanzó los controles y recorrió sus manos por el tablero tratando de encontrar el botón de encendido. Sonrió al encontrarlo, pero al apretarlo, se llevó con la sorpresa que la máquina no funcionaba…

  • VG : ¡Pero qué rayos!… –musitó mientras apretaba nuevamente el botón–. Pensaba que esta mujer ya lo había reparado… ¡Vamos, basura!… ¡Funciona!… Funciona… Fun…
  • BL : ¡¡¡¡VEGETA!!!! –se escuchó un potente grito que remeció toda la sala de gravedad. El saiya se sobresaltó y, poniendo mala cara, ya se imaginaba quién podría ser…
  • VG : Ay, no… Justo ahora… –murmuró apoyándose en el tablero de control.
  • BL : ¿¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS CREES QUE ESTÁS HACIENDO??… ¡¿ACASO ESTÁS LOCO?! –volvió a gritar más fuerte.
  • VG : ¡Mujer, hazme el favor de dejar de gritar de esa manera, que me vas a dejar sordo! –dijo cubriéndose los oídos y pensó–. «Además, porque el volumen del parlante está muy alto…»
  • BL : ¡¿Qué crees que estás haciendo?! –volvió a decir bajando el tono de voz–. ¡¿No me digas que has estado entrenando en esas condiciones?!
  • VG : Pues… ¿tú qué crees? –dijo irónico– ¡¡Mujer, ya estoy cansado de no hacer nada y necesito entrenar… Ya me siento bien y no creo que por entrenar un poco me tengas que hacer todo ese escándalo!!
  • BL : ¿Eres tonto o qué?… –respondió molesta–. ¡¿Acaso quieres quedarte ciego de por vida, eh?!… Tienes terminantemente prohibido hacer ejercicios bruscos hasta que te recuperes por completo… ¡¡Así que no me des más problemas y sal de esa cámara de gravedad en este instante!!
  • VG : ¡¡No me des órdenes, mujer!!… –gritó irritado–. Haré lo que yo quiera y… una cosa… ¡¿qué demonios le ha pasado a esta estúpida máquina?!… ¿No se suponía que ya la habías reparado?
  • BL : Sí, ya la reparé… pero previniendo que fueras a venir, le hice algunos ajustes… –sonrió–. Como colocarle una contraseña para iniciar el funcionamiento de la máquina… entre otras cositas…
  • VG : Grrrr… ¡¡eres una tramposa!!… pero bueno, eso no importa… Ya que no pienso salir de aquí y no me hago ningún problema para entrenar sin gravedad… me voy a quedar aquí, ¿oíste?
  • BL : Muy bien… ya que piensas así… te daré dos alternativas: una, salir de esa cámara dócilmente y descansar como Kamisama manda… o dos, dormir para siempre en el sillón y quedarte sin comida… ¿qué dices?… yo no me hago ningún problema… –dijo repitiendo las palabras que le dijera antes su esposo con un tono musical en su voz, que hizo que se le suba la sangre a la cabeza a Vegeta por la rabia que sentía…
  • VG : «Maldita sea… ¡esta mujer sabe exactamente cómo exasperarme!!… pero juro que uno de estos días… uno de estos días… ¡ah!… ¡¡al diablo!!… ¡¡cómo odio estar en esa situación!!» –pensaba muy molesto mientras salía de la cámara.

Horas más tarde, en la Capsule Corp. reinaba un ambiente muy tranquilo y eso que era un día de semana cualquiera. También se debía a que Bulma había salido a hacer algunas compras al centro comercial, no sin antes recomendarle a su esposo muchas veces que no cometiera alguna de sus tonterías… cosa que el príncipe de los saiyas ya estaba cansado de escuchar… Escuchar… era lo único que podía hacer hasta el momento. No hacer nada era muy difícil para alguien como él… acostumbrado a una vida activa. Maldecía el día que le vino a pasar ese accidente que le quitó la vista. Un mundo oscuro, muy diferente al que él conocía, lo tenía relegado a un lado… a su parecer… Pero no quería sentirse como un inútil. Pronto, sus pensamientos fueron cortados por una voz infantil que pasó de un lado a otro, corriendo por todas partes. Su hijo… nunca se había tomado la molestia de saber lo que hacía en casa mientras él se encontraba encerrado en la cámara de gravedad… pero al parecer, lo único que hacía era correr por todas partes como un caballo desbocado, con una energía que al parecer no se le acababa nunca… Cómo se parecía a él. Rápidamente, sacudió su cabeza y desvió sus pensamientos…

  • VG : Este niño… lo único que sabe es hacer escándalo y en estos días ha descuidado sus entrenamientos bastante, y eso no me agrada en lo absoluto… Pero una vez que me recupere tendré que exigirle el doble para que recupere el ritmo… grrr… ¡¡Maldita ceguera!!… Me siento muy incómodo… tal vez haya algo que pueda hacer sin que mi mujer me grite para entrenarme un poco… pero, ¿qué? –Estaba pensando en esto cuando escuchó la voz de su hijo que al parecer hablaba por teléfono…
  • TR : ¿Mushi mushi?… sí… soy yo, Goten… ¡Oye!… ¿quieres venir a jugar beisbol a mi casa hoy?… ¿qué dices?… Sí… Ah, ya… después de comer… Sí, claro… muy bien… te espero… Ja ne…
  • VG : «Debí imaginarle que hablaba con el hijo menor de Kakarotto… este muchacho no tiene remedio… ¡Un momento!… ¿qué fue lo que dijo?» –pensó y luego dijo–. ¡¡Trunks!!… ¡¡Ven aquí de inmediato!!
  • TR : «Oh, no… ¿ahora qué habré hecho?» –se preguntó extrañado, porque siempre que su padre lo llama en ese tono, es porque ha hecho algo malo–. ¿Dime, papá?
  • VG : Dime una cosa… cuando charlabas por teléfono mencionaste algo de beisbol… ¿De casualidad no es ese extraño juego en el que te lanzan una pelota para que la atrapes?… ¡Respóndeme!
  • TR : Sí… glup… así es… ¿Por qué? –respondió mientras pensaba–. «Seguro que me dirá que no debo jugar a esas tonterías y que en lugar de eso me ponga a entrenar…»
  • VG : Muy bien… entonces… ¡tú me vas a ayudar a entrenar!… ¡¡Sígueme!! –respondió con una pequeña sonrisa mientras se levantaba del sillón.
  • TR : «Sigh… ya me lo imaginaba… y yo que quería jugar… ¿Qué puedo hacer ahora?» –pensó mientras seguía a su padre al jardín.

Minutos después…

  • TR : ¿¿¿QUE… QUÉEEE???… –gritó Trunks, totalmente sorprendido.
  • VG : Lo que oíste, niño… entrenaremos de la siguiente manera… tú me lanzarás esa pelota desde cierta distancia y yo trataré de atraparla… Haciendo esto practicaré mis reflejos al igual que mis sentidos –dijo mientras golpeaba el guante que tenía puesto.
  • TR : Pe…pero… ¡¡¿¿HABLAS EN SERIO??!! –gritó sin creérselo todavía.
  • VG : ¿Cuántas veces más voy a tener que decírtelo?…¡Ya no pierdas el tiempo con preguntas estúpidas y empecemos ya!… ¡¡VAMOS!!
  • TR : Eeh… sí, claro… –tardó en reaccionar y luego dijo feliz– ¡¡GENIAL!!… ¡¡ES LA PRIMERA VEZ QUE VAMOS A JUGAR JUNTOS!!
  • VG : ¡¡NO TE CONFUNDAS, MOCOSO!! –gritó molesto– ¡¡ESTO ES UN ENTRENAMIENTO!!… ¡¡NO UN JUEGO!!… ¡¡ASÍ QUE MÉTETELO BIEN EN LA CABEZA!!
  • TR : Claro… como digas, papá… –dijo calmándose, mientras seguía sonriendo para sus adentros y de preparó para lanzar– ¡¡De acuerdo!!… ¡¡Estoy listo!!
  • VG : Procura lanzarla con toda tu fuerza… –dijo poniendo atención.

El niño calculó la distancia y le lanzó un tiro directo a su padre, pero midiendo un poco su fuerza, conciente que su papá aún no se había recuperado del todo. Vegeta se quedó inmóvil, y en el último instante detuvo la pelota sin casi moverse. Luego dijo…

  • VG : ¿A esto le llamas lanzar fuerte, enano?… –dijo mientras le devolvía la pelota hacia donde sentía su ki, lanzamiento que mandó a Trunks unos metros lejos–. No juegues conmigo, Trunks… Cuando te digo que lanzes fuerte… ¡es porque debes hacerlo!… ¡Y olvídate que no puedo ver!… ¡¡Ahora lanza bien!!
  • TR : ¿Eh?… sí, claro… Discúlpame, papá… –y mientras preparaba su próximo lanzamiento, pensó–. Está bien… si quiere que lance fuerte… así lo haré… jeje… Veamos si puede parar esta curva…

Tal y como dijo, Trunks lanzó la pelota con mucha más fuerza que la vez anterior. Vegeta notó que la pelota cambiaba de dirección al sentir los movimientos del aire, y guiándose de eso pudo atraparla sin problemas. Luego sonrió levemente…

  • VG : Así está mucho mejor, Trunks… Ahora prueba lanzarla de varias direcciones… ¡Vamos! –terminó de decir en su tono de voz normal.
  • TR : ¡¡Sí, de acuerdo!! –respondió el niño feliz, notando la aprobación de su padre.

Mientras tanto, a unas millas de la capital del Oeste, se podía ver en el cielo una estela amarilla que iba a toda velocidad, provocada por una extraña nube que llevaba a su destino a unos singulares pasajeros, viejos conocidos de nosotros…

  • ??? : ¡¡¡¡YUPIIII!!!! –gritó un niño de curioso corte de cabello–. ¡¡Esto es muy divertido!!
  • ??? : ¡¡Sujétate bien, Goten!!… –dijo el muchacho de cabello negro–. ¡¡No vaya a ser que pierdas el equilibrio y te caigas!!
  • GT : No te preocupes, hermanito… me estoy sujetando muy bien… También quería darte las gracias por llevarme a la casa de Trunks…
  • GH : Ni lo digas… Si viajáramos en nave nos demoraríamos mucho tiempo, pero si vamos en Kintoun llegaremos mucho más rápido… Además, podrás disfrutar del paisaje y tomar aire fresco…
  • GT : Tienes razón, Gohan… tengo muchas ganas de jugar con Trunks… será muy divertido… ¿No quisieras quedarte a jugar con nosotros?
  • GH : Me gustaría, pero no puedo… sabes que mamá sólo me dejó permiso para traerte, porque luego tengo que regresar a seguir estudiando, si no se enfadará mucho conmigo… jeje… Tú ya sabes cómo es ella…
  • GT : Está bien… ¡¡Mira!!… ¡¡Ya estamos llegando!!… ¡¡Más rápido, Kintoun!! –gritó el pequeño, muy emocionado.

Al llegar a la ciudad, la atravesaron rápidamente hasta llegar a la Capsule Corp. y cuando ya estaban muy cerca de su destino, Gohan detuvo a Kintoun de golpe, porque no podía creer lo que veían sus ojos. Goten preguntó extrañado…

  • GT : ¡Ay!… ¿Qué pasó, Gohan?… ¿Por qué te detuviste así? –preguntó.
  • GH : Goten… dime algo… ¿Ves lo que yo veo? –dijo sin voltear a verlo.
  • GT : ¿Dónde? –preguntó sin entender.
  • GH : Allí, en el jardín de la casa de Trunks… Dime… ¿no son Trunks y Vegeta lo que están allá? –dijo apuntando con el índice.
  • GT : Sí… así parece… Oye, pero… están… están… –dijo un poco incrédulo.
  • GH Y GT : (al mismo tiempo)… ¡¡¿¿JUGANDO??!!

Mientras tanto, ajeno a lo que ocurría cerca de allí, en el jardín de la Capsule Corp, el juego… no, perdón… el entrenamiento, continuaba. Trunks había puesto en serios aprietos a su papá con sus lanzamientos… pero a pesar de eso, conseguía detenerlos todos sin problemas. Aunque no lo quisiera admitir, Vegeta la estaba pasando bien con su hijo, y eso que siempre lo había visto jugar a este juego con sus amigos, nunca se había decidido a probarlo por varias razones… orgullo… entrenamientos… ideas contrarias suyas… todo el tiempo que había perdido, era increíble. Bulma siempre le había dicho que pasara tiempo con su hijo, pero él nunca tomó sus comentarios en serio… tal vez… sólo tal vez… él era quien estaba equivocado.

Pero en eso, un ki familiar, no… dos kies, lo pusieron en alerta y se puso nervioso al descubrir quiénes eran. Frunciendo el ceño, dijo irritado:

  • VG : ¡¡Maldita sea!!… ¡Son los hijos de Kakarotto!… ¡Qué mala suerte! –luego dijo a su hijo, que también se había percatado de la presencia de sus amigos–. ¡¡Trunks!!… presta mucha atención… por nada del mundo ellos se deben enterar de lo que me pasó, ¡¿entendido?!… ¡Ahora ve donde ellos y despáchalos de inmediato!
  • TR : Pero, papá… no puedo hacer eso… Invité a Goten para jugar conmigo… y ha venido desde su casa sólo para eso… –se quejó el niño.
  • VG : Bien… pero ahora recuerda que estás entrenando con tu padre… así que dile que venga otro día… ¡¡Obedece!! –y antes de que Trunks pudiera decir algo, se escuchó una voz…
  • GT : ¡¡Hola, Trunks!!… ¡¡Ya estamos aquí!! –saludó Goten alegremente.
  • TR : ¡¡Eh, hola Goten!!… –dijo corriendo hacia su amigo, ignorando la orden de su padre–. ¿Cómo están, amigos?
  • GH : Muy bien… traje a Goten para que juegue contigo y regresaré por él en unas horas… –respondió Gohan.
  • TR : Este… ¡¡claro, claro!! –dijo Trunks algo nervioso.
  • GH : Oye, Trunks… dinos algo… ¿acaso estabas jugando con Vegeta hace un rato?… ¿o me equivoqué?… –preguntó Gohan con curiosidad.
  • TR : ¡¡No, no, no!!… para nada… lo que pasaba era que… eehh… mi papá quería ver qué tal estaban sus reflejos y me pidió que lo ayudara… ¡sí!
  • GH : Eso explica todo… porque la verdad, se me hace difícil creer que Vegeta estuviera jugando contigo… No te ofendas… –al ver que Trunks estaba frunciendo el ceño, cambió el tema–. Oye, ya que estoy aquí… ¿estará tu mamá?… Porque quería saber si podía prestarme algún libro de física para estudiar…
  • TR : No, creo que salió… y no sé a qué hora va a volver… –respondió mientras le echaba una mirada a su padre y pensaba en la manera de salir del problema en que se había metido…

Goten, ignorando la conversación de su amigo y hermano, se acercó hacia donde estaba Vegeta y lo observó, mientras pensaba inocentemente…

  • GT : «¿Reflejos?… No creo que este sea un buen entrenamiento, ya que simplemente tiene que seguir los movimientos de la pelota con los ojos y listo… Eso cualquiera lo hace…» –tuvo una idea y, desapareciendo su presencia, se aproximó sigilosamente hacia donde se encontraba el papá de su amigo, que estaba de brazos cruzados y mirando al vacío. Se paró a una distancia prudente en frente de él y pensó–. «Qué extraño… parece que no se ha dado cuenta que estoy enfrente suyo… tal vez se está preparando mentalmente…» –y cogiendo la pelota que estaba en el suelo, pensó–. «Voy a hacer la prueba a ver si esto realmente funciona… Le lanzaré un tiro directamente al rostro… Si estoy en lo cierto, podrá esquivarlo sin problemas…»

Volteó a ver a su amigo que seguía charlando con Gohan y, asegurándose que nadie lo veía, apuntó y lanzó la pelota con todas sus fuerzas hacia el príncipe de los saiyas, que en ese momento estaba desconcentrado y nada pudo hacer para evitar el potente impacto que recibió en la frente y lo lanzó despedido unos metros lejos. El ruido de la caída del saiya atrajo la atención de los otros chicos que corrieron hacia donde se había desplomado…

  • GH : ¡¡GOTEN!! –gritó Gohan asustado–. ¡¡¿¿PERO QUÉ FUE LO QUE HICISTE??!!
  • TR : ¡¡PAPÁ!!! –gritó Trunks corriendo a auxiliar a su padre.
  • GT : Yo… yo… yo pensaba que iba a esquivarlo… Sólo quería probar si el entrenamiento funcionaba… En serio… no fue intencional… créanme… –dijo temeroso.
  • GH : Hablaremos después sobre eso… –dijo mirándolo enojado–. ¡¡Vegeta!!… ¡¡Vamos, reacciona!!
  • VG : ARGGG… pero… ¡¡¿¿QUÉ MIERDA PASÓ??!!… –dijo furioso mientras tocaba su adolorida frente–. ¡¿QUIÉN ME GOLPEÓ?!
  • GT : Fui yo, señor… –dijo Goten, temblando– Pero le juro que no lo hice a propósito… en serio…
  • VG : ¡¡MALDITO INSECTO!!… –dijo mirando al vacío por ambos lados– ¿¿EN DÓNDE ESTÁS??… ¡¡TE JURO QUE ME LAS PAGARÁS EN CUANTO TE ATRAPE!! –gritó lleno de ira, sin saber que había cometido, al decir eso… un error fatal.

Gohan y Goten se miraron confundidos, porque ambos estaban parados frente a Vegeta… y Trunks se temió lo peor. Gohan dijo sin creérselo…

  • GH : Vegeta… tú… ¿acaso no puedes verme? –preguntó temeroso.
  • VG : ¿¿Qué??… –calló dándose cuenta muy tarde de su error. Y lo que dijo Goten fue la gota que derramó el vaso…
  • GT : ¡¡Oye, hermano!! –dijo agitando su mano frente al rostro de Vegeta–. El papá de Trunks… está ciego, ¿no?… ¡¡Mira!!
  • TR : ¡¡CIERRA LA BOCA, GOTEN!! –gritó Trunks furioso.

Vegeta ya no sabía qué hacer… lo habían descubierto… Era lo único que no quería que pasara. Ahora que los hijos de Kakarotto lo sabían, irían a contárselo a sus amigos y se reirían de él para siempre… Dirían… «miren al ciego… pobrecito»… «Vegeta está ciego… ahora ya no podrá ser mejor que nosotros»… entre otras ideas que se le estaban formando en la cabeza.

Vegeta trataba de contenerse para no volar a este par de insolentes de un disparo. Quería desaparecer… desaparecer de allí. En eso, escuchó otra voz:

  • BL : ¡¡Vegeta!!… –dijo Bulma que acababa de regresar de sus compras–. ¿Gohan?… ¿Goten?… Pero, ¿qué ha pasado aquí?
  • TR : ¡Mamá!… lo que pasó fue que… –trató de explicar Trunks, pero Goten le cortó.
  • GT : Lo que pasó fue que yo no sabía que el papá de Trunks estaba ciego… Ya que no pudo eludir el tiro que le lancé y… –y luego de esto, Vegeta ya no pudo contenerse más…
  • VG : ¡¡¡¡AAAAHHHHH!!!!… –gritó transformándose en SSJ– ¡¡LÁRGUENSE TODOS!!… ¡¡DESAPAREZCAN ANTES QUE LOS REDUZCA A CENIZAS EN ESTE INSTANTE!! –gritó casi al borde de la histeria.

Todos retrocedieron espantados y Vegeta, para evitar cometer una locura, partió volando con una explosión a toda velocidad rumbo al horizonte. Ya que no podía orientarse, siguió volando en línea recta a toda velocidad con los puños apuntados hacia adelante para evitar chocar con algún objeto, como una montaña, por ejemplo, pero eso no le importaba. Se sentía humillado, herido en su orgullo, un inútil que no pudo detener un tiro directo por no estar atento… Si no hubiera perdido la vista, hubiera pulverizado esa estúpida pelota en un instante… ¿Por qué tuvo que perder la vista?… Era lo peor que le había sucedido y se sentía en desventaja… Si Kakarotto estuviera vivo se hubiera burlado de él hasta cansarse… ¡¡MALDICIÓN!!

Regresando atrás, en la Capsule Corp., todos se habían quedado parados en el sitio sin saber qué decir. Finalmente Gohan se animó a tomar la palabra…

  • GH : Lo siento mucho, Bulma… No tenía idea de lo que le había pasado a Vegeta… De veras lo lamento…
  • BL : No te preocupes, Gohan… tarde o temprano alguno de ustedes se iba a enterar de todas maneras… Sólo que lamento que haya sido de esta forma… –suspiró–. Cielos… ¿adónde irá en ese estado?… Espero que no vaya a cometer alguna locura…
  • GH : No te angusties… tú debes saber mejor que nadie cómo es Vegeta… Lo más recomendable es que esté solo por ahora para despejarse un poco… Este… bueno… Goten… es mejor que regresemos a casa… Éste no es momento para jugar…
  • GT : Sí… –asintió el niño tristemente.
  • TR : Oye, Goten… ¿qué tal si mañana jugamos en tu casa, quieres? –pregunta que le devolvió la alegría a su amigo.
  • GT : ¡¡SÍ, FANTÁSTICO!! –respondió igual de contento. Gohan sonrió al verlos… en tanto que Bulma desvió su mirada hacia la estela que había dejado su esposo en el cielo…
  • BL : «Vegeta…» –pensaba preocupada–. «Por favor… no cometas ninguna locura… te lo pido…»

En tanto, Vegeta seguía volando, hasta que llegó a una zona en donde no percibía ningún ki, inequívoca señal que era despoblada, pero no estaba con ánimo de hacer explotar todo, como a veces lo hace para desahogarse cuando está muy irritado. Se detuvo suspendido en el aire, y con un suspiro dejó el SSJ. Luego dijo en voz alta:

  • VG : ¡¡DEMONIOS!!… ¡¡MALDIGO A TODOS LOS HUMANOS!!… ¡¡MALDIGO MI SUERTE!!… ¡¡MALDIGO A TODOS LOS QUE SON CIEGOS!!… ¡¡MALDITOS INÚTILES!!… –luego de gritar un poco, se calmó y añadió–. ¡¡No entiendo cómo alguien puede vivir así… lo único que le quedaría para hacer con sentido es suicididarse si fuera ciego de por vida!!… ¡¡Es imposible vivir sin poder ver!!
  • ??? : ¿Estás seguro de eso? –dijo una voz a sus espaldas.

Vegeta se puso en guardia al escuchar la voz, pero al reconocer de quién era el ki, frunció el ceño y dijo:

  • VG : ¿Qué has venido a hacer aquí, namek?… –dijo en tono irónico–. ¿Acaso Gohan te dijo lo que me ocurrió y vienes a burlarte?
  • PI : No sé de qué me estás hablando… No he visto a Gohan para nada… –respondió Piccoro si inmutarse.
  • VG : Entonces… ¿qué rayos quieres? –volvió a contestar igual de enojado.
  • PI : Sólo quería decirte que estás muy equivocado en lo que acabas de decir, Vegeta…
  • VG : ¿Cómo sabes lo que dije, idiota?
  • PI : Lo escuché desde la plataforma celeste… y estás equivocado.
  • VG : Oh… ahora resulta que te dedicas a espiar la vida de los demás… y mi vida, especialmente… No es una muy bonita costumbre, si me permites decir…
  • PI : ¡¡Déjate de sarcasmos, Vegeta!!… La verdad me importa muy poco lo que te haya pasado y no tengo porqué meterme… Pero el que estés ciego y te consideres… como tú dices… un inútil… no quiere decir que todos los demás invidentes sean como tú…
  • VG : ¡¡YO NUNCA DIJE QUE FUERA UN INÚTIL, ESTÚPIDO CARA VERDE!!… Además, para tu información, yo no he quedado ciego para siempre… me recuperaré muy pronto… Pero este tiempo ha sido una verdadera pesadilla para mí y en base a esto pude deducir que nadie puede vivir así… ¡¡Y NI TÚ NI NADIE ME SACARÁN ESA IDEA DE LA CABEZA!! –gritó ofuscado–. No sé ni porqué me molesto en contarte esto… ¡¡Así que ahora puedes largarte, ya que tu sola presencia me molesta!!
  • PI : En fin… como quieras… –dijo Piccoro filosóficamente–. Sólo te diré una cosa más… que si regresas a tu ciudad y buscas a los eucaliptos… descubrirás que el que estaba equivocado eras tú… ¡Adiós!
  • VG : ¿¿Qué??… ¿Qué diablos quisiste decir con eso?… –preguntó Vegeta sin comprender, pero el guerrero namek ya había desaparecido. Sintió su presencia alejarse y cruzándose de brazos, pensó–: «¿Eucaliptos?… si más no recuerdo es un tipo de árbol de este planeta… la madre de Bulma tiene algunos en su jardín… pero eso no aclara lo que dijo ese namek… Bueno, si me quedo aquí no resolveré nada, así que será mejor que regrese a la Capital del Oeste… pero, ¿por dónde?» –ya que no podía ver, estaba desorientado y sin un ki poderoso para guiarse, iba a ser muy dificil. Luego dijo– Siento muchas presencias juntas, pero no puedo saber exactamente hacia cuál dirigirme… pero lo que sí sé, es que estoy en una zona algo fría… debo estar cerca del norte… a menos que… se me ocurre algo… –Acto seguido se quitó uno de sus guantes y humedeciendo sus dedos con su saliva, la expuso al aire… y sintió una ligera corriente de aire en su mano. Luego, dijo–. Si estoy en lo correcto… estos son los vientos del norte… Entonces, el oeste debe de estar por… ¡allá! –y apuntando hacia la dirección elegida, encendió su ki y partió a toda velocidad.

Ya llevaba un buen rato volando, afortunadamente sin ningún contratiempo, cuando sintió muchas presencias reunidas. Sonrió al descubrir que había estado en lo correcto, pero aún seguían dando vueltas las palabras que Piccoro que había dicho antes:

«Si regresas a tu ciudad y buscas a los eucaliptos… descubrirás que el que estaba equivocado eras tú…»

Todavía no entendía lo que quiso decir con eso y siguió volando. Al pasar sobre un parque, se detuvo de golpe al sentir algo y dijo:

  • VG : ¿Qué es ese aroma? –descendió un poco más y pensó–. Creo haberlo sentido antes en alguna otra parte… –y comenzó a recordar un acontecimiento semanas antes de su accidente…

 

  • TR : ¡¡Hola papá!! –saludó Trunks mientras se acercaba a Vegeta, que estaba entrenando en el jardín.
  • VG : ¿Qué quieres, Trunks? –respondió sin prestarle atención mientras seguía con sus movimientos.
  • TR : Eh… mamá me dijo que estabas con un poco de tos en la mañana… quería darte algo para eso… –dijo rebuscando en sus bolsillos.
  • VG : No te molestes, niño… eso no es de tu incumbencia… cof, cof… puedes irte…
  • TR : Anda… me los dieron hoy en la escuela… Se llaman «caramelos de eucalipto»… son muy buenos para la tos y…
  • VG : ¡Ya vete, Trunks!… –luego al ver la carita triste de su hijo, suspiró y dijo–. Está bien… déjalos por allí… pero ya no pongas esa cara, que me molesta…
  • TR : ¡Sí!… te dejaré algunos en esta bolsa… ¡Nos vemos, papá! –y terminando de decirlo se marchó corriendo a su casa.

 

Vegeta se le quedó mirando, mientras pensaba cómo las costumbres de este planeta lo estaban absorbiendo. Sin darle importancia, cogió uno de los caramelos, lo comió y pensó sonriendo ligeramente… «Conque eucaliptos… ¿no?»… y siguió con su entrenamiento.


  • VG : Este aroma es de esa planta… ya recuerdo… –pensó suspendido en el aire–. Pero… para que el aroma sea tan fuerte debe haber una gran cantidad de ellos… ¡Eso es!… debo estar justo sobre ese parque al que a veces me ha obligado Bulma a llevar a Trunks… y si mal no recuerdo, hay un pequeño bosque de esos árboles… Jum… no sé porqué le hago caso a lo que dijo ese namek… pero como no tengo nada mejor que hacer… Veremos qué ocurre…

Acto seguido, Vegeta descendió en medio de los árboles y, ayudándose de una pequeña vara, caminó tanteando el suelo, hasta llegar a la vereda que recorre el parque, no sin antes asegurarse que no hubiera ninguna presencia cerca… No tenía ánimo de cruzarse con humanos tan insoportablemente solícitos. Logró llegar a una banca que estaba al lado de donde salió y se sentó en ella. Al cabo de un rato de estar sentado, comenzó a evaluar su situación…

  • VG : ¿Por qué estoy aquí y esperando quién sabe qué?… Grr… me siento como un estúpido… tal vez debería irme… ya que aquí no voy a encontrar nada…
  • ??? : Disculpa… –se escuchó una voz que sacó de sus pensamientos a Vegeta y también sintió que un bastón tocaba su pierna. La voz volvió a repetir–. Lamento molestarte… pero estás en mi lugar…

Vegeta tenía ganas de levantarse y destrozar de un golpe al atrevido humano que había osado decirle eso. Pero se dio cuenta que la voz que escuchó era de una mujer, así que trató de calmarse un poco…

  • VG : ¿Y quién te crees para darme órdenes, humana tonta? –contestó toscamente–. ¿Acaso eres la dueña de esta banca?… ¡Mira por allí y busca otro lugar donde sentarte!
  • ??? : Lo siento mucho… –volvió a decir la joven con voz suave–. Pero es la única banca que conozco en mi ruta… y si buscara otra me desviaría. –Luego añadió–. No tengo la suerte de poder ver, como tú…
  • VG : ¿Qué fue lo que dijiste? –dijo el saiya incrédulo–. Acaso tú eres… tú estás…
  • ??? : Sí, soy invidente… No puedo ver… –respondió tranquilamente.

La joven con la que Vegeta había cruzado palabra era ciega… era una muchacha de rostro dulce, tez blanca, delgada, con un cabello largo y rubio hasta la cintura. Estaba vestida con una ropa tipo hindú, es decir, una falda larga y ancha, con una blusa con adornos también ancha. El saiya se sorprendió al sentir su ki… era un ki del que emanaba una gran tranquilidad… algo que no había sentido antes. Se maldijo por haberle contestado tan bruscamente… después de todo, no era culpa de la joven que él estuviera de mal humor. Antes que pudiera decir algo, la joven volvió a hablar…

  • ??? : ¿Sabes si está ocupado el asiento de al lado?… Por favor…
  • VG : No, eso creo… Siéntate si quieres… –respondió aparentando que podía ver normalmente. No sabía por qué… pero esa presencia tan tranquila lo incomodaba… Pero a la vez sentía algo de calma… era extraño para él. La joven palpó el asiento con su bastón y se sentó junto a él. Luego dijo…
  • ??? : Hola… creo que no nos presentamos correctamente hace un rato… dime quién eres… –Vegeta se sorprendió por la pregunta, pero se quedó callado porque no le gustaba entablar conversación con cualquier humano tan directamente. Al sentir su silencio, la joven dijo–: Lo siento… creo que fui muy directa al preguntarte eso… ése es uno de mis defectos… Bueno, yo empezaré… mi nombre es Rumiko, pero mis amigos me dicen Rumi… Si lo deseas, también puedes llamarme así… –terminó de decir con una sonrisa. Se sintió un largo silencio entre ambos y finalmente Vegeta abrió la boca…
  • VG : Vegeta… mi nombre es Vegeta… –dijo sin mucho entusiasmo, tan sólo por no ser descortés con la muchacha.
  • RU : Vegeta… es un lindo nombre… Nunca lo había escuchado antes… ¿Eres de por aquí? –preguntó.
  • VG : Ejem… –carraspeó un poco incómodo por el comentario anterior–. Sí… ¿por qué?
  • RU : No conozco a mucha gente de esta ciudad… Es tan grande y hasta ahora no he podido recorrerla toda… Parecerá extraño, pero me gusta conversar con todo aquel que se cruce conmigo… A veces pareceré entrometida… pero la gente debe entender que para nosotros los ciegos, la voz es uno de nuestro principales medios de comunicación… y disculpa si te llegué a incomodar con lo que dije antes…
  • VG : No… sólo olvídalo, muchacha… –dijo tratando de aparentar seriedad.
  • RU : Debes considerarte afortunado por tener sana tu vista… te permite conocer muchas cosas… y debes cuidarla como si fuera oro en polvo… así lo pienso y creo…
  • VG : Seguramente… –respondió y luego de pensar un poco, preguntó–. ¿Cómo perdiste la vista?
  • RU : Yo nací así… he estado toda mi vida navegando en un mundo de oscuridad… pero eso sólo lo digo literalmente, ya que me he acostumbrado a esto y vivo como cualquier persona normal.

Vegeta sintió el optimismo en las palabras de la joven, esa tranquilidad, sin nada de malicia. No podía comprender cómo ella podía estar así. Se animó a preguntar…

  • VG : Dime… eeh… Rumi… –dijo tratando de escoger las palabras adecuadas–. ¿Cómo puedes vivir así?
  • RU : ¿Vivir?… Ah, seguro te referirás sobre ser ciego, ¿no?… Con el correr de los años he comprendido que mi mal es irreversible y en lugar de estarme lamentando toda mi vida por algo que no podré resolver… pienso que es mejor seguir adelante… Si Kamisama quiso que naciera así, debió haber sido por algo, ¿no?…
  • VG : Eh, sí claro… –musitó mientras recordaba lo que dijera anteriormente.
  • RU : Soy conciente que me pierdo de muchas cosas estando así… no puedo imaginarme cómo son un amanecer o atardecer… o también que nunca podré conocer los colores como tú… –dijo con algo de tristeza, pero luego se animó–. Pero eso no me impide saber cuán bello es el mundo en el que vivo… para eso tengo mis otros sentidos… al oler el perfume de los eucaliptos, sentir el calor del sol… y escuchar el canto de las alondras, como las que anidan en el árbol de enfrente… Sólo escúchalas… son un concierto maravilloso, para la gente que sabe escuchar y sentir… Si cierras tus ojos y pones atención podrás sentirlas… ¿las oyes?
  • VG : Quizás… –respondió con un suspiro. Que le hicieran hablar estos temas le incomodaba y prefería seguirle la corriente… pero curiosamente, puso atención a los sonidos del entorno. Eran muchos, y podía seguirlos como si fueran los movimientos de un luchador, como un entrenamiento. Sacudió la cabeza y trató de ignorar esos pensamientos. En eso sintió que una mano tocaba su rostro. Sobresaltado dijo–. ¡¡Hey!!… ¡¿Qué diablos estás haciendo, muchacha?!… ¡¡Deja de hacer eso!!
  • RU : Sólo quería saber cómo eras en aspecto, Vegeta… Ya que al no poder ver, dependo de mis otros sentidos para enterarme de las cosas… –dijo mientras seguía tocando su rostro.

Por un lado, Vegeta quería desambarazarse de esa chica, pero por otro… esa jovencita no tenía nada de malicia en su interior al recordar sus palabras, así que la dejó seguir… Después de todo… podía ser hija suya…

  • RU : Gracias por permitirme conocerte… eres un joven guapo… ¡Oh, lo dije otra vez!… Lo lamento mucho, no quise apenarte… Tengo que aprender a mantener mi boca cerrada, es mi peor defecto… –dijo Rumi, disculpándose. Ante su comentario, Vegeta sólo sonrió… Rumi era una jovencita inocente… y no podía recriminarle nada. La conversación estaba comenzando a tornarse algo agradable para el príncipe de los saiyas que, recobrando la compostura, volvió a preguntar…
  • VG : Y… ¿a qué vienes aquí?… ¿alguien te trae?
  • RU : No, vengo yo sola… verás, vivo al otro lado de la ciudad y recorro una misma ruta todos los días… con un pequeño recorrido en autobus que es el mismo que tomo todos los días… siempre a la misma hora… De aquí vengo caminando hasta este sector del parque y me siento a esperar a una amiga que viene por mí para irnos juntas a la universidad…
  • VG : ¿¿Tú vas a la universidad??… Pero… es decir… ¿¿cómo?? –dijo totalmente sorprendido.
  • RU : Claro que sí… el que esté ciega no quiere decir que sea una inútil… Voy a una escuela especial para invidentes… –dijo con una sonrisa–. ¿Sabes?… estudio letras… planeo ser una gran escritora… Aunque también me gusta la psicología… el hablar y comprender a las personas es lo que mejor hago… ¿Tú qué crees?

Vegeta quería que la tierra se lo tragara y en silencio tragó sus propias palabras que dijera cuando se encontrara con Piccoro… se sentía avergonzado. Rumi sonrió y, tomando su maletín, sacó un libro, lo abrió en sus manos y dijo…

  • RU : Esto… –dijo a secas. Sin comprender lo que quiso decir, Vegeta se quedó callado, ya que al no poder ver, no sabía lo que la joven tenía en sus manos y no quería delatarse delante de ella.
  • VG : ¿Qué es? –ante su pregunta, la joven sonrió misteriosamente y extendiendo sus brazos, puso en sus manos el libro. Vegeta reconoció al instante que era un libro, pero no comprendía porqué lo tenía ella, ya que al ser ciega era imposible que pudiera leer. Además, lo que le llamó la atención era que el libro tenía gran cantidad de bultos y agujeros. Extrañado, dijo–: Oye, muchacha… deberías comprarte otro libro, ya que éste que tienes está estropeado… Mira todas las marcas que tiene…
  • RU : Es braile… el libro está escrito en braile… –dijo divertida.
  • VG : ¿Y qué es eso? –preguntó aún más confundido.
  • RU : Es un tipo de escritura que manejamos los invidentes como yo… Cada grupo de bultitos describen una palabra… tiene su propia nomenclatura. Todos lo aprendemos desde que somos pequeños. Así, de esta manera podemos leer cualquier libro y enterarnos de muchas cosas… Permíteme… –dijo tomando el libro de las manos del saiya y con su mano comenzó a traducir los bultitos–. Aquí dice: «Ante todo, la integridad… nada dignifica más que el respeto a uno mismo…». Es un fragmento de una historia y me da mucho que pensar, ya que.. si por culpa de mi ceguera pierdo el respeto con mi persona… ¿de qué me sirve estar viva?… Debo aprender a aceptarme como soy… así soy feliz… y aquí me tienes ahora…

Vegeta, mientas escuchaba a la joven, sentía que le estaban dando una gran lección y eso le dolía… ¡cuán equivocado estaba!… Sin golpes, ni gritos… sólo las dulces palabras de una jovencita… pero su gran orgullo no le permitía admitirlo…

  • RU : Qué raro que se demore… Ya son un poco más de las dos de la tarde y ya debería haber llegado… –dijo Rumi algo preocupada. Vegeta se sorprendió por su comentario…
  • VG : ¿Cómo sabes qué hora es?… ¿no se supone que no puedes ver? –preguntó extrañado.
  • RU : Puedo darme cuenta… Verás, a estas horas los niños salen de la escuela y vienen al parque a jugar… Así me hago una idea de la hora que es… porque me imagino que sabes cómo son de ruidosos los niños… Sólo escucha y te darás cuenta…
  • VG : Sí, lo sé… También tengo un hijo… –contestó en su tono de voz normal, aunque más suave.
  • RU : ¿En serio?… me gustaría mucho conocerlo… Seguramente se parece mucho a ti…
  • VG : En algo…
  • RU : Oh, ya viene… ya era hora… –dijo moviendo un poco la cabeza.
  • VG : ¿Quién?… –preguntó al mismo tiempo que confirmaba una presencia acercándose.
  • RU : Supongo que te parecerá extraño que yo diga esto y tal creas que soy una loca… pero al igual que las personas normales pueden ver y encontrar con sus ojos… muchas personas que me conocen dicen que tengo la facilidad para sentir la presencia de las personas, como una energía que emana de ellas… Es una habilidad que he desarrollado con el paso de los años, y no sé cómo… sólo lo siento… es algo difícil de explicar…
  • VG : No… –dijo mientras curveaba ligeramente el labio–. No es extraño que puedas sentir eso…

La conversación fue interrumpida por los ladridos de un perro que de la nada apareció donde ellos estaban y, parándose en dos patas, se abalanzó muy salameramente donde estaba Vegeta, que muy molesto por lo que hacía el animal, dijo…

  • VG : Pero… ¡¡QUÉ DIABLOS!!… ¡¡QUÍTATE DE ENCIMA MÍO, PERRO ESTÚPIDO!! –dijo mientras intentaba quitarse al enorme pastor alemán, que dicho sea de paso, era muy cariñoso con él…
  • ??? : Ya basta, Miaka… ¡déjalo!… ¡¡Vamos, ven aquí!! –dijo otra joven un poco más alta que Rumi, de cabello negro sujeto de una cola de caballo, vestida deportivamente y usando lentes oscuros mientras jalaba a la perra del arnés–. Lo siento… me jaló hasta aquí sin que pudiera detenerla… ¿Eres tú, Rumi?
  • RU : Aquí estoy… te tardaste mucho… –dijo sonriendo alegremente.
  • ??? : Deberás perdonarme… lo que pasó fue que esta jovencita –dijo refiriéndose a la perra–, me llevó por todas partes hasta casi desviarme de la ruta… No sé qué le pasa… Uh… ¿me parece o estás con alguien?… ¿Quién es?
  • RU : Ah, sí… Vegeta… ella es Megumi, amiga y compañera de estudios… Megumi, quiero que conozcas a mi amigo Vegeta…
  • VG : «Mi amigo Vegeta… ¿De dónde sacó eso?» –pensó el saiya incómodo, pero dejó de hacerlo al sentir nuevamente a la perra haciéndole cariño–. Oye, muchacha… ¡¿puedes sacar a este perro de mi presencia?!
  • ME : Discúlpame, Vegeta… –dijo Megumi acariciando a la perra–. No sé qué le pasa a mi Miaka… Además, ella no es cariñosa con cualquiera… Parece que le simpatizaste, amigo…
  • RU : Megumi es invidente como yo… y se vale de Miaka para desplazarse… –comentó Rumi.
  • VG : Pero si es ciega… ¿cómo puede controlar al perro? –preguntó sin comprender.
  • RU : Miaka es… cómo decir… los ojos de Megumi… Ella ha sido entrenada para ser perra guía, y si te das cuenta… Megumi se sujeta del arnés que lleva Miaka… Ella es una gran ayuda y una verdadera seguridad. Si yo pudiera, también tendría a un perro para que me guiara en lugar de un bastón… pero un perro significa una gran responsabilidad y muchos cuidados… Además que mi casa no es lo suficientemente grande como para tener un perro. Megumi vive con su familia y yo vivo sola…
  • VG : ¿Por qué?… ¿No tienes padres acaso? –preguntó extrañado.
  • RU : Claro que sí tengo padres… pero el que esté ciega no significa que voy a depender de ellos toda mi vida, por eso vivo sola… Claro que casi todos los días mamá o mi hermana vienen a visitarme para ayudarme en algo, pero la mayor parte del tiempo hago mis cosas sola… Así me he acostumbrado…
  • VG : Sí, desde luego… –respondió sintiéndose de nuevo un poco mal.
  • ME : Oye, Rumi… será mejor que nos demos prisa en llegar a clases, si no se enfadarán con nosotras… –dijo un poco apurada.
  • RU : No seas descortés con Vegeta, Megumi… –dijo en tono molesto–. Discúlpala, lo que pasa es que mi amiga tiene prisa por entregar sus trabajos y quiere que nos vayamos rápido.
  • VG : Si tienes prisa… entonces no pierdas tiempo y ve con tu amiga… Además me haría muy feliz que… demonios… se llevara a este perro… ¡quítate de una buena vez, pulgoso! –dijo empujando a la perra que se le había ido de nuevo encima.
  • RU : ¿No te gustaría acompañarnos?… La escuela queda aquí cerca… ¿Qué dices, Vegeta? –preguntó mientras se ponía de pie, apoyándose en su bastón.
  • VG : Eeh… no… no… me quedaré aquí un rato más… además… eee… tengo otras cosas que hacer… –dijo algo nervioso.
  • RU : Espera un momento… –luego caminó hacia donde estaba esperando su amiga y le dijo al oído–. Megumi, adelántate un poco… ahora te sigo… ¿sí?
  • ME : Como quieras… sólo no te demores mucho… ¡Vamos, Miaka! –y comenzó a caminar con su guía. Mientras tanto, Rumi regresó hacia donde se había quedado Vegeta y sentándose nuevamente a su lado, dijo…
  • RU : Debes considerarte afortunado ya que tienes una larga vida por delante y una linda familia a quien cuidar… –y suspirando añadió–. Y una vista que recuperar…
  • VG : ¡¡¿¿QUÉ??!! –gritó asombrado–. Pe…pero… ¿cómo te diste cuenta?… no… es decir… ¡¡rayos!! –terminó de decir molesto ya que nuevamente se había descubierto él solo.
  • RU : Jijiji… –sonrió y dijo–. Por muchos detalles de los que pude darme cuenta… como tu manera de hablar… titubeos que hacías al conversar… Además que cuando te mostré el libro… era imposible que no supieras qué era sin verlo… y era obligatorio que lo tocaras para reconocerlo… aparte de que Miaka únicamente es cariñosa los invidentes y esa ya era una prueba irrefutable cuando se te abalanzó cariñosamente. Otra cosa es que casi todos los que carecemos de vista conocemos el braile y tú no lo conocías… Eso quiere decir que has perdido la vista no hace mucho… ¿Eso es cierto?
  • VG : Se ve que eres muy observadora, jovencita… –respondió recuperando la tranquilidad–. Pero recuperaré la vista en poco tiempo… y eso te lo aseguro… Sólo que… –bajó un poco la cabeza, pero en eso sintió que le tomaban de las manos.
  • RU : No debes sentirte mal por admitirlo, Vegeta… Y tampoco pierdas la esperanza porque tú sabes que te vas a recuperar… –continuó–. La esperanza yo la perdí hace mucho tiempo, pero eso no me quita las ganas de seguir viviendo, de realizarme como persona y ser aceptada por una sociedad tan cerrada que desprecia a los que tienen defectos físicos, como la ceguera, invalidez, sordera… y ése es mi mayor sueño. Personas como Megumi y yo tenemos que seguir adelante… y lo seguiremos haciendo siempre… –y soltándole las manos, dijo mientras se incorporaba–. Espero que mis palabras te hayan servido de ayuda, mi amigo… y quisiera pedirte una cosa… que nunca olvides lo que pudiste ganar en este tiempo que estuviste como yo… y digo ganar porque te ayudará a ser mejor persona.
  • VG : ……Eeeh… yo… –dijo un poco avergonzado, pero frunció el ceño y dijo–. No creo que eso sea de tu incumbencia, muchacha… Yo sabré qué hacer… –sabía que mentía con ese comentario y la joven sólo se limitó a sonreír…
  • RU : «Es tan orgulloso…» –pensaba y dijo–. Está bien… no te preocupes por eso… ¡Hasta pronto, Vegeta!… ¡Y que tengas suerte! –dijo mientras iba al encuentro de su amiga y se alejaba.

Vegeta se quedó pensando en las palabras que escuchó de la joven… sentía como si le hubieran tirado una gran cachetada y con ella le hicieran entrar en razón. Lo que no entendía era cómo sabía Piccoro que esa joven invidente iba a encontrarse con él… Por un lado se sintió manipulado, pero después de todo le dio una gran lección sobre la vida. Una simple y dulce muchacha… tan franca, sincera y abierta de mente… tenía que abrirse paso por la vida sola. Se sentía como un estúpido por las ideas tan cerradas que había concebido en su cabeza… El único tonto había sido él… y por culpa de su orgullo había arrastrado a su familia en el abismo que había estado formando él mismo. Se odió a sí mismo por estar a punto de darse por vencido con tanta facilidad. Verdaderamente, Rumi era mucho más valiente que él y era digna de su admiración…

En eso, al entrecerrar sus ojos, vio algo como un destello luminoso y, al levantar la mirada, pudo ver imágenes borrosas. Volteó hacia la dirección donde sentía la presencia de las chicas alejándose, pero ya no podía distinguir nada y todo se nubló de nuevo. Se preguntaba cómo sería esa jovencita… Tal vez debió hacer lo mismo que ella al tocar su rostro cuando le pidió conocerlo… pero, claro… su orgullo jamás se lo hubiera permitido. Tal vez nunca la volvería a ver… ¿Le daría las gracias?… quien sabe… y siguió pensando en todo lo que le dijo… Muchas cosas comenzaron a tener sentido en su mente…

En eso parpadeó de nuevo, frotó sus ojos… y una gran sonrisa se formó en su rostro. Sin previo aviso, se levantó y, utilizando su ki, se elevó y partió a toda velocidad…
Capsule Corp. – 10:00 pm

Bulma se paseaba de un lado a otro por la sala de la Capsule Corp., muy preocupada por todo lo que había pasado. No tenía ninguna idea de dónde podría estar Vegeta y no quería pensar que hubiera cometido una locura con lo alterado que estaba. Lamentaba mucho todo lo que estaba pasando, por lo que estaba pasando su esposo que, de por sí, era demasiado para él. Pero por ahora no podía hacer nada más que esperar y rogar por que todo saliera bien.

Trunks observaba el cielo desde el jardín de su casa, tratando de sentir el ki de su papá, pero le era muy difícil. También estaba preocupado por él… «¡Tonto Goten!»… pensaba… «No debió decirle a mi papá eso… Ahora de seguro no querrá regresar nunca…». Estaba pensando en eso, cuando escuchó la voz de su madre llamarlo…

  • BL : Trunks… ¿ves algo?… ¿Puedes sentir la presencia de tu padre? –dijo asomándose por la ventana.
  • TR : No, mamá… no veo nada… –respondió volteando a verla, con una expresión preocupada.
  • BL : Dios mío… ¿dónde podrá estar?… Sólo espero que esté bien… –dijo cubriéndose del fresco de la noche.
  • TR : Oye, mamá… Se me ocurre algo… ¿Qué te parece si elevo mi ki para indicarle el camino a casa a mi papá?… Donde quiera que esté podrá sentirme… Estoy seguro… –dijo entusiasmado.
  • BL : Está bien, hijo… Hazlo si así lo deseas, pero no eleves mucho tu energía porque si no podría parecer una emergencia y todos los guerreros Z acabarían por llegar aquí… –dijo sonriendo.
  • TR : No te preocupes, mamá… Tendré cuidado con eso… –y terminando de decirlo, se concentró y comenzó a elevar su energía, a un nivel en el cual se asegurara de que su padre pudiera sentirlo.

Pasó bastante rato desde que Trunks elevó su energía y ya se le notaba muy cansado, cuando de pronto un ki familiar comenzó a acercarse. Trunks reconoció la presencia como la de su padre y gritó alegre…

  • TR : Es papá… ¡¡ES MI PAPÁ!!… ¡¡MAMÁ, VEN PRONTO!!… ¡¡ES PAPÁ!! –gritó llamando a su madre. Mientras tanto, Vegeta aterrizó junto a él…
  • VG : ¡Ya deja de gritar, Trunks! –dijo Vegeta en tono molesto y mirando al vacío–. No es necesario que toda la ciudad sepa que ya llegué… ¿entendiste?
  • TR : Este… sí, lo siento… es sólo que… –dijo temeroso.
  • VG : Ya no importa, hijo… –dijo mientras tocaba la alborotada cabeza del niño–. Ya vete a dormir… porque si te enfermas, tu madre dirá que fue por mi culpa… Anda, entra a casa… –Luego de esto, Vegeta se dirigió a su casa, dejando a un extrañado Trunks parado en medio del jardín.
  • TR : ¿Qué está pasando aquí?… ¿Acaso éste es mi papá?… Algo debe haber pasado… Bueno, en fin… –Y cuando comenzaba a caminar se sobresaltó de golpe–. ¡Un momento!… ¿Cómo es que puede caminar normalmente sin el bastón?… No, deben ser ideas mías –Y sacudiendo su cabeza, continuó su camino hacia su casa.

Vegeta caminó por el corredor, subió la escalera y se dirigió hacia su habitación, guiándose con la presencia de Bulma y, al llegar a la puerta, la abrió y se encontró cara a cara con su esposa, que también se disponía a salir cuando escuchó el llamado de Trunks… Sólo que ella se llevó el susto de su vida…

  • BL : ¡¡AAAAHHHH!!… ¡¿VEGETA?! –gritó saliendo del susto, ya que todavía estaba media adormilada, y luego dijo molesta al mismo tiempo que encendía la luz–. ¡Eres un irresponsable al haberte marchado en ese estado!… ¡¿Qué tal si te pasaba algo, eh?!!…
  • VG : Por favor, mujer… ha sido un día largo y estoy muy cansado… –dijo mientras pasaba por su lado–. Así que deja de gritar… porque aunque he perdido la vista, no quiero que ocurra lo mismo con mi oído…
  • BL : No sé cómo puedes tomar todo tan a la ligera… Cómo se ve que no entiendes nada, Vegeta… –dijo poniéndose frente a él, quien se había echado en la cama sin mirarla siquiera–. Me tenías muy preocupada… pero creo que no vale la pena que te lo diga porque a ti te da igual lo que sienta o no… Pensaba que al estar en esta situación te había hecho reflexionar, pero me doy con la amarga desilusión que sigues igual que siempre… y eso no va a cambiar por más que trate… –terminó de decir mirándose al espejo. Luego de un breve silencio, se escuchó una voz…
  • VG : Mujer… ¿por qué insistes en ponerte ese camisón de dormir, si sabes que te queda horrible?… ¡Te ves ridícula! –dijo de golpe. Al escucharlo, Bulma dio vuelta totalmente furiosa y blandiendo su cepillo como extraña espada, gritó…
  • BL : GRR… ¿Y tú que sabes de modas, saiyajin ignorante?… No sólo te atreves a venir tarde, sino que ahora me mortificas con tus estúpidos cometarios sobre… –calló de golpe y volteó a ver a su esposo, que la «miraba» divertido levantando una ceja. Sin salir del shock, Bulma preguntó tratando de articular las palabras–. Ve…Vegeta… puedes… ¿¿verme??… Es decir… tú has…
  • VG : Además, déjame decirte que… –dijo mientras se levantaba y caminaba hacia ella– Este color… no queda con tus ojos…

Vegeta la miró profundamente a los ojos y ella, sin saber qué decir… se abalanzó a sus brazos, abrazándolo con toda su fuerza…

  • BL : ¡¡VEGETA!!… ¡¡PUEDES VER!! –dijo con voz ahogada–. Dime que es cierto… que no estoy soñando…
  • VG : Sí, Bulma… puedo ver… finalmente… –dijo abrazándola también–. La recuperé hoy… mucho antes de lo previsto… y me siento afortunado que haya sido así…
  • BL : No sabes lo feliz que me haces… Siento mucho todo lo que tuviste que pasar todo este tiempo… Yo… yo… –dijo entrecortada mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
  • VG : Ya, mujer… deja de llorar… –dijo mientras secaba sus lágrimas–. Todo eso ya quedó en el pasado… y… yo soy quien debería disculparme, ya que el accidente me ocurrió a mí… Pero no tenía que arrastrarlos conmigo… tuve tiempo para reflexionar y pensar sobre muchas cosas… y entre una de ellas está el respeto por uno mismo… También que hay otros que están peor que yo… y no tengo derecho de quejarme…
  • BL : ¿Vegeta?… –dijo mirándolo incrédulamente–. ¿Estás seguro que te encuentras bien?… ¿De casualidad no te golpeaste la cabeza?… Actúas muy extraño… –Al escuchar esto, Vegeta frunció el ceño, pero luego curvó ligeramente el labio mientras decía…
  • VG : No me sorprende que pienses así… Ni yo mismo me creo lo que digo… –dijo separándose de ella y caminando hacia la ventana–. Pero… uno puede tener derecho a un pequeño cambio aunque sea por un corto tiempo, ¿no?… Y también reconocer que podía haber perdido mucho si seguía actuando de esta manera… Tú sabes cómo soy y eso no va a cambiar… pero trataré de mejorar un poco…
  • BL : Vegeta… –musitó mientras caminaba hacia él y lo abrazaba–. Hay algo que veo diferente en ti, aparte de todo lo que dijiste… es como… no sé… ¿Tranquilidad, acaso?
  • VG : Puede ser… –dijo mirándola profundamente a los ojos y la besó en los labios, suave y tiernamente. Luego dijo–. Ahora, mujer, ¿qué tal si recuperamos el tiempo perdido, uhm?… Mira que han sido largas semanas de espera… y creo que mis ojos ya estaban desacostumbrándose.
  • BL : ¿Y por qué crees eso, eh? –dijo mirándolo traviesamente. Él sólo sonrió y respondió…
  • VG : Lo sé… puedo sentirlo… –musitó mientras volvía a besarla como la vez anterior.

Bulma sentía que todas sus energías desaparecían en los brazos del hombre que amaba, que había hecho un cambio extraordinario… Se había vuelto un poco más sensible… y no entendía cómo había pasado.

Vegeta sí lo entendía… El conocer a la joven invidente, que había sido como una especie de ángel… los muchos que abundan por doquier y comprender acerca de su mundo, al parecer lleno de oscuridad… pero con una luz siempre brillando. Rumi le dio otra perspectiva sobre la vida y su mundo… un mundo que continuamente iba cambiando… con muchos tipos de personas… El mundo de los humanos era extraño… pero no tanto como para que no podiera adaptarse a él… que después de todo… era su hogar…

 


Comentarios de la autora: …¡Ajá!… ¡Por fin me decidí a hacerlo!… Una historia diferente con la única idea de dar a conocer la sensibilidad de las personas. Quería saber cómo reaccionaría Vegeta ante una situación así y ponerlo frente a frente con un personaje como Rumi, inspirado en una persona que conozco y cuyo nombre no es necesario mencionar… En lo que sí estoy totalmente convencida es que ese tipo de personas tienen una gran sensibilidad, además de ser muy directas y francas cuando hablas con alguna de ellas… Son personas extraordinarias y la sociedad debería darles más oportunidades para realizarse en la vida. Agradecimientos a mis amigos por la información que me dieron para construir este fic y también quería indicar que uno de los nombres… el de Miaka para ser más exacta… pertenece a uno de los personajes de mi amiga y excelente fanwriter Fer… quiero darle las gracias por permitirme usarlo para este fic. Me despido y gracias por su tiempo… Ja ne.

Los pájaros y las abejas

por Saltamontes


La escuela había terminado su labor por ese año, dando paso a unas vacaciones inolvidables para los pequeños Goten y Trunks, quienes habían hecho miles de planes para realizar ese verano. Gohan, por su parte, sólo tenía una idea en mente y era pasarlo con su querida Videl, lo cual causaba mucha alegría a Milk cuyo mayor deseo era ver pronto casada a la pareja de tortolitos.

  • Como te decía, Gohan –hablaba Milk a su hijo una noche en que habían invitado a cenar a Videl–, ustedes son la pareja perfecta y espero que se decidan de una buena vez a fijar fecha para la boda y pronto me den muchos nietos.

Esta última frase hizo que el pobre Gohan se ahogara con el trozo de carne que tenía en la boca y Videl se pusiera roja como langosta.

  • Oye, Milk, dales tiempo, los chicos aún no han pensado en casarse y tú ya les estás pidiendo nietos –salió a defenderlos Goku.
  • ¡Pero si son el uno para el otro! Además, si esperan demasiado tendré nietos cuando ya esté demasiado vieja para disfrutarlos y…

Para tortura de los chicos, Milk siguió con el asunto durante un buen rato en que terminaron la cena, el postre y recién en la sobremesa Goku logró cambiar el tema de conversación por uno que interesaba a todos, el deporte.

Hasta ese momento Goten había permanecido callado comiendo y luego mirando de reojo la conversación de los mayores, pero algunas dudas que tenía desde hacía algún tiempo habían salido a relucir en su mente al escuchar el tema del matrimonio y los niños y aún continuaban dando vueltas en su cabecita, aún cuando ahora los demás hablaban de técnicas de combate.

  • ¿Y es necesario estar casados para tener bebés? Porque los papás de Trunks no están casados –se decidió a preguntar, interrumpiendo la conversación.

Por un momento todos se quedaron mudos e inmóviles.

  • ¿Y cómo se tienen los bebés? –siguió preguntando–. ¿Y…?
  • ¡¡¡Ay, pero qué tarde es!!! –exclamó Videl mirando el reloj–. ¿Me llevas a mi casa, Gohan? Mi papá debe estar muy preocupado.
  • ¡Claro! –respondió Gohan, levantándose como un resorte.

Que adiós, que chao, que hasta luego y Gohan y Videl huyeron raudamente. ¡Pero qué par de cobardes para una explicación tan simple! Cuando se fueron, Goten quiso retomar el tema, pero Milk lo mandó a la cama antes que pudiera siquiera comenzar a preguntar.

  • Pero mamá, yo…
  • Sin peros, Goten. Ya es muy tarde y mañana debes levantarte temprano para ir a casa de Trunks, ¿o ya olvidaste que nos pediste permiso para pasar el fin de semana allá?
  • No, pero…
  • Ya no protestes y obedece a mamá –ordenó Goku.
  • Sí, papá –respondió Goten, obligado a resignarse.

El pequeño dio las buenas noches y se preparó para ir a dormir, sintiéndose bastante frustrado por no recibir respuestas a sus preguntas, pero lo que más le intrigaba era que los adultos se pusieran tan nerviosos cada vez que él mencionaba el tema, por lo mismo pensó que Goku no lo arroparía esa vez como lo hacía todas las noches desde hacía un tiempo, en que le conversaba o contaba historias hasta que se dormía, pero esa noche no fue la excepción. Goten no se había dormido cuando Goku llegó, pero estaba soñoliento.

  • Veo que tienes mucho sueño –dijo sentándose al borde de la cama mientras acariciaba el cabello de su pequeño que parecía su imagen a escala y quien no pudo reprimir un bostezo–. Creo que lo mejor es que te duermas ya.
  • No, papá –dijo Goten refregándose los ojos–. Antes quiero que me digas una cosa. ¿Por qué nadie me quiere contar lo de los bebés?
  • Yo te lo puedo explicar, pero será mejor que lo haga después, porque ahora estás muy cansado.
  • ¡No, yo quiero saber ahora! –exclamó Goten.
  • ¿Seguro? –preguntó Goku, que veía a su hijo prácticamente soñando con los angelitos.
  • ¡Sí, sí, sí! –afirmó Goten tratando de mantener los ojos bien abiertos.
  • Está bien, pero primero dejaré que entre un poco de aire fresco porque aquí hace mucho calor.

Goku se acercó a la ventana, la abrió y se apoyó en ella; la noche estaba muy hermosa con un cielo completamente despejado que mostraba su tesoro de estrellas. Se quedó contemplándolo e inspirado en ellas comenzó a explicarle a su pequeño cómo se originaba la vida, en esa forma simple y clara con que Goku hacía todas las cosas. Cuando terminó de hablar, guardó silencio esperando que el niño le hiciera alguna pregunta por si algo no le hubiera quedado claro, pero no hubo preguntas, lo que le hizo pensar que todo había sido explicado a la perfección.

  • ¿No tienes alguna duda? –preguntó apartando la vista del cielo para posarla en su hijo.

Pero Goten estaba tan cansado que se había quedado dormido. Una sonrisa se formó en los labios de Goku, había estado dando una cátedra como de dos horas, con lujo de detalles sobre cómo se formaba la vida a un conjunto de estrellas que estaba a millones de kilómetros de distancia y quizá por ahí, en algún lejano planeta, algún extraterrestre dijera «¡mira tú que interesante!». Se acercó a la cama, arropó al niño, apagó la luz y salió de la habitación esperando que Goten hubiera escuchado algo de todo lo que dijo.

Al día siguiente casi hubo que sacar con grúa a Goten de la cama y Milk tuvo que ayudarlo a bañarse, vestirse y sólo terminó de abrir los ojos cuando estuvo frente al desayuno, que en verdad era lo único que podía despertarlo.

En vista de que Goku saliera a entrenar muy temprano, Gohan llevó a Goten a la Corporación y de ahí seguiría rumbo a casa de Videl. Trunks salió a recibirlos; él y sus abuelos estaban solos en casa, pues sus padres habían salido sin saber la hora de regreso.

  • ¿Y cómo te fue en tu viaje, Trunks? –le preguntó Gohan.
  • Muy bien, conocí muchos lugares y como mis abuelos no son estrictos como mis papás, me dejaron hacer de todo las dos semanas hasta anoche que llegamos a casa –dijo Trunks que había empezado todo entusiasmado y terminó sin mucho ánimo.
  • ¡Ja, ja, ja, ja! Y supongo que al llegar tus papás te pusieron en tu lugar, ¿verdad? –se reía Gohan–. Bueno, chicos, que lo pasen bien y no hagan de las suyas, ¿eh?
  • ¿No te vas a quedar a jugar con nosotros? –preguntó Trunks.
  • No, ahora a él sólo le interesa jugar con Videl –se quejó Goten–. Yo los he visto, se toman de las manos y se besan en los labios y se ponen sobrenombres como mi algodón de dulce, mi terroncito de azúcar, mi…
  • ¡¡YA BASTA, GOTEN!! –gritó Gohan irritado y color escarlata–. Ahora tengo que irme, ¡pero tú y yo hablaremos luego!

Gohan se retiró avergonzado y molesto; no tenía la más mínima idea de que el travieso de su hermano había estado espiándolo durante sus citas amorosas.

  • Yo insisto en que no sé qué le ven de entretenido a estar mirándose todo el tiempo y darse besos en la boca… ¡¡Guac!! –dijo Goten con un gesto de asco.
  • Mi mamá dice que tu mamá quiere que se casen luego.
  • Sí y que tengan hijos lo antes posible, pero ¿cierto que no se necesita estar casados para tener hijos? Porque tus papás no se han casado.
  • Pues supongo que no –respondió Trunks con cara de duda.
  • A propósito, Trunks, ¿no me habías dicho que tu papá prometió explicarte todo eso de los bebés?
  • Sí, y siempre cumple sus promesas, pero es que ha estado tan ocupado que no ha tenido tiempo y no quiero molestarlo. ¿Y tu papá?
  • Bueno… él me lo explicó anoche cuando me fue a dar las buenas noches, sólo que… –hablaba Goten con las manos en la espalda, la mirada en el suelo y raspando el suelo con el pie.
  • ¡Dime! ¿Qué dijo? ¿Qué dijo? –preguntó Trunks entusiasmado.
  • Dijo que iba a abrir la ventana y luego…
  • ¿Qué? ¿Qué?
  • Que la noche estaba muy bonita y… –dijo Goten rascándose la cabeza.
  • ¿Y luego? –preguntó Trunks expectante.
  • Eeeeh… no me acuerdo, creo que me quedé dormido… ¡ja ja! –rió Goten con una mano detrás de la cabeza.
  • ¡¡¿¿QUÉ TE QUEDASTE DORMIDO??!! ¡¿¿Tu papá te explicó lo que hemos querido saber todo este tiempo Y TÚ TE QUEDASTE DORMIDO??!
  • Es que tenía mucho sueño. Lo malo es que ahora no me atrevo a preguntarle otra vez porque se puede enojar.
  • Lástima.

Los niños se fueron a balancear en los columpios que estaban en el patio de la casa preguntándose quién podía sacarlos de sus dudas, porque aparte de Goku y Vegeta sólo conseguían evasivas de los adultos y al paso que iban pensaban que cuando alguien se tomara la molestia de explicarles las cosas de la vida, estarían tan viejos que en vez de hijos tendrían nietos. Se mantuvieron callados un rato contemplando cómo la abuelita de Trunks regaba sus plantas, esto recordó a Goten que había visto a Mr.Popo hacer lo mismo en el Templo Sagrado.

  • ¡¡KAMI SAMA!! –exclamó de pronto dando un salto.
  • ¿Qué?
  • Kami Sama sabe todas las cosas del mundo, él puede ayudarnos –explicó Goten radiante de felicidad.
  • ¡Tienes razón! ¡Vamos a verlo!

Avisaron a los abuelos de Trunks que saldrían a dar un paseo y volaron a toda velocidad hacia el Templo Sagrado, esperanzados en que Dende respondería a todas sus preguntas. Lo encontraron observando la Tierra como si los estuviera esperando, recibiéndolos tan cordial y cariñoso como siempre, sin poner objeción alguna cuando pidieron hablar con él. En ese momento se encontraba solo, pues Piccoro había bajado a la tierra y Mr.Popo estaba ocupado en el interior del templo, así que los tres tomaron asiento en las escalinatas que conducían a la entrada principal iniciando una interesante plática que se extendió por más de una hora, luego se despidieron agradecidos y volvieron a casa muy contentos.

Entraron directamente por la ventana de la sala, allí la Sra. Brief sostenía una charla muy animada a través del teléfono con una amiga que los estaba invitando a la familia a pasar el día en su casa, invitación que la Sra. Brief aceptó gustosa. Claro que los niños prefirieron quedarse en la casa porque tenían más libertad para jugar.

  • ¿Seguro estarán bien? Me da pena dejarlos tan solitos.
  • No te preocupes, abuela. Ustedes vayan y diviértanse, nosotros estaremos bien –dijo Trunks muy confiado.

Sus abuelos se despidieron y al subir al auto la Sra. Brief recordó que Bulma, antes de salir esa mañana, les había encargado vigilar un experimento.

  • ¡Ah! Trunks, cariño, ahora que recuerdo, ¿nos podrían hacer un favor?
  • ¡Claro!
  • Tu mamá dejó algo en la sala B, cerca del laboratorio. ¿Podrían darle un vistazo de vez en cuando? Mira que se fue muy preocupada que no fuera a pasarle nada.
  • ¡Sí, no hay problema!, nos encargaremos de eso.

Inmediatamente corrieron a ver de qué se trataba el encargo de Bulma. Entraron a una sala sin ventanas, iluminada con una tenue luz artificial y una temperatura agradable, no había muebles, sólo una máquina abierta en la parte superior, con un panel de control al costado y varios cables parecidos a tentáculos saliendo de los lados y que entraban posándose en el objeto que estaba al interior. Los niños se acercaron con cuidado, miraron dentro y exclamaron asombrados «¡¡Un huevo!!». Sí, aunque no era su área, Bulma estaba haciendo un favor a un científico inventando una incubadora que acelerara mucho más el proceso de desarrollo y la estaba probando con el huevo de un dinosaurio relativamente pequeño.

  • ¡Wow! Trunks, ¿no será hermanito tuyo?
  • ¿Mi hermano?

Trunks se quedó pensando. Sí, era posible… según lo que les explicó Dende, los bebés salen de un huevo y él no había estado en casa durante dos semanas, así que posiblemente Bulma había puesto el huevo en esos días.

  • ¡Tienes razón, Goten! ¡Es mi hermanito!… ¡¡Viva, tengo hermanito nuevo!!

Y los niños saltaban de felicidad por el nuevo miembro de la familia. Trunks hacía tiempo que soñaba tener un hermanito y Goten era lo más parecido a tener a uno, pero muchas veces lo envidiaba porque tenía a Gohan y en cambio él no tenía a nadie más. Sin embargo, parecía que hoy su sueño se había hecho realidad y sin pensarlo mucho lo dio por cierto, él ahora tenía un hermanito a quien cuidar y guiar, lo cual lo hizo inmensamente feliz.

  • Oye, Trunks, lo que me parece raro es que nunca vi que a tu mamá se le viera la barriga hinchada. ¿No ves que las mamás embarazadas parece como si se hubieran tragado una sandía? –meditó Goten.
  • Tal vez a las mujeres de los saiyajines no se les nota.
  • Pero yo pensaba que las mamás tenían que ir al hospital para tener los bebés, como la profe de matemáticas, ¿te acuerdas?. Además, ¿cómo va a salir tu hermanito de ahí?
  • ¡Ay, Goten! Cómo se nota que no entiendes nada, a lo mejor fue un parto prematuro, tuvieron que sacar el huevo antes por eso que llaman cesárea y acuérdate que Kami Sama dijo que el bebé saldría solo del cascarón. ¡Tienes que poner más atención, Goten! ¡Por eso nunca aprendes nada! –lo regañó Trunks.

Goten se imaginaba a Bulma tendida en una camilla con un montón de médicos y enfermeras que se tiraban todos encima del estómago de Bulma y cuando expulsaba el huevo por la boca, una enfermera lo atajaba igual que en los juegos de rugby, mientras que Trunks imaginaba que le abrían el estómago sacando el huevo, envolviéndolo en mantas y entregándolo a Bulma con un «Felicidades Sra., es un hermoso huevito».

  • Bueno, ya lo vimos, mejor lo dejamos dormir –dijo Goten.
  • Es que me da pena dejarlo tan solito –dijo Trunks acariciando el huevo.
  • ¿Y si lo sacamos a dar una vuelta? El día está muy bonito y le hará bien tomar un poco de sol. ¡Se ve muy pálido!
  • ¡A veces se te ocurren buenas ideas, Goten! –exclamó Trunks muy feliz con la idea–. ¡Ven, ayúdame!

Entre los dos sacaron los cables pegados, lo tomaron entre ambos y lo llevaron cuidadosamente hasta la habitación de Trunks donde primero le pusieron una gorra, una pañoleta a lo que se suponía era el cuello y le amarraron un par de gafas para que no le molestara el sol.

  • ¿Estás seguro que aquí están los ojos? –preguntó Goten.
  • ¡Claro que sí!

Acto seguido lo pusieron sobre una patineta, lo llevaron al jardín, lo acomodaron sobre una silla de playa y lo embetunaron con el bronceador de Bulma. Con sumo cuidado pusieron la silla sobre la patineta y lo sacaron a dar un paseo por el vecindario ante la atónita mirada de la gente y después lo llevaron un parque cercano donde había muchos niños jugando, pero decidieron irse cuando un grupo de chicos comenzó a jugar a la pelota y casi le llega una al huevo. Luego que volvieron, estuvieron jugando en el jardín y para que el bebé se fuera acostumbrando a las actividades del medio en que viviría le dieron una demostración de artes marciales con todas las técnicas que conocían.

  • ¿Te fijaste bien? –le preguntó Trunks al huevo–. Ahora te toca a ti, yo te lanzaré una patada lateral y tú debes ladearte para esquivarla. No te preocupes, que lo haré bien suavecito.

Y Trunks le mandó la patada, sólo que el huevito no la esquivó y el golpe le provocó una trizadura.

  • ¡¡¡¡AAAHHH!!!!, ¡¿¿Qué hice??!… ¡No te asustes!… ¡No vayas a llorar!… ¡¿Y ahora qué hago?! –corría desesperado Trunks de un lado para el otro.
  • Pongámosle una vendita –respondió Goten tranquilamente recordando que Gohan le había puesto muchas.

Trunks corrió a buscar el botiquín de primeros auxilios y minutos más tarde el huevo lucía unas lindas venditas de colores y animalitos. Luego del incidente siguieron un rato jugando afuera, pero el sol estaba calentando tanto que temiendo que el bebé se convirtiera en un huevo cocido mejor lo entraron a la sala. Bueno, y qué no hicieron con el dichoso huevo: lo acunaron, le contaron cuentos, le cantaron canciones de cuna y jugaron con él toda la tarde para finalmente llevarlo a la habitación de los papás. Ahí lo acomodaron en la cama y encendieron la televisión para que no se aburriera mientras ellos iban por unos bocadillos. Los chicos regresaron acomodándose en la cama con bandejas dignas de saiyajines, es decir, con montañas de comida.

  • Oye, Trunks, ¿será niño o niña? –preguntó Goten atacando una presa de pollo.
  • ¿Hmm?… No sé, ¿por qué?
  • Para saber cómo llamarlo. ¿Qué nombre será bonito? Tiene que ser uno que sirva para cualquiera de las dos cosas.
  • ¿Qué tal Dany? Sirve para Daniel o Daniela y si no, después mis papás verán qué nombre le ponen.
  • Sí, a mí me gusta, Dany es bonito.

Se comieron todo, pero quedaron con hambre y fueron en busca de más. Mientras se instalaban nuevamente en la cama, vieron que estaban dando un documental que los dejó muy impresionado porque trataba de la esclavitud y mostraban escenas de películas en que los esclavos eran azotados cruelmente por sus dueños bajo cualquier circunstancia, quedando muy maltratados y con la piel a carne viva, así que decidieron cambiar el canal para ver algo más placentero y para que Dany no fuera a asustarse de la forma que ellos lo hicieron. Se quedaron viendo tranquilamente el canal de las caricaturas cuando de improviso dos gatos entraron corriendo seguidos por un perro, pasando sobre la cama y volteando toda la comida en el fino cubrecama color crema. Uno de los gatos saltó sobre la cortina dejándola hecha jirones al caer por el peso, con las uñas incrustadas a ella. Pero eso no fue todo, el perro saltó detrás del gato chocando contra la ventana, dando vuelta el mueble que estaba bajo ella y rompiendo todo lo que estaba encima. Por su lado, el otro gato había botado un jarrón antiquísimo que Bulma cuidaba como hueso santo y que ahora estaba hecho trizas. Sin embargo, los niños no pudieron hacer nada porque estaban protegiendo a Dany con sus cuerpos. Y así como llegaron, así se fueron, aunque seguidos de los pequeños saiyas que veían con horror cómo estaba quedando el resto de la casa. Tenían que alcanzar al perro, pero éste era muy esquivo y cuando llegaron al patio de las mascotas, Goten por un lado y Trunks por el otro, se lanzaron sobre el perro fallando miserablemente y cayendo al charco de barro de los cerdos, ¿y todo para qué?, para que el perro se aburriera y se metiera en su casa.

Luego de cerrar bien el acceso del patio a la casa, regresaron tal cual estaban a ver los destrozos. Todo estaba hecho un desastre.

  • ¡Ay, no!, mis papás como mínimo se van a enojar –dijo Trunks completamente desanimado para luego exclamar con horror– ¡¿¿QUÉ ESTÁS HACIENDO, GOTEN??! ¡¡NO TE TIRES EN LA CAMA CON TODO EL BARRO!!
  • ¿Y de qué te preocupas? Si la cubrecama ya estaba manchada, pero bueno…

Goten quiso sacar la cubrecama, pero Trunks le dijo que no porque iban a manchar las frazadas y entre que tira y afloja jalaron tan fuerte la colcha olvidando al huevo que estaba arriba, que el pobre Dany cayó fuertemente al suelo terminando por quebrarse gracias a la trizadura.

  • ¡¡Mira lo que hicimos Goten!! –gritó Trunks corriendo al lado del huevo que estaba vaciando su contenido– ¡¡Maté a mi hermano!!
  • Pero es que… ¡Oye! –le dijo al ver el huevo regado en el suelo– ¡Podríamos hacer un omelette!
  • ¿¿CÓMO SE TE OCURRE?? Encima que lo maté, ¿quieres que me lo coma?
  • Bueno, es que… –pero Goten no terminó porque Trunks se puso a llorar con tanta pena, sintiéndose tan culpable de haber matado a su hermanito, que mejor lo empezó a consolar.
  • No llores, Trunks, quizás todavía esté vivo. Si te fijas bien, aún está completo… Ya, Trunks, ya –lo consolaba–. Mira, ¿por qué no intentamos pegarlo?
  • ¿Y cómo? –preguntó Trunks llorando.
  • Con «La Gotita», esa que todo pega y nada, nada lo despega.

Trunks se tranquilizó un poco y junto a Goten buscaron la famosa Gotita, pegamento altamente resistente, y trataron de ir pegando los pedacitos de cáscara que estaban repartidos dentro y fuera del cascarón. Como era de esperarse, al sacar los trozos del interior quedaron completamente embetunados de clara, a Goten le cayó pegamento en las manos y al dejar apoyada una de ellas sobre la sábana, ésta se le quedó pegada.

  • ¡No la puedo soltar! –se quejaba el niño, jaloneándola.

¡Y no la pudo soltar! Tuvieron que tomar unas tijeras y cortar el trozo. Después intentaron devolver el contenido del huevo dentro del cascarón, pero en ese momento la yema se rompió y se quedaron observando cómo se esparcía a través del cubrepiso.

  • ¡Ahora sí que lo maté! –exclamó Trunks muy angustiado, y luego de meditar un momento– ¡Y mis papás me van a matar a mí también!… ¡¡¡BUAAAAA!!!
  • No, Trunks, no, tus papás no te van a matar… A lo más te van a odiar, a pegar, a echar de la casa, te renieguen como hijo, ¡pero no te van a matar!

(¡Qué manera de consolarlo!)

  • ¡¡¡BUAAAAAA!!!
  • Pero no te preocupes, si quieres te puedes quedar en mi casa o irte al Templo Sagrado, aunque no te recomiendo ese lugar, una vez me escapé para allá y el Sr. Piccoro es muy estricto.
  • ¡¡¡BUAAAAAAAAA!!!
  • Ya no llores, Trunks… ¡Ya sé! Podemos poner un huevo de la cocina en la máquina y a lo mejor piensan que se encogió.. ¿No?… Si quieres me echo la culpa… ¿Tampoco?… ¡Sniff!, ¡Sniff!… ¡¡¡BUAAAA!!! –comenzó a llorar Goten, haciéndole compañía a su amigo.

La hora avanzaba, ya eran cerca de las 8:30 y con el calor que hacía el huevo comenzó a descomponerse. Los niños estaban desconsolados, pero considerando que de por sí ya estaban metidos en muchos problemas y tendrían que dar muchas explicaciones cuando los papás de Trunks llegaran, decidieron dejar el llanto para más tarde y tratar de mejorar un poco la situación arreglando el cuarto, que estaba en estado catastrófico. Lo que pudieron salvar del huevo lo metieron dentro del cascarón. Escondieron la cubrecama dentro de la lavadora, Goten tomó la sábana rota y comenzó a limpiar el piso con ella, consiguiendo solamente que la yema se adhiriera más a la alfombra. Trunks por su parte, trató de borrar las huellas de los animales pasando sobre ellas un paño mojado, resultado: las paredes y los muebles quedaron más manchados. Entre ambos quitaron la barra de la cortina… ¡imagínense!… quebraron los vidrios de la ventana, al girarla botaron y rompieron la lámpara que estaba en la mesita de noche, al pararla… ¡adivinen!… sí, rompieron la que estaba en el techo y de puro milagro no le dieron a la televisión… ¡Ah! y el huevo olía espantosamente y el distraído de Goten pasó por encima terminando de romper la cáscara y quedando más sucio al igual que el cubrepiso, que ya estaba lleno de huevo y barro. En buenas cuentas, hubiese sido mejor que dejaran las cosas tal como estaban.

Ocupados en esto, sintieron que un poderoso ki venía acercándose.

  • ¡Es mi papá! –exclamó Trunks.
  • Corrección –dijo Goten mirando por la ventana–. Es tu papá y tu mamá. ¿Y ahora qué hacemos?
  • Lo único que podemos… ¡¡escondernos!!

Considerando que lo más probable es que los buscaran en sitios como las naves, la cámara de gravedad o los laboratorios, decidieron esconderse en el closet de Trunks y también escondieron su ki para que Vegeta no los sintiera.

  • ¡Oye, Bulma! Ésta es la última vez que te dejo elegir mi ropa –venía quejándose Vegeta.
  • ¿Pero por qué? Si te queda muy bien, todo combina a la perfección; la playera, el pantalón y el cinturón. ¿De qué te quejas?
  • Que el cinturón me apreta demasiado.
  • Con que le hagas un agujero más te quedará bien… ¿Puedes subir mi bolso mientras preparo la cena?… ¡Ah! y además debo revisar mi experimento.

Al subir las escaleras, Vegeta sintió, como una bofetada, un olor espantoso, y al seguir avanzando vio también varios muebles volteados, jarrones rotos, manchas de barro, entre varias otras cosas, hasta que finalmente llegó a su habitación.

«Si mal no recuerdo, creo que Trunks y Goten se iban a juntar hoy –pensó mirando lo que fue su cuarto–. Y si no me equivoco, ese huevo que huele a podrido fue el experimento de Bulma… le va a dar de todo cuando lo vea, no quisiera estar en el pellejo de ese par… será mejor que los encuentre yo antes que lo haga ella… ¡Rayos! ¡Y este maldito cinturón cómo me molesta!»

Supuso que los chicos estaban escondidos y para encontrarlos no necesitó sentir su ki, sólo siguió los rastros de huevo y barro que iban desde ahí al cuarto de Trunks y de ahí al closet. Lo abrió y encontró a los dos arrinconados, abrazados y temblando, bien al fondo entre la ropa y los juguetes.

  • ¡Salgan de ahí! –les ordenó con voz firme.
  • ¿Cómo nos encontraste? Si escondimos muy bien nuestro ki –preguntó Trunks tímidamente, saliendo del lugar.
  • Intuición –respondió Vegeta con una cínica sonrisa, luego se cruzó de brazos y los miró severamente–. ¿Y bien, jovencitos? Soy todo oídos y, por el bien de ustedes, espero que la explicación sea buena.
  • Lo que pasa… ¡sniff!, es que yo… cuando él… ¡sniff!, entonces… ¡sniff!, ¡sniff!… ¡¡¡¡BUAAAA!!!! –rompió en llanto Trunks.
  • ¿Goten? –lo miró Vegeta esperando que le explicara.
  • ¡¡¡¡BUAAAAAAA!!!!
  • ¡¡Así no van a solucionar nada!! ¡¡Hablen de una buena vez!!

Los niños intentaron explicarle en medio del llanto lo ocurrido, pero Vegeta no lograba entender más que frases sueltas como «no me odies», «no me mates» o «la culpa es mía». Daba lástima verlos, estaban mugrientos de pie a cabeza y las lágrimas surcaban la tierra en sus rojas mejillas.

«¿Les habrá afectado el calor? Está bien que me enoje, pero no como para matarlos y esto no es peor de lo que suelen hacer. En realidad, el día que estos dos se junten y no pase nada, ahí sí que me voy a preocupar».

Les tocó la frente para ver si tenían fiebre, pero no.

  • ¡¡Ya, cálmense!! ¡¡Es una vergüenza que dos guerreros saiyajines se comporten de esa forma, llorando como unos bebés!! –los reprendió tratando de herir su orgullo para que dejaran de llorar.

Pero por muy guerreros que fueran, seguían siendo niños y estaban tan tristes como asustados. Cansado de esperar que se calmaran, tomó a cada uno de una mano y se los llevó al baño para meterlos a la ducha fría, remedio para mil cosas, incluyendo mañas y llantos.

  • ¡Quítense la ropa! –les ordenó al tiempo que por fin había logrado soltar y sacarse el molesto cinturón.

¡Ahí sí que les dio ataque! Enmudecieron observando con grandes ojos el ancho y grueso cinturón de cuero que Vegeta sostenía en sus manos, el cual les hizo recordar el documental que tanta impresión les causó en la tarde. Obviamente pensaron lo peor e intentaron escapar, pero Vegeta rápidamente cerró la puerta antes que lo hicieran.

  • ¡¡Les dije que se quiten la ropa!! –volvió a ordenarles severamente, logrando sólo que los chicos hicieran esto: ¡¡¡¡¡¡BUAAAAA!!!!!!… reanudar su llanto con más fuerza.

«¿Y a éstos qué bicho les picó?» se preguntó intrigado. Pero ya le habían colmado la paciencia y los metió a la ducha como estaban, abriendo la llave del agua fría. Por un momento los resultados fueron los esperados, pero al cerrar la llave los niños volvieron a llorar.

  • ¡¡¡YA DEJEN DE ESTAR LLORIQUEANDO!!! –gritó con los ojos salientes, las venas hinchadas y completamente rojo de rabia–. ¡¡¡SI NO SE CALLAN DE UNA BUENA VEZ LES VOY A DAR EXCELENTES RAZONES PARA QUE LLOREN CON GANAS!!!
  • ¡Sniff!
  • Así está mejor –les dijo recuperando la calma pero aún con tono severo–. Ahora me van a explicar qué es lo que está pasando, ¡¡y no se atrevan a llorar!! ¡El desorden de esta casa es lo mínimo en su lista de catástrofes y nunca habían armado tanta alaraca! Además, no es a mí a quien deben tener miedo, sino a tu madre, Trunks. Ella SÍ que se va a enojar. Ahora díganme, ¿qué pasó?
  • Es que cuando te enteres vas a odiarme para siempre y a pegarme y a matarme y después de eso me vas a echar de la casa –sollozaba Trunks refregándose los ojos todavía con restos de barro.
  • ¡Pero no fue culpa de él! Fue mía, señor. Fue un accidente. ¿Verdad que no nos golpeará ni matará?
  • ¿Golpearlos y matarlos?
  • Sí, con eso –dijo Goten apunto de llorar apuntando el cinturón que Vegeta aún sostenía en su mano.

«¿De qué no me habré enterado para que piensen así? – pensó arqueando una ceja – Porque si yo los moliera a golpes cada vez que cometen una falta grave, a estas alturas no les quedaría ni un solo hueso sano y si Trunks tuviera que irse, no sería de la casa, sino del planeta».

  • Ya, tranquilos –dijo suavizando un poco la voz y dejando el cinturón en una repisa– no creo que sea necesario llegar a esos extremo, pero si así fuera deberían morir como los valientes.
  • ¿Y cómo mueren los valientes? –preguntaron ambos con curiosidad.
  • De pie y callados. Ahora, hablen.

Los pequeños le fueron contando que encontraron el huevo, que estuvieron cuidándolo y jugando con él durante la tarde, cosa que a Vegeta le hizo gracia y a medida que el relato avanzaba, tuvo que ir apretando las mandíbulas para mantener la seriedad.

  • Y entonces fue cuando Dany se cayó y se rompió –dijo Trunks muy triste.
  • ¿Dany? ¿Y quién es Dany?
  • Mi hermanito.
  • ¿¿Hermanito??

«¿Hermanito? –se repitió Vegeta pensativo–. Hermanito, hermanito… Mmmm… no, eso no puede ser, ya me habría enterado, no es algo que Bulma pudiera ocultar –Entonces Vegeta comenzó a sacar sus cuentas–. Veamos, ambos estuvimos demasiado ocupados durante ese período, yo estuve entrenando a full y luego… Mmm… y en esa semana ella estuvo terminando su nuevo invento que no le daba tiempo ni para comer y después… Mmmm… en realidad no hubo tiempo, además nos hemos estado cuidando porque ni soñando tendría otro, ¡sólo un idiota tendría más de uno!. (nota: a Vegeta nadie le dijo que por la boca muere el pez… je, je)

  • ¿De qué hermano me estás hablando, Trunks?
  • De Dany, el huevito –se explicó Trunks.
  • ¿¿QUÉEE??
  • Es que le pusimos así porque no sabíamos si era niña o niño –dijo Goten.

Entonces tuvieron que explicarle que ellos pensaban que el huevo era el hermanito de Trunks.

  • ¿Y de dónde sacaron semejante idea? –preguntó Vegeta conteniendo la risa.
  • De Kami Sama, él nos explicó cómo se hacen los bebés y cómo nacen.

  • ¡¡¿¿TÚ LES DIJISTE ESO, DENDE??!! –saltó Piccoro abriendo tremendos ojos.
  • Sí. Bueno, es que ellos vinieron cuando usted no estaba y me pidieron que les explicara y yo les dije lo que sé –respondió Dende que estaba a su lado, observando la Tierra.
  • ¡¡Pero no todas las especies se reproducen de la misma manera, Dende!! ¡¡Pensé que lo tenías claro!!… ¡Ven conmigo! –le dijo Piccoro arrastrándolo de la capa sin ningún respeto hacia el interior del templo mientras lo regañaba–. ¡¡Llevas más de siete años en este planeta!! ¡¡Ya deberías saber lo básico!! Cuando observas la Tierra, ¿no te das cuenta lo que sucede en ella o sólo te has dedicado a observar el paisaje?

Poco después podía observarse al Kami Sama de la Tierra en la inmensa biblioteca del templo, sentado frente a un escritorio con pilas de libros a su alrededor estudiando todo sobre la reproducción de los seres de la tierra, empezando por las bacterias y la prohibición absoluta de salir de ahí hasta no tenerlo todo bien aprendido.


  • ¿¿Dende les dijo eso?? –preguntó Vegeta con cara de incredulidad.
  • Sí, él fue.
  • ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJ…!!!!!!… ¡¡Con razón la Tierra está como está!!… ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJA…!!!!!! –comenzó a reír Vegeta que ya no pudo contenerse por más tiempo, saliendo del baño hacia la pieza, en que había más espacio para poder reír a gusto.

¡¡¡¡¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JAJ…!!!!!!!

  • Parece que a tu papá le afectó la noticia –le dijo Goten a Trunks, todavía dentro de la ducha.
  • Pobre papá.

A todo esto, Bulma había ido a revisar la incubadora y se llevó una gran sorpresa al no ver el huevo adentro, pero unas pequeñas huellas de manitos sucias le dieron a entender quiénes lo habían sacado. Se encaminó a las habitaciones encontrándose en el camino el mismo tiradero por el que pasó Vegeta, aromatizado con el suave olor del huevo podrido, para luego llevarse la segunda gran sorpresa de llegar a su habitación y encontrarla como Lo que el viento se llevó. Vegeta tenía razón… le dio de todo, en especial cuando vio su experimento chorreando en el cubrepiso. En eso sintió las estruendosas carcajadas de su bienamado príncipe que en ese momento estaba riendo a mandíbula batiente y se había sentado, acostado y revolcado en la cama de Trunks agarrándose el estómago y llorando de la risa, pensando que eran los mejores abdominales que había hecho en su vida. Los niños, por su parte, habían salido del baño a la habitación y estaban cerca de él totalmente empapados, formando dos pozas de agua y llorando amargamente porque pensaban que con la noticia Vegeta prácticamente se había trastornado de la pena. La casa llegaba a bailar de las fuertes carcajadas cuando Bulma llegó y se encontró con aquella escena y cuando los peques la vieron entrar se asilaron rápidamente en el baño, cerrando la puerta con seguro.

  • ¡Oye, Vegeta! ¿Por qué te estás riendo? ¿No ves cómo quedó la casa? –preguntó molesta mientras se dirigía al baño a golpear la puerta–. ¡¡TRUNKS!! ¡¡GOTEN!! ¡¡ABRAN AHORA MISMO!! ¡¡ABRAN!!… ¡¡Vegeta, ya deja de reírte y haz que salgan!! ¿¿Qué es lo que te hace tanta gracia??
  • ¡¡¡Es que tú no sab… JAJAJAJAJ…!!! es que… ¡¡JAJAJAJAJA… ay!!… ¡¡¡JAJAJAJAJ!!! –reía Vegeta sobándose el estómago y las mandíbulas–. JAJAJAJAJAJA… es de lo más gracios… ¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJ…!!!!!
  • ¿¿Sabes lo que esos niños le hicieron a mi experimento?? –preguntó Bulma con las manos en las caderas, mirándolo enojada.
  • Sí, lo sé… ¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJA!!!!

En eso el teléfono sonó y Bulma fue a contestar, esperando que al regresar a Vegeta ya se le hubiera pasado lo que fuera que tuviera. Cuando volvió, con el teléfono inalámbrico en la mano, aún estaba en lo mismo, pero ella venía más relajada, pues su padre había llamado para saber cómo estaban las cosas, así como también para avisar que llegarían muy tarde, y al saber lo sucedido la tranquilizó informándole que él había hecho una réplica de la incubadora y la estaba probando con otro huevo.

  • ¡¡¡Vegeta, ya córtala!!!
  • ¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJ…!!!!!
  • Vegeta, si no te calmas tendré que tomar medidas drásticas –le advirtió Bulma.
  • ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ…!!!!!!
  • ¡Vegeta!… ¡Está bien, tú lo has querido, llamaré a Goku para que venga!

Un silencio sepulcral inundó la habitación, ¡pero qué aguafiestas!. Así, Vegeta tuvo que explicarle entre risa y risa lo que había pasado, porque cada vez que se acordaba tendía a venirle el ataque sólo controlado por las amenazas de Bulma que estaba teléfono en mano lista para llamar a Goku. También le hizo mucha gracia y rió con ganas, pero nunca tantas.

  • Sí es gracioso, ¡vaya ocurrencias!, pero bueno ahora hay que sacarlos del baño porque si no se van a enfermar con toda esa ropa mojada… ¡Niños, abran la puerta! –ordenó Bulma–. ¡Niños!
  • ¡Déjame a mí! –dijo Vegeta levantándose y caminando hacia la puerta del baño.
  • No creo que te quieran abrir –le dijo Bulma apartándose.
  • ¿No?, observa.

Entonces Vegeta utilizó toda su experiencia, psicología infantil, poder de convencimiento y… las palabras adecuadas.

  • ¡¡ABRAN INMEDIATAMENTE ESA PUERTA O LA ABRIRÉ YO!! –les ordenó con un Energy ha en su mano puesta en la chapa de la puerta.

Click

  • ¿Ves qué fácil? ¡Es que tú no sabes tratar a los niños! –dijo Vegeta con una sonrisa de satisfacción, señalando la puerta cuando los niños la abrieron.
  • Sí, tú, cómo no –dijo Bulma moviendo la cabeza.

Los pequeños seguían bastante asustados, sobre todo cuando Vegeta entró a rescatar su cinturón, porque pensaron que ahora la azotaina se las iban a dar entre los dos y empezaron a hacer las típicas promesas.

  • No, papá, por favor no lo hagas –sollozaba Trunks–. Haremos todo lo que ustedes quieran, entrenaremos duro todos los días…
  • Y si quieren también estudiaremos todo el verano –agregó Goten también llorando.
  • Sí y nunca, nunca, nunca más volveremos a portarnos mal, ni a desobedecerlos y yo mismo voy a enterrar a mi hermanito y a cuidar su tumba y a llevarle flores y…
  • Y yo lo voy a ayudar –dijo Goten.
  • No lo hagas, por favor, por favor.
  • ¿De qué están hablando? –preguntó Bulma.

En ese momento Vegeta estaba de espalda a ellos, tomando su cinturón y escuchando las promesas de los niños riéndose para adentro, entonces se le ocurrió hacerles una bromita y de paso darles un buen susto.

  • Supongo que hablan de la buena zurra que les voy a dar, aunque no te recomiendo que te quedes, esto podría impactarte porque aquí va a correr mucha sangre –dijo con un tono que daba escalofríos, volteándose hacia ellos y estirando el cinturón que enrolló en ambas manos produciendo un horrible chasquido al momento de transformarse en SSJ, dándoles una mirada terrible.
  • No seas cruel, ya han sufrido bastante –le dijo Bulma, que sabía perfectamente que no lo haría y trataba de calmar a los niños que intentaban esconderse detrás de ella llorando aterrados y suplicando piedad.
  • Aunque podría considerarlo si estos mocosos dicen la verdad y cumplen sus promesas. ¿Qué me dicen? ¿Se van a portar bien, a entrenar duro y a obedecer?
  • ¡Sí! ¡Sí! –afirmaron ambos.
  • Bien, en ese caso no los voy a castigar, pero si no, ya saben –dijo dando otro chasquido al cinturón cuando pasó cerca de ellos al salir del baño, para poder reír a gusto donde lo vieran. «Creo que ya sé cómo voy a manejarlos derechitos estos días». ¡Qué chico más malo, malo, malo!… je,je.

Bulma les dio un baño de agua tibia, tranquilizándolos y explicándoles que la información que Kami Sama les había dado no era del todo errada, pero que no era aplicable a su raza y los niños pensaron que la culpa era de ellos por no preguntar específicamente. Luego del baño, con mucha paciencia y cuidado, quitó de Goten el trozo de sábana que se le quedó pegado, después les dio de comer y los acostó dándoles un besito y su bendición, dejando en claro que en la mañana arreglarían cuentas sobre lo sucedido.

El problema ahora es que, considerando el estado de su habitación, ella y Vegeta tendrían que dormir en la pieza de alojados. Vegeta tenía la solución perfecta para arreglar lo que quedó del cuarto: ya había estirado su mano para volarlo, pero Bulma no se lo permitió.

  • Qué malo eres, Veggie. ¿Cómo pudiste asustarlos de ese modo? –le reclamó Bulma una vez que se acomodaron en otra habitación y ella se acostaba junto a él–. Pobrecitos, debiste explicarles desde un principio que estaban equivocados en vez de ponerte a reír.
  • No me lo recuerdes por favor… ¡¡¡JAJAJAJAJAJ!!! que cada vez que me acuerdo me da risa ¡¡¡JAJAJAJAJ…!!!
  • Trunks estaba muy triste, realmente creía que ese huevo era su hermanito y se asustó mucho cuando pensó que lo habían matado, y encima de todo vienes tú y casi los matas del susto con ese teatro de que prácticamente te los ibas a comer transformados en saiyajincitos al pil pil. Me costó mucho tranquilizarlos, estaban muy afligidos.
  • Ya, mujer, si sólo les di un susto. Les hará bien y por lo menos durante unos días no van a meterse en problemas.
  • Sí, pero…
  • Mira, Bulma, si yo zurrara a esos chiquillos una sola vez como realmente se merecen, te garantizo que se portarían como verdaderos ángeles y nunca darían un problema, sobre todo a ese pillo de Trunks, que no le haría nada mal para que no se me desbande como suele hacer –dijo Vegeta seriamente.
  • ¿Y cómo es que no lo has hecho aún? –preguntó Bulma que siempre había pensado que ella evitaba que Vegeta castigara a Trunks.
  • Porque si se portaran tan bien nuestras vidas serían muy monótonas y aburridas, ¿no crees?
  • ¡Mentira! Lo que pasa es que mi príncipe tiene un corazón de oro –le dijo Bulma dándole un beso y acomodándose en su brazo–. Oye, ¿y cuándo piensas explicarles lo que quieren saber?
  • Mañana temprano, después de que entrenen –dijo Vegeta levantándose para cerrar la puerta con seguro.
  • ¿Qué haces? ¿Para qué cierras? –preguntó Bulma con desconfianza.
  • Es que tengo que preparar la lección de mañana y necesito refrescar la memoria –dijo Vegeta dirigiéndose a ella una pícara sonrisa–. Tú sabes, la práctica hace al maestro.
  • Bueno –dijo Bulma haciéndose la resignada, meneando la cabeza y desabrochándose el camisón–, todo sea por los niños… ¡Sacrificios!, ¡sacrificios!, ¡esto de ser madre!

Avanzada la noche, Bulma despertó y no podía volver a conciliar el sueño, de modo que se levantó y se dirigió a la cocina para tomar un vaso de leche, pasando por el cuarto de los niños para ver si estaban bien. Dormían como angelitos, con ese tranquilo sueño que tienen propio de ellos. Al regresar al cuarto le hizo gracia ver que Vegeta también estaba durmiendo como angelito y se le ocurrió una idea. «Creo que aprovecharé para probar mi nuevo invento… je, je». Rápidamente fue a la pieza de los niños y sacó un peluche de Trunks que llevó y puso al lado de Vegeta, se quedó observándolo y, no contenta con los resultados, volvió al cuarto de Trunks y volvió con un montón de peluches que colocó alrededor de Vegeta, que se veía la ternura durmiendo. Luego sacó del bolso una cápsula que transformó en una minicámara fotográfica que sacaba fotos sin flash aún en plena oscuridad y no hacía el más mínimo ruido y le sacó varias fotos en distintos ángulos. ¡Chica mala, mala, mala! ¿Con quién se habrá estado juntando? También se le había ocurrido traer a los niños medio dormidos, pero podía despertar, así que desistió porque eso habría arruinado sus planes. «¡Estas fotos valen oro! Yo sé de alguien que me cumplirá todos mis caprichos en vacaciones» –se dijo así misma muy feliz luego que puso todo en su lugar y se quedó dormida plácidamente.

En la mañana, Vegeta se levantó muy temprano para entrenar con tranquilidad y más tarde se dirigió a la cocina para desayunar esperando que los niños ya se hubieran levantado.

  • Cuando suba los despierto –dijo Bulma que estaba preparando el desayuno.
  • No te preocupes, que de eso me encargo yo –le dijo Vegeta caminando hacia la puerta.
  • ¿Ay, hombre! ¿De nuevo los vas a asustar? ¿Hasta cuándo vas a seguir con esa farsa? –le reclamó Bulma.
  • Yo sé lo que hago, mujer. De ese modo bajarán de inmediato.
  • Yo nunca he visto ese milagro, sobre todo a las seis de la mañana.
  • ¿Segura? ¿Qué quieres perder ahora para poder agregarlo a mi libreta? –le preguntó guiñándole un ojo.
  • ¿De qué libreta…? Hmmm… mejor ve a despertarlos –dijo Bulma que siempre perdía esas peligrosas apuestas. Trunks era el resultado viviente de una de ellas.

Los niños estaban en el más profundo sueño cuando llegó.

  • ¡¡ARRIBA, PAR DE HOLGAZANES!! –gritó con voz de sargento tirando para atrás las frazadas de la cama, consiguiendo que los niños despertaran bastante asustados –¡¡A DUCHARSE Y A ENTRENAR!!, ¡¡RÁPIDO, RÁPIDO!!

Los pequeños se levantaron medio dormidos, asustados y de muy mal humor (lo cual era lógico considerando la suave manera de despertar), chocándose con todo por la prisa, mientras Vegeta seguía dando órdenes.

  • ¡¡Los quiero abajo en cinco minutos!! –les advirtió, y agregó al verlos malhumorados–. ¡¡Y CON LA CARA LLENA DE RISA O YA SABEN LO QUE LES ESPERA!!

A los cinco minutos estaban abajo con la cara llena de risa, listos para entrenar duramente como habían prometido, y tres horas más tarde…

  • Esta es la última vez que me quedo en tu casa –se quejó susurrando Goten mientras hacían diez mil sentadillas–. A la próxima te vas a la mía.
  • ¡Cállate, que mi papá te puede oír! –le susurró a su vez Trunks.
  • ¡¿¿Qué están cuchichiando??! –los regañó Vegeta, que estaba haciendo abdominales.
  • ¡Nada!

Vegeta los dejó solos un momento para hablar y hacerle unos encargos a Bulma, quien iría al supermercado y al volver los escuchó hablar.

  • ¿Sabes, Goten? Tengo la impresión que hubiese sido mejor que mi papá nos hubiera linchado de una vez por todas en ese baño, porque esto de ir muriendo de a poco no me gusta nada.
  • Pero no entiendo por qué está tan enojado si al final el huevo no era tu hermano. Ahora sí parece que nos odiara, nunca nos había tratado tan mal, ni siquiera nos dejó desayunar –suspiró Goten.
  • Sí, tienes razón… ¡¡Sniff!! –dijo Trunks muy triste.

«Bueno, creo que ya tuvieron suficiente. Será mejor que termine luego con esto» –pensó Vegeta al ver la tristeza reflejada en el rostro de los niños.

  • ¿¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?? ¿¿POR QUÉ NO ESTÁN ENTRENANDO COMO LOS DEJÉ?? –los regañó muy severamente entrando de improviso, haciéndolos saltar del susto–. ¡¡SÍGANME Y NO SE ATREVAN A ESCAPAR O SE ARREPENTIRÁN!!… ¡¡AHORA VAN A SABER LO QUE ES BUENO!!

Los niños lo siguieron a punto de llorar por el miedo, pero no quisieron escapar pensando que si los atrapaba sería peor para ellos, así que caminaron resignados a lo que viniera, saltando a cada movimiento brusco que hiciera Vegeta, hasta que llegaron a la cocina donde se encontraron con su normal desayuno servido, más galletas y unos pastelillos que Bulma había preparado y que eran la delicia de ellos. Los pequeños se quedaron asombrados observando la mesa, pero no se atrevían a sentarse ni a tomar nada, tal vez el castigo ahora consistía en hacerlos sufrir mirando lo que él comía.

  • ¿Qué? ¿No está bueno? Les dije que se arrepentirían si escapaban y también que sabrían lo que es bueno –les preguntó Vegeta cruzado de brazos mirándolos con su típica sonrisa (leve, mediana, ¿entienden?).

¡Vaya sentido del humor oscuro y lóbrego del muchacho! ¿eh?

  • ¿Entonces nos podemos comer todo eso? –preguntó Trunks.
  • ¿Acaso parece que está de adorno? Para eso está, para que se lo coman, a no ser que quieran que lo bote –dijo Vegeta tomando los platos.
  • ¡¡¡¡NOOOOO!!!! –gritaron los pequeños y Vegeta dejó los platos sobre la mesa nuevamente.

Entonces la cara de los niños se iluminó y se lanzaron a comer haciéndole honor a la raza. Cuando ya iban a la mitad y el hambre había amainado y su miedo se había calmado un poco, Vegeta decidió tomar el tema que les interesaba.

  • Bien, ustedes tenían preguntas que hacer, así que háganlas, soy todo oídos.
  • Nosotros queremos saber todo sobre cómo se hacen los bebés y cómo se tienen y todo lo demás, pero esta vez queremos que se refiera a los humanos… o saiyajines –dijo Goten chupándose los dedos que tenía llenos de crema, así como todo el rededor de la boca y parte de la nariz.
  • ¿Sabes, papá? El muy idiota se quedó dormido cuando su papá le contó eso –se rió Trunks.
  • ¡No te rías!, ¡tenía mucho sueño! –exclamó Goten enojado, tratando de pegarle.
  • Ya, basta, no peleen. Pongan atención, que les voy a explicar y después me harán todas las preguntas que quieran, ¿de acuerdo?
  • Sí, señor.
  • Bueno, resulta que…

Y mientras Vegeta hablaba con los niños, Dende había progresado… ¡Ya iba en los protozoos!, ¿no es fantástico? Tal vez y con suerte, cuando termine esta historia llegue a los pájaros y las abejas.

La hora avanzaba y en la cocina seguía la lección cuando llegó Bulma del supermercado. Comenzó a sacar los víveres escuchando al mismo tiempo la extensa y bien detallada explicación que Vegeta le estaba dando a los niños, tan detallada y extensa que cuando Bulma lo escuchó comenzó a abrir sus enormes ojos azules más aún. «¡Cielos!, eso ni yo lo sabía».

  • Vegeta, ¿podrías venir un momento?, debo decirte algo. Niños, ya volvemos –le dijo sin esperar su respuesta y llevándoselo de un brazo.
  • ¡Oye, Vegeta! ¿qué crees que estás haciendo? ¡Esos niños apenas se saben abrochar las agujetas y tú les estás dando esa clase de explicaciones! –le dijo una vez en la sala.
  • ¿Y qué tiene de malo? A mí me enseñaron todo eso cuando era menor que ellos y aquí me tienes… ¿Acaso te he dado motivo de queja?
  • No, pero…
  • ¿Ves?, no es nada malo. Lo mejor es explicarles bien las cosas ahora y no dejarles ninguna duda, para que de ese modo se queden tranquilos y no se metan en problemas como los que tuvimos ayer, o peores.
  • Está bien, tú sabes lo que haces, ¡pero es que hay cosas que ni yo sabía! –le reprochó.
  • Ah, no te preocupes por eso. Si quieres, esta noche te enseño, recuerda que soy un gran maestro –le dijo Vegeta abandonando la sala y dejando a su mujer con la palabra en la boca.

Vegeta terminó su explicación y dejó que los niños hicieran todas las preguntas que quisieran, las cuales no fueron muchas, dada la edad de los pequeños.

  • ¡Qué raro! Gohan me llenó de preguntas – reflexionó Vegeta.
  • ¿GOHAN?
  • Bien, niños –dijo Bulma–, ya fue suficiente por hoy. Díganme, ¿les gustó el desayuno?
  • Sí, estaba riquísimo –dijeron los niños muy contentos.

«¡Uy! –pensó Vegeta– Esto se ve muy peligroso»

  • Qué bien que les haya gustado –dijo Bulma con una sonrisa–. Ahora tomen, les traje un regalo.

Ambos se encontraron con un cepillo de dientes en la mano atados con una cinta roja.

  • Pero si ya tenemos.
  • Éste es especial. ¿Recuerdan cómo quedó mi habitación? Bien, pues quiero que quede inmaculada y van a limpiarla con eso y es mejor que lo hagan rápido, porque no habrá más comida hasta que terminen.
  • ¿¿¿¿QUÉEEEE????
  • Lo que oyeron. Ahora partieron, ¡¡y con la cara llena de risa!! –ordenó Bulma con un tono que no daba lugar a protestas, o sea, tono de mamá.

Y así, los pequeños tuvieron que obedecer.

  • Y después dices que soy muy estricto con ellos –se quejó Vegeta–. Yo ni a mis hombres les habría dado semejante castigo.

«Realmente las hembras de este planeta son de temer… ¡¡Brrrrr!!».

Pasaron las horas. Los niños ya estaban hambrientos nuevamente, además de muy cansados y todavía no alcanzaban a limpiar ni la cuarta parte de la habitación.

  • ¡¡Ay, Trunks!! –dijo Goten suspirando arrodillado en la alfombra al lado de su compañero, mientras intentaba inútilmente sacar las manchas de huevo del cubrepiso (nota: qué mamá más estricta, esas manchas nunca salen, sobre todo cuando están secas… ¡si no lo sabré yo!) –los castigos de tu mamá se parecen a los de la mía.
  • Es verdad –respondió Trunks en el mismo tono, sobándose el brazo con que estaba restregando–. Prefiero los castigos de nuestros papás… hay veces que duelen, pero terminan más rápido.

Los pequeños dejaron lo que estaban haciendo y se quedaron mirando un momento pensando lo mismo.

En tanto, Vegeta estaba terminando de entrenar en la cápsula de gravedad del jardín cuando sintió que insistentemente alguien golpeaba la puerta e intentaba entrar, así que desactivó la gravedad y abrió para encontrar a dos pequeñas figuritas esperándolo afuera.

  • ¡¿Qué diablos hacen aquí?! ¡Saben muy bien que no deben interrumpirme cuando entreno! –los reprendió.

Los pequeños hicieron caso omiso a su disgusto y entraron a la cápsula.

  • Toma, papá –dijo Trunks estirando su brazo hacia Vegeta.
  • ¿Y para qué me traes esto? No lo necesito con el traje de entrenamiento –dijo Vegeta intrigado al encontrarse con su cinturón de cuero en las manos.
  • No es para eso, papá. Goten y yo lo pensamos bien y decidimos que preferimos que tú nos castigues, pero que por favor intercedas ante mi mamá para que nos levante el otro castigo, ¿sí? –dijo Trunks con carita de súplica.
  • Sí, ya tenemos hambre y estamos cansados –dijo Goten apoyando la moción.

«¡Vaya con estos mocosos!, a veces son impredecibles y muy ocurrentes» –pensaba divertido Vegeta.

  • ¿Ya olvidaron que me lloraron y hasta me suplicaron para que no los castigara? ¡Y ahora vienen a pedirme que lo haga!… No los entiendo.
  • Es que no vamos a terminar nunca de arreglar ese cuarto y vamos a estar toda la semana intentándolo –se quejó Trunks.
  • Sí, y yo me tengo que ir a mi casa mañana –dijo Goten.
  • ¡Olvídenlo! –dijo Vegeta moviendo negativamente la cabeza–. Ya tuvieron su oportunidad y no la quisieron, ¡ahora se friegan!
  • Pero señor…
  • No –dijo Vegeta cruzándose de brazos.
  • Pero papá…
  • No.
  • Te prometemos que ni siquiera vamos a llorar. ¿Verdad, Goten?
  • Sí.
  • ¿Ves? Por favor, convence a mi mamá, hace un rato nos dijiste que tú sabes convencerla. Hazlo, ¿sí?, por favor, por favor, por favor –rogaba Trunks jalando los dedos de la mano que salían por debajo del brazo que tenía cruzado su padre.
  • Ya dije que no y si me siguen fastidiando van a terminar convenciéndome que los mande bien zurrados a terminar su otro castigo –les advirtió empujándolos hacia la puerta.
  • Pero papá –continuaba Trunks–, tenemos mucha hambre.

Vegeta los echó fuera y cerró la puerta, pero los pequeños volvieron a golpear insistentemente para que les abriera. Podían temerle mucho a veces, pero cuando de comida se trataba, el miedo podía pasar a un segundo lugar… ¡saiyajines!

Estuvieron sus diez minutos golpeando y llamando, hasta que Vegeta perdió la paciencia por completo –¡QUÉ SE HAN IMAGINADO ESTOS CHIQUILLOS INSOLENTES!, ¡AHORA SÍ ME VAN A CONOCER!– exclamaba totalmente furioso camino a la puerta.

  • ¿¿QUERÍAN QUE ME ENOJARA?? –les gritó cuando abrió la puerta y los jaló de los brazos con intensión de entrarlos a la cámara– ¡¡PUES LO HAN CONSEGUIDO!!, ¡¡LOS VOY A… Mmmmm!!

En ese momento los ojos de Vegeta se posaron en Bulma, que se dirigía a la piscina con un bikini extra pequeño y el bronceador en la mano, viéndose muy «saludable» y la siguió con la mirada hasta que la figura desapareció tras la muralla pensando que, después de todo, no le costaba nada ayudar a los enanos.

  • Muy bien, mocosos –les dijo soltándolos–. Si quieren que los ayude lo haré, pero se van a quedar en su habitación hasta que yo lo ordene.
  • ¿Y la comida? –preguntaron con mucha pena–. Morimos de inanición.
  • Pueden prepararse algo y llevarlo a su cuarto.

Los chicos se retiraron muy contentos. Vegeta cerró la cámara y se encaminó a la piscina tratando de recordar qué fue lo que Bulma le reclamó que él le había explicado a los niños y ella no sabía… «¡Sacrificios!, ¡sacrificios! –pensaba con una sonrisa–… esto de ser padre».

En tanto, Bulma se había acomodado en la silla de playa y pensaba en qué momento utilizar las fotos que había sacado, para convencer a Vegeta que la llevara de vacaciones.

  • Hola, Vegeta. Si tienes hambre, dejé el almuerzo listo –le dijo Bulma al verlo acercarse tendida boca abajo en la silla.
  • Eeeh… no, no tengo hambre y dime, ¿hasta qué hora piensas dejar a esos chiquillos limpiando nuestro cuarto?
  • Hasta que terminen –le dijo Bulma mientras le pasaba el bronceador.

«Bien. Esto va a ser pan comido» –pensó Vegeta, mientras Bulma pensaba «Creo que podré guardar las fotos para una mejor ocasión».

Vegeta comenzó a aplicarle el bronceador de forma tan suave como una caricia mientras le hablaba.

  • Van a pasarse el día entero en eso y no creo que terminen.
  • ¿Y no crees que es mejor así? –le preguntó Bulma volteándose completamente con una significativa sonrisa.
  • No, porque yo tengo una mejor idea –dijo Vegeta devolviéndole la sonrisa.

Bulma levantó el castigo de los niños y consiguió sus vacaciones sin necesidad de utilizar las fotos, ya que contrariamente a lo que pensaba, Vegeta no se negó en absoluto, pues de paso él también descansaría estando lejos de la casa. Por otro lado, el famoso experimento salió a las mil maravillas, lo que ayudó al amigo de Bulma y al mismo tiempo a la Corporación, que fue invadida con peticiones de más incubadoras.

Trunks y Goten dieron santa sepultura al huevo y lo llenaron de flores tal como prometieran, porque después de todo había sido su hermanito postizo por un par de horas. Además se quedaron muy contentos, ya que Milk y Goku, al saber que Vegeta y Bulma saldrían de viaje, invitaron a Trunks a pasar esos días con ellos y también porque el huevo que el Dr. Brief utilizara para probar la otra incubadora dio un tierno dinosaurio que quedó de mascota para los pequeños.

Se podría decir que casi todos fueron felices al final de este cuento, salvo porque en el Templo Sagrado, Dende, ya cansado de estudiar, decidió asomar la cabeza fuera de la biblioteca.

  • ¡¡¡AAAAYYY!!!
  • ¿¿YA TERMINASTE?? –le preguntó Piccoro tirándole las antenas.
  • No, señor, pero ya llegué a los pájaros –dijo Dende, sobándose sus delicadas antenitas.
  • ¡¡¡En ese caso vuelve adentro y no se te ocurra volver a asomarte hasta que hayas aprendido todo sobre la reproducción de este planeta!!! ¿¿Te quedó claro??
  • Sí, señor –respondió el dios sumisamente volviendo a sus estudios.

Bueno, no siempre los finales pueden ser felices para todos, ¿no creen?.

 

F I N


Quiéreme – Capítulo 4

Capítulo 4: «Mis sentimientos…»

Fanfic: Quiéreme


No me da pena confesar que volví cada día de ese mes al mismo sitio, no sé bien si para torturarme o para consolarme, pero estaba ahí puntualmente, esperanzado que llegara y cumpliera su parte del trato, pero cada día era lo mismo: no se presentaba.

Por fin, la última tarde llegaba a su fin. Yo permanecía como siempre sentado sobre la roca frente a la cascada. Arrojaba piedras al agua, que en ocasiones me salpicaba la cara. Eran como los últimos minutos de esperanza. Después de marcharme de ahí, no sabía lo que iba a ser mi vida. Me levanté dispuesto a partir y no volver jamás. El agua ondulante reflejó mi imagen, la imagen de un hombre derrotado. Cerré los ojos y, al abrirlos, una silueta de color azul estaba tras de mí.

–Hola… Krilin –me dijo 18. No parecía la misma de antes. Su gesto inexpresivo estaba borrado de su cara. Sólo un aire de tranquilidad lo envolvía. Llevaba puesto el traje azul que le había regalado hacía un mes exacto y lucía tan hermosa como siempre.

–¿E-estás aquí en verdad? –pregunté titubeante, aguantando las ganas de estrecharla contra mí y comprobarlo por mi cuenta.

–Sólo vine a decirte… que ganaste. Tú tienes la razón, Krilin.

Yo la miré sin entender demasiado sus palabras, pero en su voz y actitud pude apreciar algo diferente. Ya no estaba aquel hermetismo que la caracterizaba.

–No creas que no he estado cada tarde aquí. No me conoces, me gusta cumplir con mis promesas, pero me ocultaba de ti… Tenía miedo…

–¿Miedo? ¿De qué? –le pregunté. En esos momentos parecía tan frágil y desvalida…

–De descubrir que tenía sentimientos… A veces sería mucho más fácil no tenerlos, son muy complicados. No sé por qué, pero a ti no puedo mentirte… Después de todo lo ocurrido con Cell y de que partí de aquel palacio en el cielo, regresé para poder ver de cerca aquel imponente dragón… Luego, tú pediste lo de las bombas… Eso me estremeció, no entendía porqué lo hacías si yo te había tratado tan mal unos minutos antes, y luego recordé las palabras de tu amigo verde: «…después que Cell te expulsó, él te protegió con todas sus fuerzas…». No sabes lo que significaba para mí tener ese objeto dentro del cuerpo, ¡era como estar recordándome a ese viejo asqueroso! –exclamó apretando los puños con rabia–. Yo estaba muy confundida y no sabía qué hacer, así que me alejé lo más rápido posible. –Guardó silencio por un momento, entendía que era muy difícil para ella hablar de esa manera–. Traté de buscar a #16 y #17, pero no detectaba a 16 y luego 17 estaba muy extraño, me dijo que quería estar solo y se alejó. Creo que mi hermano estaba aun más asustado que yo. Y cuando más confuso me parecía todo, llegas tú de repente proponiéndome un ‘trato’, me traes obsequios y me dices… que me AMAS…

Traté de decirle algo, pero me contuve. Al parecer iba continuar y no quería interrumpirla, sabía que de esa manera podía conocer un poco más de su interior, de sus temores y de su sentir…

–Te observé cada tarde en esta roca, mirando a tu alrededor para ver si yo llegaba. Al principio me parecías un tonto –me sonrió un poco–. Luego admiré tu paciencia, creo que deseaba saber hasta dónde llegabas… En mi mente repasaba esa última mirada que me dirigiste en el templo, parecías tan decepcionado y triste… Y lo conseguiste… Supe que tenía sentimientos. Krilin… –me dijo, levantándose de la roca donde había estado sentada todo este tiempo–. Como te dije antes, no puedo mentirte, no sé si te amo… –Yo bajé la cara, sintiendo un dolor muy fuerte en mi corazón. Otra vez me volvía a pasar–. Pero creo que si… me tienes tanta paciencia como demostraste, podré llegar a amarte algún día, tanto o más de como me amas tú ahora…

Levanté mi cara incrédulo de lo que había escuchado… ¡me daba una oportunidad! Sin poder evitarlo, tomé sus manos, eran tan suaves… Ella no rechazó mi contacto, al contrario, apretó un poco sus dedos sobre los míos y me sonrió…

–Muchacho tan feo… –murmuró mientras nos volvíamos a sentar y mirábamos la cascada en silencio…

 

Quiéreme, porque el tiempo más bonitoes cuando te necesito junto a mí.

Quiéreme, que quererte es mi destino.

Sólo márcame el camino. Quiéreme… Quiéreme.

 

Sonreí al recordar aquellos momentos tan especiales que estarían siempre en mí. Ahora también tomaba su mano y mi paciencia había vuelto a triunfar. Pudimos conocernos, en cuerpo, alma y mente. Sabíamos nuestros temores, frustraciones, alegrías y aunque no había sido fácil, estaba completamente seguro que me amaba tanto como yo a ella. La salada brisa golpeaba nuestros rostros y las olas llegaban muy cerca, a donde estábamos sentados en la arena que rodeaba Kame House.

–¿Qué te ocurre, Krilin? –me preguntó 18, buscando mi perdida mirada–. Te has quedado muy callado de repente.

–¿Ehhh? Ahh, no me pasa nada, sólo pensaba… –le dije en tanto con toda la confianza de esos años juntos la atraje hacia mí y la besé en los labios como infinidad de veces lo había hecho ya. Ella rodeó mi cuello, correspondiendo mi caricia dulcemente… Mas de pronto, nuestro beso fue arruinado por un pelotazo que recibí en la cabeza. Sorprendido, busqué la causa de tal interrupción y una hermosa güerita llegó corriendo hasta nosotros a recoger su juguete. Dejando sus pequeñas huellas marcadas en la arena, se me acercó…

–¿Te dolió mucho, papito? –me preguntó con melodiosa voz y ladeando un poco la cabeza mientras sobaba donde creía haberme golpeado.

–No, no mucho –le contesté mientras la abrazaba y ella me daba un beso en la mejilla. Mi pequeña, se parecía tanto a ella.

Le dediqué mi más significativa mirada a MI MUJER… MI 18 había dado la mayor prueba de su amor hacia mí…

 

F I N

Quiéreme – Capítulo 3

Capítulo 3: «No es tan fácil…»

Fanfic: Quiéreme


Tenía insomnio.

Me revolví en mi cama por enésima vez, tratando de dormir un poco, pero no podía. Deseaba tanto que ya fuera la hora de la cita. Acababa de verla apenas unas horas atrás y ya la extrañaba de nuevo. No entendía cómo pude soportar su ausencia los últimos meses, tal vez sobrevivía recordando una y otra vez aquel beso que me había dado cuando la conocí, o aquellos breves momentos en que la tuve entre mis brazos durante la batalla de Cell. En esa ocasión tenía mucho miedo de morir, pero no por la muerte misma, sino porque me hubiera pesado demasiado no volverla a ver. Y después quizás tenía un poco de esperanza de que me buscara luego de su «Ya nos veremos…» a modo de despedida en el templo.

Coloqué mis manos tras mi cabeza y observé el techo de mi habitación iluminado débilmente por las luces de la calle. ¿Qué estaría haciendo ella? ¿Dormía tal vez? ¿En dónde? ¿Y #17? Al parecer, él la había dejado sola. Muchas dudas daban vuelta en mi cabeza, pero tenía el presentimiento de que con el tiempo se aclararían. De una cosa estaba seguro: la amaba e iba a hacer todo lo posible porque me correspondiera.

Volaba rápidamente. Aún tenía tiempo, pero no quería llegar tarde. Deseaba con todo el corazón que 18 no faltara a la cita. Aterricé en el mismo lugar que la tarde anterior. Ella aún no llegaba, así que decidí sentarme en la roca frente a la cascada y esperarla. Acababa de hacerlo cuando una voz sonó a mis espaldas y me levanté como impulsado por un resorte. 18 salió de entre los árboles con los brazos cruzados y mirándome desafiante.

–Al fin estás aquí –expresó con enfado.

–Lo siento, no te ví. Pensé que aún no llegabas –logré decirle. No cabía de gusto. ¡No había olvidado la cita!

–¿Y bien? –preguntó, refiriéndose a nuestro trato.

–B-bueno, antes de empezar, quiero darte esto –presioné una cápsula que al expandirse materializó dos cajas. Yo tomé una que lucía un gran moño y se la extendí–. Es un regalo para ti. Espero que te guste.

Ella me miró, dudando si debía o no aceptar la caja que yo le ofrecía, pero tal vez su curiosidad natural la hizo decidirse y me la arrebató de las manos. La destapó rápidamente, encontrándose con una blusa y un pantalón de color azul claro y unos zapatos que hacían juego. Tal vez haya sido mi imaginación, pero me pareció percibir en su mirada algo de alegría que hizo cambiar por un instante su gesto inexpresivo.

–¿Te gustó? Espero haber acertado en la talla –le dije sonriendo un poco.

Ella me miró un instante y después a la ropa que sostenía en su mano. Su cara volvío a ser inexpresiva, pero eso no me desanimó.

–Es linda –comentó. Yo le sonreí aún más. Al menos le gustaba, aunque tratara de disimularlo–. ¿Qué tienes en la otra? –me preguntó señalando la caja de color claro que aún permanecía junto a mis pies.

–Ahh, esto es otro regalo, pero vamos a compartirlo. –Ella arqueó sus cejas algo confundida–. Son unos pastelillos que compré en un lugar que la mamá de una amiga me recomendó –le dije mientras levantaba el paquete y lo ponía sobre la roca. Al destaparlo, una docena de diferentes pastelillos aparecieron frente a nuestros ojos–. Traje uno de cada sabor. ¿Te gustaría probar? Son deliciosos.

–No necesito comer; mi energía es ilimitada, ¿recuerdas? –me dijo encogiéndose de hombros.

–Qué lástima, aunque te diré que yo los como aun cuando no tengo hambre o no los necesita mi cuerpo, sólo por gusto –afirmé mientras tomaba uno con grajeas de colores encima.

Ella volteó a verme. No sé si se le antojó, o su curiosidad era bastante grande que se acercó a la caja y escogió uno con mucha crema arriba. Lo mordió primero con desconfianza, después con verdadero gusto. En un rato los pasteles se terminaron y el fondo de la caja estaba cubierto tan sólo de migajas. Para entonces yacíamos sentados en la orilla del pequeño lago donde desembocaba la cascada.

Me sentía tan feliz que deseaba cantar, reír, bailar, todo a un tiempo. Mis ojos a cada instante se tornaban hacia ella que seguía sin moverse y mirando fijamente el agua, que caía sin interrupción. Deseaba con el corazón que el tiempo no pasara, pudiendo permanecer ahí eternamente, disfrutando ese silencio y su compañía. Ella de pronto se giró hacia mí y nuestras miradas se cruzaron.

–¿Por qué me salvaste aquel día, Krilin? ¿Por qué pediste ese deseo a ese extraño dragón? –me preguntó con un dejo de melancolía en su voz.

Yo me estremecí. Era la primera vez que me llamaba por mi nombre, y además las preguntas que me hacía no eran fáciles de responder.

–¿Acaso es la misma razón por la cual defendías a Goku cuando lo andábamos buscando para matarlo? –me preguntó con la mirada más intensa que le había conocido.

Esta vez fui yo quien desvió la vista hacia las cristalinas aguas.

–No, 18. Es una razón aun más poderosa… En el templo me escuchaste decir que me gustabas, pero ahora sé que yo… TE AMO…

 

Quiéreme como yo te estoy queriendo.Siente lo que estoy sintiendo. Quiéreme.

Quiéreme, pues la vida me he pasado

esperándote a mi lado. Quiéreme…

 

Aquella confesión había salido desde lo más profundo de mi alma, no sabía lo que pasaría en adelante, pero al fin se lo había dicho y aunque más pronto de lo que tenía planeado, no podía dar marcha atrás… Ahora todo dependía de ella.

18 se levantó de inmediato al escuchar lo que le había dicho. Me pareció que estaba algo perturbada, porque sus ojos y sus labios temblaban un poco y luego de mirarme intensamente emprendió el vuelo antes que pudiera reaccionar. Traté de seguirla, pero volaba demasiado rápido y en unos momentos la perdí de vista.

Decepcionado, regresé al lugar en donde habíamos estado. Me dejé caer sobre la hierba. Todo echado a perder por mi imprudencia. Mis emociones me traicionaron, y en lugar de inventar cualquier otra respuesta a su pregunta, le había confesado sin más ni más mis sentimientos. ¿Cómo se me había ocurrido que me diría que también me amaba? Ella no era como cualquier otra mujer, era especial, demasiado especial para siquiera entender lo que era AMAR. ¡Estúpido, ingenuo!, exclamé, golpeando con rabia la hierba a mi alrededor como si fuera la culpable de mi sufrimiento.

Volé de regreso hacia la ciudad. Creo que jamás me sentí tan derrotado. Una desilusión más, pero estaba seguro que de ésta me sería mucho más díficil sobreponerme. Marron sólo me había deslumbrado por su extraordinaria belleza, su simpatía y jovialidad. Había creído amarla… Pero con 18 era diferente, desde que la había visto sentí claramente cómo un lazo inexplicable me unía a ella. No la conocía, pero ansiaba saber todo de ella. Sólo habíamos intercambiado unas cuantas palabras, y me parecía conocer todas sus expresiones… mas no así sus sentimientos.

–Yo sólo quería un poco de ti… –murmuré mientras secaba mis lágrimas para poder ver por dónde volaba.

Quiéreme – Capítulo 2

Capítulo 2: «El trato…»

Fanfic: Quiéreme


Algunos kilómetros adelante se observaba el bosque y yo sentía claramente cómo mi corazón latía desbocado, las manos me sudaban y en mi mente trataba de encontrar las palabras correctas para hablarle. Ni siquiera cuando iba a pelear con los enemigos más poderosos me encontraba tan nervioso y asustado, pero a pesar de todo, en mi alma sentía una gran emoción: ¡la volvería a ver!

Unos minutos después, luego de repasar cientos de frases con las cuales saludarla, descendí en un tupido bosque. Tratando de animarme, caminé sin un rumbo específico entre los árboles que, tan frondosos, en ocasiones me cerraban el paso. Al rodear uno que era casi del doble de cualquiera, por fin la encontré.

Estaba sentada en una roca, mirando atentamente una cascada que caía desde un peñasco de regular tamaño. Desde donde me encontraba pude observar claramente su delicado perfil y su cabello que caía revuelto sobre su cara. Con un lento movimiento lo acomodó tras su oreja, pero, rebelde, volvió a su sitio otra vez. Hubiera dado cualquier cosa por saber qué pensaba.

Ya no puedo regresar atrás

y olvidar esto que siento.

Sólo mírame un momento,

dime que nunca me dejarás

por fuertes que sean los vientos.

Estaba tan cerca que con sólo dar unos pasos la tendría junto a mí, pero algo me impedía acercarme, siempre mi estúpida timidez. De pronto, ella se levantó, reunió un pequeño rayo de energía en una mano y lo lanzó hacia la cascada, haciendo que el agua saliera disparada en todas direcciones para que después volviera a su cauce normal.

–¡Al demonio con eso! –exclamó y comenzó a caminar en dirección contraria a donde yo estaba. Era hora de intervenir, estaba molesta con algo, pero si no le hablaba ahora tal vez se marcharía y la próxima vez Kamisama ya no me ayudaría a encontrarla después de mi ‘amable despedida’.

Entonces ella se paró en seco y volteó exactamente a donde yo me encontraba. Nuestras miradas se fijaron por un instante, en sus ojos se apreciaba claramente la sorpresa y entreabrió la boca tratando de decir algo, o al menos eso me pareció.

Lucía tan hermosa como la última vez que nos vimos, aun a pesar de que su cabello estaba un poco revuelto y su ropa algo maltratada.

–¡¿Qué haces tú aquí?! –me preguntó con un tono de voz que no supe definir.

–Y-yo, bueno… ¡Hola, 18! –Qué bien, tantas frases que traía preparadas y todo para decir lo más común, pensé–. Sólo deseaba saber cómo te encontrabas y… –le dije, logrando artícular unas palabras.

–¿Y por qué debía interesarte eso a ti? –me interrumpió cruzando sus brazos sobre su pecho.

–Es que… Es que… después de todo este tiempo no he sabido nada de ti y pensé que tal vez…

–Si quieres que te agradezca el haber pedido a ese dragón mágico que desapareciera la bomba de mi cuerpo, como te dije antes estás muy equivocado. Yo no te pedí que lo hicieras.

–No es eso, sólo deseaba saber si estabas bien…

–Lo estoy. ¿Acaso no lo ves?

–Uno puede estar bien físicamente, pero con el alma destrozada, los sentimientos confundidos y la mente revuelta –atiné a decirle mientras fijaba mis ojos en los de ella tan claros. Precisamente eso era lo que me ocurría a mí en esos momentos.

–No tengo alma, ni sentimientos y mi mente no está programada para revolverse –me contestó friamente, apartando su mirada.

–¿Cómo sabes que no tienes alma ni sentimientos? Eres humana, ¿o no?

–Lo fui hace mucho tiempo… pero ya lo olvidé.

–Lo que eres nunca lo olvidas. Puedes tratar de esconderlo, ocultarlo o maquillarlo, pero siempre está ahí contigo… aunque no lo quieras –le dije elocuentemente.

–Bonitas palabras, pero no lo creo –comentó sarcásticamente.

–Es la verdad y puedo comprobártelo –dije mientras en mi mente, bastante revuelta, comenzaba a formarse una idea.

–¿Y cómo, si se puede saber? –me preguntó dejando un poco aquella pose defensiva.

–Muy fácil, con algo de tiempo y… un trato. Claro, si es que lo aceptas –le dije, pretendiendo despertar su curiosidad.

–¿Qué clase de trato? –me interrogó, mirándome de nuevo a la cara. Yo tenía que decir algo y rápido.

–Durante un mes, tú y yo nos veremos aquí a la misma hora que hoy y estoy completamente seguro que te darás cuenta que tienes un alma y sentimientos al igual que todos.

–¡Bah! ¿Y qué ganamos con eso?

–Saber quién tiene la razón –le dije extendiéndole mi mano; ella, después de dudarlo un poco, hizo lo mismo y luego emprendió el vuelo. Yo sonreí. Al menos era un comienzo.

Cerré mi mano. Todavía me parecía sentir la suave textura de su piel y su calor… No era del todo un androide…


Quiéreme – Capítulo 1

Capítulo 1: «Un nuevo reto…»

Fanfic: Quiéreme


Una gran melancolía me embargaba esa tarde lluviosa. Caminaba lento, un tanto agachado y sin rumbo fijo, sin tener un lugar a donde ir, sin nadie a quien esperar o que me esperase y lo peor es que esa situación se estaba volviendo costumbre. No tenía ganas de llegar a mi casa. Bueno, si es que se puede llamar casa a ese solitario departamento que rentaba desde un par de meses atrás. Siempre había tenido el concepto de que una casa era un lugar en donde alguien te esperaba con gusto y ansiedad, pero cuando abría la puerta de mi departamento, sólo el silencio me recibía; era por eso que prefería caminar y caminar aun a pesar de la lluvia y de la gente que chocaba conmigo al tratar de cubrirse de las gotas heladas que caían.

Desde la pelea contra Cell, mis depresiones volvían más a menudo. Tal vez era porque no tenía alguna meta que cumplir o un entrenamiento para una batalla.

Quizás la causa de mi constante tristeza era el hecho de estar SOLO. Detestaba esa soledad que se había vuelto mi única compañía, y que si bien es cierto que yo mismo provocaba, no dejaba de pesar demasiado. Estaba seguro que si visitaba al maestro Roshi, a Bulma, a Yamcha o a Gohan, estarían gustosos de recibirme. La verdadera amistad es así, pero no era la falta de grandes amigos lo que me hacía estar pensativo con la mirada triste, ni me hacía sentir esa soledad, sino el hecho de no tener a esa persona tan especial para mí y a quien deseaba entregarle ese cúmulo de sentimientos y sensaciones que habían despertado después de tanto tiempo dormidas.

Sí, en ocasiones como éstas, me sentía un completo idiota al haberme enamorado de un imposible. Ella estaba fuera de mi alcance, no debía seguir soñando, pero por más que trataba, su hermoso rostro volvía a mi mente una y otra vez sin tregua alguna; hasta en sueños, ya fuera despierto o dormido. Eso me hacía sufrir. No cabe duda que el amor no admite razones y, en mi situación, una vez más se confirmaba eso. Sólo a mí se me ocurria haberme fijado en ella, un androide, ¡ja! Sí, un ser demasiado extraño, pero hermoso, y estaba completamente seguro que no nada más por fuera…

 


Es verdad, me he enamorado de ti

cuando menos esperaba.

Quisiera no fuera cierto,

pues mi cuerpo está cubierto

de un dolor que aún no acaba.


 

Subí el gorro de mi chamarra. La lluvia arreció de repente. De pronto, algo llamó mi atención. Era un aparador con vestidos de novia. Recordé de inmediato a Marron, esa chica tan hermosa, pero ahora que veía las cosas de otra manera, demasiado inmadura. Creo que hubiera cometido un error al casarme con ella, pero a pesar de todo, me había dolido mucho su partida. Al parecer el amor no estaba hecho para mí…

–18… –murmuré mientras esperaba que el semáforo de la avenida principal me diera el paso. Ni siquiera sabía en dónde buscarla, aunque el haberlo sabido no me hubiera servido de mucho. Después de todo, qué podría decirle: «18, soy yo, Krilin, ¿me recuerdas? Sí, el tonto aquél que trató de salvarte de ser absorbida por Cell y que no lo consiguió». No, no era una forma correcta de presentarme. Además, tal vez ella estaría muy lejos en esos momentos, y ni siquiera se acordaba de mí. Sí, eso era lo más seguro, que estuviera al otro lado del mundo tratanto de olvidar toda la pesadilla de Cell.

Crucé la calle. Tal vez yo también necesitaba marcharme a un lugar alejado donde pudiera olvidarla, conocer a otras personas, otras ciudades y un amor que sí pudiera corresponderme. Sacudí la cabeza, me sentí desleal, era verdad que estaba enamorado y no era correspondido, pero más que el hecho de no sentirme querido, una angustia oprimía mi pecho: no saber si ella estaba bien y era feliz. Creo que, de haberlo sabido, me sentiría más tranquilo.

Sin pensarlo siquiera, llegué hasta la puerta de un bar, de ésos que están abiertos todo el día. Casi por inercia, entré. Para ser franco, nunca les he visto demasiado chiste, pero ya era un hombre adulto y nunca había visto uno por dentro, aún a pesar que Yamcha me había insistido infinidad de veces acompañarlo a esa clase de sitios. Caminé de forma incierta, porque mis ojos tenían que acostumbrarse a la prematura oscuridad del lugar. Después de algunos pasos, unas luces de colores iluminaban débilmente y un fuerte olor a cigarrillos y a alcohol me recibieron. Las mesas estaban completamente llenas y una música escandalosa inundaba el ambiente. Las conversaciones llegaban a mis oídos como un solo murmullo.

Me encaminé directamente a la barra, no porque en esos momentos se me antojara beber algo, simplemente porque lo había visto hacer en las películas. Me sentí algo tonto cuando el hombre que atendía me preguntó qué quería tomar y yo no supe qué contestarle.

–Lo que sea –respondí al fin. El tipo me miró algo extrañado, colocó un vaso pequeño y lo llenó de un líquido color azul. Jugueteé un poco con la bebida sin ninguna intención de tomarla. Luego pasé mi vista por el lugar; por supuesto la mayoría de los clientes eran hombres que, completamente ebrios, hacían el ridículo por todas partes. Me juré a mí mismo que nunca daría semejante espectáculo.

Era una mala idea permanecer en aquel lugar, así que me giré dispuesto a pagar mi trago y salir de ahí cuando, al levantarme, un tipo tropezó, cayendo sobre mí.

–L-lo siento ¡hip! –logró decir, tratando inútilmente de incorporarse, pero al parecer tenía demasiado alcohol corriendo por sus venas, porque no lo consiguió.

Fácilmente lo levanté y lo senté en uno de los bancos vacíos de la barra. Su mirada estaba completamente vidriosa, pero era la de una persona buena. Con el tiempo he aprendido a clasificar de esa manera a las personas. He conocido tanto a buenas, como a malas.

–Gracias, muchacho –me dijo mirándome entre los sopores del alcohol–. ¿Se puede saber qué haces ¡hip! tú aquí?

No atiné a contestar. Me lo había preguntado como si el que yo estuviera en aquel sitio fuera lo más incongruente del mundo.

–A estos lugares, sólo se viene por dos causas: una, tu vida es una porquería ¡hip! o dos, estás festejando algo. Tú no pareces caer en ninguna de esas dos categorías ¡hip!

–Bueno yo… –Me callé. No estaba de humor para ponerme a razonar con un ebrio. Dejé un billete sobre el mostrador y pretendí caminar a la salida.

–Espera, chico. En ocasiones es bueno escuchar a los viejos… aunque estén ebrios ¡hip! –me dijo en tanto me tomaba de la manga de mi chamarra.

Tal vez porque no tenía nada más que hacer y aquel viejo me recordaba al maestro Roshi, al cual le tengo un gran respeto, decidí quedarme. ¿Qué podía perder? Sólo un poco de mi tiempo. El hombre sonrió al ver que me sentaba a su lado.

–Olvidaba otra de las razones, una muy importante. Apuesto que se trata de una mujer –dedujo–. Tienes una cara de ¡hip! enamorado que no puedes disimular.

Arqueé mis cejas sorprendido. O aquel hombre era muy observador, o hasta el más distraído podía darse cuenta de mis sentimientos.

–¿Que acaso te comieron la lengua los ratones? –me preguntó riendo torpemente.

–No. ¿Cómo supo que se trata de una mujer?

–Bueno, eso es mi secreto. Pero creo ningún ser ¡hip! en este mundo tiene el poder de hacernos comportar como tontos. Sólo ellas. –dijo mirando con insistencia mi vaso, que permanecía intacto sobre la barra–. ¿No te lo vas a tomar tú? –Yo negué con la cabeza y el hombre, de un solo trago, lo hizo desaparecer.

–Me tengo que ir –le dije. Aquello ya me estaba pareciendo fastidioso.

–Vamos, muchacho, el amor es difícil, pero todo puede solucionarse. ¿Es ¡hip! casada? –me interrogó, ignorando por completo mi comentario anterior.

–No –contesté inmediatamente.

–¿Está enamorada de otro?

–No lo creo.

–Entonces no veo problema ¡hip! alguno –concluyó.

–Somos demasiado diferentes –le dije.

–Demasiado diferentes –repitió con cierta tristeza–. Eso es lo mejor de todo, las diferencias hacen que sea ¡hip! más divertido. Cada día se descubre algo nuevo y eso es lo emocionante. Lucha por ella, conquístala. Si no lo intentas, jamás ¡hip! sabrás si hubiera funcionado –terminó con un énfasis que no era para nada el de un ebrio.

No supe qué responderle. Tenía razón. Me estaba dando por vencido antes de siquiera intentarlo, y si era difícil, ¿qué importaba? Tal vez ése era el nuevo reto que le hacía falta a mi vida. Uno que podía tener una hermosa recompensa.

El hombre me miró con la clara convicción de que había dado en el clavo, pero no dijo nada, sólo se limitó a sonreír.

–Es hora de irme –le dije.

–Sí, vete, no pierdas tiempo. La vida pasa demasiado rápido y no ¡hip! puedes detenerla –comentó con cierto pesar en la voz.

–Con ese billete le alcanza para otro trago –le afirmé, señalando el billete que había dejado hacía unos momentos. Él asintió y yo me encaminé a la puerta. Ahora comenzaba mi nuevo reto.

Lo primero que tenía que hacer era saber dónde estaba, pero ¿cómo encontrarla si no podía sentir su ki? Ni tampoco tenía una pista de dónde pudiera estar. Eso lo hacía más complicado, pero no imposible. Tenía que haber alguna forma de… ¡¿Pero cómo no se me había ocurrido antes?!, me dije en tanto, sin importarme las miradas curiosas y la lluvia que seguía cayendo, levantaba el vuelo hacia cierto lugar.

Después de casi una hora de volar con todas mis energías, miré a lo lejos mi objetivo. Hubiera deseado saber la teletrasportación de Goku para llegar más pronto, pero eso no era posible. Un instante después, aterrizaba en la plataforma celeste. Ese lugar, a pesar de conocerlo muy bien, no dejaba de sorprenderme, ya que seguía conservando su aire de misterio y divinidad.

Todo, como siempre, estaba perfectamente limpio y en orden. Mr. Popo seguía haciendo muy bien su trabajo. Nadie salió a mi encuentro, mas de pronto sentí una bien conocida presencia dentro de una de las habitaciones del templo. Hacia ella me dirigí rápidamente. Me introduje en el lugar hasta llegar al cuarto de donde provenía el Ki de Dende y sonreí al verlo muy entretenido resolviendo al parecer unas ecuaciones. Sin querer recordé a Gohan. Al sentirse observado, el pequeño Namek volteó hacia mi algo sorprendido, pero de inmediato sonrió.

–¡Krilin, qué alegría verte, amigo! –exclamó levantándose de los cuatro o cinco libros que sobre la silla lo ayudaban a alcanzar la mesa de la biblioteca.

–¡Hola, Dende! Es decir… Kamisama –me corregí. Todavía se me hacía difícil llamarlo de esa manera, porque para mí seguía siendo el mismo niño que Gohan y yo habíamos salvado en Namekusei.

–¿Qué aires te traen por aquí, Krilin? –me preguntó–. Oye, luces algo diferente –observó refiriéndose a mi cabello, el cual, ya bastante crecido, cubría mi antes pelada cabeza.

–Sólo me he dejado crecer un poco el cabello –le comenté mientras los dos nos encaminábamos hacia afuera y luego nos sentábamos en los impecables escalones de la entrada principal del templo.

–Qué bueno que me visitas, estaba algo aburrido. Mr. Popo salió desde muy temprano y aún no regresa y no tenía con quien conversar siquiera, es por eso que repasaba mis lecciones –dijo dando un gran suspiro y descansando su rostro sobre sus pequeñas manos.

–No es fácil ser Kamisama, ¿eh?

–Apenas estoy aprendiendo. El Sr. Picoro me dice que eso va a tomar algo de tiempo –concluyó, dándole a su voz la entonación que usaría Picoro.

Sonreí. Dende, con todo y que era el Dios más importante de la Tierra, no dejaba de ser un niño.

–Bueno Den.. Kamisama, yo –no encontraba las palabras correctas para decirle– quiero pedirte un favor.

–¿Un favor?, claro Krilin. Si está en mis manos, con gusto.

–Yo quiero que me ayudes a buscar a una persona. Como tú puedes ver todo desde aquí, te será más fácil.

–Bien, ¿y de qué persona se trata? –me preguntó caminando lentamente hasta la orilla de la plataforma.

–E-este, es… el androide #18 –le contesté.

–¿La chica rubia que trajiste aquí después de lo de Cell? –me preguntó–. ¡Ahh, ya entiendo! –exclamó dándome un codazo–. Entonces Gohan estaba en lo cierto y tú te has enamorado de ella.

–Sí –murmuré algo sonrojado–. Y como comprenderás, no tengo forma de saber en dónde está. No puedo sentir su Ki, porque ella no tiene.

–Entiendo… No creo que sea muy difícil saberlo –dijo fijando sus ojos en el cerrado conjunto de nubes que se formaban un poco más abajo de la plataforma.

Yo también miraba, pero sólo las cambiantes figuras blancas de las nubes. Dende parecía bastante concentrado en su labor, ya que al parecer mirar a todo el mundo no parecía cosa sencilla.

–¿Todavía no? –le pregunté algo impaciente.

–Espera un poco, Krilin. No tengo demasiada práctica aún y… ¡Ya la enncotré! –exclamó lleno de satisfacción.

–¿En serio? ¿En dónde? –pregunté, desesperado por conocer el paradero de 18.

–Sí, se encuentra hacia allá –dijo señalando en dirección oriente del templo–. Como a tres mil kilómetros del distrito 728, en el bosque.

–¡Excelente! ¡Gracias, Dende! –exclamé, olvidándome una vez más de su flamante título de Dios de la Tierra y emprendiendo de inmediato el vuelo hacia la dirección señalada. Deseaba llegar lo antes posible.


Jamás – Capítulo 5

Capítulo 5: «En la montaña Paoz…»

Fanfic: Jamás


Los días pasan muy rápido, pensaba Milk al ver cómo el sol que lucía en todo su esplendor bañaba con sus rayos el valle. Goku y sus chicos no tardarían en llegar. Sonrió, lo más seguro es que llegarían medio muertos de hambre. Con algo de trabajo sacó el último pastel del horno, su brazo aún no estaba del todo restablecido, pero no dejaría de cocinar por tan poco. Como si hubiera adivinado, escuchó claramente cómo la puerta principal se abría. «Son ellos», se dijo limpiándose las manos y saliendo apresurada a recibirlos.

En efecto, Goku y Goten entraban a la casa. Como era de esperarse, estaban sucios de pies a cabeza y sus ropas lucían destrozadas, después de todo, habían sido varios días de estar entrenando con Picoro. Entraron haciendo el menor ruido posible; sabían que si Milk los miraba en aquel estado tan lamentable, estarían en graves aprietos.

La sonrisa que iluminaba el rostro de Milk se borró al instante de ver que sus dos saiyas desparramaban lodo y tierra por todas partes mientras que, como ladrones, trataban de escabullirse por las escaleras rumbo al baño.

–¿A dónde van ustedes dos? –preguntó Milk en un tono no muy agradable a los oídos de Goku y Goten. Ambos se encogieron de hombros y voltearon a verse con miradas de angustia.

–Papá, te dije que nos bañáramos antes de llegar –murmuró Goten a su padre.

–Sí, pero ya moría de hambre, quería llegar lo antes posible –dijo Goku en el mismo tono que su hijo.

–¿Qué tanto murmuran? –preguntó Milk en tanto fruncía el ceño, al parecer bastante molesta.

–¡Nada! –exclamaron los dos al unísono y con el mismo acto reflejo llevaron una mano tras su cabeza mientras reían nerviosamente.

De inmediato el gesto de enfado desapareció de la cara de Milk y otro lleno de ternura lo sustituyó. «Los dos se parecen tanto», pensó mientras ladeaba ligeramente la cabeza; su pequeño Goten era la copia perfecta de Goku. Sonrió. Podían ser los más poderosos del universo, pero siempre se rendían ante ella, de nada valían sus entrenamientos y poderes ante cualquier grito u orden que saliera de sus labios.

Goku y Goten comenzaron a sudar cuando Milk se acercó «amenazadoramente» hacia ellos.

–Milk… Yo… este… –tartamudeó Goku al verla tan cerca.

–¡Me alegro que ya estén de vuelta! –dijo ella mientras colocaba una mano sobre el hombro de Goku y la otra sobre la cabeza de su hijo, revolviéndole ligeramente sus mechones rebeldes.

Los dos saiyas se miraron con el desconcierto dibujado en la cara. Sí, esto por lo menos merecía un regaño o un grito de desaprobación.

–Vamos, apresúrense a bañarse, que la comida está lista –dijo ella alegremente encaminándose rumbo a la cocina.

Los dos comenzaron a subir las escaleras, aliviados de haber recibido un regaño, y ya iban a la mitad cuando la voz de Milk los hizo detenerse en seco.

–¿No saben si Gohan llegará pronto? –los interrogó.

–Este… –Goku se concentró y pudo sentir el Ki de Gohan que se encontraba ya muy cerca de la casa–. No tardará en llegar, Milk.

–Bien, así comeremos todos juntos –dijo y entró a la cocina. Goku se dirigió al baño mientras se decía que jamás entendería a las mujeres, aunque pasara un millón de años.

Un momento después, el ruido de la puerta al abrirse se dejó escuchar de nuevo en la casa. Gohan entró y saludó alegremente a su madre, que ya terminaba de acomodar los platos sobre la mesa. Ella le devolvió el saludo con una sonrisa, pero que nunca podía ser comparada con la que mostraba el muchacho. Al parecer su alegría era el resultado de aquel viaje escolar. Lo miró encaminarse a su habitación, estaba segura que pronto le contaría algo importante de él y esa jovencita llamada Videl.

En la mesa de los Son desfilaban una cantidad enorme de platillos, cubiertos, postres y se dejaban escuchar sólo frases de aceptación por parte de los comensales.

–¡Está delicioso, mamá! –dijo Goten con la boca llena de arroz y sólo parando para eso. Siguió atacando el plato rebosante de comida que tenía enfrente.

–Mi pobre niño, de seguro que ni comías bien por estar entrenando con Picoro y tu padre, ¿verdad?

–Sí comía… pero mi papá no cocina tan bien como tú –aseguró el niño entre bocado y bocado.

–Pero bien que te comías todo… –dijo Goku tratando de defenderse de su retoño.

–Sí, pero porque no había otra cosa, no por el sabor –aseguró Goten con tal seriedad que Milk y Gohan no pudieron evitar reír ante tal comentario.

–¿Y qué tal el viaje? –preguntó Goku a su primogénito, tratando de cambiar de tema.

–Estuvo bien, papá –dijo mientras se ruborizaba un poco al recordar que por fin se había atrevido a pedirle a Videl que fuera su novia.

Tan entretenidos estaban comentando sobre los pormenores del viaje y la nueva técnica, que no se dieron cuenta que Goten se había dormido sobre la mesa. Con dos maestros tan estrictos no era para menos, estaba rendido.

Goku lo llevó hasta su cama para que descansara mejor, al parecer Gohan también estaba cansado porque decidió hacerle compañía a su pequeño hermano y en un momento ya estaba perdido en el mundo de los sueños.

En la planta baja sólo quedaron ellos dos. Milk vio a Goku y éste bostezó un poco, al parecer el siguiente en dormir esa siesta vespertina era él, pero unas palabras de Milk lo hicieron desistir…

–Goku, quiero pedirte algo… –dijo en ese todo suave y melodioso que siempre lo convencía de todo y que por supuesto nada tenía que ver con los gritos que hacían estremecer la casa.

–¿Ehhh?

–¿Podrías llevarme a la cima de la montaña?

Goku arqueó las cejas ante tal petición, ¿para qué quería Milk ir a la cima de la montaña? Observó la punta, que lucía totalmente nevada, seguro que estaba haciendo demasiado frío allá arriba; luego la miró a ella por un instante, al parecer se traía algo entre manos.

–Sí. ¿Ahora?

Milk movió la cabeza afirmativamente, él la miró tratando de adivinar «eso» que la hacía comportarse de manera tan extraña. La tomó de un brazo para acercarla y poder rodear su cintura para comenzar el vuelo, cuando la sintió estremecerse y emitir un pequeño quejido. No era posible que le hubiera hecho daño con tan sólo tocarla, era cierto que en ocasiones no medía su fuerza, y hasta había llegado a lastimarla sin querer, pero no era el caso ahora.

–¿Qué te ocurre? –preguntó y, uniendo las palabras a los hechos, levantó la manga larga del vestido de Milk. Con extrañeza miró la venda que le cubría casi todo el brazo. Sus ojos interrogantes buscaron los ojos negros de su mujer.

–Te contaré todo cuando estemos allá arriba –dijo sin dejar de mirarlo.

Él no dijo nada, se limitó a abrazarla y un momento después descendían en la parte más alta de la montaña Paoz. Caminaron en silencio hasta encontrar un enorme tronco caído que sobresalía de la nieve. Como si se hubieran puesto de acuerdo, los dos se sentaron y Milk observó el valle que se extendía a sus pies, era hermoso de verdad, pero lo era más aún porque estaba con él. Apartó por un momento su vista del paisaje para mirarlo, había sido atrapado por la perfecta armonía de la naturaleza y también contemplaba el lugar.

Hacía frío, un aire helado soplaba anunciando que pronto llegaría el invierno. Milk se estremeció un poco y se acercó hasta recargarse en el hombro de su esposo; él la rodeó en un abrazo.

–¿Y bien…? –preguntó tratando que ella comenzara a explicarle el porqué de aquel paseo tan extraño y el porqué de la venda en su brazo.

–Quería decirte algo que pasó en estos días que tú y los chicos estuvieron fuera… Además quería estar aquí unos momentos… Por una parte es mejor que ellos estén en la casa, así podré platicarte mejor todo… –Goku sólo guardó silencio.

Milk comenzó a platicarle sobre su paseo a la capital, el encuentro inesperado con su amigo Tamy, la invitación a comer. Cuando le explicó sobre el atentado y su herida en el brazo sintió cómo Goku la acercaba más hacia él. Le comentó del hospital, de las rosas, de la despedida; en el fondo agradeció que Goku no la hubiese interrumpido, pero cuando le iba a decir de el último favor que su amigo le había pedido, hizo una pequeña pausa, quizás era mejor omitir ese detalle, pero en el último momento decidió decirlo también.

–¡¿Un beso tuyo?! –exclamó el saiya sintiendo algo extraño en el pecho, un sentimiento que nunca había experimentado y que no sabía cómo calificar.

–Sí, un beso –afirmó Milk mirándolo un tanto divertida por el extraño gesto que estaba en su cara.

–¡¿Y se lo diste?! –preguntó Goku. Aún recordaba cuando él no sabía lo que era un beso y los confundía con algún tipo de alimento, pero ahora lo sabía y también sabía que un beso entre un hombre y una mujer era mucho más que el que se dan entre hermanos o amigos. Y la verdad ese Tamy no parecía ser un simple amigo, ya que él mismo y Bulma habían sido amigos desde que recordaba y nunca le había regalado rosas.

–Sí, se lo di… –hizo una pequeña pausa, y miró la sopresa y confusión en el rostro del saiya–. Aquí… –dijo colocando uno de sus dedos en la mejilla de Goku y al tomarlo por sorpresa cayó hacia atrás, jalándola en su caída. Milk comenzó a reír al ver el cabello de él cubierto de nieve.

Goku la miró desconcertado y después la imitó en su carcajada. Estaban ahí, tirados sobre la nieve, riendo como dos chiquillos traviesos. Si cualquiera los hubiera visto, diría que eran un par de locos listos para el manicomio. Milk rodó hasta quedar al costado de él y su cabello se soltó, cubriendo su cara, aquello la hizo reír aún más al imaginarse lo graciosa que se veía con su inesperado «look». Un rato después, cuando las risas se habían calmado…

–Goku… No estás enojado, ¿verdad? –le preguntó sin apartar la vista del cielo, que comenzaba a nublarse.

–Creo que no… y me alegro que me lo hayas contado –dijo mirándola de reojo.

–Goku, ¿qué estabamos haciendo hace 20 años? –preguntó tomando una actitud seria mientras cerraba los ojos, como tratando de recordar tiempos pasados.

–No sé, pero me gusta lo que estoy haciendo ahora –dijo mientras apartaba los mechones de cabello de su cara y se acercaba para besarla.

Milk abrió los ojos, dedicándole la mejor de sus miradas, y levantando su brazo herido, trató de sacudir la nieve del cabello de él, pero un ligero dolor le hizo recordar que aún no estaba del todo bien. Goku se dio cuenta de eso, tomó su mano y la atrapó en la suya mientras terminaba lo que se había interrumpido.

Sus labios eran tan tibios… Después de todo, Goku no besaba nada mal; al parecer, al igual que su fuerza y técnicas, mejoraba con el tiempo, eso era lo que pasaba por la mente de Milk mientras disfrutaba esa caricia.

–Debemos irnos ya, podrías pescar un resfriado –dijo Milk al recordar que a Goku los climas fríos no le gustaban del todo. Él asintió y abrazándola comenzó a volar rumbo a la pequeña casa.

Esa noche, después de la cena…

–¡Achuu!

–Salud… Milk –dijo Goku colocando una taza de té caliente sobre la mesita de noche de su habitación.

–Vaya y yo que creía… ¡Achuu!… que el que pescaría el resfriado serías tú.

–Bueno, ahora tómate el té que preparé, espero que haya quedado mejor que la cena, aunque los chicos no dijeron nada, pero es raro que les diera sueño a mitad de la cena si durmieron toda la tarde –dijo algo pensativo mientras se sentaba en el borde de la cama–. Tuve que acabar con el pescado asado yo solo.

Milk sonrió un poco ante tal comentario, en ocasiones Goku era tan ingenuo. Sorbió un poco del té que le llevara y entendió porqué los chicos no habían querido cenar.

–¿Está bien el té?

–Este… s-sí, gracias, Goku –dijo en tanto lo abrazaba para agradecerle el que la cuidara.

Él se inclinó un poco y buscó sus labios, pero Milk lo detuvo con suavidad.

–Recuerda que tengo gripe, puedo contagiarte –le advirtió.

Pero al saiya pareció no importale demasiado, porque apartó la mano de ella y la besó de todas formas.

–Goku… mi Goku, jamás dejaré de quererte… –musitó ella mientras afuera la noche avanzaba y unos pequeñísimos copos de nieve caían lentamente…



No dejaré de quererte jamás… Jamás
no dejarás de quererme jamás… Jamás

un amor sin cadenas ni edad

que no me falte jamás… Jamás.


 

F I N

Nota: ¡Al fin terminé! Sí, sí, ya sé que está algo melosa (lo siento por los que no les gusta), y no respeté demasiado el carácter de los personajes, pero ni modo, al fin y al cabo es un fic, ¿o no? Para cualquier reclamación, ahí esta mi cuenta de e-mail y a los que sí les gustó, gracias por sus comentarios.

Nota 2: La canción que usé en el fic la escuché en la voz de Camilo Sesto, no sé el nombre del autor y le cambié algunas palabras para que le quedara al fic. El poema es del gran poeta Pablo Neruda, ahora sí que ^Jamás^ haría algo tan bonito.


Jamás – Capítulo 4

Capítulo 4: «La despedida…»

Fanfic: Jamás


Paredes blancas y frías; sonidos lejanos, movimiento constante y aquel aroma peculiar no podían ser otra cosa que un hospital. Aquel lugar en el cual suelen darse buenas y malas noticias, pero que siempre es sinónimo de preocupación.

Un leve quejido escapó de los labios de Milk.

–Lo siento, pero ya casi termino –le informó la joven enfermera, sin levantar la vista de su labor.

Milk vio a la chica colocar el vendaje con gran maestría, miraba cómo la tela blanca se enredaba en su brazo y sin querer ciertas imágenes volvían una y otra vez a su mente. Él cayendo sobre ella para protegerla de las balas, aquel trozo de cristal encajándose en su brazo, la cara de Tamy descompuesta por el dolor, pero su mirada tranquila por verla a salvo, y su sangre… aquella sangre tibia empapando su suéter lentamente. Agitó la cabeza tratando de apartar esos recuerdos.

¿Pero qué es lo que había pasado? ¿Por qué aquel ataque?, no había sido un robo. Aún sentía cómo temblaba por dentro, su corazón aún no dejaba de palpitar aceleradamente. ¿Cómo estaría él? Calculaba que había pasado más o menos una hora y aún no le decían nada de la suerte de su amigo; él había arriesgado su vida por ella. Miró a la enfermera asegurar el vendaje y dirigirse hacia una vitrina de la cual sacó un pequeño frasco y luego, acercándole un vaso con agua, le ordenó que tomara una pastilla pequeña de color blanco.

–Eso le calmará el dolor, la herida está algo profunda, y debe cuidarse –le dijo la enfermera y luego se dirigió a la salida–. Ahh, y le conseguiré algo para que cambie esa ropa.

Milk asintió lentamente. La chica se perdió tras la puerta y la dejó sola en aquella habitación que no era otra cosa que una de las salas de curación de aquel lujoso hospital. Mil sensaciones la recorrían, podía haber muerto en aquel ataque sin volver a ver jamás a sus hijos y a Goku. Una terrible ansiedad inundaba su pecho, quería estar en casa, pero también saber de Tamy, después de todo, era su amigo, y jamás lo abandonaría en aquel estado, mucho menos ahora que le había salvado la vida.

La enfermera entró un rato después sacándola de sus pensamientos, y dejó una blusa doblada sobre la camilla junto a Milk. Ella le iba a preguntar sobre Tamy, pero la muchacha salió rápidamente sin darle tiempo a nada.

Después de cambiarse salió cautelosamente, el pasillo lucía desierto y silencioso, caminó tratando de encontrar un módulo donde pudieran darle algún informe y al dar vuelta en una de las esquinas se encontró con un gran número de personas, llevaban cámaras de televisión, micrófonos y lucían muy ansiosos. Hablaban todos al mismo tiempo y se escuchaba un solo murmullo, pero logró entender que esperaban noticias de Tamy. No sabía porqué, pero luego recordó que él era una persona importante en el mundo de los negocios, como podría serlo Bulma con su gran corporación.

–Tardan demasiado –dijo una reportera de una gran melena rubia.

–Ya van dos ocasiones que lo intentan asesinar, ¿verdad? –le preguntó el chico que portaba la cámara.

–Sí, pero la vez pasada fue en su automóvil y ahora en un pequeño café. Iba con una mujer, parece que era su novia o su… amante, ¡eso es! Quizás el marido lo imaginaba y se trate de algo pasional y no de un atentado por cuestiones de negocios. Vamos, tenemos que encontrarla, aquí mismo está, ella nos puede decir algo, así tendremos la mejor noticia –exclamó la reportera, que al parecer tenía una imaginación muy parecida a la de autores de fics, y alejándose del resto de sus compañeros, caminó a donde estaba Milk escuchando toda esa conversación tan absurda.

A Milk le dieron unas ganas tremendas de enfrentar a aquella tonta muchachita, hacerla tragar sus palabras, pero pensándolo bien, si lo hacía, los demás periodistas la verían y se iba a meter en un gran lío, y en el último momento logró ocultarse tras unas plantas de ornamento que estaban cerca del pasillo. Después de que aquella reportera pasó a su lado sin mirarla, salió de su escondite y regresó a la habitación donde le habían realizado la curación, comenzó a pasearse de un lado a otro tratando inútilmente de calmarse.

Se sentía atrapada y bastante preocupada por la situación de su amigo, su mente era un caos total, no supo cuánto tiempo pasó, pero de pronto unos toquidos la hicieron voltear preocupada a la puerta. Enseguida entró un joven de traje gris, dio un respingo al imaginarse que quizás era un reportero, ya que no parecía doctor.

–No se preocupe, Milk –la calmó él–. Soy el asistente del señor Okasaki…

–¿Cómo se encuentra él? –preguntó Milk deseando saber algo; aquella situación le parecía tan extraña que hasta pensaba que le estaba ocurriendo a otra persona.

–Está fuera de peligro, se encuentra un poco débil por la pérdida de sangre, pero se recuperará. Por suerte la bala sólo atravesó su brazo. Él quiere verla, señora… –dijo el muchacho, mirándola insistente.

Milk respiró aliviada, al menos estaba bien, aunque ahora vendría lo peor… tendría que hablar con él sobre aquella conversación tan delicada que habían mantenido durante la comida. Sabía que no era el mejor momento, pero entre más pronto, mejor.

Aquel joven la condujo hasta la habitación donde Tamy se recuperaba. Nunca se encontraron con aquel enjambre de reporteros, lo que tranquilizó mucho a Milk. Se introdujeron a una pequeña antesala y después el muchacho le indicó una puerta. Milk vaciló un poco y después entró con paso silencioso, se acercó hasta la cama donde él yacía, tenía los ojos cerrados y su brazo derecho descansaba a su costado, la venda estaba un poco manchada de sangre, al parecer aún no lograban contener la hemorragia por completo. Su dorso estaba desnudo y podían apreciarse pequeñas fisuras causadas por la lluvia de cristales en el restaurante. Al parecer estaba dormido, porque su respiración era acompasada y sus párpados no se movían. Milk no sabía qué hacer, cerró los ojos y deseó con todas sus fuerzas abrirlos y estar en su casa.

–Milk… –la llamó, rompiendo el silencio de la habitación–. Me alegro que te encuentres bien.

Ella abrió los ojos y se encontró con la triste mirada de él.

–¿C-cómo te sientes? –murmuró Milk.

–Estoy bien… físicamente –dijo él mientras una triste sonrisa cruzaba sus labios.

Milk rehuyó su miraba… «Físicamente». Sabía qué quería decir él con eso, nunca le había gustado engañar a las personas y no comenzaría ahora, pero era muy difícil en ocasiones hablar con la verdad… ya que se puede hacer daño.

–Y-yo…te quiero decir que…

–No digas nada, Milk… ya lo sé… Entiendo que Jamás me vas a querer –murmuró él tratando de evitar que su voz se quebrara–. Creo que siempre lo he sabido, pero me negaba a aceptarlo –dijo volteando hacia la ventana, donde el día comenzaba a agonizar, al igual que su alma.

–Oh, yo no sé qué decir, sólo que siempre serás mi mejor amigo –musitó Milk bajando la cabeza.

Ambos guardaron silencio sin saber qué más decir. Milk lo entendía perfectamente, entendía ese amor que él le había profesado sin mayores esperanzas durante tanto tiempo, ya que ella sentía uno igual de profundo por su esposo. Cuánto tiempo ella había esperado por Goku aún cuando él había muerto, pero aquella fuerza que sólo da el amor verdadero la habían hecho tener viva su esperanza de volver a verlo.

–Milk… quiero que tengas esto –dijo dándole una cápsula y un sobre cerrado que estaban encima del buró–. Siempre han sido tuyos, desde hace mucho tiempo.

–Tamy –dijo aceptando las cosas que le extendía–, no tiene que ser una despedida, podemos seguir siendo amigos, puedes encontrarme en…

Ella no terminó la frase ya que sintió la mano cálida de él sobre la suya. No la apretaba, era como un roce, como si acariciara algo que fuera a romperse, además sentía que la mano de él temblaba ligeramente como si acabase de hacer algo muy largamente añorado.

–No, no me lo digas, Milk. No soportaría saber dónde estás y no poder verte…

Tenía razón, era mejor para él que jamás volvieran a verse, él merecía que una persona libre le correspondiera todo el amor que él ofrecía.

–Sólo quiero pedirte un último favor, Milk –murmuró él, apartando su mano de la de ella.

–¿Cuál…? –preguntó ella mirándolo directamente a los ojos.

–Un beso tuyo… –dijo él en tono suplicante.

Milk involuntariamente dio un respingo ante tal petición. Se iba a negar, pero después de todo sólo era un… un beso. Después de dudar un poco, se acercó lentamente hasta Tamy y se inclinó con calma hasta su rostro. Él podía percibir la respiración cálida de ella, el aroma de su cabello y hasta creía escuchar los latidos de su corazón que se confundían con los propios, deseaba que ese momento fuera eterno, ya que sería la última vez que la viera, la primera y última que la iba a tener así. Sus rostros estaban cerca, muy cerca, tanto que sus alientos se confundían, y después…



Jamás, jamás he dejado de ser tuya
lo digo con orgullo, tuya nada más

Jamás, jamás mis manos han sentido

más piel que tu piel

porque hasta en sueños he sido fiel…


El viento soplaba suavemente sobre la ciudad, Milk se estremeció un poco, sentía que se había quitado un gran peso de encima, volteó hacia el hospital, donde ya las luces se habían encendido, miró una ventana en particular y sonrió, luego expandió una cápsula, subió a su pequeño auto y se enfiló hacia una montaña en el este… estaba segura de haber hecho lo correcto.

Una sonrisa aún estaba dibujada en el rostro de Tamy y sobre su mejilla aún sentía los suaves y tibios labios de Milk… Estaba seguro que aquél beso lo recordaría por siempre, después de todo, aquel día no había sido tan malo. Algo se había revuelto en su interior, algo que lo haría comenzar una nueva vida.

Milk llegó a su casa ya muy entrada la noche, había manejado con calma ya que el brazo herido le dolía bastante. Descendió del auto y entró a su casa, todo estaba en silencio, subió hasta su habitación se recostó y abrió aquel sobre. Aunque no lo quisiera, su naturaleza de mujer la traicionaba a la curiosidad, el sobre contenía sólo una hoja con un poema que decía así:

«Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,

hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos

y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras

de la negra melena, cuando estiras los brazos.

Tú juegas con el sol como con un estero

y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.

Todo de ti me aleja, como del mediodía.

Eres la delirante juventud de la abeja,

la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,

y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.

Mariposa morena dulce y definitiva

como el trigal y el sol, la amapola y el agua»
Era un hermoso poema. Milk nunca imaginó que ella pudiera inspirar algo así. Con calma abrió su tocador y sacó su diario, dobló la hoja y la puso en el centro. Lo guardaría; después de todo, sólo era un… un poema.

Cerró los ojos y comenzó a soñar con un hombre alto, de cabello alborotado, de sonrisa ingenua y que aunque no le escribiera poemas ni le regalara flores, le había dado a dos hermosos hijos y su… AMOR.